Constantes en la oración, Holanda se fortalece en sus cultos diarios

AMSTERDAM, Holanda. A 29 de octubre de 2019. (Berea Internacional) Poco a poco, día a día, la Iglesia del Señor en Holanda se destaca en las principales ciudades de este país: unánimes y constantes en la oración, viven la felicidad de haber sido hechos hijos de Dios y además de agradecérselo al Altísimo, comparten su testimonio, cuentan su esperanza, y hoy también asistieron con mucho gozo a su culto vespertino de adoración.

Son La Luz del Mundo hasta estas latitudes, donde el alto desarrollo y otras razones, han metido a la gente que vive en esta nación en la dinámica del triunfar.

Pero la bendita palabra del Señor ya se escucha fuerte, como está el Pueblo del Señor.

La palabra escrita en el Libro de Cantares, capítulo 2 en las Sagradas Escrituras, lo dice: “Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno, Se ha mudado, la lluvia se fue; Se han mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción ha venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.

“La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne dieron olor; Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto”.

Esta es la gira de la Universalidad del Evangelio. Este es el tiempo de Holanda, este es el quinto Año de la gloriosa Nueva Era.

“Pero ahora…que Mi tiempo ha llegado…” Son palabras que nos trajeron consuelo y dicha, como es y será en Holanda.