Eres parte de la historia del pueblo de Dios, mensaje apostólico a la Iglesia de Nuevo León, Monterrey

(Coordinación de Crónica Apostólica) — “Entrañables hermanos de Nuevo León, ¡cuánto anhelaba mi alma estar con vosotros y extender mis brazos para daros un abrazo espiritual y levantar mi voz en esta memorable ciudad de Monterrey! Os saludo con gran satisfacción de haber llegado a la ciudad en que Dios dejó oír su voz hace 92 años, iniciando con ello la Restauración de la primitiva Iglesia de Jesucristo. Mi saludo y satisfacción se transforma en árbol de vida al ver vuestra firmeza, vuestro reconocimiento a la Elección de Dios, la unidad en el trabajo que Dios me ha encargado y la obediencia a todo lo que el Señor ha puesto en mi corazón…” Con esta emotiva salutación, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín inició esta mañana su magna presentación en el Centro de convenciones Cintermex del Parque Fundidora, ante más de 8000 hermanos ataviados de blanco y numerosas visitas que desde temprana hora se dieron cita en el lugar, para escuchar el mensaje pacifista, que el Apóstol de la Nueva Era les llevó a sus hijos del estado de Nuevo León.

A las diez en punto el recinto se convirtió en templo, con el inicio de la consagración que presidía el P.E. Benjamín Chávez Joaquín y con la devoción de los cánticos de los levitas espirituales de los coros del Estado anfitrión y el de San Antonio, Texas, quienes estuvieron encendiendo el fuego espiritual con reiteradas alabanzas a Dios e himnos de Elección y reconocimiento a la obra perfecta de Dios en la iglesia. Se disponían a entonar un cántico, cuando el Embajador de los cielos ingresó al foro franqueado por las abanderadas de los países en donde está asentada la Iglesia La Luz del Mundo y acompañado de los Pastores invitados a esta Decimocuarta etapa de la gira Universal.

Al ocupar su ministerio y emocionado en el espíritu, por las manifestaciones de reconocimiento de la grey neolonesa, expresadas en el cántico de bienvenida de la iglesia: “Bienvenida damos hoy al gran guerrero, luchador de la justicia y la verdad, bienvenido, hoy Nuevo León le recibe con amor y deseamos Dios le guarde muchos años predicando libertad…” El Ungido del Señor depositó en Dios la gloria que le daban y recibió en su corazón el mensaje que a nombre de la iglesia, le externó el P.E. Daniel Valerio, palabras con las que destacó lo hermoso que son los pies de los que anuncian la paz y traen salvación.

 

Es llegado el tiempo de la iglesia de Nuevo León

Después de saludar a la audiencia que en señal de paz iba ataviada de blanco, el Apóstol de Jesucristo reiteró su beneplácito espiritual de iniciar la Decimocuarta etapa de su Gira en la iglesia de ese estado, al que acudió porque Dios le inspiró hacerlo, porque sintió en su corazón que lo estaban esperando y él también deseaba estar con ellos, porque es llegado el tiempo de ellos, de los hermanos de Monterrey, en los que el Señor hizo la obra genuina y auténtica de creer en sus enviados y a los que dijo el Siervo del Señor: “Vosotros sois amigos de la elección, habéis estado ligados por la mano de Dios desde aquel 6 de abril de 1926, en que se inicia el tiempo aceptable, el día de salvación.” Aclaró que además llegaba muy fortalecido por haber estado con los jóvenes, en el Congreso Internacional de Misioneros que concluyó en Houston, Tx. en el que tuvo una excelente respuesta de los miles de Obreros que se unieron a su proyecto evangelizador saliendo a los campos de batalla “y con ellos se han alargado las estacas, se han extendido las tiendas, con ellos Dios me ha permitido ver la primavera de la Iglesia, en la que las flores espirituales, que son las almas, están cubriendo por doquier y hoy todo reverdece y florece, todo es prosperidad…”

“¡Bendita iglesia estás viviendo tu primavera espiritual y nunca más el invierno se pondrá sobre ti!, -afirmó categórico y agregó: La noche no prevalecerá sobre esta iglesia porque en esta primavera que es el florecimiento y prosperidad veremos al señor venir en gloria. Por ello os digo hermanos de Nuevo León, vosotros sois hijos del día…”

