Agenda Apostólica

Iglesia de Matamoros son mis Aarones, ellos son mis Hurs: Apóstol de Jesucristo

By marzo 15, 2019 marzo 18th, 2019 No Comments

(Berea Internacional) — Durante una extensa jornada laboral, el Excelentísimo Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, también se reunió con los hermanos de la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad, La Luz del Mundo de la colonia, Práxedes Balboa, en esta ciudad.

La Heroica Matamoros, en el estado de Tamaulipas, está ubicada al sur del Río Grande; colinda con la ciudad texana de Brownsville y es la segunda ciudad más grande del estado; pues hoy, fue engrandecida aún mas allá de la frontera material.

El Apóstol de Evangelio Eterno, ante los hermanos reunidos en la casa de oración marcada con el número 70 de la calle Del Maestro, hizo referencia a una parte de la historia escrita en la Biblia, la cual narra acerca de la guerra de Israel con Amelec, y menciona que, “cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.” (Génesis 17:11) Ante esta situación un par de jóvenes, notando el cansancio del Siervo de Dios Moisés, corrieron para ayudarlo; Aarón de un lado y Hur del otro lado; y levantando sus manos ayudaron para que él se apoyara, sus brazos siguieran levantados y de esa forma Jehová daba la victoria a Israel. (Éxodo 17:2)

Continuó “yo te he visto; te he visto caminar por las calles; te he visto cantar por las plazas; he visto tus jóvenes, he visto tus niños, dar testimonio y yo me alegro en el Señor.”

Les dijo mas: que cuando los contempla, les envía una sonrisa y dice, ellos son mis Aarones, ellos son mis Hurs que corren para levantar mis manos.

También, hizo un regalo único, sublime: “nada de lo que estáis haciendo es en vano; cada predicación; cada testimonio; cada esfuerzo que estás haciendo ¿sabes que Dios lo está escribiendo en el libro de la vida?”

Para luego confirmar: “Vosotros, Iglesia de Matamoros, estáis con todos en esta bella historia que es la historia de Dios.” Ya inscritos en la historia de Dios, pareciera era la cúspide del cúmulo de bendiciones derramadas aquí; sin embargo, el raudal continuaría.

El Embajador del Reino de los Cielos, por medio de la Autoridad que Dios le ha concedido para atar y desatar, dejó la copa espiritual de los hermanos, rebosante, al expresar: “lo que has hecho no es en vano; al contrario, atrás de tu trabajo; atrás de tu esfuerzo; atrás de tu dedicación para que sea conocida esta doctrina, enseñanza, para que sea conocida la Iglesia de Cristo”.

Les comunicó que doblaría sus rodillas en esta casa de oración y le diría al que le tuvo por fiel, poniéndolo en este Ministerio: ¡Señor, sigue bendiciendo a tu Iglesia de Matamoros; engrandécela, multiplícala de acuerdo a tus promesas.”

¡Gloria al Señor!