En Morelos, el Apóstol Naasón abre las puertas de la prosperidad

En su presentación en Morelos, el Apóstol de Jesucristo abre la puerta de la prosperidad para los fieles de la Iglesia La Luz del Mundo

(Coordinación de Crónica Apostólica) — “La palabra escrita no es lo que transforma, sino lo que sale de la boca de Dios en su Siervo, porque trae palabra de paz y vida”. Con esta hermosa expresión de reconocimiento a la Elección Apostólica de la Nueva Era en la Iglesia del Señor, el domingo 28 de mayo, el Pastor distrital Jesús Orozco dio la bienvenida al Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín, al inicio de su majestuosa presentación en la Hacienda san Gaspar, en el municipio de Jiutepec, Morelos, foro adonde acudieron las 33 iglesias del estado de Morelos para escuchar las visionarias enseñanzas que les llevó el Apóstol del Señor a sus hijos en la fe, con un mensaje de paz y esperanza que está trascendiendo y transformando el corazón de miles de personas diseminadas en los 54 países donde la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad, La Luz del Mundo tiene presencia.

A esta histórica presentación apostólica, acudieron el coro de 140 voces de tres iglesias de Zacapoaxtla, Puebla, dirigido por el hermano Daniel Posadas Díaz y el Orfeón del estado de Morelos, con 400 voces dirigidas por el hermano José Luis Guerrero Sánchez. Se congregaron los hermanos de las iglesias de Morelos, del Distrito 20, a cargo del pastor Jesús Orozco y del 21, del pastor Santos López Bobadilla: de la colonia Centro: Amilcingo, Coatlán del Río, Puente de Ixtla, Tlatizapán y Zacatepec. De la colonia Otilio Montaño: Axochiapan y Jiutepec, Axochiapan colonia Marcelino Rodrigo Ayala, colonia Moyotepec; de Cuernavaca, colonias Satélite, Lázaro Cárdenas y Antonio Barona; de Cuautla, colonias Malena Lara, Miguel Hidalgo y Plan de Ayala, de la colonia Emiliano Zapata, de Jojutla colonias El Huiguerón y El Paraíso, de Jiutepec, colonias Otilio Montaño, Tlahuapan, Villas del Descanso, Atenatitlán, Lomas de Jiutepec, San Lucas y Civac; de Temixco, colonia Azteca; de Tetela del Volcán, colonia San Bartolo y San Pedro Tlamililulpan; de Tlaltizapán, colonia Tlaltitenango y Gabrile Tepepa; de Xochitepec, colonia Alpuyeca y San Rafael; de Yautepec, colonias Emiliano Zapata y Oaxtepec; y de Zacatepec, colonia Chiverías, así como la obra de Tepoztlán, abierta por un batallón y 2,000 visitas de familiares e invitados de los hermanos del estado, quienes se dieron la oportunidad de conocer y escuchar las enseñanzas apostólicas.

En tanto daba inicio la anhelada ceremonia religiosa, los hermanos del Coro de Zacapoaxtla entonaban melodiosos cantos de Elección y alabanza a Dios en lengua náhuatl que hacían a la concurrencia, glorificar a Dios. Igualmente el Orfeón del estado de Morelos encendía la llama espiritual de los congregados, con himnos de loor a Dios y reconocimiento al Ungido de Señor. Numerosos visitantes eran invitados a ocupar los asientos en los espacios en que les indicaban con gran respeto, los hermanos y hermanas del Ceremonial y Acomodo Eclesiástico.

El recinto estaba bellamente adornado por el Colegio de Urbanismo, Arquitectura y Diseño de Interiores de la Asociación de Profesionistas y Empresarios (APEM) de Morelos, destacaban los jarrones cubiertos de ocho variedades de orquídeas, la flor más cultivada en la región.

 

Espacio de consagración

En punto de las diez de la mañana dio inicio la fervorosa consagración que presidió el hermano D.E. Eliud Ramírez, encargado de la Iglesia de la colonia Ampliación Lázaro Cárdenas, quien con gran emoción espiritual invitó a los congregados a entonar el himno 346, alabanza de gratitud a Dios que en su primera estrofa dice: “Me siento tan feliz, tal como el día cuando yo escuché, la dulce voz de Dios , ¡gloria al Señor¡ Cuando me hablaron de Cristo, oí predicar a su ministro, que había un embajador”.

