Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín se despide de Sonora

(Coordinación de Crónica Apostólica) — La mañana del viernes 9 de noviembre el amado Apóstol Naasón, acudió con los hermanos de Hermosillo Sonora, colonia Piedra Bola, donde de manera simbólica se despidió de todas las iglesias del Estado. A las diez de la mañana el Embajador de Cristo y un grupo de amigos –como él llama a los pastores-, se dieron cita en la bienaventurada iglesia para compartir el pan y la sal antes de despedirse de Sonora.

“Pues nos vamos con nostalgia verdad” –dijo a sus discípulos en cuanto entró al lugar, y comenzó a platicar las felices experiencias vividas en cada uno de los lugares que ha ido recorriendo, recordó que los hermanos de Monterrey le dijeron: “hasta parece que estamos en la Hermosa Provincia porque vienen muchos hermanos, muchos ministros y se siente lo mismo” enseguida refirió el amado maestro que Hermosa Provincia no es un lugar, es donde se encuentre el Siervo de Dios.

Tras invitar a los ministros a orar para dar gracias a Dios por los alimentos que los hermanos les ofrecieron esa mañana, continuó instruyéndolos acerca de la encomienda de representación que les ha otorgado a cada uno de ellos y recordó cuando el apóstol Samuel Joaquín enviaba ministros en su representación, a llevar Santas Cenas a diferentes lugares, responsabilidad que asumían con gran solemnidad, al grado que los hermanos testificaban que se sentían como si estuviera el Siervo de Dios. “Esa es la autoridad de Dios” y así se verifica obrando con igual poder. Para explicarlo aludió el ejemplo del Centurión que rogó a Cristo que sanara a uno de sus criados y cuando Jesús aceptó ir a su casa para sanarlo, el Centurión respondió: ˂No es necesario que entres bajo mi techo, tan solo di la palabra y mi siervo sanará> A lo que Jesús respondió: Ni aún en Israel he hallado tanta fe; ve y sea hecho como has pedido…˃˃ y cómo para confirmar que había sido su autoridad, cuando el Centurión llegó a su casa y se le dijo que su criado ya estaba sano, éste preguntó a qué hora había sanado y cuando le informaron, se acordó que era el momento en que Cristo le había dado la palabra de sanidad.

Aseguró que la forma en que la iglesia los recibe cuando él los envía a llevarles un consejo, es porque están viendo en ellos, la autoridad del que los manda. Para ejemplo el Apóstol refirió, que uno de ellos le platicó que, en estos días al terminar de presidir un culto de oración en una de las iglesias, los hermanos lo abrazaban y lo saludaban con alegría, porque era portador de la representación apostólica. “Acuérdense que el apóstol de Dios nos decía que éramos sus brazos, su boca, sus ojos y eso es lo que los hermanos sienten, por eso los tratan con tanto cariño,” -dijo el Apóstol.

En ese mismo sentido el hermano Naasón expresó: “Llegamos a servir a los hermanos y somos servidos, llegamos a consolar y nos vamos consolados, llegamos a animar y nos vamos animados, venimos a darles testimonio y nos vamos con muchos testimonios para nuestras iglesias, porque cuando ustedes llevan mi representación, Dios pone palabras en su boca, Dios ilumina su conocimiento porque mi espíritu es con ustedes”. También recordó unas palabras que el hermano Benjamín Chávez le transmitió de parte de los niños de Colombia: “Dígale al Varón de Dios que no se vaya, que aquí se quede a vivir, que le vamos a hacer una casa más grande”. Mientras él hablaba, algunos de los ministros que lo oían lloraban en silencio.

En ese momento mencionó que por el gran amor que le tiene a la iglesia, el mayor tiempo posible la atiende; pero cuando termina una etapa de su gira, se va a pasar una semana con sus hijos porque como ser humano los extraña y los ama, aunque su amor por ellos no es más que el que siente por la iglesia y muestra de ello es que, cuando ya pasó una semana comienza una inquietud por iniciar la próxima etapa, “porque hay una urgencia en mi corazón por todas las iglesias”.

