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«Iglesia de Puerto Rico: hoy inicia un nuevo capítulo de bendición, prosperidad y crecimiento»

By febrero 25, 2019 marzo 24th, 2019 No Comments

«Iglesia de Puerto Rico: hoy inicia un nuevo capítulo de bendición, prosperidad y crecimiento»: Apóstol Naasón Joaquín a los hermanos de Guayama

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El lunes 25 de febrero, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, luego de su presentación en el magno auditorio del Hotel Sheraton, en San Juan, Puerto Rico —el día anterior—, visitó a los hermanos del municipio de Guayama, ubicado a 89 kilómetros de la capital.

El reloj marcaba las 9:49 de la mañana cuando el Apóstol de Jesucristo, acompañado por su esposa, la hermana Alma Zamora, arribó al templo ubicado en la calle San Antonio n. 46 Sur, en Guayama. Cabe recordar que en una de las visitas que realizó el Apóstol Samuel Joaquín a Puerto Rico —el 23 de enero de 1992—, entre los colaboradores que lo acompañaban se encontraba su hijo, el joven ministro Naasón Joaquín, quien esa tarde presidió el servicio, y el hermano José Hernández, el punto de doctrina.

Previo a su ingreso al templo, los hermanos de Guayama ofrecieron un desayuno al insigne Apóstol, junto con sus colaboradores. Después de dar instrucciones y compartir el pan y la sal con los ministros y sus esposas, el Apóstol de Jesucristo, con inocultable alegría, encaminó sus pasos con dirección al templo. El reloj marcaba las 11:13 de la mañana.

Al llegar a la puerta del templo, un grupo de hermanos —hombres, mujeres y niños— le dieron la bienvenida. El interior de la Casa de Oración se encontraba pletórico, en espera de recibir al Apóstol del Señor. En las primeras dos filas se encontraba un pequeño grupo del Coro de Texas, el orfeón invitado. El júbilo y la algarabía espiritual invadieron los corazones de los congregados. Y no era para menos: se trataba de la primera presentación del Apóstol Naasón Joaquín en tierras boricuas.

 

«En esta isla, Dios me ha demostrado una iglesia hermosa, grande y numerosa: únanse al reto de la evangelización»: Apóstol Naasón Joaquín

Luego de saludar a sus hijos en la fe, el Mensajero del Evangelio eterno les dirigió un consejo: «¡Qué alegría siente mi corazón al volver a este lugar! Cuando su hermano vino —la única vez que he venido— fue cuando el Apóstol de Jesucristo, Samuel Joaquín Flores, inauguró esta Casa de Oración… Es bonito volver a regresar a un lugar donde el Varón de Dios sentía un aprecio y un cariño por cada uno de ustedes».

Enseguida, añadió: «Hay un poquito de tristeza en mi corazón, porque yo también he visto que por alguna razón la iglesia no ha crecido. Acabo de hablar con el hermano Daniel Licea [ministro de de la Iglesia de Guayama], y lo mismo que le dije a él, les digo a ustedes. Yo quiero hacerme un reto, y quiero retar al enemigo y decirle: ‘Yo sé que haz detenido un poquito la obra y el crecimiento de este lugar’. ¡Pero yo vengo en el nombre de Jesucristo! Si en verdad el Señor me ha levantado, yo le he dicho al hermano Daniel: ‘Únete a mi batalla y vamos a demostrar que nuestra confianza y fuerza están en nuestro señor Jesucristo’.

«Hermano de Puerto Rico que vives en esta isla: ¿estás unido con tu hermano?, ¿aceptas el reto que estoy haciéndole a Satanás? Pareciera que él no quiere que este lugar florezca. Pero, créemelo, Dios me ha mostrado una iglesia hermosa, grande y numerosa. Yo vengo con ese recuerdo y digo: Yo sé que Puerto Rico va a crecer, porque mi confianza está en el Dios que me levantó y me puso en este ministerio.