Al concluir el cántico, expresó a la Iglesia el regocijo y paz en que se encontraba la iglesia de Morelos, con la amada presencia del Apóstol de Jesucristo, cuya anhelada visita les fue notificada en una misiva del 5 de abril del 2017. Destacó la solicitud y colaboración de la iglesia del Estado, para llevar a feliz término el magno evento, el apoyo de APEM Mor. (Morelos) y de Berea Internacional. Asimismo, reconoció la solicitud de la grey para embellecer los templos y las casas de oración, que se llenaron de luz con la grata visita del Apóstol de Jesucristo. Destacó la valiosa coordinación de los trabajos a cargo del hermano Juan Tomás Ávila, de los ingenieros Joab Rivas y Pablo Aranda, del enfermero David Vicente y la hermana Eliú Ávila, así como de los hermanos productores de orquídeas en su vivero de Coatlán del Río.

 

El Apóstol abre las puertas de la prosperidad para la Luz del Mundo

Mientras se leía el Salmo para invitar a la Iglesia a orar por el Padre de la fe, el mensajero del Evangelio eterno llegó al recinto, un estruendo se produjo en la grey que levantaba su brazo con palmas en las manos cantando el himno” Hosana, hosana, ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”, a quien daban glorias por el dulce encuentro entre los redimidos de la Iglesia en el estado de Morelos; honra que el Apóstol entregó a Dios diciendo: ” ¡A ti Señor sea toda honra, gloria y alabanza por los siglos amén! A su vez la Iglesia entonó un glorioso himno de Elección escrito por el hermano Abner García Tagle, de la Iglesia de Atenatitla, en la que expresaban la felicidad que les trajo la presencia del Ungido de Dios. “Soy yo el que estoy feliz entre ustedes, glorias a Dios sean dadas”, dijo el Apóstol del Señor, quien en su elocución ante los morelenses inauguró una era de prosperidad para la iglesia La Luz del Mundo.

 

Bienvenida

Enseguida, el hermano P.E. Jesús Orozco Montejano, Pastor del Distrito 20, dio la bienvenida al Apóstol del Señor, a nombre del cuerpo ministerial de los distritos 20 y 21 y de las iglesias anfitrionas del estado de Morelos. En su participación, reconoció que la Palabra de Dios no está en la letra, sino en la que sale de la boca de Dios en el Apóstol de Jesucristo, por lo que transforma los corazones, da paz y da vida, palabra que dijo, el Pueblo del Señor está esperando escuchar.

El Varón de Dios, que ese memorable domingo traía un mensaje de incitación a la gratitud al Altísimo, por el gran amor con que ama a sus hijos, que adoptó al darles de su espíritu e invitó a la feligresía a entonar el himno número 355: “Mi padre es un Rey “. La luz espiritual que lleva la comprensión de tan grande dignidad, se expandió en el corazón de la audiencia, que glorificaba cuando el Siervo de Dios les dijo que al recorrer y visitar las hermosas casas de oración que han erigido, se alegró en gran manera porque “al visitarles, en todas las iglesias he visto un hermoso trabajo de fe y consagración, en los dos templos que visité y consagré a Dios, los cuales por la fe estoy viendo pletóricos, porque en un futuro muchas almas vendrán a bendecir a Dios, ¡yo lo creo porque Dios me lo ha dicho!, y también por la razón por la que el Siervo de Dios Samuel dijo que seríamos muy bendecidos, porque sois hijos de Dios y su profeta lo anunció, ¡somos los hijos de un Rey, no de un rey de un país, sino del Rey de reyes”! Destacó el honor de haber recibido ese título, el día que bajaron a las aguas del bautismo y recibieron el Espíritu santo, sublime momento en que escucharon la voz de Dios: “¡Este también es mi hijo, en quien tengo todo mi contentamiento!, distinción que permite al hombre, que ya no sólo sea creatura de Dios, sino hijo del Altísimo, exclamar ¡Aba Padre¡ La iglesia desbordada en el espíritu, glorificaba a Dios por el privilegio alcanzado.

 

La doctrina transforma el corazón y nos convierte en mejores personas

El Apóstol de Jesucristo y la iglesia entonaron el himno citado; la voz se quebraba con enorme reconocimiento por la dignidad y el orgullo de ser hijos de Dios por adopción. Al término, el Ungido del Señor destacó la importancia de entender el valor de la lectura de la Biblia y “la importancia de la Palabra viva de Dios que es espíritu, es virtud, es la gracia infinita de Dios que da vida, mientras que la letra mata.” Por lo que a la grey exhortó a seguir conduciéndose como hasta ahora, basándose en los versículos de la Biblia sólo para respaldar la Palabra viva de Dios en el Apóstol, “la que trae salud y paz y transforma el corazón para que seamos mejores personas”.

