La vida eterna es el cúmulo de satisfacciones espirituales que disfrutaremos

La vida eterna es el cúmulo de satisfacciones espirituales que disfrutaremos entre ángeles, entre santos que es la iglesia del señor que ha triunfado juntamente con sus apóstoles y los profetas que Dios ha enviado a este mundo.

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Genuino mensaje de salvación y vida eterna, que responde a la interrogante acerca de este anhelado galardón, dejó al mundo el Apóstol Nasón Joaquín García, en su magna presentación apostólica ante la iglesia del estado de Chihuahua, que se vistió de gloria con la gratísima presencia del Embajador de Jesucristo.

La magistral disertación tuvo lugar este domingo, en el Centro de Convenciones Anitas de Ciudad Juárez, en el marco de su Decimocuarta etapa de su Gira Universal. Evento al que acudieron las 19 iglesias del Estado, los 15 batallones de evangelización y los coros de levitas espirituales del Paso, Texas y del estado de Chihuahua, que desde temprana hora estuvieron encendiendo el fuego espiritual de los hermanos, que ataviados de blanco iban ocupando los lugares y preparando su corazón para recibir al Padre de la fe.

“Somos un pueblo feliz” y “Somos el pueblo escogido de Dios” fueron los himnos que magistralmente interpretaron los coros dirigidos por el hermano Daniel Mejía, poco antes de iniciar la consagración que presidiría el P. E Rafael Pérez, ministro responsable de la iglesia de Argentina, quien invitó a los congregados a entonar el himno: “Eres como los cedros del Líbano” y a hacer propia la exclamación del profeta Isaías: <Regocíjense y canten, oh moradores de Sion, porque grande es en medio de ti el Santo de Israel> La alegría se desbordó cuando después de la lectura del Salmo 45 se escucharon las trompetas anunciando la llegada del Ángel del Evangelio eterno, quien ingresó al recinto seguido de sus colaboradores, los Pastores invitados a esta etapa de la gira y franqueados por las abanderadas que portaban los lábaros patrios de las 58 naciones en las que está asentada la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad, La Luz del Mundo

El Amado de Dios ocupó su ministerio entre glorias a Dios de la iglesia de Chihuahua y el cántico, “Bienvenida padre Naasón”, que con gran emoción espiritual entonaba la iglesia anfitriona y en cuyo coro expresaban:

¡Bienvenido padre Naasón, Chihuahua te ama con el alma,
no tengas pendiente, la obra está firme en el corazón
Glorifiquemos al eterno Dios
Nos envió a un gran guerrero
Dios le prospere y le de muchos triunfos
Apóstol Naasón.

A su vez el Pastor distrital Juan Carranza le dio la bienvenida a nombre de la iglesia presente y el Amado de Dios conmovido en su espíritu, por las manifestaciones genuinas de amor y reconocimiento al ministerio que Dios y Jesucristo le encomendaron, aceptó el presente que dijo: “Es un vínculo de perfección que une a la elección y a la iglesia como un solo hombre; así me siento hoy en medio de vosotros, Iglesia universal, unidos como un solo hombre, amado por la iglesia, recibido en vuestros corazones y acompañado en mi trabajo por todos vosotros.”

Destacó con gran satisfacción, el hermoso despertar de la Iglesia la Luz del Mundo en esta Nueva era apostólica, corroborado en el trabajo de las iglesias, de multitudes de hermanos que Dios le ha permitido ver por todas partes cumpliendo la palabra que entonan en alabanza: “muévase potente la iglesia de Dios”, solicitud que evidencia las victorias que el Señor le da a la iglesia llevándola de triunfo en triunfo en Jesucristo, de lo cual el Siervo de Dios dio testimonio, porque como Pastor Jurisdiccional supervisó las Iglesia de Chihuahua y ahora en su visita recorrió las iglesias de la ciudad y constató su fe y fervor: “Hermanos de Chihuahua, yo caminé en medio de vosotros y aquí en Ciudad Juárez, me correspondió desempeñar la encomienda que me encargara el apóstol Samuel Joaquín, en la que siempre sentí vuestro apoyo y trabajo unido al sentir que había en mi corazón. Hoy vuelvo a vosotros con la investidura que Dios me ha dado como Apóstol; veo alegría, lágrimas de aceptación y manifestaciones de reconocimiento al ministerio apostólico, ¡yo te bendigo entonces amada de Jehová, pues eres compañera de trabajo de la elección, también tú eres parte de la historia contemporánea, formas parte de esta hermosa y bella historia…”

