La Palabra de Dios es perfecta: es una doctrina eterna

«La Palabra de Dios es perfecta: es una doctrina eterna que no pasa de moda»: Apóstol Naasón Joaquín.

(Coordinación de Crónica Apostólica).— El sábado 29 de diciembre, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, elevó su plegaria matutina en el templo de la colonia Hermosa Provincia, en Guadalajara.

El reloj marcaba las 4:26 de la mañana cuando salió de su casa con dirección al templo. Algunos de sus colaboradores —un pastor, siete diáconos y dos encargados—, quienes con antelación lo esperaban, lo acompañaron en su cita al recinto sagrado. En la Glorieta Central, calle que circunda la Casa de Oración, se encontraba un grupo de hermanos quienes, durante el trayecto del Apóstol de Jesucristo, lo saludaron con singular regocijo. Rostros de alegría, gozo, felicidad y, sobre todo, de seguridad en la enseñanza divina: «Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus enviados, y seréis prosperados».

En el interior del templo, el Apóstol Naasón Joaquín elevó su plegaria al Creador, mientras el Orfeón local entonaba las siguientes alabanzas: «Tengo un padre en la fe», «La vida es la flor», y «Llama de luz». Entre tanto, los ministros doblaron sus rodillas —en el atrio lateral del templo— y se unieron con devoción a la oración del justo. 

Al término de su plegaria, el Apóstol se despidió de los integrantes del Coro, quienes portaban un impecable uniforme blanco y aguamarina. En la puerta de su casa, luego de acudir al jardín de la oración, el Siervo de Dios platicó con sus colaboradores. El hermano P.E. Juan Peláez, pastor en turno de la Oficina Pastoral, se dirigió al insigne maestro: «Se fue el año, Apóstol de Jesucristo». Enseguida, se sucedió la respuesta: «Sí, se fue, pero para la Iglesia del Señor fue un otro año más: hermoso, grandioso, lleno de triunfos… Nosotros, como personas, se nos va el tiempo y cada vez nos sentimos más viejos, porque el cuerpo lo va resintiendo cada día más, pero en lo espiritual han sido años muy hermosos.

«Desde 1926, año en que inicia la Restauración de la Primitiva Iglesia Cristiana, hasta el día de hoy —92 años de distancia—, año tras año son hermosos: son como la luz de la aurora, que va de aumento en aumento. De ser uno solo —el Apóstol Aarón Joaquín— a ser un grande Pueblo, hermoso, reconocido y admirado por la sociedad, y respetado aún por los medios de comunicación, lo que décadas atrás era impensable».

En relación con lo anterior, destacó que desde el inicio de su Ministerio Apostólico —que tuvo lugar la madrugada del 14 de diciembre de 2014—, y de manera particular en las catorce etapas de su Gira Universal (en México y el extranjero), los medios de comunicación han dado amplia cobertura, de manera objetiva y oportuna, sin denuesto ni descalificación, a la agenda apostólica. Como ejemplo, trajo a la memoria uno de los numerosos testimonios. El pasado 28 de octubre, en Monterrey, Nuevo León, una televisora local transmitió en vivo la presentación del Apóstol de Jesucristo. La conductora de uno de los programas más vistos en la Sultana del Norte, cedió su espacio dominical, que cada semana se transmite de diez de la mañana a doce del mediodía. Sin embargo, cuando faltaba un minuto para finalizar, la presentadora asumió la responsabilidad de que se respetara íntegro el enlace del mensaje apostólico en la capital neolonesa. «Todavía está hablando, dejemos que termine por favor», dijo al aire a los productores, permitiendo que la audiencia escuchara de principio a fin la histórica presentación apostólica.

La Palabra verdadera de Dios nos ayuda a ser felices… ¡En Cristo somos perfectamente felices!

En este contexto, el Apóstol del señor expresó: «Aunque los comunicadores se asuman como católicos o evangélicos, en términos generales, no conocen lo de Dios. En su inquietud e interés, preguntan a los voceros de la Iglesia sobre temas de actualidad… y enseguida viene la respuesta de la Iglesia: ‘Somos respetuosos’. Entonces, dicen los periodistas: ‘Es que ustedes tienen respuesta para todo’, y, en efecto, ¡para todos tenemos respuesta! ¡La Palabra de Dios es perfecta! ¡La Palabra de Dios llena, satisface…! ¡Es una doctrina eterna que no pasa de moda!».