 

La Iglesia está viviendo la primavera

Le aseguró a la iglesia que está viviendo la primavera, que los huertos son la grey que en flores y prosperidad verán venir la gloria de Dios, porque como un solo hombre han creído en el Señor y en la Elección manifestada aquel 8 de diciembre. Reiteró el Apóstol de Jesucristo: “Iglesia de Nuevo León, vosotros representan el inicio de esta bella historia de la iglesia de Cristo, cuya restauración su hermano Naasón continúa desde hace cuatro años. Encomienda que comenzó con el Apóstol Aarón el 6 de abril de abril de 1926 en este lugar de Monterrey, que se enlaza con el Apóstol Samuel el 9 de junio de 1964 y con él seguisteis unidos a la Elección, que se remonta a Jesucristo y de él hasta Dios…”

Puntualizó que la bella historia a la que se refería es la de la iglesia de Cristo, que fundó su iglesia y como se enuncia en Efesios 2:20, el Señor antes de subir al Padre, dejó su doctrina edificada en apóstoles, a quienes autorizó para que fueran por todo el mundo y la predicaran en su Nombre y el que creyere y fuere bautizado será salvo. (Véase Marcos 16:16) Para ensalzar al hijo de Dios, por sus bendiciones en esta era de la gracia, el Apóstol invitó a los congregados a entonar con alegría el himno “La victoria es de Cristo” en cuyo nombre se vence al enemigo.

 

La verdad de Dios es la Palabra de Cristo

Aclaró que algunos se preguntarán, “¿cuál es esa bella historia de la Iglesia de Cristo?, la del Señor, puntualizó categórico, la que él fundó y tiene leyes, mandatos, lineamientos y requisitos escritos en el corazón de las almas que van recibiendo la doctrina. Mas no la palabra escrita, que sólo da testimonio de la historia de Dios, ni la letra cuya interpretación corrompió incluso al pueblo de Israel…” Situación que los hizo olvidar a Dios; razón por lo que al venir el Señor reprobó a su pueblo, que siguiendo diversas corrientes e interpretaciones de la Torá habían derivado en grupos o sectas como las de los fariseos y los saduceos, entre otras. Continuó explicando el hombre de Dios, que: “la causa de ese desvío fue la falta de un guía que los orientara, por lo que sin un escogido de Dios que les diera a conocer su palabra, cada grupo le servía a su criterio; no obstante que Israel conocía a Dios, no le servía como a Dios le agrada, ni como Él desea que se le adore…” “…mas cuando Dios manifestó su buena voluntad para con los hombres y envió a su hijo para que les enseñase la palabra de vida eterna y funda su Iglesia, con ella inicia la historia eterna de Dios, llena de poder y de hechos incomprensibles.” Historia en la que desea el Apóstol, su pueblo siga siendo parte de ella y además la comparta.

En este tenor el Apóstol de Jesucristo expresó con regocijo: “¡Pero dichoso fue el día cuando Dios manifiesta su buena voluntad a la humanidad y a través de su propio hijo vino a traer la verdad más perfecta!, ¡la palabra más hermosa, la palabra de esperanza, la palabra de vida eterna! Esto es parte de la historia de Dios, y nosotros somos parte de esta bella historia, por eso su hermano Naasón hoy en este día que está en esta ciudad de Monterrey, donde empezó no la historia de Dios, no la historia de Jesucristo, la historia de la restauración de la Iglesia de Cristo, cuyo inicio se escribió hace más de 2000 años y va ligada a una historia eterna porque Dios es eterno, Dios ha existido desde siempre y hasta siempre, su historia, la historia de Dios es una historia eterna llena de poder, llena de grandeza, llena de gloria.”