Historia en la que recordó que Ciudad Juárez es emblemática porque antes de 1926, Dios permitió que aquí estuviera como celador de la Aduana, el hermano Aarón, el Apóstol que Dios levantó para restaurar su iglesia. Hecho que el hermano Naasón destacó cuando estuvo como pastor jurisdiccional, al realizar un homenaje en los patios de la antigua aduana, con un servicio de adoración a Dios en el que se recordó este hecho. Mencionó que también en esta ciudad libró batallas para preservar el régimen de libertad e impulsar la educación laica; además dio testimonio de la elección realizando conciertos por la paz, montando exposiciones fotográficas, organizando caminatas y cultos públicos en los que la iglesia demostró su fidelidad a la Elección apostólica y que en el homenaje a los 50 años del ministerio del Apóstol Samuel Joaquín plasmaron en el cerro, la invitación a leer la biblia. Agregó que: “Hoy vengo a vosotros con la manifestación que Dios ha hecho en toda su iglesia y aunque no pongáis un letrero en el cerro de la biblia, yo os veo a vosotros como piedras vivas, edificio de Dios, piedras que anunciáis y proclamáis con vuestras buenas obras que sois una página en el libro de esta historia de vida eterna y salvación, y hoy os pido que vuestra luz ilumine a esta ciudad, alumbre con la doctrina a este hermoso Estado e ilumine y encienda al país y al mundo entero con la doctrina revelada; cuyas letras más preciosas sois vosotros hermanos de Chihuahua, sois mis cartas leídas, escritas por Dios aquel día 14 de diciembre del año 2014, en las que se lee el amor a Dios, el reconocimiento a la elección, la aceptación de su hermano Naasón…”

Por ello aseguró que también a los hermanos de Chihuahua, el manto de la elección los ha cubierto, lo cual los fraternos asintieron con categóricos amén; reconocimiento que el Ungido del Señor llevó en oración dando la gloria a Dios: “¡No a nosotros oh Jehová, no a nosotros sino a tu nombre sea la gloria desde ahora y para siempre¡” Oración tras la cual invitó a la iglesia a entonar el himno # 270, “ iglesia Santa, mansión de luz y vida, tienes de Cristo abundante bendición, tú eres la gloria de todos los cristianos que sólo va a Dios amamos de todo corazón”, cántico que les pidió entonaran con alegría y entendimiento meditando en el júbilo que experimentaban en ese bello encuentro con el Apóstol de Jesucristo; que como hombre de Dios al meditar en las estrofas del canto, los conmine a seguir siendo La luz del mundo, a predicar la palabra verdadera de Dios que trae luz y vida eterna a las almas, para que a través de esta predicación las almas se acerquen y vengan al conocimiento de la verdad; porque conociendo la verdad podrán ser libres para adorar al único Dios vivo, al único Dios que existe en todo el universo, el cual es espíritu y está en los cielos.

 

Vine a recordar la palabra que Dios ha puesto en mi corazón

Después de las formalidades del encuentro en cuya salutación exclamó el Interlocutor diáfano del evangelio: “¡Chihuahua heme aquí!, ¡Cuánto anhelaba mi alma poder volver otra vez a estos lugares¡ El Señor me es testigo de cuánto os amo!, en cada palpitar de mi corazón, cada día, hora y minuto estáis en mi mente, sois mi gozo y mi corona, ¡sois el más hermoso regalo¡”

Ya en la introducción del tema, el fiel Mensajero del Señor habló de la trascendencia de las almas que sirven a Dios, de la incógnita de lo que es la vida eterna; profundo mensaje que dejó en la audiencia, con la palabra que Dios ha puesto en su corazón para salvación de la humanidad: “Que a través de esta palabra traiga su hermano la esperanza y promesas de Dios, pero también la vida eterna que Dios le ofrece al mundo…” Misterio que dilucidó con toda sabiduría divina, con el fin que no sólo la iglesia presente, sino las almas que la honraron con su visita, escucharan la palabra de Dios, que aseguró el Ungido del Señor: “Hace sentir paz y descanso al alma, porque trae una promesa de vida eterna y es palabra de Dios que cambia los corazones.”

Por lo que enseguida se dirigió a las personas que aceptaron la invitación, a quienes dijo que su presencia ahí, no era coincidencia, aunque fuese un pretexto o una invitación, que fue el amor de Dios, el que puso un medio para que hoy se pudiesen acercar a conocer el evangelio y saber del galardón que Dios da a los que lo aceptan y viven con la esperanza de vida eterna. Enseñanza que al escucharla, les permita venir al conocimiento de la verdad y ser parte de la herencia de Dios. En este tenor aseguró que esta promesa es el premio que el Dios sempiterno tiene reservado para sus hijos y que el Altísimo dará al pueblo del Señor, que es parte de la Historia de Dios, como se lo expresó a los hermanos en Monterrey.

