Desde las colonias Bethel y Lomas del Gallo, el Apóstol Naasón Joaquín eleva su plegaria matutina

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El jueves 3 de enero, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, elevó su plegaria al Creador en la Iglesias de la colonia Bethel y Lomas del Gallo, en Guadalajara.

El reloj marcaba las 4:22 de la mañana cuando salió de su casa en la colonia Bethel, y encaminó sus pasos con dirección al templo. Las calles Betsayda y Hebrón, que convergen en la entrada principal de la Casa de Oración, se encontraban pletóricas de hermanos, quienes desde temprana hora se dieron cita para acompañar al Apóstol del Señor en su plegaria.

En el recorrido de su casa a la puerta del templo —que los separan 35 metros de distancia—, el Apóstol Naasón Joaquín saludó a su paso a los hermanos que lo esperaban en las calles y en el ingreso del recinto sagrado. En correspondencia, diversas expresiones se escucharon: «Le amamos, Apóstol de Jesucristo», «Dios lo bendiga» …

En el interior del templo, a pocos metros del ingreso principal y del oratorio, los integrantes del Orfeón local elevaban sus cánticos espirituales a Dios y a su hijo Jesucristo. Las notas de los himnos «A solas al huerto yo voy» y «Señor mi Dios», se escucharon con singular nitidez en el transcurso de la plegaria apostólica. Los hermanos P.E. Felipe Medina, P.E. Juan Peláez, P.E. Roberto Montiel, P.E. Nicolás Gómez, P.E. Juan H. Riviello y P.E. Mizraim Medina, así como diez hermanos diáconos y cuatro encargados, y la iglesia de la colonia Bethel —que se encontraba en el interior y el exterior del recinto sagrado—, se unieron, como un solo hombre, a la oración del Justo, sublime momento en que el Apóstol eleva su oración al Dios Omnipotente.

Al término de su plegaria, el Siervo de Dios saludó al Orfeón local y se despidió de los hermanos que se encontraban en el interior de la Casa de Oración de la colonia Bethel, que es una réplica del templo que se erigió en la colonia Hermosa Provincia de Guadalajara en el año 1969, y que se derribó en 1982 para dar lugar a la construcción del actual templo sede internacional.

Cabe destacar que el día anterior —2 de enero de 2019—, la iglesia de la colonia Bethel ofreció una recepción al Apóstol del Señor, donde compartió el pan y la sal con sus colaboradores e invitados. Luego de la cena, dirigió unas palabras a los hermanos de Bethel: «Somos muy felices. Hemos visto como la manifestación de Dios se sigue dando día a día, y en ella nos seguimos recreando. Y es en todos los ámbitos… Veo en ustedes amor, reconocimiento, solicitud y liberalidad. ¿Quién produce este amor, reconocimiento, fe, sentimientos y virtudes espirituales en ustedes?, el mismo Dios que movía los corazones en la época de Israel. La bendición de Dios no abarca solamente una rama: la bendición de Dios abarca todas las cosas. Cualquiera que dé tan solo un vaso de agua fría a uno de estos mis pequeñitos, no perderá su recompensa.

«Iglesia de Bethel: conforme a vuestro amor, reconocimiento y fe, el que produjo todo eso en ustedes, en esa misma medida les siga pagando como al día de hoy. Me voy feliz y contento, y sé que mi Bethel siempre estará conmigo. Dios les pague, los bendiga y los siga prosperando».

Al llegar a la puerta de su casa, se dirigió a sus colaboradores: «Le dije a los hermanos que iba a compartir las oraciones cuando yo estuviera aquí: algún día en la Bethel y otro día en alguna de las iglesias [de la Zona Metropolitana de Guadalajara]. Los que puedan acompañarme, los invitó a que vayamos a la colonia Lomas del Gallo». Enseguida, se despidió de los hermanos de su amada colonia Bethel y, acompañado de su esposa, la hermana Alma Zamora, subió a su vehículo con dirección a su siguiente destino: la iglesia también conocida como La Presa, por su ubicación contigua a la extinta Presa Osorio, en el oriente de Guadalajara.

