Bata, en Guinea Ecuatorial, no estabas sola: te leen Carta Apostólica

BATA, Guinea Ecuatorial. A 28 de noviembre de 2019. (Berea Internacional). La Tierra no tiene un país o ciudad que señale principios o finales del planeta, pero lo último de la tierra es una expresión bíblica para fijar lo que a nosotros nos parece o resulta de la mayor lejanía, pero que hasta allá llega la misión y poder espiritual de un Apóstol de Jesucristo. Y hasta acá, hasta África, donde hay 54 estados soberanos, hoy la Luz del Mundo está alumbrando con gran intensidad.

Es el caso de Bata, la que fue capital de Guinea Ecuatorial, la que es de más población que la capital, y hoy la misericordia de Dios los alcanzó en pleno.

Les fue leída la Epístola del Apóstol Naasón Joaquín García para ellos y corroboraron que están seguros, que no estaban ni están solos, que están en el hueco de la mano de Dios; que son muy amados de La Gloriosa Elección, y que para ellos, la esperanza está tan firme como para los que están en ciudades milenarias, en las grandes capitales, o en pequeñas comunidades.

Es el poder de Dios manifestado en la vida de su Gran Apóstol Naasón Joaquín García, quien envió a ministros a que los acompañaran, a que los hermanos sintieran cómo en La Nueva Era, en este quinto año de su glorioso Ministerio, millones y millones de personas vivimos en unidad perfecta, trabajando, engrandeciendo a nuestros respectivos países, y siendo auténticos cristianos para Dios.

Por eso, durante el culto a Dios en el que se leyó la Carta del Ungido de Dios, agitaste tus bandera, las manos estuvieron constantemente en alto, por eso las hermanos y hermanas derramaron lágrimas de felicidad, por eso los coros cantaban sin cesar a Dios, por eso lo que se siente en África, ocurre en América, o Asia, u Oceanía o Europa es lo mismo.

Bata, ahora compruebas que no estabas sola. Ninguno estamos o debemos sentirnos solos. Hay quien vela por nosotros.

A eso fue Enviado y ese Embajador del Reino de los Cielos, Naasón Joaquín García, Siervo de Dios y Apóstol de Jesucristo, por gracia de Dios, anunció que Tu tiempo ha llegado.