Para explicitar el noble propósito que Dios tiene para la humanidad, reiteró que desde que Dios creo al hombre, deseó que le sirviera de su libre albedrío, no como un autómata que recibe una orden o mandamiento de Dios para ejecutarlo como tal; “sino que Dios al dar al hombre el libre albedrío, fue para que a través de la gratitud, del conocimiento que es la sabiduría, de la inteligencia que Dios da al hombre, podamos por nosotros mismos darle a nuestro Dios un tiempo, un espacio, para bendecirle, para alabarle y servirle, para adorar su dulce y bendito nombre.

 

La vida eterna es el galardón que Dios dará a sus hijos, la vida eterna es la vida sin fin de nuestra alma

Innumerables son las bendiciones que el hombre recibe de Dios y aún un excelso galardón: la vida eterna, magistral tema que desglosaría con gran virtud de Dios el Apóstol Naasón deseando que la iglesia universal y también aquellas personas que a través de Internet lo escuchaban, o las visitas presentes, que aunque no sean de la iglesia del Señor, les dijo enfático que también esta palabra de salvación es para ellos. Incógnita de la que el mundo se pregunta, ¿qué es la vida eterna?, explicación en la que el Siervo de Dios centró su mensaje de esta mañana, porque es una pregunta que el mundo entero se plantea y él dio la respuesta con toda la sabiduría de lo alto y discernimiento del Espíritu santo que lo guía y aconseja; mensaje que efectivamente llena de esperanza a los redimidos del Señor. Por lo que dijo categórico: “La vida eterna es aquella promesa o aquel lugar que Dios nos promete a cada uno de sus hijos y ¿qué es hermanos, la vida eterna?, ese concepto que el hombre natural no alcanza a comprender y que al discernirse espiritualmente provoca en nuestro ser ese llamado de Dios para cumplir su voluntad, la vida eterna es por lo que tú y yo nos esmeramos, es por lo que tú y yo día a día nos esforzamos para alcanzar ese premio, ese galardón, esa promesa que Dios nos ha dado, -aseveró el Apóstol de Jesucristo con plena certidumbre: “La vida eterna es la vida sin fin de nuestra alma, la vida eterna es la existencia en felicidad sempiterna; la vida eterna es una vida en un lugar más bello y hermoso jamás imaginado, la vida eterna es una vida llena de lujos espirituales, la alegría de lo profundo del alma, de las más grandiosas satisfacciones, de la mejor gloria, de todas las honras hechas por Dios, de bendiciones amorosas de Jesucristo, muy cerca de Dios, de Cristo junto con sus Apóstoles y la iglesia.”

La esposa del Cordero, asentía y daba glorias al autor de esa promesa. A su vez el Ungido de Dios especificó: “esa eternidad de vida es al lado de nuestro señor Jesucristo, la vida eterna es el cúmulo de satisfacciones espirituales que disfrutaremos entre ángeles, entre santos que es la iglesia del señor que ha triunfado juntamente con sus apóstoles y los profetas que Dios ha enviado a este mundo.” Para anclar esa verdad en los ajenos a la iglesia argumentó que el señor Jesucristo en el Evangelio según San Juan capítulo 10:28 habla de esta hermosa promesa que Él otorga al hombre, cuando el hombre cumple su voluntad,  porque no es nada más decir: “¡yo creo en Cristo! y decir, ¡ya soy salvo!” Aquí aclaró que: “¡No!, no es así; ya que hay requisitos, una enseñanza, unas reglas, una doctrina que Cristo vino a establecer y que al cumplirlas somos aptos y dignos merecedores de entrar a la vida eterna.”

Puntualizó lo que al respecto dijo el señor: <yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano> Por lo que interrogó a la audiencia: “¿Qué nos ofrece el señor? El señor le ofrece a la humanidad vida eterna al que en bien hacer procura esa inmortalidad, no nada más es decir creo en Cristo, sino saber, entender, comprender cuál es el verdadero propósito de Dios y al cumplirlo alcanzar esa promesa que Dios da, a través de su hijo amado Jesucristo…” promesa por la que la iglesia se guarda del mundo y se esfuerza por agradar a Dios.

La grey emocionada en el espíritu y animada con la comprensión de la suprema esperanza, loaba a Dios por tan santa promesa, de la que dijo el Hombre de Dios, ya empezaron a disfrutar al recibir la dulce presencia del Espíritu santo y con esa gracia, los hijos de Dios se recrean al entregarse en amoroso coloquio con el Señor.

 

Estamos hechos para la eternidad

Ratificó el Apóstol, que el Señor Jesucristo dijo además : <el que cumpliere fielmente, yo le doy la vida eterna, y no perecerán jamás> Por lo que la Palabra apostólica precisó con plena autoridad: “En esa vida no habrá muerte, ni nadie los arrebatará de la mano del Señor, ahí, llegando a ese lugar, llegando a esa vida eterna, ya no habrá hambre, ya no habrá más que pensar en Satanás o en el enemigo que algún día nos arrebate, ¡no, ya estaremos seguros! Ya llegando a la meta, a ese lugar glorioso, ya no habrá más pendientes ni miedos, estaremos seguros y por todas la eternidad viviremos con el señor.”