Aquí se dirigió a la Iglesia Universal y explicó que la doctrina no ha cambiado, es la misma que predicó el Apóstol Aarón Joaquín, con la que logró iniciar el periodo de la Restauración de la Iglesia del Señor, que por ser conformada con gente muy pobre, sufría menosprecios y hasta maltrato físico; por ello, durante su administración se preocupó por cimentarles la fe y el conocimiento espiritual, incluso no promovió el estudio ni la superación académica, sino que los redimidos se ocuparan en fortalecer su fe.

Enfatizó que al autorizar que los hermanos estudiaran e impulsar el desarrollo académico con escuelas, no cambió la doctrina en la administración del Apóstol Samuel Joaquín, porque las circunstancias y las necesidades de la Iglesia del Señor eran otras, por ello autorizó, promovió y apoyó la superación académica de la comunidad y los que son de Dios no se han apartado, porque su fe estaba ya arraigada y por ella son una fortaleza en la iglesia, porque son los profesionales que lo ayudaron a difundir la doctrina, a atender a la iglesia, a defenderla y posicionarla socialmente, incluso con su desarrollo personal y progreso supieron poner sus conocimientos al servicio del Siervo de Dios y de la iglesia, fue una época de modernidad en que creció la presencia de la iglesia y se empezó a internacionalizar con el apoyo de la Internet, lo cual no significó que la doctrina cambió, la superación académica solo favoreció el desarrollo de las comunidades de la Iglesia.

 

La doctrina no ha cambiado en la actual administración apostólica

Enseguida, agregó: “Su hermano Nasón tampoco está cambiando la doctrina; esta sigue intacta y fresca. Les sigo incitando a poner especial cuidado en el consejo, que es la Palabra de Dios, que lleva el objetivo de arraigar la confianza en las promesas de Dios… mi predicación es de ánimo a perseverar, de exhortación, de consagración, de intercesión. Mi mensaje universal es este: ‘¡Mi palabra no volverá vacía, sino que hará lo que yo quiera, porque es para vuestro beneficio y bendición!’”.

 

Promesa de expansión, crecimiento y prosperidad en la iglesia

El Apóstol enfatizó que deseaba precisar que la doctrina es la de siempre, solo está complementando lo que hace falta para que la Palabra de Dios se cumpla: “La promesa que Dios me hizo el 8 de diciembre de 2014, es de expansión, crecimiento y prosperidad en la Iglesia. Dirán, ¿pero como se cumplirán las promesas? Trabajando, predicando en las plazas y en las casas, saliendo y dando testimonio”. Aseguró que el Señor hará lo suyo y al darse el crecimiento, aún la gente se sorprenderá; sin embargo, espera que “cuando se cumplan estas promesas divinas, la Iglesia permanezca fiel, leal a la doctrina, que no cambiará, y los fieles seguirán dando lo mejor a su Maestro”. Y agregó: “Es necesario que confíen en la palabra apostólica, porque Dios la ha puesto en mis manos. La doctrina no es nueva, no cambia ni se transforma, sólo las circunstancias…”.

Insistió en que la forma en que Dios manifiesta su poder y determina en qué y cuándo bendecir a su Iglesia, tampoco es nueva, porque en la historia bíblica podemos corroborar que la Iglesia de Cristo se estableció –por la voluntad de Dios– con lo menospreciado del mundo, pudiendo elegir a los encumbrados; y siempre ha sido así, reiteró el Apóstol: “Desde el inicio Dios escogió un pueblo de esclavos en Egipto para convertirlos en un pueblo de reyes…”. A Israel, que siendo esclavo no salió con las manos vacías de Egipto, lo sustentó en el desierto y le entregó una tierra que manaba leche y miel; les dio prosperidad y riquezas a las que inclinaron su corazón y hasta hoy viven afanados.

 

Que la prosperidad no los aparte de Dios

Ante la promesa de prosperidad que se avecina, al Apóstol del Señor le preocupan los designios de Dios al querer bendecir materialmente a su Pueblo, porque este crecimiento tiene un propósito en que la Iglesia tendrá que poner cuidado. Así abundó: “La misión de un Apóstol es justamente esa, guiar y decir cómo se logrará transformar a la Iglesia no solo lo en lo espiritual, porque eso ya lo han hecho los otros apóstoles y hombres de Dios, sino en todos los sentidos; ahora el Altísimo quiere que sus hijos prosperen, que ya no sigan siendo pobres, ni menospreciados, sino que trabajemos para prosperar…”.

