Y “el Señor añadía cada día…” Santa Ana en Manila, alaba a Dios

SANTA ANA, MANILA, FILIPINAS. A 28 de octubre de 2019. (Berea Internacional) La obra del Señor en Filipinas es intensa y extensa. Dios los ha bendecido de muchas maneras, ayer los hermanos oyeron la Epístola del Apóstol Naasón Joaquín, por la tarde tuvieron bautismos y en Santa Ana, hoy tuvieron su oración vespertina en donde además de cantar y orar, escucharon la auténtica palabra de Dios.

Aquí en Filipinas, como en todo el mundo, ocurre lo que veían los primitivos cristianos: “Y perseverando unánimes cada día en el templo… alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”.
Eso vemos hoy en estas bellas y benditas Islas Filipinas: La Luz del Mundo está iluminando vidas, caminos, llevando paz y amor a los corazones.

Es la Gira de la Universalidad del Evangelio que va haciendo palpar, ver, sentir, aquellas visiones que tuvo el hombre de Dios Juan y que plasmó en el Apocalipsis: “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero”.

En Asia, en las Islas Filipinas, es tiempo del Señor Jesucristo. Es tiempo de su Evangelio Santo. Es tiempo de Naasón Joaquín, su santo apóstol.