Para ello invitó a meditar en los propósitos inconmensurables de Dios, que todo puso al servicio del hombre para que fuera feliz, sólo con una prohibición que quebrantó la primera mujer, al no valorar las bendiciones que Dios da: “porque Dios creó al hombre para vivir eterna, le dio su espíritu que salió del mismo Dios, le dio inteligencia, capacidad de decisión y libre albedrío, para que de su propia voluntad amara a Dios, que le diera la gloria y la alabanza, que obedeciera sus preceptos como un ser consciente, no como un robot sin voluntad, sino como un ser con sentimientos y gratitud a su Padre Creador.” Puntualizó que Dios para probar al hombre le puso el árbol ,(Génesis 2:17) mas su pecado generó que Dios le pusiera el primer mandamiento: <Amarás al Señor tu Dios sobre todas las cosas>, aunque en un principio creó a un ser que de su propia comprensión le adorara.

 

Dios creó al hombre con atributos para que reconociera a su Creador

El Siervo del Señor explicó ampliamente a la audiencia, que “Dios al crear al hombre del polvo de la tierra, le dio lo mejor de la creación para que agradeciera y lo reconociera como Creador, pues le dio atributos o capacidad para hacerlo sin necesidad que le impongan por obligación adorar y reconocer a Dios… al Padre de la creación, que también tuvo un hijo de luz que amó mucho, a Lucifer, el ángel que se corrompió ambicionando ser Dios…” Dijo que este obscuro ser espiritual lleno de maldad incluso se opuso a sus designios, se refirió a Satanás que destituido estorbó el primer propósito de Dios, al crear al hombre con su imagen espiritual para que fuesen benevolentes, pacifistas y agradecidos con Dios, que lo reconozcan por creador, le alaben y adoren, objetivo que no ha quedado atrás, puntualizó el Apóstol: “Dios desea que la humanidad recupere la gracia y las bendiciones que disfrutó en un principio y con ello gloriarse ante Satanás, que verá que el hombre puede ser bueno…”

Enfatizó que Dios lamentó que Adán y Eva decidieran desobedecer y que al comer del fruto prohibido defraudaran al Señor, cuando con astucia Satanás se introdujo primero en la mujer, cuando le aseguró que al comer serían como dioses, “¡qué lamentable que aún haya quien le cree!, -expresó el Ungido del Señor-, y que aquella primera pareja creyera el engaño sin que el maligno les diera nada, porque nada era de él…” Argucias con las que sigue seduciendo a los hombres ambiciosos, a los famélicos de poder y gloria, a quienes provoca para que caigan de la gracia de Dios e insistió que pese a ello, “Dios continúa bendiciendo a la humanidad con inteligencia y con dominio sobre todo ser de la creación, ya que le da comprensión para que sea agradecido con su benefactor que todo le provee y aunque se arrepintió de haberle dado todo, incluso el libre albedrío, lo sigue haciendo, no ha dejado de amparar al hombre; mientras que satanás solo ofrece palabras de engaño y hacerle caso acarrea verguenza a los ojos de Dios, como la primera humillación que sufrió el hombre al darse cuenta de su mala decisión…” Así que desde el principio el hombre tiene la capacidad para servir a Dios o desobedecerlo, este es el inicio de la relación del hombre con Dios, su cercanía y comunión con Él o su separación y ruptura, -puntualizó el Ungido del Señor.

Ese fue el inicio de la historia de la humanidad y de la historia de la iglesia, que funda el Señor, para salvar a los hijos de Dios porque sólo es amor y bondad. Así sabemos que el hombre decidió ser malo cuando primero Dios los había creado para agradecerle y adorarle; pero nació y proliferó la maldad y la soberbia, evidente al desconocer a Dios. Después los confundió con la diversidad de lenguas, luego se olvidaron de Dios, vino el diluvio porque Dios determinó destruir al hombre; no sin antes anunciarles por medio de Noé, la destrucción, no le hicieron caso ni dejaron la maldad e incrédulos se burlaron de él y de su familia.