En un momento aún más emotivo, dijo que esa es la razón por la que la iglesia y los ministros amaban tanto a su padre, no solo al Apóstol, sino también al amigo y en su caso a su padre “¡Cuántas vivencias a su lado!, ¡Cuántos consejos! En el caso de ustedes ¡Cuántas giras!” y cuando Dios llamó al descanso de los justos a su padre el Apóstol Samuel Joaquín, quien cumplió cincuenta años de fructífero ministerio apostólico y aunque algunos hermanos tratan de describirle lo que pasó ese día –con la voz entrecortada y pausada por el llanto dijo: “yo no he visto los videos, porque aún no puedo” solo recuerda que cuando él tenía otro plan y pedía consuelo a Dios, Dios les dijo: ˂˂No, no me pidas consuelo, porque tu haz de consolar a mi pueblo˃˃ y como detrás de ese dolor, Dios cubrió a la iglesia con el manto de la Elección, él les preguntó: “¿se olvidaron de Samuel?, es que no somos de Samuel –afirmó, ni somos de Aarón, Somos de la Elección”.

Mientras esta grata conversación se llevaba a cabo en el interior de la Casa pastoral, el coro de la iglesia de la colonia Piedra Bola, entonaba melodiosos himnos en el atrio del templo, que parecían aderezar aquel bello momento que él disfrutaba y lo hacían recordar cómo hay tantos cantos que hoy canta el coro (un mínimo de 20 himnos) que hablan de un mismo acontecimiento, pero desde diferentes vivencias.

Con esas y otras vivencias que los presentes recordaron, volvieron a experimentar el momento que se vivió hace casi cuatro años en la Iglesia del Señor, mientras la mayoría de los ministros en la mesa y los hermanos que atendían a los comensales comenzaron a llorar en silencio, al ver que los sentimientos del Apóstol eran conmovidos. Enseguida recordó, que cuando el cuerpo del Apóstol recorría por última vez la colonia Hermosa Provincia, la iglesia lloraba, pero cuando pasó el que Dios levantó para guiarlos, aquel llanto se tornó en alegría, una Nueva era de la restauración de la Iglesia del Señor se inauguraba, “porque la Restauración de la Iglesia se va a llevar hasta la venida del Señor Jesucristo… y esta iglesia no es de Aarón, no es de Samuel, no es de Naasón, esta Iglesia es de Dios y Dios hace que estén adheridos a la Elección. Por ello la iglesia manifiesta por su hermano Naasón, el mismo amor que tuvo por el hermano Aarón y que tuvieron por el hermano Samuel.

Nadie –continuó, fue mejor que otro, sólo los hombres sin Dios los comparan y los catalogan en Profetas mayores y menores, pero aunque unos vivieron errantes, otros en los palacios del rey, otros en cuevas o en el desierto, todos eran Profetas de Dios en su tiempo y en su circunstancia.

Al terminar de platicar con sus invitados a la mesa, dijo que se iba muy contento de Sonora y con muchas ganas de regresar pronto a recorrer las iglesias que le faltaron. En cuanto la puerta de la casa se abrió, el director del coro hermano Isidro Amaya se dirigió a él para entregar en sus manos, sendos reconocimientos que el coro y la orquesta que por iniciativa del hermano Naasón se formó en este lugar, ha recibido de diversas autoridades culturales, entre ellos, su intervención en el Festival Internacional Cervantino, donde el coro tuvo una participación destacada, “el coro y la orquesta han recibido estos reconocimientos, pero son suyos Varón de Dios –le dijo el hermano Isidro, recibiendo en consonancia, la siguiente bendición apostólica:

“¡Qué orgulloso se siente su hermano al saber que también el hombre reconoce en ustedes la capacidad de voces tan hermosas! Pero yo sé que no son solamente sus voces, yo sé que también Dios mueve su ser, para que a través de sus labios, el Espíritu de Dios haga vibrar también a las personas; por eso les dije ayer: También los cantos del coro son parte de la evangelización, porque a través de las hermosas melodías, el Señor transmite la fe a las personas”.

Me dice el hermano Amaya que estos reconocimientos son míos, pues yo quiero que estos reconocimientos queden en este lugar, para que cada vez que ustedes los vean, recuerden ˂somos de la Elección˃ y todo lo que hagamos, lo haremos con toda nuestra fe y empeño para la gloria de Dios. Mi oración será para que Dios siempre les bendiga y les siga ayudando. ¡Sonora, Dios les bendiga, Dios les pague, me voy feliz, pero pronto regresaré a este que considero también mi hogar.

Así, entre la algarabía de los corazones avivados por la bendición de Dios, se despidió de ellos con la promesa de volver pronto a la que considera su casa.