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Crónica del tercer recorrido apostólico por las iglesias de Zapopan

By agosto 4, 2016 septiembre 23rd, 2016 No Comments

(Coordinación de Crónica Apostólica) — La madrugada del jueves 4 de Agosto, alrededor de las cinco de la mañana, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García realizó otros de sus recorridos por la Zona Metropolitana de Guadalajara, con el fin de acompañar personalmente a los hermanos que mantienen sus plegarias de 24 horas en favor de los miles de fieles que vienen en camino a la ciudad de Guadalajara para conmemorar la Santa Cena del Señor Jesucristo.

Su itinerario inició con la visita a los hermanos de  Santa Ana Tepetitlán, una población alejada de la capital tapatía, donde arribó a las 6:21 a.m. Un grupo considerable de hermanos llenaba la pequeña Casa de Oración ubicada en esa población, cuando el Apóstol de Jesucristo entró a dicho aposento. Un clamor se escuchó y los ahí reunidos cayeron en bendición cuando el P.E. Jesús Magallón Herrera tomó el púlpito para invitarlos a la oración, a la que el Ungido de Dios se unió conforme a su promesa hecha el día primero de agosto.

Al despedirse dijo a los presentes: “Dios les pague, me da gusto llegar y ver que están levantando mis brazos, Dios los bendiga, Dios los guarde” los residentes levantaban sus manos para despedirse del Apóstol con sus ojos llenos de lágrimas y exclamaciones de bendición para él. El reloj marcaba las 6:40 de la mañana cuando el Siervo de Dios se despidió de ese lugar.

Enseguida se dirigió a la iglesia asentada en la colonia Paraísos del Collí, en el municipio de Zapopan. Eran ya las siete de la mañana cuando arribó a dicho inmueble. Al entrar en el templo dijo a los hermanos: “Vengo a alegrarme con ustedes que levantan mis brazos; alegrémonos en la consagración”. Enseguida, el P.E. Raymundo Braun tomo la palabra para invitar a los hermanos a orar. Los veinte hermanos y 15 niños que se encontraban en ese momento se entregaron en una hermosa oración en la que –como en todos los lugares– el Hombre de Dios se unió a ellos.

Al retirarse del lugar el encargado en turno, D.E. Moisés Gutiérrez Coronado, le informó que ya se habían adquirido las propiedades que meses atrás le había indicado, en virtud de lo cual el Varón de Dios aplazó un momento su partida para conocer las posesiones adquiridas. “Dile a los hermanos que me voy con más alegría de este lugar por esta noticia que me das y que aunque el deseo del Varón de Dios (Samuel Joaquín) ya no lo pudo ver; se lo vamos a cumplir y espero volver para poner la primera piedra del templo que se construirá en este lugar”.

Desde la puerta del templo algunos hermanos lo contemplaban y deseaban toda clase de parabienes mientras él abordaba su vehículo, dejando a aquella congregación en una estela de bendición para sus almas. A las 7 de la mañana con 16 minutos partió de ese lugar con rumbo a la colonia Santa Lucía.

A las ocho del mañana con cinco minutos las camionetas iban llegando a dicho lugar; algunas hermanas que regresaban a sus casas después de haber acudido a su consagración correspondiente, se percataron del arribo del Apóstol del Señor al lugar y al instante se devolvieron corriendo a la Casa de Oración para gozar la bendición de su presencia. En el templo los hermanos que se encontraban fueron sorprendidos con la llegada del Santo Apóstol del Señor en tanto que el D.E. Israel Tirado presidía la consagración de ese momento bienaventurado.

Algunos de los presentes volteaban de reojo para mirar al Apóstol del Señor y se estremecían sorprendidos de ver al Embajador del reino de los cielos bajo el mismo techo cantando y orando a Dios junto a ellos. Al retirarse de ese lugar, levanto sus brazos para decirles su frase favorita: “Que Dios les bendiga” y los hermanos le correspondían con deseos de bendición para él.

Antes de subir a su vehículo una hermana se acercó para pedir su oración por una necesidad personal, el Varón de Dios volteo y poniendo su mano en su cabeza, en tono amoroso le dijo: “Dios le bendiga hermana y si tiene fe, Dios responderá su oración” La mujer temblando y llorando beso su mano para despedirse de él con un “Dios le pague Varón de Dios, Dios le bendiga”. Eran las 8:21 a.m. cuando el Apóstol del Señor partió de ese lugar.

Finalmente arribó a la Iglesia ubicada en la colonia Santa Margarita, donde un templo abarrotado de almas le esperaba con sus corazones henchidos de júbilo espiritual, el D.E. Aminadab Coronado, tomo el lugar para invitar a los hermanos a orar: “Este es tu momento…” –dijo a los hermanos- antes de sucumbir en una estruendosa oración de acción de gracias, por la presencia del Ungido Santo en ese lugar.

Cabe mencionar que en esta iglesia invitaron los alimentos al Apóstol de Jesucristo y sus acompañantes, donde los ilustró sobre diversos temas relacionados con la gloriosa expansión del pueblo de Dios en esta Nueva Era.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.