Santo Domingo, Santo: ¡Cuanto te amó hoy el Apóstol Naasón Joaquín!

Santo Domingo, R.D. (Berea Internacional) — El Excelentísimo Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García visitó hoy a sus hijos en la fe de Santo Domingo y llegó con el amor de Enviado de Dios, con amor perfecto, perfecto, y les cubrió, los confortó, y aquellos hermanos cuyos ancestros llegaron a esta isla en calidad de esclavos, hoy, se vieron como son: enteros hijos de la Libertad.

El tiempo de Dios, la Nueva Era, ya corre veloz y firme en la República Dominicana, en el Caribe, muy bendecida en esta 15ª Etapa de la Gloriosa Gira Universal.

Hoy, mientras está Nación veía a sus hijos trabajar, desplazarse, estudiar, el Manto de la Elección seguía extendiéndose y cubriéndolos. República Dominicana ya estaba en la memoria de Dios y de su Santo Apóstol Naasón Joaquín, pero hoy esta Nación Caribeña, inscribió en la Historia de esta Iglesia sus obras y su amor, con letras de oro; hoy, con joyas excelsas como el Reconocimiento a La Elección, adornaron el Libro de los Hechos del Apóstol Naasón.

Y es que El Embajador del Reino de los Cielos, que el domingo 17 de febrero habló a toda la humanidad desde este país, quiso quedarse más días con estos hombres y mujeres sencillos, pero recios.

Se los dijo: los quería bendecir mucho, y los dejó caminando con la dignidad de haber sido hechos Hijos de Dios. Hoy, esos hombres y mujeres regularmente muy fuertes, fueron más humildes que siempre. Lloraron mucho: cuando llegó el Apóstol del Señor, cuando les habló, y cuando elevaron una oración a Dios, corrieron sobre sus rostros, sobre su piel, lágrimas de un júbilo sin fin; sus manos limpias se alzaron al Altísimo y le hablaron al Autor de la Vida, le clamaron, le agradecieron en perfecta comunión, este día, esta vida, esta esperanza, este cuidado, esta bendición de dimensiones incalculables. Suprema, sublime.

Hoy un Gran Apóstol ha ensanchado mucho, mucho, su corazón perfecto. Y ellos han quedado en ese sitial de honor.

El Siervo de Dios y Embajador de los Cielos, Naasón Joaquín, les dijo que ellos eran un hermoso consuelo, un bálsamo que Dios le había dado porque no había podido viajar a Haití como deseaba, pero ahora Dios le había dado confortación. Reiteró que, pronto irá a Haití.

A los hermanos de República Dominicana, les habló de su próxima multiplicación, pues en un tiempo muy próximo esta capital se inundará de almas. Les dio un gran regalo como a los hermanos del Municipio de Hato Mayor: les dijo que si bien hoy se ven poquitos, no estaban solos; que hoy, estaban con ellos invitados los hermanos de los orfeones de New Jersey y de Nueva York, así como un grande número de ministros para que sintieran la fiesta espiritual, pero además, estaba Su oración permanente.

También les dio una hermosa llave para abatir sus futuras penas: que cuando se sintieran tristes, volvieran a su Casa de Oración y recordaran que son amados de Dios, y que en todo el mundo tienen hermanos.

Dios, les remarcó, está en vosotros y yo los llevo en mi corazón, como yo sé que quedaré en cada uno de vosotros. Hoy, concluyó, me voy feliz de haber contemplado sus rostros.

¡Gloria al Señor!