En la misma tesitura, el Ungido de Dios aseveró que el hombre no es un ser creado para el tiempo y por ello aclaró: “Estamos hechos para la eternidad, la creación que Dios hace de nosotros no es por un breve tiempo.” Aunque es sabido que este cuerpo muere, no así el espíritu que se mantiene con vida y con la esperanza de recibir un cuerpo celestial; el cual le ayudará a vivir toda la eternidad. Eternidad que definió el Apóstol: “Significa que no tiene fin, eternidad significa que ahí no hay tiempo, eternidad significa que no hay un lapso en el cual vas a morir o ser destruido; sino que vivirás, por siempre, por los siglos de los siglos, amén.”

Aseguró a los que con confianza le escuchaban y aún a las visitas presentes, que el hombre no fue creado para vivir un corto tiempo e insistió en que: “Los hijos de Dios somos creados para vivir eternamente; ¡la felicidad que nos promete la vida eterna es la misma felicidad que disfruta Dios!, porque de Él sale esa hermosa promesa, ¡es tan grande la inmensidad de la felicidad con Dios!, la que disfrutaremos eternamente, aunque al momento no se conozca su total magnitud.”

Reiteró el Apóstol Naasón, que el mismo señor Jesucristo lo afirmó y lo narra Juan en el Cap. 6:40: “y esta es la voluntad del que me ha enviado, que todo aquel que vea al hijo y crea en él tenga vida eterna y yo le resucitaré en el día postrero“ y esa felicidad eterna es infinitamente superior a la alegría de las celebraciones humanas, porque tras la felicidad momentánea que goza este cuerpo también vienen tristezas. Mientras que en la felicidad eterna que Dios nos garantiza ya no hay más dolor, no hay más tristeza, no hay enfermedad, no hay tristeza, no hay dolor que interrumpa esa felicidad que será eterna por los siglos de los siglos amén. Respecto a ello puntualizó que el espíritu de Dios dice: “y esta es la voluntad del que me ha enviado, que todo aquel que vea al hijo tenga esa vida.”

 

Todo aquel que vea al hijo tendrá vida eterna

Aquí el Interlocutor diáfano del Evangelio eterno respondió a otra interrogante, ¿Cómo se ve al hijo?, la respuesta apostólica fue contundente: “¡A través de su enseñanza, a través de su palabra y través de aquel que es enviado para representarlo! Además para ello se requiere creer, ¿qué es creer?, -preguntó a la grey-, ¿será suficiente levantar la mano y decir, creo en Cristo y ya soy salvo? Creer es obedecer, es entender los propósitos, la voluntad de Cristo; porque el Señor Jesucristo para eso vino; aunque muchos se equivocan al creer que Dios nos ama a todos y todos vamos a ser salvos. Si así fuese, ¿para que sacrificó a su hijo?; si Dios iba a dar salvación a toda la humanidad…”

Puntualizó el Ungido de Jehová que Dios para enseñar al mundo, cómo ser salvos, les mandó profetas y su Ley y a su Hijo con una hermosa doctrina, después Apóstoles de Cristo que la enseñan; pero no todos la aceptan y quieren salvarse según su criterio y sin cumplir los requisitos divinos. Acerca de éstos aclaró que si las instituciones humanas, sean escuelas o empresas tienen requisitos de horario de ingreso, reglamentos y actividades para permanecer, mayormente el camino a la vida eterna tiene lineamientos que es menester obedecer y sujetarse a ellos: “Esto es servir al señor, aunque nuestro corazón se quiera hacer duro y argumente que somos personas con libre albedrío y no quiera sujetarme…”

Con estos ejemplos tan precisos, el Apóstol del Señor puntualizó que en esta vida todos estamos sujetos a cumplir reglas y requisitos. Lo lamentable es que el hombre no quiera apegarse a lo que Dios establece y digan: “¡A Dios yo le sirvo cuando yo quiera, en el tiempo que a mí me quede, porque mi trabajo no me da espacio, mis ocupaciones no me lo permiten, mi riqueza o solvencia no me permite que yo me humille ante un ser espiritual…” Recalcó que es triste que piensen que Dios es un Dios desordenado, que no tiene reglas, que no tiene estatutos, que no estableció reglas perfectas que todos aprenden de Él; excepto los que se engañan creyendo que a Dios se le puede servir como sea y cuando ellos quieran y no es así, puntualizó el embajador del reino de los cielos: “Dios también tiene reglas y enseñanzas. Con ellas nos viene a dar una oportunidad para que le amemos sobre todas las cosas y le adoremos siempre; no sólo cada domingo, cada mes o cada año, o segundos antes de nuestra muerte, cuando sintamos el remordimiento para volver a Él.” Enfatizó el Ungido del Señor que: “Dios quiere que día a día, tomemos nuestra cruz y sigamos en pos de Él”, <esta es la voluntad del que me ha enviado> dijo el Señor Jesucristo. También es la voluntad de Dios que todo aquel que vea al hijo, crea en él, haga su voluntad, practique su enseñanza, acate las disposiciones de su doctrina y viva en ella. “El que así lo haga ve al hijo, tendrá vida eterna y el Señor le resucitara en el día postrero, ¡esta es la vida eterna, vivir eternamente con Cristo gozando la dicha de ver su santo rostro por la eternidad, admirar las moradas eternas viendo su hermosa ciudad, viendo a Jesucristo, disfrutando la eternidad viendo a los Ángeles y mucho más de lo que no se ha dicho ni aún la mitad, pero es la vida que Dios promete al hombre…”

