«No somos una iglesia radical: somos la Iglesia de Cristo y vivimos en libertad»: Apóstol Naasón Joaquín

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El viernes 11 de enero, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, elevó su plegaria matutina al Creador el templo de la colonia Hermosa Provincia, en Guadalajara.

El reloj marcaba las 4.32 de la mañana cuando el Apóstol del Señor, acompañado de sus colaboradores, ingresó al templo. En el interior del recinto sagrado, elevó su plegaria al Creador, mientras el Orfeón local entonó las siguientes alabanzas: «Ye amamos», «En tu amor».

Entre tanto, los ministros doblaron sus rodillas y, juntamente con la iglesia congregada, se unieron a la oración del justo. Al término de su plegaria, el Mensajero del Evangelio eterno se despidió de los integrantes del Coro.

En la puerta de su casa, platicó con sus colaboradores. En primer lugar, recordó lo que expresará durante la velada de Año Nuevo: «Dios nos concede estar en el más grande y hermoso de todos los pueblos. La Iglesia nunca vivió un tiempo de tanta paz, tan amada y respetada… Hoy vemos como aun la sociedad la acepta y reconoce».

 

La bendición de vivir y contemplar un Pueblo de Dios, que es sobre todos los pueblos

En este sentido, el Apóstol de Jesucristo así ha instruido: «Hoy, mas que nunca, la iglesia se ha sentido identificada y orgullosa de ser La Luz del Mundo. Ya no está la pena, el temor o el miedo… ¡Hay un orgullo manifiesto de pertenencia! Las circunstancias que Dios nos permite en esta época ya no son ofensas ni menosprecios; al contrario, es aceptación y reconocimiento de la sociedad… Este Pueblo fue llamado a ser el más grande de los pueblos. Israel tuvo una gloria muy hermosa, con David, quien se quejaba de los hijos de Sarvia, lo que indica que su administración no fue de total descanso —en referencia a la tranquilidad y paz, ya que todos los Hombres de Dios siempre (Guadalajara, Jalisco, 21 de marzo de 2018).

En relación con lo anterior, el Apóstol de Dios abundó: «Decir que me tocó el mejor Pueblo, no lo digo con menosprecio al pasado. Al contrario, es para vivir en gratitud con Él». Y reiteró: «Al decir que Dios puso en mis manos al mas grande de los pueblos, no es menospreciar a la Iglesia Primitiva; es para vivir agradecidos con Dios, porque no nos tocó vivir un mal momento. Pero como le he dicho: no somos una iglesia radical, somos la iglesia de Cristo y somos libres: vivimos en libertad y no en libertinaje».

En otro momento, expresó: «Debemos instruir a los hermanos que, al vivir en la abundancia, no se incline su corazón a lo material y se olviden de Dios». En este tenor, el Apóstol de Jesucristo ha instruido al respecto:«¿Qué significa saber vivir en abundancia? ¡No olvidar que lo que somos y tenemos es por Dios! ¡Eso es saber vivir en la abundancia! Que cuando venga la bendición, la riqueza, la prosperidad y la grandeza, es porque Dios nos lo da. No nos olvidemos, entonces, del que nos hizo y digamos: lo que tengo es por mi… Nuestro trabajo ahora es enseñar a la Iglesia que si en una época supo vivir en pobreza, angustia y escasez, ahora hay que enseñarle a vivir en prosperidad».

 

La gloria que Dios da a sus Apóstoles es única

En relación con la gloria que Dios da a sus Enviados, afirmó que esta es una gloria única, grande e incomprensible por la mente humana, y que la fe y la entrega de la Iglesia a la Elección, es muy codiciable para satanás: «Por amor a la Elección, los hermanos aman todo lo que me rodea, pero eso es cuando hay comprensión. Sin embargo, nadie puede tomar para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios: el que Él elige (v. Hebreos 5:4).

«Solamente hay un lugar, que es único y no se comparte: el Apostolado. ¿Cuándo un Hombre de Dios ha buscado la gloria? Nunca… El Pueblo del Señor, por medio de la fidelidad a Dios, honra al Elegido con respeto y amor. Sin embargo, en ocasiones la mente humana se confunde, y quiere comparar el Apostolado con reinados, al deducir lo que el mundo establece.

«Todo lo que hace Dios lo hace para nuestra enseñanza. Dios pone a su Ungido y él lo llama a su presencia cuando Él quiere. Nos toca a nosotros cuidar de la fe de la iglesia. Dios nos permita ser agradecidos con el, porque esa hermosa virtud nos enseña la fidelidad».

Con esta enseñanza, el Embajador del reino de los cielos se despidió de sus colaboradores: «Dios les pague por acompañarme. Dios los bendiga», expresó.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.