Sonora, heme aquí, llego a ti al último, porque quiero saborear la bendición al ver tu fe

(Coordinación de Crónica Apostólica).- 6 de noviembre de 2018. La tarde de ayer, la iglesia de Hermosillo, Sonora de la colonia Piedra Bola, desbordaba de alegría por la gratísima visita del Ángel del Evangelio eterno; quien llegó ensanchado de alegría por estar en la iglesia, cuyo Estado del país, quiso visitar al final de su Decimocuarta etapa de su Gira Universal, para saborear la dicha de encontrarse con esa entrañable grey, por demás conocida de cerca, por el Apóstol de Jesucristo, cuando los atendía siendo el Pastor de la Jurisdicción Norte y con quienes desarrolló proyectos en pro de la defensa de las libertades y del Estado laico esmerándose por ser útil en las manos del Apóstol .

Pero ayer llegó al lugar revestido de la gloria de Dios, con la investidura espiritual del apostolado. La iglesia lo esperaba en los atrios del templo, que inauguró el Apóstol Samuel Joaquín en 1983, fecha desde la que este puñado de almas, no habían sido visitados por un Siervo de Dios. Así que este día fue memorable para la Esposa del Cordero, que desde temprana hora lo aguardaba con anhelo. El coro, dirigido por el hermano Isidro Amaya entonaba melodiosos cánticos de reconocimiento a la Obra perfecta de Dios en la iglesia, cuando el Embajador de Jesucristo ingresó al sagrado recinto saludando a los congregados que loaban a Dios y demostraban con reconocimiento, haber creído en el Ministerio de esta Nueva era.

A su vez el Embajador de los cielos los saludaba con la certidumbre de la autoridad divina, que Dios le confirió aquel 8 de diciembre de 2014 y en su mensaje se refirió justamente a aquellos días, en que los Pastores hacían guardia para honrar el cuerpo del Apóstol amado, que había partido dejando una interrogante en la iglesia, ¿a quién levantaría Dios para dirigir a su pueblo? “Llamamiento santo que él ya había recibido de Dios y Jesucristo, -aseveró categórico-, no obstante que en la Iglesia del Señor había pastores destacados, con grandes dones y capacidades, a quienes yo admiraba y creía que de ellos, Dios debía haber escogido al indicado. Sólo yo sabía que desde aquella aciaga madrugada había recibido la encomienda de consolar a la iglesia,” Expresó que tuvo temor de comunicarlo, porque pensó que no le creerían y otros ni lo aceptarían por Pastor de sus almas.

Comentó que se sentía insuficiente comparado con el espíritu aguerrido de su padre, que había sido un hombre muy preparado, muy sólido en sus propósitos para el crecimiento y expansión de la Iglesia. En cambio él aún medroso pensaba en lo difícil que iba a ser que lo aceptaran por guía. Recordó que el primero que se acercó a él fue el hermano José Oreste y con lágrimas de reconocimiento le dijo: “¡Mi Señor, yo sé que usted es el que Dios ha enviado a cuidar a la iglesia, usted es al que Dios ha llamado para encomendar esta hermosa obra.” agregó el Apóstol Naasón, que aquel día le pidió callar y no fue el único que vio la Obra de Dios en él, muchos pastores se expresaron igual y así lo sintieron.

Agregó que con esas muestras, dejó de tener miedo ante la magnitud de la encomienda, “porque yo ya sabía que Dios estaba conmigo y me iba a dar la victoria. Así que cuando el hermano Oreste me reconoció, ahí yo comprendí: ¡Señor, qué fácil doblegas los corazones para hacer tu Obra!, ¡Señor, qué fácil conviertes las almas para hacer tu santa voluntad!, ¡qué hermosa es la obra perfecta que Tú haces en los corazones de tus hijos!” Recordó que desde ese día llegó a su alma una tranquilidad inusual, que le dio la certeza para creer : “¡El Dios que me habló será el que confirme este ministerio en el corazón de toda la iglesia!, lo cual el Señor ha hecho y lo puedo constatar por el recibimiento que me prodigaron en todos los lugares a donde he ido a confirmar la fe de la iglesia y no ha sido necesario, porque Dios se encargó de hacer esa obra en el corazón de los hermanos, desde Chile, Argentina, Brasil, Estados Unidos, en Europa, en Australia y desde luego en México…” donde dijo: “Destaca la iglesia que hoy visito, en la que veo esa misma Obra de Dios, el mismo recibimiento, las mismas muestras de alegría que he visto en todas las iglesias que visité, porque Dios tuvo a bien confirmar también en ti, mi ministerio.”

Enseguida el Ungido de Dios, cuya visita anhelaban, exclamó jubiloso: “¡Sonora, heme aquí, vengo con algunos de tus servidores, de mis amigos que me acompañan y vienen para servirte. Doy la gloria a Dios por ellos, porque son los que Dios me dio para atender a la iglesia y qué alegría encontrarme con el primero de ellos que me dio la tranquilidad, que el Señor haría la obra… Él y muchos pastores más son los que Dios me entregó para que te atiendan, iglesia del Señor y qué hermoso ver el rostro de este pueblo que el Señor me dijo: yo te lo voy a entregar.”

Reiteró que llegaba a ellos lleno de victorias y triunfos, agradecido con Dios que le dio ese sagrado ministerio y delimitando el saludo exclamó: “Hermosillo, heme aquí feliz de ver tu rostro, aquí estaré entre ustedes lleno de alegría, Dios los bendiga.”

Se despidió invitándolos a reunirse el jueves 08 en el Expoforum, en donde dijo que los espera, junto con las más de 20 iglesias del Estado de Sonora y los batallones de evangelización que envió a la entidad; a quienes se dirigirá en su magna presentación apostólica, para seguir dando testimonio de la verdad y proclamar que la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad, La Luz del Mundo sigue adelante de triunfo en triunfo!