Reiteró el Ungido del Señor, que justamente es lo que nos viene a ofrecer él mismo, la nueva existencia en un cuerpo espiritual perfecto, sin pecado, sin maldad, sin debilidades, sin remordimientos; eso es la vida eterna. El señor Jesucristo lo aseguró y lo relata Juan, capítulo 4:14, “mas el que bebiere del agua que yo le daré, (no de la fuente o del grifo) sino el agua viva que el Señor quiere que nosotros bebamos, que es Su palabra. Por ello puntualizó que Cristo nos da de esa agua viva, que nos incita primero a conocer la voluntad de Dios, en seguida a ejercer una fuerza en la conciencia para obrar, para practicar y cumplir esa palabra…” que sea parte de tu vida cotidiana no un año, no dos años, sino que toda la vida que vivas en este mundo en este cuerpo humano, cumplas su voluntad y su palabra espiritual; entonces, -dijo el señor: “no tendrás sed jamás“, aunque venga la enfermedad, el cansancio o la vejez, si este cuerpo se deshiciese, yo tengo de parte de Dios un cuerpo más perfecto, el cual me está esperando allá en el reino de los cielos, por eso dice que el agua que el Señor da es la palabra Dios y es una fuente de agua que salta para vida eterna” que ayuda a fortalecer la conciencia, que no se cauterice u olvide sus acciones, antes que lleve una vida permanente con Dios.

La fiel esposa del Cordero ensanchaba su corazón al escuchar al Varón de Dios decirles que todas las acciones fallidas ya no se darán en la vida eterna, “aunque sí nos llevaremos todos esos bellos recuerdos, incluso allá nos volveremos a encontrar, nos volveremos a abrazar; pero ya no nos veremos como el padre, como el hijo, como la esposa, pero sí nos volveremos a reconocer en un cuerpo celestial y Dios nos dará un nombre, con el que nos conocerá como sus ángeles y los millares de seres espirituales que le sirven y le adoran en los cielos.

Explicó que el saludo en la iglesia es una práctica terrena, cuya expresión, <la paz del señor sea con usted mi hermano>, será la forma en que nos saludaremos en el cielo, porque todos seremos como hermanos. Destacó además que así como Dios acondicionó el cuerpo material para vivir en la tierra, el que Dios da alas almas estará acondicionado para vivir en el cielo, con los mejores recuerdos: “Los malos sentimientos que son de la carne, Dios los arrancará de nuestro espíritu que partirá desnudo al seno de Abraham, donde espera con ansias el reencuentro con Cristo para que le sea otorgado ese cuerpo perfecto, ya no con debilidades, ya no con enfermedad ya no con dolor o sufrimiento, allá no con tentaciones de Satanás, no, ahora ese cuerpo será perfecto como el de Cristo Jesús. “

 

La vida eterna se obtiene guardando los mandamiento y sirviendo a Dios

Otra interrogante a la que el Administrador de los misterios de Dios le dio respuesta, es acerca de la forma de alcanzar este galardón que Cristo ofrece. Para ser apto para la vida eterna es ineludible guardar los mandamiento, amar a Dios sobre todas las cosas y servirle de corazón, discernir este requisito implica comprender que Dios desea que le amemos sólo a Él y que dejemos todo a lo que el corazón se incline y nos estorbe amar sólo a Dios. Para ejemplo tomó el caso del joven rico, asentado en Mateo 19 del 16 al 22. Aquel joven tenía bienes materiales; pero como muchos de los presentes también anhelaba la vida eterna. En ese deseo busca al Señor y le pregunta: “maestro, ¿qué haré para tener la vida eterna?” A su vez el Señor Jesucristo le pregunta “¿quieres entrar a esa vida eterna?, entonces guarda los mandamientos “ una enseñanza, una ley que Dios le había dado a Israel para que a través de aquella ley Israel viviera perfecto ante Dios, viviera santo ante Dios, viviera limpio ante Él. Pero el joven rico aparentemente los guardaba desde su mocedad, pero sin fe, sólo con una obediencia sin sentir profundo del alma o por costumbre y aún con vanagloria. Puntualizó que la obediencia a Dios debe ser de corazón y esto implica cumplir la palabra de Dios siempre, día a día siendo fiel hasta el último segundo de tu vida y que la cumplas con fidelidad, hasta el último aliento de tu vida.