En relación con lo anterior, el Siervo de Dios destacó que la doctrina que hoy se predica en la Iglesia del Señor, es la misma que se predicaba hace dos mil años; es la misma que ayudaba a los matrimonios cristianos en la época de la Iglesia primitiva; es la mima que aconsejaba a los jóvenes en la antigüedad —con problemáticas distintas a las que ahora conocemos—. Citó, por poner un ejemplo, los índices de divorcios que se registran en la sociedad actual, que van al alza cada día a día, y las «soluciones» que un sinnúmero de «consejeros» recomiendan a las parejas cuando se suscitan conflictos dentro del matrimonio: el divorcio. En este contexto, el Apóstol Naasón Joaquín afirmó categórico que la pareja que se divorcia no puede ser feliz al permanecer sola: «La mujer no puede decir que no necesita a su compañero… en su soledad, pasa noches amargas llorando, porque tiene necesidad de la ayuda idónea que Dios creó para ella, así como el hombre también la necesita.

Y agregó: «Lo que Dios creó es perfecto, y no creó a la mujer para ser inferior, pero tampoco para ser superior: la creó para que fuera una ayuda idónea de su esposo (v. Génesis 2:18); es decir, para que encajara perfectamente en todos los sentidos: las necesidades carnales, materiales y espirituales. Entretanto, mientras la sociedad no encuentra salidas, en la Palabra de Dios siempre se encontraremos una respuesta, siempre hay una salida para nosotros, sean los problemas que sean. El único requisito es sujetarnos a lo que dice la Palabra de Dios. No enseña que el hombre es superior a su esposa; le enseña a amarla y respetarla, como a vaso más frágil (v. 1 Pedro 3:7). Y a la mujer le enseña a respetar a su marido y reconocerlo como cabeza (v. Efesios 5:23). Mientras ella me va a respetar como cabeza, yo la voy a cuidar como el vaso más frágil que yo pueda tener en mi hogar.

«¡Qué engranaje tan perfecto! Lo que el hombre no puede apreciar, a nosotros Dios no lo hace entender con una perfección. Y así como el hombre Debe dar la vida por su mujer, como Cristo la dio por su Iglesia, la mujer sabia cuando ve un problema en su marido, lo apoya… ¡Qué prefecto engranaje!».

Enseguida, destacó que la Palabra de Dios no es un libro —el que los grupos religiosos tienen y leen—, sino la Palabra revelada: «La nuestra, es la Palabra verdadera de Dios, la que nos ayuda a ser felices. En Cristo somos perfectamente felices. Cuando el hombre deja su propia opinión para sujetarse al perfecto orden de Dios, está destinado a vivir feliz en la tierra y en el reino de los cielos. En oposición a la perfecta felicidad, el hombre, al hacer su voluntad, quebranta muchas veces ese perfecto orden de Dios… Para que el hombre conozca la verdadera felicidad, debe guiar su vida como lo marca la Palabra de Dios. Ésa es la perfecta forma. No hay más».

La Palabra de Dios: el engranaje perfecto para la perfección y felicidad del hombre.

Luego del enunciado anterior, el Siervo de Dios mencionó que cita el matrimonio como un ejemplo, porque la Palabra de Dios tiene respuestas en todos los ámbitos: para el joven, el niño, el adulto de la tercera edad… «En todo, y para todo, la Palabra de Dios engrana perfectamente en el hombre, porque para ello fue dada: para la vida del hombre, su perfección y su felicidad, porque todo lo que hizo Dios. lo hizo para nuestro beneficio… La Creación, la entrega de su Hijo, la formación de un Pueblo para Él… Y de esta manera, Dios comienza a engranar, en su perfecto orden, todas las cosas. Israel pudo haber sido perfectamente feliz, pero no quiso (v. Juan 1:11); hubiera sido, pero prefirió su propio orden, formas, maneras y leyes».

Enseguida, recordó el cuestionamiento que hizo el Pueblo de Israel a Moisés: «¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?» (v. Éxodo 14:11), y comentó que, de acuerdo con la lógica humana, en el momento en que se encontraron en medio del ejército de Faraón, quien los perseguía para matarlos, y el mar Rojo, los israelitas se preguntaron si esa liberación material habría sido solamente para morir en el desierto. En oposición a este pensamiento, el Apóstol del Señor afirmó categórico: «Dios hace a un lado la lógica, lo común, el límite del pensamiento humano y le dice a Moisés: ‘Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco’ (Éxodo 14: 16) … Entendámoslo: bajo la dirección de Dios todo es perfectamente ordenado… Alguno dirá: ‘Pero esto no es posible, conforme a mi mente’, pero enseguida vienen las manifestaciones».

En relación con lo anterior, preguntó a sus colaboradores: «En tiempo del Hermano Aarón, ¿no hubo manifestaciones que rompieron la lógica humana?, ¿y en el tiempo del Hermano Samuel? Y en mi tiempo, ¿no se han visto manifestaciones? Ahí está el ejemplo: ¡Dios no va con la lógica humana!… Dios rompe esa lógica para que el mismo hombre, principalmente nosotros, los que le hemos recibido, para que entendamos que no caminamos por las reglas, orden y lineamientos del mundo: caminamos por donde Dios nos dice».