 

Dios levanta hombres justos para crear un pueblo de Hijos de Dios

Es ahí donde Dios determina con un hombre justo, crear una raza nueva que sí tuviera memoria de su origen, -aclaró el hombre de Dios, que para ello no llamó un ángel, sino a un hombre que sí lo honraba, le ordenó construir el arca que Dios Selló y después inundó la tierra. Destacó que Dios no destruyó a la humanidad, fue el hombre el que en uso de su albedrío eligió perderse y morir. Los ocho sobrevivientes poblaron de nuevo la tierra y tras siglos el hombre se volvió a desorientar. Observemos, -dijo el Apóstol de Cristo-, que de nuevo con Abraham Dios quiso hacer una gran nación de raza justa, un pueblo de bendición, que fuese noble de corazón, que por su libre albedrío le reconociera, amara a Dios, le adorara y le diera la gloria; pero como a Dios le agrada, no como a cada quien le parezca.

Destacó que el culto a Dios y la adoración es un ámbito religioso que también está sujeto a reglas como todo ámbito, sea escolar, familiar, laboral, o sagrado, porque Dios es un ser ordenado que además establece promesas de bendición o de muerte, según si el hombre decide o no servir a Dios y en pleno uso del libre albedrío. Aquí está la importancia de un guía que enseñe como servir a Dios, como Abraham, como Issacc y como Jacob que instruyó a José, Varón íntegro, que ni aún entre los egipcios se atrevió a ofender a Dios, conservó su pureza por respeto a las leyes aprendidas de su padre, que era noble, leal e íntegro. y desde luego temeroso de Dios.

En Egipto esa familia bendecida se convirtió en un pueblo, ¿y por qué después los esclavizó Faraón? El Apóstol del Señor precisó que en esos cuatrocientos años aprendieron las malas costumbres de los egipcios y habiéndose olvidado de Dios, los dejó a su arbitrio y permitió que los esclavizaran con una servidumbre extrema. Sin embargo en medio de sus cargas y sufrimiento se acordaron de la promesa de bendición de Dios a sus ancestros y le clamaron: <Y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y su clamor, a causa de su servidumbre, subió a Dios> (Éxodo 22:23). Observó el Ungido del Señor, que los hebreos le clamaron al Dios de Abraham, de Issac y de Jacob, no al hombre que los libertó, sino al todopoderoso, e igual es en la actual iglesia del Señor, que como en aquel tiempo les levantó a Moisés para que los liberara de la esclavitud.

El embajador de Cristo pidió a los presentes que observaran que Dios siempre utiliza hombres de corazón humilde, que vivan felices, satisfechos con su destino que les tocó vivir, que veneren a Dios y le honren. Para ello llamó a Moisés y le convierte en guía de su pueblo: “Pero allá, -dice se encuentra una zarza que estaba ardiendo y al ver que aquella zarza no se consumía, le llamó la atención, fue ahí cuando escucha la voz de Dios: “Moisés, quita el calzado de tus pies porque este lugar donde estás es un lugar santo, enseguida le da la encomienda de ir ante Faraón y pedir la libertad de su pueblo…”

El Apóstol Naasón Joaquín enfatizó que esta historia es veraz y así fue: “yo creo en esta historia de Dios, porque yo soy parte de ella, es una historia verdadera, y yo creo en el testimonio que me dio Moisés, que fue un hombre de Dios; en su tiempo no le creyeron, en su tiempo dudaron de él, en su tiempo tal vez su suegro, tal vez su esposa, tal vez sus amigos lo trataron de desanimar: “Moisés, ¿donde crees que vas a hacer eso?, porque era una encomienda humanamente imposible dadas las circunstancias y que él era reo de muerte en Egipto.

Fijémonos, dijo el Ungido del Señor con plena seguridad, que Moisés no desistió, antes fue confiando en aquella gloriosa voz que había escuchado y que le había dicho: “ ¡Yo soy el Dios de tus padres, de Abraham, de Isaac y de Jacob!, he escuchado, y he oído la aflicción de mi pueblo y he decidido sacarlos de la esclavitud; por lo tanto, quiero que tú vayas…” Acotó que algunos cuestionarán, ¿acaso Dios no podía haber sacado de la esclavitud al pueblo sin enviar a Moisés?, y más porque era un hombre que andaba huyendo de Egipto. Justamente así lo decidió Dios en su soberana voluntad, para gloriarse y para que su pueblo conociera la grandeza del Dios al que clamaron, aunque ya lo habían dejado.