Agregó que con estos ejemplo Jesucristo deja en claro los requisitos que se deben cumplir para poder aspirar a la vida eterna. Requisitos que deben cumplir, no sólo los pobres, sino los poderosos que le seguían, pues “con Jesús iban hombres mucho más ricos que aquel joven, hombres eminentes, sabios, centuriones o militares de alto rango, pudientes; incluso funcionarios de gobierno como Mateo o como Zaqueo que fueron altos funcionarios de gobierno; según nos narra la palabra del señor y al joven le propuso cambiar su riqueza material por un tesoro inigualable en el cielo, que es espiritual y eterno, a cambio de seguirlo con fidelidad, de cumplir el propósito de Dios en Jesucristo.

Así que no es suficiente con cumplir con todo, si no es con sinceridad y de corazón; como algunos que van a todas las oraciones del día, dan sus ofrendas y diezmos, cumplen con sus deberes en la iglesia, pero no cumplen cabalmente con la doctrina de Cristo, o lo hacen por tradición o por ser reconocidos como justos, como aquel joven. Por lo tanto el Apóstol del Señor puntualizó que: “la salvación viene a nuestra vida a través de nuestras obras y el día que se deja de existir, ese día aquel que perseveró hasta el último día, la salvación le llega en aquel momento y la obtiene el que perseveró en el bien hacer y renunció a lo que apartaba su corazón para servir al Señor, que le dijo a aquel joven: “ vende lo que tienes”, porque su corazón lo tenía inclinado a las riquezas.

Aclaró que en la iglesia se pueden tener bienes y riquezas, si no estorban para darle la gloria a Dios y amarlo sobre todo: “Amarás a Jehová tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, con toda tu mente y sobre todas las cosas“, ese es el primer mandamiento, que no se puede cumplir si tenemos en mayor aprecio el trabajo, el dinero, los amigos, las diversiones antes que a Dios.

La salvación llega a la casa cuando Dios ve el corazón como el de Zaqueo, quien siendo rico, anhelaba ver al Señor y recibirle; lo cual el Señor se lo concedió porque vio su humildad y sinceridad. A él no le tuvo que decir que vendiera sus bienes para que le pudiese seguir, no, antes él le dijo al Maestro: “Señor la mitad de mis bienes doy a los pobres, y si en algo he defraudado a alguien se lo pagaré hasta cuatro tantos.” El Apóstol de Jesucristo explicó que Zaqueo hizo aquello porque creyó de corazón en señor y realmente deseaba agradar a Dios.

Aquí el Ungido del Señor enfatizó que es así como se debe amar a Dios, en sinceridad y honestidad, sin orgullo ni presunción; a diferencia de algunos que piensan: “Yo me porto bien para que la gente vea que soy un hombre ejemplar, yo me porto bien para que la gente vea que yo cumplo la palabra de Dios, yo voy a la oración hasta adelante para ser visto de las personas…“ “…pero hay quienes no les interesan las personas, hay quienes solamente buscan agradar a Dios y lo consiguen los que no se duelen por dejar alguna oportunidad material para servir a Dios, porque reconocen que Dios les ha dado todo y su confianza no la tienen puesta en su riquezas, en sus bienes, en su conocimiento humano, porque saben que si sirven a Dios, mi Dios se encargará de añadir a mi vida… “

Aseguró que todo añade Dios si le sirven en verdad:, “Yo soy testigo de eso, ¿tú iglesia del señor, (preguntó a la Esposa del Cordero) puedes decir que sirviendo a Dios todo Dios nos cubre, todo Dios nos añade?, Haz estado en pobreza y Dios te ha dado un trabajo, haz estado en enfermedad y Dios te ha dado la salud, haz estado en tribulación en angustia y Dios te ha cobijado, sólo por tener la confianza en Él y tener a nuestro Dios en nuestro corazón en primer plano…”

Desafortunadamente no es fácil dejar la vida que nos gusta, comentó el Siervo del Señor, porque habrá que dejar amistades nocivas, intereses materiales y darse tiempo para buscar a Dios y servirlo, aprender a confiar en Él y amarlo de corazón, si es que desean que la salvación llegue a su casa. “En cambio tú, Amada del Señor, has entendido que Dios nos provee de todas las cosas y no es un sacrificio no ser rico por servir al Señor, porque a aquel joven le puso esa condición para que pudiese ser su discípulo.

