Agenda Apostólica

”La doctrina se obedece a través de la Fe”

GUADALAJARA, Jal. A 3 de mayo de 2019 (Berea Internacional).- La Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad: La Luz del Mundo en la colonia Hermosa Provincia en esta ciudad, tuvo la bendición de encaminar sus pasos al templo sede internacional de la iglesia y acompañar al Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García en su oración de acción de gracias y adoración a Dios en las primeras horas de inicio de esta mañana, en este mes de bendición.

En su trayecto hacia su oratorio, el Apóstol de Jesucristo dirigió un consejo a un grupo de hermanas casadas que entonaban el canto “Eres como los cedros del Líbano”, y les dijo: “En algunas ocasiones entre los matrimonio hay situaciones de agresión o no existe un acuerdo de ideología y deciden separarse y así viven. ¡Qué dolor tan grande siente mi alma!, porque no he logrado penetrar la enseñanza de que lo que Dios unió no lo pude separar el hombre. Viendo a mis hermanas, quienes representan a las hermanas casadas de Hermosa Provincia, me siento lleno de orgullo. ¿Tendrán dificultades en su matrimonio? Tener un matrimonio no significa que sea perfecto, pues son dos mentes diferentes, ustedes saben que es una vida de acuerdos; en donde el hombre o la mujer a veces tienen que ceder para llegar a esos acuerdos y poder, conforme a la doctrina, llevar bien esa armonía.

Sé que no ha sido fácil, pero ustedes han confiado en Dios; han tenido De Dios el acuerdo en su doctrina y en la palabra que día a día se aconseja en la casa de oración, esa paz de dicha eternal. ¡Qué hermoso es verles!, desde las más jóvenes hasta las más grandes, porque en su obediencia a la doctrina, me habéis dicho: ¡Estamos con Usted! Como seres humanos, podrían tener el derecho al divorcio, pero como hijas de Dios, ustedes saben que lo que Dios unió no lo pueden separar ustedes; seguiremos buscando en la palabra De Dios, en la palabra de Cristo, en la palabra de su hermano Naasón, la fuente de dicha eternal. ¡Dios les bendiga! Sigan buscando reforzar su matrimonio en la palabra de Dios. Dios les dé paz y les dé tranquilidad y les dé armonía, ¡Dios bendiga a sus hijos y a su compañero! Seáis sujetas y obedientes en el Señor. ¡Dios les guarde!

Al término de su oración y encaminándose a la entrada de la casa apostólica, se dirigió al grupo de ministros que le acompañaron en esta mañana y les habló de una preocupación que tiene en relación con los matrimonios jóvenes que se separan por problemas que tienen y no buscan una solución ni acuden con su encargado, y dijo que eso era falta de fe y de conocimiento, y recomendó que se hable de estos temas con la Iglesia y expresó: “La Iglesia tiene que estar escuchando, porque a través de ese conocimiento la fe se va alimentando. Es necesario hablar continuamente de temas de matrimonio, o de elección, o de las ofrendas, son puntos doctrinales que alimentan la fe de la Iglesia. Muchos de esos matrimonios simplemente deciden separarse por situaciones que se pueden resolver, deben recordar que no se juraron a ellos mismos cuando tomaron matrimonio, juraron delante de Dios.

El matrimonio que se realiza en la Iglesia no es para demostrar su amor entre los dos, sino para demostrar su fe; es una forma de decirle al Señor, que a través de la fe que ya fue engendrada en mí por tu palabra, poder decir: Te prometo Dios, amar a mi esposa. Por eso, cuando se pregunta: ¿Está usted dispuesto…? Le está prometiendo al Espíritu de Dios que en ese momento representa el ministro, quien tiene la facultad y la autoridad para unir ese matrimonio delante de Dios; y la pregunta es si están dispuestos a obedecer, a sujetarse; y si algún día se empañara de tristeza o duelo su vida, sepan y acudan a esa fuente de vida que es nuestro Señor, su palabra, su enseñanza. En nosotros no cabe el divorcio, dicen las sagradas escrituras que quien se separe, se aleja de Dios. En el tiempo de Moisés se dio carta de divorcio por la dureza de corazón del pueblo, más en el tiempo de la gracia dice: Lo que Dios unió, el hombre no lo puede separar”.

Explicó que cuando hay situaciones de agresión, de maltrato, pues ya son casos que se analizan y se toman de otra forma, porque en la Iglesia se cuida y se mantiene la integridad de los hijos, de la esposa, del esposo; porque desde el momento en que existe una agresión de parte de cualquiera de los dos, ya están fuera de la doctrina, ya no hay enseñanza en ellos y resaltó: “Hay necesidad de hablar del matrimonio… Las obligaciones en el matrimonio son de los dos en acuerdo común, los dos deben ser prudentes para tratar de equilibrar, porque el matrimonio es un acuerdo. En el trabajo, en la escuela hay acuerdos, hay reglas a las cuales nos tenemos que sujetar, y si llegamos a fallar en algo, se nos recuerda nuestra responsabilidades que aceptamos desde el principio.

En el matrimonio, hicimos un contrato, firmado con nuestra fe y sellado por nuestro Dios”. Explicó que cuando un hermano y una hermana deciden tomar matrimonio, acuden delante De Dios y le prometen que se van a cuidar mutuamente, pero cuando vienen los pensamientos de separación en el matrimonio y acuden a instancias o grupos sociales que les apoyen en su idea, en ese momento le son infieles al Señor, porque el acuerdo que hicieron de cuidado, respeto, amor, de honra, de sujeción; fue con Dios. Detalló que cuando se dice que a la mujer se le cuida como a vaso frágil significa que se le protege, que requiere cuidados, se le da atención.

El Apóstol del Señor dijo: “Es necesario que se hable del matrimonio. La doctrina se obedece a través de la fe. En el acuerdo de matrimonio que se hace en la Iglesia, la pareja debe apelar a esa fuente que es la palabra De Dios y sujetándose a ella, nos da todo, nos enseña a ser verdaderos cristianos. El verdadero cristiano sabe vivir en plena armonía, y en obediencia a la doctrina, se vive en dicha total. En todo tiempo se debe hablar a la Iglesia del tema del matrimonio, porque llegan muchas almas nuevas, matrimonios que se convierten a la Iglesia, acuden muchas visitas. Ustedes como ministros, son responsables de hablar continuamente de este tema del matrimonio, de la familia, de la perseverancia en la Iglesia. La única manera de engendrar la fe en el corazón es escuchando la palabra de Dios, porque la fe entra por el oír, y no hay otra forma de engendrar la fe en un cristiano, si no es a través de la palabra de Dios”.