Destacó que en los hermanos morelenses y en todos los congregados, él veía a la Iglesia Universal, por lo que a ella se dirigió expresando: “Quiero dar a conocer mi deseo y la forma en que Dios me ha inspirado que se logrará el crecimiento y desarrollo de la Iglesia…”. Para consolidar su mensaje, encomendó al hermano P.E. Daniel Mendoza que leyera el pasaje de Éxodo 12:35, con el que remontó a la audiencia al tiempo en que el Pueblo de Dios vivía en una esclavitud inhumana, cuando Faraón, por temor a su crecimiento, ordenó a las parteras que dejasen morir a los niños, pero el Señor libró a uno, a Moisés, que sería el que los sacaría a libertad; incluso abrió el corazón de los egipcios para que les prestaran y regalaran joyas y objetos valiosos a los hebreos: ” Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios y les dieron cuanto pedían…”.

Especificó el Apóstol que Israel sólo tenía masa sin leudar para alimentarse algunos días en el desierto, pero los que antes los esclavizaban, de una manera maravillosa, los cargaron de bienes. De esas riquezas, parte la dedicaron en especie para adornar y embellecer el tabernáculo en el que se manifestaría Dios. Reiteró el Ungido del Señor que esa orden era una estrategia de Dios, para que al ver sus portentos, se doblegara el corazón del Pueblo de Israel, porque a los ojos de ellos hizo grandes portentos: ¡con mano fuerte y brazo extendido de un siervo de Dios, fue libertado el pueblo!, y para que confiaran en Moisés, los hizo pasar en medio del mar; cuando tuvieron sed, hizo brotar agua de la roca; les dio el maná por pan y subsistieron, porque además llevaban las riquezas de los egipcios. ¡Esa prosperidad sorprendente les vino por creer y obedecer a la palabra de un hombre de Dios!

Por tanta maravilla que les hizo –explicó el Apóstol Nasón– a tres meses de haberlos sacado de Egipto, Dios en su Siervo demandó una ofrenda de gratitud en especie para construir el tabernáculo (v. Éxodo 19: 1), y cuando se tardaba en el monte –porque Dios le estaba dando los mandamientos de la Ley–, el Pueblo ya no se acordaba de su antigua condición de esclavitud; la abundancia los hizo olvidar las maravillas que Dios había obrado por medio de Moisés, e inclinados a hacer el mal hicieron un becerro de oro para adorarlo y se corrompieron (v. Éxodo 32:1- 7). Por su desobediencia, Dios se propuso destruirlos, pero ahí estuvo Moisés intercediendo por ellos una y otra vez.

Con el deseo de ratificar la promesa de prosperidad para su Iglesia, el embajador del reino de los cielos, categórico les aseguró: “Si crees que el Apóstol Naasón es Siervo de Dios, la prosperidad ha llegado a tu casa, porque para eso me ha levantado el Señor, para que te bendiga y para seguirte conduciendo en el camino que Dios desea para todos, y en el que hay que perseverar en el temor a Dios y nunca olvidar ser agradecidos, porque mientras a unos la bendición les sirvió para construir el tabernáculo y adornarlo, porque ahí se manifestaba Dios, a otros les sirvió para ofenderlo con la idolatría.

“Ahora yo quiero decirte lo que Dios me ha manifestado: ‘Que te lleve de triunfo en triunfo como Él lo ha decidido y me lo ha ordenado…’”. Al escuchar la consigna de Dios en su Siervo, el foro se llenó de algarabía por la inigualable bendición para la Iglesia, dádiva que para recibirla existe una fórmula: primero ofrendar a Dios, para recibir el don multiplicado; respuesta en la que creen plenamente los que ofrendan de corazón para apoyar la construcción de su Casa de Oración. Aclaró que es Dios el que pone en los hermanos el espíritu de liberalidad: “En la iglesia no se obliga a nadie a aportar o dar sus diezmos, sólo se les motiva a apoyar y ofrendar según su fe, otros colaboran con ventas de productos y donaciones de algunas pertenencias…”.

 

Los templos se construyen con ofrendas de amor y sacrificio de la Iglesia

A estas ofrendas voluntarias se agrega el trabajo profesional, técnico y manual de los hermanos que apoyan en las construcciones que se consagran a Dios, como verdaderos frutos de fe y sacrificio; como los hermosos santuarios que le presentaron los hermanos de Ampliación Lázaro Cárdenas y Oaxtepec, “bellas construcciones que se concluyeron con fe de Dios y con el orgullo que el Siervo del Señor los viera”, como lo expresaron los entrevistados por esta Coordinación. Su deseo se hizo realidad, porque el Embajador de Cristo fue y los bendijo.