Por lo tanto el que anhele vida eterna, “ame a Dios sobre todo y siga Cristo durante toda la vida, hasta poder decir, como Pablo: He peleado la buena batalla, he guardado la fe, por lo demás me espera la corona de la vida eterna…” expresión que ciertamente dijo el último día de su vida, como el protomártir Esteban y justamente esto es cumplir en nosotros el propósito de Dios, que es que le sirvamos con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, fuerzas y sobre todas las cosas.”

Por estos requisitos es que Jesucristo dijo que es muy difícil que un rico herede la vida eterna, mas no imposible, salvo si su corazón está inclinado a las riquezas. Aquí se refirió también al hombre actual que tiene poder y está en la política, en las empresas del dinero y tiene solvencia económica, al que le es difícil desprenderse de ese poder para servir al Señor, al que no es capaz de hincarse a orar y llorarle al Señor y se averguenza de que lo vean postrado ante Dios. Otro caso fue el de Herodes, que prefirió decapitar a Juan, antes que faltar a su palabra ante sus allegados

 

Mas a nosotros os es dado saber los misterios del Reino de los cielos

Reiteró que por esta forma de interpretar la Palabra, Cristo fue muy censurado; sin embargo dejó establecida una enseñanza que no todos comprenden, “Mas a nosotros os es dado saber los misterios del Reino de los cielos. Misterios que en otras generaciones no se dio a conocer, pero ahora es dado a sus apóstoles; la pura lectura de la Biblia es letra que mata. La doctrina de Cristo viene del cielo, es revelada, es palabra viva y da testimonio que lo que hablamos es verdad. Por eso la leemos, para comprobar y dar razón de nuestra fe, que aquí está todo escrito. Y ellas no solamente dan testimonio de Cristo, sino también de su Iglesia santa y damos los textos para que vean que es la misma enseñanza.”

Lamentó el Ungido de Dios, que haya gente agnóstica que desconoce a Dios y no acepta al señor Jesucristo, ni lo quieren en su vida, “se burlan de su doctrina, leer la escritura les parece anticuado, doblar sus rodillas ante Dios les es vergonzoso, prefieren arrodillarse ante los hombre o peor aún, ante imágenes o Dioses muertos que no tienen vida, ante objetos inanimados. No tienen tiempo para Dios, porque tienen proyectos, empleos, negocios y no pueden perderlos por oír un momento la palabra de Dios, no pueden prestar atención para saber qué viene después de la muerte…“A ellos, -dijo el Apóstol-, en el lecho del dolor les llega la angustia, ante esta incógnita, quieren pedir perdón unos minutos antes de su muerte. Mas como no saben a quién pedirlo, buscan al mismo hombre para confesar sus pecados. Aquel los engaña diciéndoles que están perdonados y que se irán al cielo, además mueren dejando sus riquezas que otros malgastan.

El Ungido de Jehová es un hombre de fe y tiene enormes esperanzas en que los hombres lleguen a entender los propósitos de Dios y la forma de obtener la vida eterna. “Porque no es suficiente regalar su dinero en buenas obras o haciendo donaciones a orfanatos o asociaciones para apoyar enfermos terminales o a quien sufre hambre. Mucho menos si lo hacen para amortiguar los remordimientos de su conciencia. El dinero no sirve para salvarte.” Sin embargo agregó que si esas obras las hacen para agradar a Dios, como Cornelio, un hombre justo, que daba muchas limosnas a los pobres y sus oraciones llegaron ante la presencia del Señor, que vio su corazón y quiso darle una oportunidad para que se salvara. Le mandó un Ángel para que lo llevase con el Apóstol Pedro, con el hombre de Dios, que le diría lo que tenía qué hacer para ser salvo.

Lo cual se corrobora en Hechos de los Apóstoles, Cap. 10:1: Había un hombre llamado Cornelio… “Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria de Dios…” Humanamente el proceder de Cornelio era bueno, porque ayudaba al necesitado, oraba a Dios todos los días, era justo, limpio, apartado del mal.

 

Un Apóstol te dirá lo que es necesario que hagas

Entonces en el infinito amor de Dios, que desea que todos los hombres sean salvos, quiso darle una oportunidad a Cornelio. Lo hizo a través de un ángel: <Él te dirá lo que es necesario que hagas> ¿No había hecho lo necesario para la salvación, para ser digno y merecedor de la vida eterna?, interrogó el Siervo del Señor a la audiencia e invitó a los presentes a poner atención en lo que el ángel le dice: “Hay algo que tú tienes que hacer si realmente deseas salvarte…” Sus obras le valieron, porque Dios le envió aquel ángel: Cornelio, tus obras, tus oraciones, lo que has hecho esto ha subido para memoria de Dios, pero mira, aquí hay un hombre que te enseñará el orden que Dios ha establecido en la tierra: Aquí hay un Varón, él te dirá lo necesario que tienes que hacer para salvarte y Cornelio aprovechó la oportunidad de servir a Dios, como Dios lo ha indicado. Entonces va y reúne a su familia y hace venir a Pedro: “Ahora aquí estamos yo y toda mi casa para oírte y obedecer todo lo que Dios te ha mandado.

