Agenda Apostólica

Dios tenía reservada su globalización para una época: ¡Hoy a llegado tu tiempo, Iglesia del Señor!

By febrero 27, 2016 marzo 18th, 2016 No Comments

Dios tenía reservada su globalización para una época: ¡Hoy a llegado tu tiempo, Iglesia del Señor!

El sábado 27 de febrero, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, elevó su plegaria al Creador en el templo de la colonia Hermosa Provincia. El reloj marcaba las 4:24 de la mañana cuando ingresó a la Casa de Oración.

En su plegaria –que es de petición en favor de la Iglesia del Señor esparcida por el mundo y de adoración al Creador–, el Apóstol de Jesucristo fue acompañado por decenas de ministros, la Iglesia y el Coro de Hermosa Provincia quien, en el transcurso de la oración apostólica, entonó las alabanzas: “Para siempre santidad”, “Oh qué hermosa oración” y “Alcancé salvación”.

A las 4: 33 de la mañana, después de elevar su oración a Dios, el Apóstol del Señor saludó a los integrantes del Orfeón local: “Dios les pague y les bendiga por acompañarme, hermanos”. A su paso por la Glorieta Central, que encontraba pletórica de hermanos, no solo de la colonia Hermosa Provincia sino de algunas iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara, se escuchó un murmullo de voces, fusionadas con expresiones de júbilo y algarabía espiritual: ¡Dios lo bendiga Apóstol del Señor! ¡Bienvenido!… El Siervo de Dios correspondió a las manifestaciones de amor de la Iglesia: “Yo también los amo en Cristo Jesús. Dios los bendiga y les siga prosperando”, asintió.

Al llegar a la puerta de su casa, el Apóstol de Jesucristo reanudó la plática de testimonios e impresiones que sostuvo el día anterior con sus colaboradores: “Ayer platicábamos de las experiencias que ustedes vivieron. Se sigue saboreando aún la bendición”, comentó.

Recordó, entre otros testimonios, los bautismos que efectúo en la isla de Maui, Hawái, el pasado 14 de febrero. Destacó la solemnidad y el sumo respeto con que se condujeron los turistas que, como invitados especiales, participaron en este evento, quienes permanecieron desde el principio hasta la culminación de la ceremonia religiosa. La mayoría de ellos, de origen anglosajón, presenciaron un auténtico culto de adoración al verdadero Dios (Juan 4:24). Esta misma experiencia se vivió en las capitales y plazas públicas de los 32 estados de la República Mexicana y los 53 países donde la Iglesia del señor tiene presencia.

Ceremonia Internacional de Bautismos: trabajo conjunto del Apóstol de Jesucristo y la Iglesia

Algunos de los pastores comentaron que la Iglesia experimenta un ánimo renovado; que lo visto en la Ceremonia Internacional de Bautismos es sólo el principio del cumplimiento de la promesa que Dios le hiciera a su Apóstol Naasón Joaquín el 14 de diciembre de 2014: “…Si hoy ves a este Pueblo grande, yo lo engrandeceré aún más”.

En este sentido, el Apóstol del Señor apuntó: “Los 50 mil bautismos celebrados el 14 de febrero no son los que tenemos cada año: es el resultado de un trabajo de evangelización de cuatro meses solamente, a partir de las escuelas dominicales de evangelización. Cabe recordar que en agosto también hubo bautismos masivos en Guadalajara (en las colonias Bethel, La Presa, Maestro Aarón Joaquín y 12 de octubre). Antes, en todas las iglesias, se llevaron a cabo estos oficios sagrados en diferentes fechas.

“Se trata del crecimiento que la Iglesia va teniendo cada tres o cuatro meses, que es el promedio en que cada una de ellas tiene sus bautismos. En esta ocasión fue un trabajo conjunto de la Iglesia”.

Posteriormente, continuó aconsejando a sus colaboradores: “Dios nos dice: ‘Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas’ (Isaías 54:2). Él nos da una palabra de prosperidad, pero cuántas ocasiones nosotros limitamos a Dios.

“Nosotros, en nuestra mente y en nuestro trabajo, limitamos a Dios, pero Él nos dice: alárgate que yo te voy a bendecir… Así como arenas tiene la mar y estrellas tiene el cielo, así el Señor va multiplicar a su Pueblo, porque Dios es poderoso”.

Se recordó, además de la ceremonia de bautismos, los eventos que la Iglesia continúa realizando a nivel mundial, como las jornadas de evangelización y los recitales de los coros en las diferentes plazas públicas de México y el extranjero. Se citó el caso del concierto celebrado en el Malecón de Puerto Vallarta, Jalisco, donde decenas de turistas extranjeros, y un sinnúmero de vallartenses, contemplaron de primera mano un culto al verdadero Dios.