 

Plegaria Apostólica en la colonia Lomas del Gallo

El reloj marcaba las 4: 42 de la mañana cuando el Excelentísimo Apóstol de Jesucristo, en compañía de sus colaboradores, arribó a la Casa de Oración de la colonia Lomas del Gallo, ubicada en la calle Fabián Carrillo n. 3148, en Guadalajara. El hermano P.E. Roberto Montiel, ministro de la Iglesia de La Presa, dio la bienvenida al insigne visitante, quien se dirigió con dirección a su oratorio.

En esta mañana de bendición, en el interior del templo se encontraban algunos integrantes del Coro, quienes en ese momento entonaban un himno, en espera del comienzo de la oración de cinco de la mañana, el primer culto del día. Por su parte, un pequeño grupo de hermanos, que había llegado a temprana hora para darle la gloria a Dios y a su hijo Jesucristo, se unía a la citada alabanza. En razón a que esta visita fue por inspiración de Dios a su Apóstol, ninguno de los hermanos congregados tenía conocimiento previo que el padre en la fe estaría con y entre ellos, y desde esta colonia de hijos de Dios, elevaría su plegaria al Creador. Las manifestaciones de gozo, amor, reconocimiento y gratitud brotaron de inmediato de los corazones.

En el lapso de la oración del Justo, los ministros entonaron, unánimes, el himno «Oh, hay una oración». En sus estrofas se lee: «¡Oh qué hermosa oración del Apóstol del Señor! ¡Oh plegaria tan hermosa que me alcanzará el perdón!… Privilegio tan hermoso tiene el Pueblo del Señor. Antes de romper el alba su plegaria eleva a Dios. Antes que amanezca el día y se vea la luz del sol, hallaremos fe y confianza en su oración».

Al término de su plegaria, el Apóstol de Jesucristo, con una sonrisa esbozada en su rostro, se dirigió al pequeño grupo: «Dios les pague por acompañarme. Dios los siga bendiciendo y prosperando». Enseguida, los hermanos doblaron sus rodillas y, con singular fervor, dieron gracias a Dios por esta bendición.

Antes de abordar su vehículo, el Siervo de Dios platicó brevemente con el hermano P.E. Roberto Montiel, quien le informó grosso modo el proyecto del templo que se edificará, así como las recientes adquisiciones de predios para la consecución de dicho propósito. En este sentido, el Apóstol del Señor le dio indicaciones al respecto. Enseguida, se despidió de sus colaboradores: «Dios les pague por acompañarme. Dios los bendiga». A lo lejos se escuchó una expresión conmovedora, firme, estentórea: «El Batallón de Arandas le ama» (el Distrito II, que comprende los municipios de Tonalá y Zapopan, es el responsable de los batallones espirituales de Los Altos de Jalisco).

En la presente crónica se inserta un breve testimonio de la hermana Raquel García, miembro del Coro local, y una de las hermanas que se encontraban en el templo, previo a la visita apostólica: «Esta mañana le dije a mis hijas: ‘Vámonos a la oración’, y nos dirigimos a temprana hora al templo, para cantar alabanzas al Señor. Cuando vi que entró el Apóstol de Dios al templo no lo podía creer. Pensaba que era un sueño, pero Dios nos quiso bendecir en grande manera este día. El Señor nos concedió esta mañana, a mis hijas y a mí, verlo entrar al templo, estar entre nosotros y acompañarlo en su oración. ¡Mi alma rebosa de alegría!». La bendición de esta mañana, es cumplimiento de la palabra que el Apóstol Naasón expresara el pasado 31 de diciembre: «Deseo para vosotros que las bendiciones recibidas en 2018 se renueven y multipliquen a raudales en el próximo año 2019, y que Dios os llene de la paz y bienaventuranza de sus hijos amados».

Se escribió así uno de los primeros capítulos de la historia del apostolado contemporáneo, en el incipiente 2019, el Año del Jubileo Apostólico.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.