Israel, historia y modernidad mezcladas para la reflexión

ISRAEL. A 29 de octubre de 2019. (Berea Internacional) A este país llegan cada año más de 4 millones de turistas. Israel muestra mucho, pero mucha historia, y mucha escuela de la modernidad. Aquí hay un gran espacio para la reflexión, para el reconocimiento, para la gratitud, y es que esta gran nación lucha permanentemente para sobrevivir y trascender, entre lo bello de su arquitectura, lo potente de su economía, lo avanzado de su sistema de inteligencia, la religiosidad que aquí coexiste, las costumbres que los caracterizan y su gente, que ama en serio su patria.
Así es posible admirar sus playas, gran atractivo turístico; sus edificios y lugares históricos, sus ritos, pero más allá de lo que el pasado les dejó, más allá de lo que poseen geográficamente, también son gente que aporta. Por eso es apasionante caminar por sus calles principales.

Lo mismo en regiones predominantemente turísticas por sus bellezas naturales como la potencia que es Tel Aviv en la región costera, que en las predominantemente turísticas religiosas, como al norte Nazareth, por citar solo dos ejemplos.

Disfrutar desde lugares altos la ciudad, ver cómo se mezclan modernas edificaciones importantes con sus antiguas construcciones de gran relevancia, son cosas por las que vale la pena viajar hasta este sitio asiático lleno de verdades, de misterios, de leyendas, y de sitios para meditar, para reflexionar, para recordar, para vivir, para guardar, para respetar, para usar en la vida diaria.

También para admirar la prosperidad de una nación diversa, que combina bien, con respeto, sus derechos democráticos porque este país lo es, con sus obligaciones y responsabilidades religiosas.

Que fortalece la educación, que hacen escuela en arquitectura moderna, que valoran el comercio, la industria y el emprendimiento. Que respetan y tratan bien al turista. Que defienden su fe, que guardan sus valores, que tienen memoria.

En ese clima de libertades, viven su religiosidad, que aquí es variada, y es donde cobra especial relevancia que ya haya aquí un grupo que no se puede esconder, que está siempre sobre un monte, que es Luz del Mundo, que ama a Dios, que sigue el auténtico Evangelio de Jesucristo predicado por el gran apóstol contemporáneo Naasón Joaquín García, que ama al prójimo, que en cualquiera de los más de 60 países donde sirve y adora al Señor, ha aprendido a respetar a las autoridades y sus símbolos patrios, y que hoy está mucho muy feliz porque ha sido incluida en la Gira de la Universalidad del Evangelio, en la gira de la Salvación hasta lo último de la tierra.