Iglesia amada de Dios recibe mensaje apostólico en Cuba

CUBA. A 17 de noviembre de 2019. (Berea Internacional). – Por medio de la fe, para el alma agradecida, para el Hijo de Dios, no hay fronteras, no hay barreras, no hay distancia que impida la dulce comunión y la unidad perfecta con Dios, Jesucristo y con el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García; nada que impida al alma recibir su dulce mensaje.

Son hermosas palabras que Él plasmó en la Epístola Apostólica leída esta mañana en medio de la congregación; tan hermosas que aún en las almas invitadas, producen lágrimas y expresiones de amor; infunden aliento, seguridad; fortalecen la fe; generan esperanza; confirman el amor de Dios para su Pueblo, la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Apoyo de la Verdad, La Luz del Mundo; las cuales traen el consuelo tan clamado en oración a ese ser Omnipotente, creador de todas las cosas.

Qué tiempo tan hermoso para haber nacido; el tiempo de la Restauración de la Iglesia de Jesucristo; el tiempo de la gracia de Dios; el tiempo de los Apóstoles; el tiempo de prosperidad, promesa de Dios en Él; el tiempo de ser abarcado en el plan de salvación de Dios para la humanidad; el tiempo de aceptación.

Aquí está Él, entre nosotros; el aposento ha sido preparado con esmero por los hermanos. El grupo de ministros y obreros se esforzó y se unió al trabajo; porque es para la Esposa de Jesucristo, su Iglesia, la muy amada de Dios, para quien la Carta Apostólica ha sido traída y fue preparada con muchísimo más cuidado y gran esmero; contesta a quienes ruegan al Padre; consuela al necesitado; contesta a quienes le buscan y también a los que han de formar parte de la Iglesia La Luz del Mundo; sí también para ti es este mensaje de salvación: hay un Dios; un Señor; un Apóstol de Jesucristo en la tierra; una esperanza de salvación; una oportunidad para tu alma.

El amor de Dios se derrama en la Isla, el tiempo de Cuba es hoy; eres muy amada de Dios; recibiste el mensaje del Apóstol del Señor, como palabras y mensaje del mismo Cristo; sea tu fe fortalecida y seas muy prosperada ¡oh amada de Dios!