Los pastores platicaron numerosos testimonios de la Obra de Dios. Destacó el de la joven que hace cuatro meses testificó su conversión a la Iglesia en una Escuela Dominical de evangelización en Hermosa Provincia. Ahora, sus padres y hermanos fueron bautizados y perseveran gozosos en el camino del Señor. Se destacó que esa sola alma trajo a cuatro de su familia.

¡No hay descanso hasta llegar!

A pesar de este hermoso triunfo espiritual, el Apóstol de Jesucristo señaló que no es momento de descansar. Tanto él, como los ministros, los batallones de jóvenes y la Iglesia universal continuarán trabajando con renovado ánimo en la evangelización porque, como dice una alabanza, “no hay descanso hasta llegar”. El resultado de la siembra espiritual de hoy será la fructífera cosecha de los años y décadas siguientes, que serán sin duda copiosas. El Pueblo de Dios seguirá multiplicándose aún más y se asentará en otros países y continentes.

El Siervo de Dios recordó a sus colaboradores que, en todo momento y lugar, la semilla –que es la Palabra del Señor– debe ser sembrada en los corazones: “Podrán decir algunos, para qué predicar a quienes son compañeros de viaje, ¿qué caso nos van a hacer? Sin embargo, yo les digo: ‘Hablen, den testimonio a todo el mundo’. Mi tiempo llegado, y no sólo lo digo en mi persona, lo digo a la persona de la Iglesia: ¡Su tiempo llegado!

“¿Qué antes no se predicaba así? Sí, incluso al mundo entero, pero Dios tenía reservado su globalización para una época… ¡Y llegó nuestro tiempo! Prediquen, hablen, tiren las redes. Salgan con sus familiares, vecinos, amigos, compañeros de trabajo… Algunos se convertirán pronto, otros quizá duren más tiempo, pero a ambos el Señor los llamó a su Iglesia para salvación”. Citó el testimonio del hermano Francisco, de Honolulu, Hawái, quien tenía nueve años oyendo la doctrina del Señor y el pasado 14 de febrero bajó a las aguas del bautismo en la isla de Maui.

A las 4:52, el Siervo de Dios hizo una pausa y saludó al Coro y a los hermanos que se encuentran en la Glorieta Central, quienes enseguida pasaron al interior del templo a esperar el inicio de la oración de cinco de la mañana.

Al reanudar su plática con los ministros, el Apóstol Naasón Joaquín destacó que, para muchos religiosos, a pesar de no compartir nuestro credo y fe, al contemplar a los hermanos rebosantes de alegría, de fervor espiritual y con una inmensa felicidad en sus corazones, esto les llama la atención; porque, lamentablemente, esta misma felicidad, orden y unidad no la experimentan en sus congregaciones. Resaltó el orden de nuestras reuniones o ceremonias es el resultado o fruto de la fe de Dios que habita en el corazón de los hermanos. “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. (Filipenses 2:13).

“Para nosotros es muy ordinario –común– el orden de la Iglesia, pero no así para los estudiosos e investigadores, quienes no encuentran una respuesta lógica, pues quieren encontrar una explicación humana”. Citó como ejemplo la Santa Cena celebrada en Bello, Colombia, el 14 de febrero de 2015, donde las autoridades locales se admiraban al contemplar a los niños en perfecto orden, experimentando la bendición de Dios en sus corazones e integrados con firmeza de convicción, en lo que es la reunión espiritual. En otras palabras, sentían lo que están viviendo, y los funcionarios públicos se preguntaban: ¿Cómo le hacen?
Recordó que después de cada prueba, de cada lucha, viene un momento de bendición. De la misma manera, detrás de un triunfo espiritual el adversario tramará algo para entristecer al Pueblo de Dios. Sin embargo, nada ni nadie podrá frenar el avance de la Iglesia del Señor, quien seguirá trabajando en la evangelización unida al Apóstol de Jesucristo, sus colaboradores y los batallones de jóvenes, en perfecta unidad.

Y agregó: “Tenemos que seguir trabajando y prosperando. La Iglesia ha oído mi palabra y se ha unido a mi Elección. Y no lo digo solamente en su reconocimiento exterior: hablo en su trabajo. Porque no solamente son las expresiones de amor que los hermanos manifiestan a favor de mí, que también lo hicieron con mi padre, ahora lo manifiestan en adhesión con obras, con hechos, desde el niño hasta el anciano.

“El que nunca salía la obra, el que no sabía cómo evangelizar, ahora dice: ‘El Siervo de Dios nos está invitando’, y nace una responsabilidad en su corazón. ‘Quiero unirme, quiero decirle al Apóstol del Señor que estamos con él…’, expresan. Concluyó, pues, este trabajo muy hermoso, lleno de triunfos y de victorias. Ahora vamos a continuar con lo que sigue”, concluyó.

Con una sonrisa esbozada en su rostro y con un saludo amoroso se despidió de sus colaboradores con las siguientes palabras: “Dios los bendiga, hermanos”.