Oración apostólica de acción de gracias en el inicio del año 2019

(Berea Internacional) — La Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad: La Luz del Mundo en la colonia Hermosa Provincia, inicia el año 2019 acompañando al Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, en las primeras horas de este día; a elevar su oración de adoración y acción de gracias por todas la misericordias y bondades recibidas de parte del Señor.

Al término de su oración, el Apóstol de Jesucristo, dio un consejo al grupo de ministros que le acompañaron, para que a su vez, sean portadores de la enseñanza en sus iglesias. El Siervo de Dios se enfocó en la educación espiritual y material de la niñez y la adolescencia de la Iglesia, aspecto que para él ha sido de sumo interés en estos cuatro años de ministerio, y parte esencial en sus presentaciones de sus giras.

El Apóstol del Señor explicó que la obra de Dios es perfecta, así como sus tiempos, que todo le pertenece al Señor, por lo que no debe existir vanagloria en nadie, pues todo se da por la voluntad de Dios. Externó que escuchó el testimonio de un hermano de Australia y recordó cuando estuvo a cargo de los hermanos en esa región por diez años; las palabras sencillas de un obrero le hicieron reflexionar en que, cuando corresponde predicar y dar testimonio el alma se llena de las cosas de Dios, porque así se acercan las almas.

Algunos hermanos, en su inicio, creen con facilidad y sencillez; otros, tienen que pasar algunos años para que reciban y ejecuten la enseñanza; pero no se debe olvidar que el tiempo de Dios es perfecto, la Iglesia crece como Dios desea y de la mejor manera; por lo que su consejo iba encaminado a la importancia que se debe tener en la Iglesias en la separación de grupos en las diferentes etapas del desarrollo de los niños y adolescentes; ya que cada etapa lleva su instrucción especial.

El adolescente debe recibir temas para su instrucción y preparación para el bautismo, por ejemplo, para que se presente por convicción y determine con responsabilidad el rumbo que ha de tomar en su vida espiritual. Resaltó que en los padres debe existir el cuidado de formar a sus hijos cuando están en la etapa de la niñez y la adolescencia, que no es solamente enviarlos a la oración, sino instruirles con ejemplo y dedicación; ya que la fe nace por el oír y la comprensión de la palabra de Dios.

El Siervo de Dios resaltó que en la Iglesia, los padres de familia deben infundir en los niños y adolescentes los principios cristianos y los valores en el hogar; instruirles en la conducta que deben llevar a cabo en el interior del templo; ya que el valor principal en todos los hijos de Dios debe ser el temor del Señor, virtud donde se inician las acciones y las obras de la asistencia a las oraciones, dar la ofrenda, el respeto a la casa de Dios, salir a la obra, el cuidado de los alrededores del templo, entre otras actividades; para que cuando los niños y los adolescentes de la iglesia vayan creciendo digan: “En esto fui creado y en esto crecí”.

Comentó que ve, a través de la redes sociales, la participación de la niñez y la adolescencia en las actividades propias de la Iglesia y recordó que cuando era pequeño, el hermano David, quien se encargaba del grupo de niños, era un hombre duro pero justo, y le dio un correctivo; el Varón de Dios fue con su padre y externó lo que había sucedido y mandó llamar al hermano David para preguntarle si había hecho tal corrección diciéndole: ¿Corregiste a mi hijo? ¿Me amas? ¡Corrígelo una vez más! El Apóstol de Jesucristo subrayó que, con esta acción, su padre lo estaba instruyendo en el respeto a los hermanos y los encargados, y dijo: “No había forma o manera de que en algo justo, nuestro padre se pusiera de nuestro lado”.

El Siervo de Dios siguió enseñando acerca de que las primicias son parte de los principios y dijo que quien lo hace, está enseñando y expresó: “¡Qué bonito es vivir en la fe de Dios! Siempre Dios provee a los hermanos cuando le ponen en primer lugar. Si no vas a permitir que el hermano que se encarga del grupo de niños, corrija a tu hijo, entonces no lo traigas a la Iglesia a presentar; la honra tiene su gloria, pero también conlleva responsabilidades y deberes”.