 

La bondad de trabajar en equipo

Otra forma de lograr el desarrollo prometido y la prosperidad de las iglesias, es con trabajo de equipo, en este tenor el Apóstol de Jesucristo expresó: “Yo deseo que el mundo nos vea progresar por medio del trabajo en equipo, que es la potencialidad que Dios ha puesto en su Pueblo: trabajar y apoyar como un solo hombre…”. Agregó que el cumplimiento de la promesa de prosperidad y expansión de la Iglesia inició el 14 de diciembre de 2014, cuando Dios abrió el corazón para que todos le aceptaran, incluyendo al Cuerpo Ministerial que le demostró su adhesión, como un solo hombre. Y añadió: “Hoy la gente te escucha, abre el corazón y las puertas de su casa, por doquier se restauran almas, miles se bautizan y reciben el Espíritu Santo, los obreros ya son batallones de evangelización, incluso las autoridades se acercan y nos piden consejo, nos reconocen, valoran el trabajo y la preparación de los hermanos, las oportunidades de emprender se multiplican y el autoconsumo fortalece la economía de las comunidades…”

 

Fomentó el autoconsumo

Igualmente, puntualizó que otra potencialidad que está fortaleciendo la solvencia en la Iglesia, es la producción y el autoconsumo de las microempresas que están desarrollando algunos profesionistas y empresarios, impulsados por el Apóstol visionario, que los insta a producir y adquirir solidariamente en los negocios de los hermanos, a través de los Colegios de la APEM, y añadió: “Que el lema sea producir y consumir para obtener ganancia, crear sociedades, compañías y microempresas fomentando el autoconsumo…”. Recalcó que esta es otra estrategia que sirvió para que en las dos exposiciones empresariales que se llevaron a cabo en Guadalajara, se hiciera manifiesta la potencialidad de capital humano que hay en la Iglesia.

 

La desgracia del pueblo de Israel: la afición por la riqueza material

Para anclar su mensaje en la audiencia, sobre todo en la feligresía, preguntó: “¿Iglesia universal, creéis en Dios y en Jesucristo?, si creéis que ese Dios es vuestro Padre, si creéis que su Siervo es Varón de Dios, con esta fe vendrá la prosperidad…”. Esta situación, que logró Israel, pese a que salió de Egipto desorganizado, mas cuando obedeció a Moisés y tuvo temor reverente a Dios, prosperó. Desafortunadamente, se inclinaron a las riquezas hasta hoy. Por lo tanto, Al apóstol del Señor desea que a la Iglesia no le ocurra tal desgracia y para ello aconsejó: “No olvides el temor de Dios y practicar las virtudes; que nunca las olvides ni por la profesión, el trabajo, el estudio o la prosperidad. Que siempre esté la virtud y el temor en ti… Nuestra profesión es Dios y todo lo que nos da es de Él… ¡Dios va a prosperarlos para que apoyen a la grandeza de la Iglesia!, pero cuando estén en abundancia y holgura, recuerden porqué y para qué los bendijo Dios y les dio prosperidad, y se acuerden de darle la gloria a Dios”, enfatizó categórico.

 

Unidad en los proyectos apostólicos y Dios bendecirá a su Pueblo

Asimismo, el Apóstol de Jesucristo espera de sus hijos que lo escuchaban con sumo respeto y asentían a la interpretación de la palabra apostólica, lo recibieran con el corazón; para ello los exhortó a leer y releer en casa, el pasaje de Deuteronomio 28: 12-13, otra llave de la prosperidad: “Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo para enviar la lluvia a la tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos”. Insistió categórico en la necesidad del creyente de confiar en la palabra apostólica y obedecerla para que venga la prosperidad prometida aquel 8 de diciembre de 2014.

Concluyó diciendo: “Yo soy Naasón Joaquín, Siervo de Dios y de Jesucristo, y que estando hundido en el dolor, Dios me llamó para guiarte y bendecirte… En lo espiritual, Dios nos ha enriquecido, hermanos de Morelos; en lo material, nos prosperará también”. Al terminar la exposición de su mensaje, agradeció a los morelenses su hospitalidad. Con un ósculo de amor se despidió del coro de Zacapoaxtla y del Orfeón de estado de Morelos. Se retiró del foro al que acudieron miles de personas. Partió seguido de su valla de honor de invitados y pastores que lo acompañaron, a la salida del lugar saludó a los niños, algunos lo abrazaban con ternura y bañados en lágrimas, por la emoción que los embargaba. Entre los asistentes se hallaba también el senador Fidel Demedesis, quien al ser entrevistado por los medios de comunicación que estuvieron presentes, dijo sentirse honrado de escuchar el mensaje del Apóstol Naasón Joaquín, por quien siente un gran respeto y admiración que le hizo entregarle un reconocimiento por su contribución con su predicación, en la construcción de una sociedad progresista y fraterna.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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