 

Dios es soberano y elige al que Él quiere

En cuanto a la soberana voluntad de Dios de elegir hombres que le sirvan, dijo que otros tal vez dirán: “¿por qué Dios tuvo que elegir a Moisés, porqué no a otro? y yo pregunto: ¿y por qué no? ¿Por qué tenía que elegir a otro?, ¿a quién tenía que elegir? puntualizó que nuestro Dios es todopoderoso y hace lo que Él quiere y cómo Él quiere; no es el hombre el que le pone a Dios su orden o la línea que tiene que seguir, es el hombre el que tiene que sujetarse a la voluntad de Dios.” Sentenció el Apóstol de Jesucristo, que el hombre que no entienda esto, en ello está su perdición.
Por otra parte, aseveró que aún los hombres de Dios tienen dudas y temor, el Apóstol recordó incluso que cuando él manifestó la determinación de Dios ante la iglesia, lo hizo con temor. Igual sentimiento experimentó Moisés: “Señor, yo voy con faraón y le digo <deja sacar a Israel> pero tu pueblo no me va a creer, ¿qué les voy a decir a ellos?, ¿quién dice que me van a aceptar como su guía? pero ahí estaba el Señor dando confianza a su elegido: ¡Tú ve, yo voy a ser contigo!” y así fue, por medio de él Dios hizo grandes maravillas, los hizo pasar en seco por el mar, les dio agua de la roca, los alimentó con pan del cielo, les dio carne, los cubrió del sol y los alumbró de noche, desafortunadamente en cuanto Moisés se ausentó para ir a recibir las tablas de la Ley, ya se había hecho un becerro de oro para adorarlo y el pueblo de Israel así lo ha hecho siempre. Como castigo, Dios los ha dejado sin un guía, pero cuando se reconocen y claman a Dios, los perdona y protege.

Aclaró el Apóstol que el día de la manifestación de Dios, él pensaba que no le iban a creer y expresó a Dios su miedo. Reiteró que ahí Dios le pidió que confiara, que Él iba a intervenir y así fue, “como un solo hombre, en un momento Dios hizo la obra en el corazón de cada hermano y aún en el Cuerpo ministerial. Ahora cubiertos con el manto de la Elección de Dios, que los conmina a obedecer la palabra de Dios, están siendo bendecidos y prosperados con la promesa que Dios ya había hecho a Israel: <Si obedeciereis a mis estatutos, vosotros seréis mi especial tesoro>”

 

El rechazo de Israel abre la puerta de la salvación a toda la humanidad

No lo cumplieron y Dios al ser rechazado por su pueblo, amplió con su hijo Jesucristo, su bendición a todo género humano, no solo a los judíos, “a quienes les envió su hijo pensando que a él si lo iban a oír, a él si lo van escuchar; cuando vean y oigan que él es mi hijo se van a sujetar y todo hombre se volverá a acercar a mí. Desafortunadamente el Señor vino primeramente a su pueblo, a Israel, esa fue la primera encomienda que recibe de Dios: Rescatar a las ovejas perdidas de Israel, vino a los suyos, pero no le recibieron. Los suyos se escandalizaron cuando dijo: “yo soy el hijo de Dios“, “¿cómo es posible que ese Dios poderoso, ese Dios espíritu, omnipotente, omnipresente, omnisciente, ¿tenga un hijo de carne y sangre? Ese rechazo lo hizo llorar, da testimonio Mateo en su capítulo 23:37: <Jerusalén, que matas y apedreas a los que te son enviados, cuántas veces quise juntarte como la gallina a sus polluelos y no quisiste>

También el Ángel del Evangelio eterno se mostró conmovido ante la dureza de corazón del pueblo de Dios, de Israel que aún viendo las señales no creyeron al Señor Jesucristo, lo rechazaron y hasta le dieron muerte. Sanó a multitudes y murió con ignominia en la cruz, incluso sus discípulos lo negaron, sólo 120 permanecieron fieles. En este tenor el Varón de Dios destacó que hoy en cambio, en todo el mundo innumerables grupos quieren servir al Señor, porque es el Cristo glorioso que resucitó y esta a la diestra de Dios; pero en su tiempo no fue así, le siguieron mientras les hacía beneficios, pero cuando les explicó su misión espiritual y para la que Dios lo había enviado, le dejaron y participaron en su crucifixión vociferando: ¡crucifícale! Lamentó que: “hasta el día de hoy no le hayan reconocido como el hijo de Dios y aún siguen esperando al Mesías, cuyo nacimiento fue un parte aguas, e inicio de una nueva historia, porque es voluntad de Dios que se manifieste su bondad por medio de su hijo, al que desecharon y aún así el Señor quiso dar su vida para que la gracia de Dios se abriera a los gentiles; sacrificio con el que se escribe una nueva historia en la que hay libertad para que otros pueblos entren a la esfera sublime de las promesas de salvación…”