«Así es que déjame doblar mis rodillas y platicar con el que me puso y decirle: ‘Señor: yo te ofrezco este reto. Que a través del testimonio de cada uno de ellos, y a través del trabajo evangelizador que darán, desde el más pequeño hasta el más grande, vamos a demostrar que tu poder y tu Espíritu atravesarán los corazones más duros, y algún día no muy lejano contemplaremos una hermosa y floreciente iglesia». Enseguida, el Embajador del reino de los cielos elevó su plegaria al Creador. En el interior del templo se experimentó un avivamiento espiritual.

 

Dios es grandioso, poderoso y vencedor en todas las batallas

Luego de la oración, el Apóstol de Jesucristo trajo a la memoria el testimonio del joven David cuando se enfrentó al gigante Goliat (v. 1 Samuel 17). La Sagrada Escritura narra que David sintió enorme celo cuando escuchó cómo el gigante se mofaba del Pueblo de Israel. A diferencia de todos los varones de Israel, que al ver a aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor, aquel joven, sin temor alguno, dijo a los que estaban junto a él: ¿qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?.

«Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo. Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo». (1 Samuel 17:32-37)

«Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo. Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él. Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer. Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses. Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.

«Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.

«Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano» (1 Samuel 17:40-51).

 

«Únicamente te pido que des testimonio. Haz lo que te corresponde y deja que Dios haga lo que a Él le corresponde»: consejo apostólico

En relación con el testimonio anterior, el Apóstol de Jesucristo expresó: «En ningún momento, David se inmutó o preocupó. Tampoco se puso nervioso. Al contrario, en el momento de la batalla él seguía viendo al gigante con celo de Dios. Cuando le dice: ‘Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos’, ¿en quién tenía depositada su su confianza? En Dios. Desde el primer momento en que vio al gigante blasfemar contra Israel, lo comparó con la grandeza de Dios y vio a aquel hombre insignificante, porque conocía que su Dios es grandioso, poderoso y vencedor en todas las batallas».

Enseguida, expresó: «Yo también te digo: podrán decir que por aquí han pasado muchos encargados y la Iglesia no crece. Sin embargo, yo te digo: ¿deveras has creído en tu hermano Naasón? Entonces, yo te digo: ¡Vamos otra vez a trabajar! Y tú dirás en tu corazón: ‘El Apóstol de Dios nos dijo que desde este día, en adelante, Puerto Rico va a florecer y crecer. ¿Qué estrategia vamos a utilizar?, ¿cómo lo vamos organizar?… Únicamente te pido que des testimonio. Haz lo que te corresponde y deja que Dios haga lo que a Él le corresponde, y seremos una vez más testigos de que nuestro Dios es el mismo Dios de David, de Moisés, de de Abraham, de Aarón Joaquín, de Samuel Joaquín y de Naasón Joaquín. Es el único Dios Vivo, poderoso y vencedor en todas las batallas».

Antes de despedirse, expresó: «Puerto Rico: Dios te bendiga y te prospere. Volveré de nuevo, en un tiempo no muy lejano, y vendré a gozarme y a alegrarme. Vendré a decirle a Satanás: ‘Tú querías burlarte de nosotros manteniendo este grupo pequeño, pero hoy mi Dios te ha avergonzado y te ha dicho, una vez más, que para Él no hay ningún tipo de barreras’. Nuestro Dios es vencedor de las mil batallas: mi único Dios poderoso».

Y reiteró: «En un tiempo no muy lejano me volveré a presentar, pero ya no será el mismo grupito. Dios te ha de bendecir y, una vez más, juntos le daremos la gloria, la honra y la alabanza al único Dios Vivo. Me voy feliz y contento, porque no me habéis recibido como un ángel de Dios, me habéis recibido como al mismo Cristo. En esa fe, Dios cumpla las promesas que Él me ha dado y Dios te prospere. La paz de Dios quede en vuestros corazones y la comunión de Cristo os fortalezca día a día en vuestra fe. Dios los bendiga».