Aquí está la oportunidad que Dios le está dando al hombre, al tener en la tierra en este tiempo, también a un Varón de Dios, que dice al hombre, lo que tiene que hacer para ser salvo y obtener la vida eterna.

Desvelado este misterio, por el Apóstol Naasón Joaquín, el actual Apóstol elegido por Dios y Jesucristo, la iglesia amada del Cordero y hasta las visitas presentes entendieron que: “La única forma en que un hombre puede acercarse a Dios, es creyendo en su hijo y en quien predica a su hijo y a quien representaba a su hijo. Porque hoy en la actualidad, como en la primitiva iglesia del Señor, son los Apóstoles los que dan a conocer al hijo. Esto es conocer su palabra y su verdad, afirmación que se argumenta en las Sagradas escrituras y la propaga la letra viva enunciada por un hombre de Dios, asegura que Dios tiene un perfecto orden que él ha establecido, e invitó a la audiencia a dar gracias Dios por esa preciosa dádiva, la de la fe en Dios, en su hijo Jesucristo y en el que lo representa, fe que se fortalece con la confianza en la elección y triunfa con guardarla hasta el último momento de vida; Sed fiel, dijo el Sr hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida eterna.

Tras dos horas que duró su elocución, no fue suficiente el tiempo para agotar ese tema que ensanchó el corazón y llenó de luz a la iglesia de Chihuahua y a la iglesia Universal que le escuchaba por la internet. Finalmente concluyó preguntando: ¿Cuál es el pago de seguir a Jesús?, si yo decido seguir en pos de él, no quiere decir que me aparte de mis bienes, o de mi familia, quiere decir que en mi corazón primero esté el Señor Jesús: ¿qué puedo yo ganar si prefiero más a Jesús que a mi familia, o que mis bienes, o mi riqueza, más a Jesucristo. Se enuncia en Mateo:19:29 <Y cualquiera que haya dejado casa o hermanos por mi nombre recibirá 100 veces más y heredará la vida eterna>

El embajador de Cristo aclaró enfático, que “No es necesario dejar a la familia para servir a Dios y seguir a su hijo; salvo si se oponen a que el hermano sirva a Dios. Finalmente, ante el glorioso galardón que Dios dará a los que esperan en el Señor, exhortó a la iglesia a dar testimonio de la verdad y a hacer las obras que garanticen la vida eterna: “Nuestras buenas obras no tiene que hacerse en lo oscuro, en lo apartado, no somos como aquellos que no han entendido el propósito de Dios y creen que servir a Dios es irse a retiros o conventos y monasterios.

¿Cómo se logra la salvación? En Mateo:16:24 el Señor lo precisa, es por decisión propia “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo y sígame, la decisión es en pleno uso del libre albedrío que Dios le ha otorgado a la humanidad. Quien quiera, ¿no es a la fuerza, ni con torturas, insultos o amenazas, no, nuestro deber es dar a conocer esta verdad a través de nuestro testimonio, con sacrificio, esfuerzo y sufrimiento. Si hoy llega la voz de Dios a tu corazón, tú puedes decir ignorar el llamado o seguirle voluntariamente, con disposición y determinación firme, con la ayuda de la oración y el sentir del alma haciendo sólo aquello que no estorbe para servir a Dios. Sólo así tendremos garantizada la vida eterna que es en los cielos, en donde dará a los fieles un cuerpo celestial.

Cerró su elocución magistral con tal ternura y espiritualidad que valoró la esperanza, como la gran oportunidad de ser transformados del polvo a un cuerpo espiritual y transfigurado, como el del Señor, que heredó la vida eterna porque fue fiel, obediente y mantuvo una relación tan especial con Dios, que su cuerpo se transformó y mereció estar a la diestra del Padre. Por último enfatizó a la iglesia, que este mundo lo formó Dios en siete días y según lo dice la escritura, “su Reino eterno ha sido mejorado para que nosotros lo disfrutemos. Jesucristo lo está preparando para cuando lleguemos. Esto es lo que hoy te vengo a recordar, tu eres parte de estas hermosas herencias y es lo que debemos de predicar al mundo.”

Se despidió con la gratitud de la iglesia, sentimiento manifiesto en el gran reconocimiento y aceptación al ministerio apostólico vigente. Antes de salir del recinto algunas personalidades del Municipio y del estado de Chihuahua, lo saludaron con evidente deferencia y a la salida anunciada por el clarín de las trompetas, impuso sus manos sobre la cabeza de los niños, que enternecidos en el espíritu derramaban lágrimas de amor y gratitud al Padre de la fe.