 

Con Cristo se inaugura una nueva etapa en la historia de la Iglesia de Dios

Puntualizó que para salvar a la humanidad, el Señor fundó su iglesia, llamó Apóstoles, (no seres espirituales), les dio reglas o lineamientos que Dios le ordenó establecer, terminó su ministerio, entregó su vida pero dejó el conocimiento de su doctrina a los Apóstoles, los envió con gloria a predicar y oró por los que iban a creer por la palabra de ellos; la de los apóstoles primitivos, después llamó a Pablo para que predicase a los gentiles. Con él la iglesia se difunde, es perseguida y Dios la oculta por siglos en los que la obscuridad proliferó en el mundo, en que se obligaba a creer por temor a los tribunales de la Inquisición, a la tortura y a la muerte en la pira, tiempo en el que el Señor dejó al hombre a su arbitrio, porque habían decidido no servir a Dios, -sentenció el Siervo de Dios: “Mas ahora en el tiempo de la Restauración, el Señor vuelve a poner sus leyes en el corazón de los creyentes logrando que sirvan voluntariamente a Dios: <Id por todo el mundo y predicad el Evangelio, el que creyere y fuere bautizado, será salvo> Testimonio que recoge Marcos en su Capítulo 16: 16.

Argumentó el Siervo del Señor que Dios al dejar oír su voz, aquel memorable 6 de abril, en que habló al Hermano Aarón precisamente aquí en Monterrey: “Tu nombre será Aarón, lo haré notorio por todo el mundo y será para bendición.” Con ello empezó a escribirse un nuevo inicio en la historia de la Iglesia del Señor, cuyos hechos son veraces, “…yo, Naasón Joaquín creo en esta palabra, como creí en Moisés, en Jacob, en David, en Pablo y en Samuel Joaquín…” Igualmente aseguró que el hombre en su espíritu fue creado para ser inmortal, mas no en el cuerpo que tiene un fin, como pasó con el hombre del segundo periodo de Restauración, “que tras cincuenta años de trabajo de mi padre, en pro del progreso y expansión de la iglesia del Señor, Dios lo llevó a su descanso; pero también es verdad, que el 8 de diciembre Dios tuvo a bien encomendarme guiar y confortar a la iglesia: “¿Por qué me pides consuelo?, si tú has de consolar a la iglesia”… Y reiteró: “…Yo tengo una firma, la de Dios, porque la manifestación de mi apostolado, no fue por elección humana ni del Cuerpo ministerial, fue sellado con la palabra eterna, la palabra de amor de Jesucristo, que tomó a Aarón, a Samuel y ahora a su hermano Naasón, para proclamar su evangelio.”

 

Ustedes y yo somos una porción de esa bella historia, la de la Restauración de la iglesia del Señor

“Esta es su historia y Él nos permite ser parte de ella,” preciosa dádiva por la que invitó a la iglesia presente a dar la gloria a Dios en el nombre de su hijo amado Jesucristo y a agradecerle su bondad, concluyó enternecido el Apóstol de Jesucristo: “Alabémosle porque ustedes y yo somos una porción de esa bella historia, la de la Restauración de todas las cosas que Dios desea que hagamos voluntariamente siendo hombres y mujeres felices, amando a nuestro Creador y benefactor, adorarle y servirle con sencillez de corazón, por convicción propia, con paz y bondad y sin coacción alguna, en pleno uso del libre albedrío creer en Él y en su promesa de vida eterna, de esa vida sublime y hermosa en que viviremos con Dios.”