En Cúcuta adorar a Dios y a Jesucristo todos los días, es muestra de agradecimiento

Cúcuta, frontera con Venezuela. A 20 de noviembre de 2019. (Berea Internacional). – Localizada en el departamento Norte de Santander, la ciudad capital, Cúcuta es el epicentro de esta región. Actividades deportivas, económicas, culturales, políticas y aún sociales se desarrollan aquí; su mancha urbana cubre a las vecinas ciudades venezolanas de Ureña y San Antonio. Tiene frontera con Venezuela y la separa de ella el río Táchira.

Por ser centro de desarrollo económico, cuenta con el Aeropuerto Internacional Camilo Daza, tiene dos prestigiosas universidades: la Universidad FESC y la Universidad Francisco de Paula Santander; es una ciudad de contrastes, combina la parte histórica con los modernos edificios y centros comerciales.

Aquí también ha venido el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García a visitar a los Hijos de Dios. La Iglesia del Dios Vivo, Columna y Apoyo de la Verdad, La Luz del Mundo, al igual que los hermanos en otros continentes, se reúne en su casa de oración, conforme a la sana doctrina apostólica; la que transforma a quien la recibe, de una vana manera de vivir a una con promesa de vida eterna, con obras de justicia, con sentido espiritual, con esperanza y paz.

*Dan gracias a Dios diariamente; hay motivos, todos ellos, para adorar al que hizo los cielos y la tierra y toda la creación; hay agradecimiento en el alma para demostrarla a cada día. Hay Apóstol en medio de la congregación; Él une a todos en un mismo pensar, en un mismo sentir, en una misma esperanza; en una perfecta unidad, sin otra distinción que la de ser Hijo del Dios Vivo. Se reúnen en la casa de oración ya sea de madrugada, ya sea de mañana o ya sea al caer la noche; siempre cantando, siempre alabando a Dios y a Jesucristo.

Los hermanos en esta región expresan con júbilo “Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente”, porque adorar a Dios y a Jesucristo todos los días, es muestra de agradecimiento; se hace a través del culto racional, libremente, con amor; así es la doctrina que trajo el Apóstol del Señor Jesucristo, para vida eterna.