Visita Apostólica a la Iglesia de Lexington, Carolina del Norte

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El sábado 2 de abril, en el marco de la sexta etapa de su Gira Universal por Estados Unidos, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, visitó la Iglesia de Lexington, ubicada en el condado de Davidson, en Carolina del Norte.

Acompañado por su esposa, la hermana Alma Zamora, así como de la hermana D. Eva García y algunos de los ministros regionales, el Apóstol de Jesucristo desayunó en la Casa Pastoral.

Mientras compartía el pan y la sal con los comensales, el Siervo de Dios habló, entre otros temas, sobre dos conceptos que son distintos en orígenes y propósitos: la esperanza del cristiano y la ilusión.

Y es que mientras la ilusión es una imagen mental engañosa, provocada por la imaginación o por la interpretación errónea de lo que perciben los sentidos, la esperanza de los hijos de Dios tiene unas base firme: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (1 Pedro 1.3–4).

Mientras hay asociaciones religiosas y personas basan su credo en meras ilusiones, la Iglesia del Señor tiene una fe y esperanza vivas, acorde con el Evangelio eterno predicado por Jesucristo y sus santos apóstoles.

Al término del desayuno, el Apóstol Naasón Joaquín, en compañía de su familia, sus invitados y los ministros, escuchó cómo los hermanos de esta localidad glorificaban el nombre de Cristo en el interior del templo –el reloj marcaba las 11:30 de la mañana–, y en ese momento pasó a la Casa de Oración de Lexington, para elevar su plegaria de acción de gracias y adoración al Creador.

El templo se encontraba pletórico de hermanos en aquel instante. La ferviente oración y las lágrimas y expresiones de jubilo de los fieles se fusionaron como un solo hombre: el padre en la fe se encontraba entre ellos, en el anhelado encuentro.

Al término de la oración, el Apóstol del Señor saludó, con el amor inconmensurable de padre en la fe, a sus hijos espirituales: “Hermanos, son ustedes muy amados de Dios”. Les preguntó si el Manto de la Elección había tocado sus corazones y la respuesta afirmativa fue unánime.

Enseguida, en un momento de inspiración divina, el Apóstol de Jesucristo invitó a pasar al frente al hermano D.E. Atlaí Joaquín, encargado de de esta Iglesia, y a su esposa, la hermana Rachel Joaquín, quienes se acercaron con su simiente de cuarenta días de nacida, su pequeña hija Nahabi Hagai Joaquín.

Luego de dirigir unas palabras a los padres de la niña, en donde aconsejó instruirla como tutores en la enseñanza de Cristo, el Apóstol de Jesucristo tomó a la pequeña, dobló sus rodillas y la presentó, como es la enseñanza apostólica. La Iglesia se unió a este oficio sagrado, que fue de grande alegría para todos los presentes.

Posteriormente, después de saludar a la Iglesia, el hermano D.E. Atlaí Joaquín lo invitó a conocer y recorrer el predio, que es propiedad de la Iglesia, en donde se tiene previsto el proyecto de construcción de un templo y de áreas funcionales en beneficio de la Iglesia local.

Personalmente, revisó los planos de la obra arquitectónica próxima a realizarse y dio instrucciones de mejora en algunas de sus áreas. Comentó que, aunque no será la futura edificación un templo regional, sí será un grande templo, cuya belleza arquitectónica y áreas verdes serán un referente de la Iglesia La Luz del Mundo en esta localidad.

Satisfecho de ver la alegría y júbilo espiritual que embarga al Pueblo de Dios por las numerosas bendiciones recibidas, se despidió con un ósculo de amor y su bendición apostólica de los hermanos de Lexington.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.