 

Lucharon otros por la fe y por las libertades

Durante el desayuno, el Apóstol de Jesucristo impartió de sus enseñanzas y dio instrucciones a sus colaboradores. En relación con la Iglesia del Señor en la época de la Restauración, comentó: «Hoy, la Iglesia del Señor tiene una gloria muy hermosa qué Dios le ha dado en esta era. Sin embargo, cabe recordar que está gloria no se dio de un día para otro. Esta gloria costó; el respeto y la aceptación la iglesia tiene ante la sociedad, costó; los profesionistas que pertenecen a la iglesia, costaron… Por lo anterior, los jóvenes de hoy tienen que conocer sus raíces y nuestra historia para que comprendan y sepan valorar lo que Dios nos ha concedido en el presente.

«Nuestros niños y jóvenes son los hijos nacidos en la libertad. Todavía nuestros padres, con temores, vivieron tiempos de discriminación, intolerancia y, en algunos casos, de persecución. Sin embargo, Dios nos demuestra hoy, a través de sus promesas, que esas etapas quedaron el pasado. Si Dios permitió que sucedieran, fue para que valoráramos el lugar que Él nos ha dado. Mirando a través del bosquejo, recordamos que cuando Israel salió de de Egipto, Dios lo sacó con riqueza. Lamentablemente, en ese mismo momento el corazón del Pueblo se endureció y no se volvió a ablandar. De la misma manera ocurrió con las generaciones que le sucedieron. Fue tanta la dureza de cerviz que llegaron al grado de quitarle la vida al Hijo de Dios.

«Nadie puede decir que Dios no tuvo misericordia y paciencia para el Pueblo de Israel. ¡Cuántos profetas, jueces y reyes pasaron por Israel! ¡Por cuántas cuantas generaciones y siglos! Por lo anterior, Dios permitió que el inicio de la iglesia, a diferencia de Israel —que aunque esclavo, lo sacó de Egipto con gloria y riqueza—, a su Iglesia el Señor la hizo experimentar dolor, sufrimiento, angustia y persecuciones para que valoraran la bendición que habría de manifestarse. Nos permitió llevar un proceso: no de la nada surgió el todo. Nos permitió llevar un proceso para valorar y entender lo que ahora estamos viviendo.

«Siento mucho orgullo por la iglesia y por los jóvenes de la iglesia, porque a pesar de que estamos viviendo tiempos de bendición, de abundancia, de crecimiento y de prosperidad, en todos los sentidos, no sólo de bautismos sino un económicamente, la iglesia prosperado de muchas formas muy hermosas, la iglesia se ha mantenido firme.Los jóvenes han demostrado que es mejor para ellos la predicación que otras aspiraciones que humanamente puedan hacer por su propia juventud, la mayoría de ellos ha demostrado que sus raíces están en la iglesia.

«Los empresarios, los profesionistas, han demostrado que aunque tiene sus trabajos y empresas, son ramas que salen del tronco, y de ese fruto que Dios les permite siguen reforzando. El tronco. Para mí es más difícil, porque en la necesidad el hermano busca más a Dios.En la enfermedad, en la angustia, se refugia uno más en Dios.Para mí, este tiempo, hablando espiritualmente, era el más difícil. Porque cuando se tiene abundancia, salud, prosperidad es cuando el hombre más se olvida de Dios. Pero la iglesia ha sabido responder y no se ha olvidado de Dios.

«Lo he expresado en numerosas ocasiones: yo siento mucho orgullo de la iglesia porque ha sabido mantenerse en su fe: una fe genuina que no ha sido destruida por nada. Nuestros hijos —jóvenes y niños— están respondiendo con fe, amor y fidelidad a la Iglesia. Están enseñados a atribuirle a Dios la prosperidad. El joven que nace en la iglesia ya no nace con temores: vive una época de bendición».

 

Dios ha bendecido a su Pueblo a través de la Elección

En otro momento, comentó: «Los gobiernos, los empresarios y la sociedad en general, ven a la iglesia con mucho respeto. Y es que a ese lugar Dios la ha llevado… pero en el principio no fue así: hubo un comienzo. Y esa historia debe ser conocida por las nuevas y futuras generaciones. Y al conocer sus orígenes se sentirán más orgullosos de su identidad y pertenencia, y defenderán la libertad que hoy tenemos, porque costó. Le costó al Apóstol Aarón, quien no solo luchó por conformar una colonia, sino por el establecimiento de la Iglesia del Señor. Los que conocimos al Apóstol Samuel, y libramos a su lado distintas batallas por nuestras libertades, somos testigos el respeto y la aceptación de la Iglesia ante la sociedad, quien no nos quería aceptar, costó.