En otro momento, recordó cómo las diversas congregaciones religiosas, al tener la ausencia de la revelación de Dios, refieren que «la Biblia se contradice». En este tenor, el Embajador de Cristo expresó: «La Biblia no se contradice. Nosotros entendemos el sentido, sabemos que Dios no está sujeto a reglas, y aunque la Ley fue dada por Dios, no solamente puede Él cambiarla, sino que ya lo haya hecho: cambió la Ley por la Gracia (v. Romanos 6:14)… «¿Por qué lo hizo?, porque Él quiso. Él es Dios y todo lo que quiso ha hecho. En el momento que Él quiere, todo lo que hace es perfecto, para nuestro bien y felicidad… En contraste, la sociedad continúa en la lógica, costumbres, enseñanzas y lineamientos del mundo».

Bajo las administraciones de los Hombres de Dios, la Iglesia de Jesucristo ha vivido exitosamente.

Antes de despedirse de sus colaboradores, el Mensajero del Evangelio eterno aseveró categórico: «Bajo las administraciones de los Hombres de Dios, el Pueblo de Israel y la Iglesia de Jesucristo han vivido exitosamente. Éxito que no solamente nos asombra nosotros: aún deja atónito a los extraños. Son ellos los que quieren encontrar ‘fórmulas’». Citó como ejemplo las palabras del Gobernador de Jalisco, quien lo visitó, y al ver el amor de la Iglesia por el Apóstol, comentó: «Es increíble cómo la gente lo quiere y cómo se entrega a usted. Yo nunca había visto algo semejante.  Es un amor que no lo puedes explicar, porque esto no se ve en ningún lado. Sin duda, es muy bonito sentirlo —me imagino—, pero no sé por qué se entregan de esta manera. No es un amor desordenado ni fanático, como si alguien les dijera a los fieles qué es lo que tienen qué hacer y cómo». Por su parte, un senador de la república, quien ha visitado la comunidad de manera regular, y es testigo del amor y reconocimiento de la Iglesia al Apóstol, comentó: «Contemplo que, a pesar de que los hermanos lloran de alegría, tanto los niños como los ancianos permanecen en perfecto orden».

Enseguida, el Apóstol Naasón Joaquín expresó: «La Palabra del Señor nos enseña a discernir, a entender y a obrar… ¡A ponerla por obra por medio de la razón! Los hombres quieren ver en mí un carisma, cualidades, capacidades, atracción a las multitudes… es su lógica humana. Sin embargo, no es la lógica humana: es la fe que Dios ha infundido en los corazones. ¡Y cuáles son las reglas para ser un Siervo de Dios?, ¿Cuáles son los lineamientos, estándares o requisitos?, ¿ser alto o delgado? No. Mientras unos Siervos de Dios vivían en palacios (v. 1 Reyes 7:1), otros vivían en cisternas (v. Jeremías 38: 11-13); mientras unos eran de buen parecer (v. 1 Samuel 16:12), a otro le gritaban ‘sube, calvo sube’ (v. 2 Reyes 2: 23); mientras algunos eran pescadores (v. Mateo 4:18), otros eran profesionistas (v. Colosenses 4: 14); mientras algunos vivían con salud, otros vivieron con enfermedades visibles (2 Corintios 12:7). Luego entonces, ¿cuál es el parámetro? Para Dios no hay parámetros, límites o reglas. Si Él dice: ‘Hoy es esto y mañana es esto otro’, es correcto, porque todo lo que ha querido ha hecho.

«El hombre se queda confuso: ‘Es que la Biblia se contradice…’. No. Si entendieras, no a Dios, porque a Él nunca lo vamos a entender —Él es incomprensible a la mente humana—, pero sí puedes beneficiarte de Él, porque todo lo que Él hizo, por nosotros lo hizo: enviar a su Hijo, su sacrificio, sus apóstoles, su Iglesia, su Pueblo, sus Profetas… todo lo hizo para beneficio del hombre. Porque, aunque Dios hizo al hombre perfecto, el hombre busco sus propios caminos. Dios quiere adentrarnos en un orden —el de Él—, pero el hombre no quiere sujetarse… Y cuando ve la Obra de Dios manifiesta, se sigue preguntando: ¿Cómo ocurre esto, si no es lógico?, y ahí es donde entra nuestro reconocimiento. ¡Claro que no es lógico, esto es de Dios!, y todo lo que ha querido, Él lo ha hecho, con o sin lógica, con o sin el orden establecido por los hombres. ¡Él hace lo que él quiere!» (Salmos 115:3), finalizó.

A poco menos de 72 de horas de que concluya el año 2018, lleno de bendiciones y prosperidad sin par, el padre en la fe, con una sonrisa esbozada en su rosto, se despidió de sus colaboradores en esta gélida mañana: «¡Ya estamos en casa! Dios les pague por acompañarme. Dios los bendiga»

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.