Bienaventuranza en Gabón, lectura de Carta Apostólica

LIBREVILLE, Gabón. A 17 de Noviembre de 2019. (Berea Internacional). El testimonio escrito, la Biblia –bosquejo de lo real y verdadero– se refiere a los que gozan de Dios en el cielo como bienaventurados; hoy el gozo espiritual también se vivió en esta nación libre; el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García trajo las palabras más hermosas que cualquier ser humano pueda escuchar; hoy fue leída la Carta Apostólica, símbolo del amor de Dios manifestado al hombre por medio de su autoridad en la tierra.

La esperanza de los Hijos de Dios, del Pueblo Feliz, está en Jehová (Salmos 14: 6-5); y es que la bienaventuranza es gozo, es alegría; es ánimo, valor, energía, esfuerzo; produce esperanza de alcanzar vida eterna en Cristo el Señor. Ese es el mensaje del Apóstol Naasón para esta gran nación, cuya capital es la ciudad de la libertad.

La Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad, La Luz del Mundo, en este país, vestida de blanco para la tan especial ocasión, lloró; se abrazó. ¿Y cómo no entrar en el gozo de Dios? Si el Embajador de Cristo en la tierra los conoce; Él sabe de ellos – los que ruegan y claman al Padre que está en los cielos – y vino a visitarlos, a darles fuerza, vigor y de su Espíritu. Son sus invitados, por eso la vestimenta de gala; es día de fiesta, es día de gozo, es día de santidad.

El Pueblo Feliz, el que alcanzó las misericordias por medio del sacrificio del Señor, confía en Dios, sigue a Jesucristo y reconoce la Autoridad de Dios en el Apóstol Naasón. Tiene la seguridad que Él le imparte por medio del mensaje de amor, leído esta mañana a todo aquel que busca la salvación de su alma y la corona de la vida eterna.

La Iglesia canta alegre; Él está enmedio de la congregación. Sí, Él está aquí, consolando a todos y cada uno de los redimidos del Señor; estoy contento porque Él cuida mi vida; mi alma agradecida exclama con alegría ¡Cómo le amo! ¡Gracias a Dios que me da la paz, amor y consuelo! A través de usted Apóstol del Señor.

Sí, hoy la nación libre exclama ¡Soy Bienaventurado! ¡Soy Hijo de Dios! Ya no es el bosquejo; hoy es el tiempo de salvación preparado desde antes de la fundación por el Creador y el reino de los cielos se ha acercado a este lugar.

Hermosa misiva apostólica que infunde ánimo, dicha, paz, gozo y mucho, muchísimo amor; una bienaventuranza más; un triunfo más de Dios en su Apóstol.