«Dios ha bendecido a su Pueblo a través de la Elección, eso guárdenlo: ‘Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados’» (2 Crónicas 20:20). Recordó que en una ocasión, un rabino le dijo a un pastor de la Iglesia:

—No cabe duda, ustedes tienen todas las características del Pueblo de Israel.
—Su comentario no es correcto. Nosotros tenemos mejores cualidades y manifestaciones. Ustedes están divididos, separados, segregados. Actualmente, al interior del judaísmo hay diferentes sectas o corrientes. En cambio, la Iglesia del Señor es dirigida por un gobierno apostólico —respondió el ministro.
—¿Y cómo es posible esto?, ¿usted sabe cómo sucede?
—La dirección de la iglesia del Señor —Pueblo de Dios— la lleva, por la voluntad de Dios, un Apóstol de Jesucristo. Semejante a cuando en la antigüedad Dios levantó profetas en Israel.

Sobre su Llamamiento, el Apóstol de Jesucristo comentó: «¿Algunas personas preguntan: ¿qué hizo el Hermano Naasón para unificar a miles de conciencias?, ¿cómo logró convencerlas? Y yo les digo: “!Yo no he hecho nada¡ Yo solamente di el testimonio que Dios me dio y Él se encargó de convencer a cada uno de los hermanos en todos los rincones del planeta. En la misma hora en que Dios manifestó el nombre, toda la Iglesia Universal brincaba de alegría.¿Cómo lo hizo el señor Naasón? Yo no hice nada. Ni les caí bien Les caí bien, ni el liderazgo en la iglesia se basa en el carisma, estudio, capacidad o elocuencia.

 

La gratitud: virtud indispensable para a valorar la época de prosperidad

«Por eso digo: esto que estamos viviendo valorémoslo: no para olvidarnos de Dios, sino para vivir más agradecidos. Esta es la única Palabra que Dios nos ha dado: ¡Pelearán contra ti pero no te vencerán! ¿Vencieron al Hermano Aarón?, no. Lucharon contra el hermano Samuel y lo difamaron mundialmente. ¿Y la iglesia se acabó?, no. Al contrario, la iglesia se va fortaleciendo cada día. Y cuando el mundo cree que al echarnos ‘estiércol’ va a opacar a ese árbol, ignora que Dios convierte ese estiércol en abono para que el árbol lleve más fruto.

«Pero hay un compromiso: que no olvidemos la gratitud por todo lo que Dios nos ha dado… ¡Y nos lo ha dado todo! Pero nosotros no solamente disfrutemos de la bendición, sino que, como les dije ayer en los seis compromisos que debe de tener cada cristiano, transmitamos a las nuevas generaciones nuestra fe, orgullo e historia… pero sobre todas las cosas, la gratitud, una virtud que nunca debe faltar. Testimoniar que nuestro Dios siempre nos ha llevará de triunfo en triunfo. Que nunca hemos visto un fracaso. Es cierto, hemos tenido luchas, y muy fuertes, desde el tiempo del hermano Aaron, pero la iglesia nunca ha tenido un solo fracaso. Y las luchas son cada día más fuertes, y qué bueno que lo sean, porque eso nos dejará más satisfechos en el triunfo que Dios nos está concediendo.

«Somos la misma historia, y no tenemos que olvidarnos de ella. Dentro de la ley, los padres recordaban el testimonio a sus hijos para que conocieran y nunca olvidaran el inicio del Pueblo de Israel. Nosotros, con mayor razón, debemos dar siempre testimonio para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos conozcan sus raíces y se sientan orgullosos de su identidad espiritual: los hijos de la libertad».

El reloj marcaba las 11:29 de la mañana cuando el Embajador del reino de los cielos se despidió de sus hijos espirituales de Puerto Rico.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.