16 de diciembre, Escuela Dominical

GUADALAJARA, Jal. México. 16 de diciembre de 2018. (Berea Internacional). — El Apóstol de Jesucristo es un ser humano, que Igual a los demás hombres es propenso a la enfermedad, al sufrimiento y al dolor. Se cansa como todo hombre, su cuerpo siente fatiga, sufre agotamiento, siente hambre y sed, es sensible a todo sufrimiento que puede padecer humanamente el hombre.

Un Apóstol es un hombre de Dios, enviado por Él para cuidar a su pueblo. El tiene todo el amor de Dios en su corazón, y por su pueblo él padece todo lo que un ser humano puede padecer. En su amor se sacrifica y sufre por la Iglesia para que esta tenga todo lo necesario. Así como el tiene un cuidado especial por sus hijos en la Fe, el cual manifiesta todos los días, los que han recibido tan excelso cuidado, entienden que es necesario cuidar de él. Los que le aman, le desean lo mejor, lo cuidan, lo atienden. Buscan lo mejor para el.

Como padre amoroso y tierno él da lo mejor a sus hijos, como hijos es necesario que exista gratitud en la Iglesia, gratitud que se traduce en reciprocidad para que su Iglesia siempre tenga un mejor cuidado de él. Los que le aman le desean lo mejor, desean verle feliz siempre, proveyendo de todo lo que está a su alcance para su bienestar y felicidad.