Todo guerrero tenía su paje de armas, pues que seas uno de ellos

Para que a mi lado sigas peleando, Apóstol Naasón Joaquín al ministro de El Caribe

(Coordinación de Crónica Apostólica). La última iglesia visitada por el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín, en el segundo recorrido por el estado de Baja California Sur, fue la congregación de la colonia El Caribe, en el municipio de Cabo San Lucas. Su ministro, Paris M. González Tejeda, al igual que la iglesia que administra, tenían todo preparado para recibir al Mensajero de Dios, además de un aposento para descansar y un hermoso y simbólico obsequio.

Fuera de los atrios, un singular grupo de niños ataviados con ropitas blancas y unos más pequeños portando playeritas con mensajes alusivos al reconocimiento apostólico, con frases como “Tengo el mejor papá del mundo”, con singular emoción aguardaban la llegada del Apóstol de Jesucristo. Años atrás esta congregación estaba adscrita a la iglesia de la colonia 4 de marzo. Así que esta era la primera vez que un Apóstol visitaba este lugar.

El reloj marcaba las 12:30 del mediodía cuando el convoy apostólico se detuvo frente a la Casa de oración. Al verle todos a una comenzaron a dar la gloria a Dios, mientras los niños comenzaron a entonar un himno que interrumpieron en cuanto el Siervo de Dios descendió de su vehículo, porque en ese momento se dirigió hacia los pequeños y los bendecía tocando sus cabecitas. Los pequeños, con sumo respeto lo rodearon, glorificando el nombre de Cristo. A su vez el Siervo de Dios volteó con los niños del otro lado e hizo lo mismo, dejando a su paso una niñez prendida con la bendición de Dios. Las imágenes dan cuenta de ello.

Al pasar al interior del templo, los hermanos manifestaban lo propio, como ya se ha convertido en una manifestación generalizada en todas las iglesias que tienen el privilegio de recibir al Embajador de Cristo, aquí también estaban vestidos de blanco y portaban palmas en sus manos, palmas que alzaban con sus manos empuñadas mientras daban libertad a su alma para glorificar al Alto Dios del cielo, por concederles la bendición de recibir al Enviado de Dios en su Templo.

Al subir a su ministerio el Varón de Dios les expresó las siguientes palabras: “¡Qué hermoso es volver a contemplarlos hermanos del Caribe, ver cómo Dios te ha multiplicado, cómo te ha bendecido, que ya no eres aquel pequeño grupito que yo vine a visitar, sino que Dios te ha engrandecido. En ello me alegro con el Señor, porque al contemplar lo que mis ojos ven, veo el cumplimiento de sus promesas; que Dios bendeciría mi ministerio y bendeciría a la Iglesia” –decía a todos, contagiado por la emoción de encontrar nuevas iglesias e iglesias más grandes en número de fieles e infraestructura inmobiliaria.

“El Señor te va a multiplicar aún más –les aseguró el Mensajero de Dios a los fieles de El Caribe.- Por eso, mi corazón se llena de alegría por venir a este lugar. Recuerdo que era muy humilde, que erais poquitos y que les traje la ayuda que el Apóstol Samuel mandó para vosotros y para los damnificados del huracán Odile; pero hoy veo cómo Dios te ha prosperado y bendecido”. En ese mismo sentido y ante la certeza de la promesa que Dios le hizo al actual Apóstol , la cual ha sido la constante en esta Decimocuarta etapa de su gira, exhortó a los hermanos de la colonia El Caribe, quienes tan sólo en cuatro años han crecido en un promedio de doscientos por ciento “Esta bendición no termina aquí, Dios te seguirá multiplicando”.

Enseguida destacó que su visita obedece no sólo al cumplimiento de la promesa que hizo de visitar cada uno de los lugares donde hubiese un Hijo de Dios; sino que también muy particularmente en la Jurisdicción Norte de la Iglesia La Luz del Mundo que comprende los Estados abarcados en esta Etapa pastoral, el hombre de Dios ha venido a alegrarse en ellos, a llenarse de gozo, porque al recordar el sufrimiento por el que pasaron en aquel momento y ver ahora la prosperidad de la que son objeto, no puede menos que dar la gloria a Dios por cumplir también en ellos su promesa de bendición.

Sin embargo, –asentó el Apóstol “Hoy que te vuelvo a ver, con gozo quiero decirte: Únete a tu hermano Naasón en la batalla, ¿cómo?, predicando, anunciando el Evangelio, dando testimonio. agregó que sin duda lo están haciendo porque “eres una Iglesia muy multiplicada, pero también decidí venir a este lugar para doblar mis rodillas. No vengo como tu Pastor jurisdiccional, ya no vengo a decirte ´El Apóstol de Dios te manda saludar.´ ¡No, ahora vengo con la autoridad que Dios me ha dado! y a decirte, hermano del Caribe: ¡estáis seguros en el hueco de la mano de Dios!, ¡que Dios te siga bendiciendo, multiplicando y ensanche tus estacas y esta hermosa colonia siga creciendo conforme a sus promesas!” –fue su deseo profetizado para los hermanos de El Caribe en Cabo san Lucas.

Después de invitarlos a orar como lo ha hecho en todo lugar y gozar el privilegio santo de la comunión divina, el Apóstol del Señor pasó a un pequeño aposento que los hermanos prepararon para él; en donde le ofrecieron un refrigerio y un momento de descanso en sus recorridos, espacio que el ministro París aprovechó para manifestar al Apóstol, el reconocimiento que siente la Iglesia de este lugar por su investidura. En respuesta el Hombre de Dios le encomendó hacerles extensivo su agradecimiento, enviándoles decir que ya que el Señor los ha prosperado materialmente, construyan una casa de oración más digna y confortable. Y como alusión refirió el deseo que Dios puso en David, para que decidiera construir casa para Jehová, pues no es bueno que Dios more en tiendas.

Para ello le encomendó que los motive para que “adquieran alguna propiedad frente al templo, a fin de construir ahí la Casa pastoral y en el espacio que ocupa actualmente, destinen todo el terreno para la construcción de un nuevo templo más grande y hermoso, que incluya una torre alta, para que aprovechando la altura de la ubicación geográfica, la Casa de oración pueda verse desde varios puntos de la ciudad.” Sugirió al ministro que procure tener un proyecto arquitectónico y lo presente con oportunidad.

Enseguida el Varón de Dios recomendó al hermano Paris, que agradeciera en su nombre, a la iglesia del Señor y cuando se disponía a dejar el lugar, el Encargado le mostró al Apóstol de Dios una hermosa espada tallada por un artesano; simbólico presente que la iglesia ofreció al guerrero espiritual. A su vez el Siervo de Dios dijo que ese regalo lo acepta como el símbolo de que ellos lo acompañarán en esta batalla por la conquista de las almas, y dado que: “Todo guerrero tenía su paje de armas, la gente que estaba a su lado; pues que seas uno de ellos –dijo al ministro- para que a mi lado sigas peleando. Dios te bendiga, Dios te guarde y Dios sea con ustedes”. Salió de aquel lugar entre las voces de los hermanos, que al percatarse de su despedida, exclamaban: “¡Dios lo bendiga!, ¡Dios lo guarde, lo amamos!” Por su parte el Siervo de Dios levantaba sus manos y subía a su vehículo, dejando una estela de bendición para sus bienaventurados hijos de la colonia El Caribe.