La humanidad ha sido testigo de que existe una opción —la única— para servir y adorar al verdadero Dios: la Iglesia del Señor

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El viernes 19 de enero, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, elevó su plegaria al Creador en el templo de la colonia Hermosa Provincia, en Guadalajara.

El reloj marcaba las 4:26 de la mañana cuando, acompañado de algunos de sus colaboradores — cuatro pastores, ocho diáconos y tres encargados—, salió de su casa con dirección al recinto sagrado. En el interior del templo, el Coro de Hermosa Provincia, una parte de la iglesia y los citados ministros, acompañaron al Apóstol del Señor en su plegaria. «Con todo mi ser», «Somos un Pueblo feliz» y «A solas al huerto yo voy», fueron los himnos entonados por el Orfeón local, quien, de esta manera, se unió a través de sus cánticos a la oración del justo.

Al término de la oración, el Apóstol Naasón Joaquín, con una sonrisa en su rostro y levantando su mano derecha, saludó a los integrantes del Coro: «Dios les pague por acompañarme, hermanos. Dios les bendiga». De igual manera, deseo parabienes espirituales a los hermanos que se encontraban en el atrio del templo y en la Glorieta Central.

En la puerta de su casa, se dirigió a sus colaboradores. Con singular contentamiento, platicó que el día anterior vio el video de la ceremonia solemne de bautismos celebrada en Tepatitlán de Morelos, Jalisco, el pasado domingo 14 de enero (publicado por la agencia de noticias LLDM NEWS).

La citada ceremonia de bautismos tuvo lugar en la Plaza de Armas de Tepatitlán de Morelos, Jalisco. En este culto público, permitido por la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público en su artículo 22 —bajo la figura de «carácter extraordinario fuera de los templos», y que contó con el permiso del Ayuntamiento de Tepatitlán—, estuvieron presentes el Coro de Bethel, así como los ministros del Distrito I (Guadalajara y Tlaquepaque), a cargo del hermano P.E. Felipe Medina, y los batallones espirituales de Los Altos de Jalisco: Arandas, Atotonilco, Capilla de Guadalupe, Cuquío, Encarnación de Díaz, Jalostotitlán, San Miguel el Alto, Ojuelos y Yahualica.

 

Nos está tocando ver el inicio de las promesas cumplidas

En esta ciudad alteña —cuna de la guerra cristera y hasta hace poco bastión del conservadurismo católico en México—, 87 almas bajaron a las aguas del bautismo. Mientras se desarrollaba la toma de protesta a los candidatos al oficio sagrado, decenas de fieles católicos, luego de asistir a misa y salir de la parroquia de San Francisco de Asís (ubicada a seis metros de la Plaza de Armas), se acercaron a presenciar los bautismos. A la par, una pantalla gigante hizo posible que desde lejos se siguiera el solemne evento, inédito en esta localidad hasta esa tarde.

Entre las entrevistas que realizó LLDM NEWS para esta ceremonia de bautismos, destaca la de un matrimonio que, al igual que hicieron decenas de tepatitlenses, se acercó a contemplar los bautismos. En su caso, el Señor tocó sus corazones e hizo su Obra perfecta: de solo ir a contemplar la ceremonia terminaron pidiendo el bautismo. Cabe destacar que mientras se desarrollaba esta fiesta espiritual, sin precedente en esta localidad, el repique de las campanas de la parroquia de San Francisco de Asís fue intermitente…

La presencia de Dios —del único Dios Vivo— en esta localidad alteña, se manifestó de manera portentosa entre los asistentes. Por primera ocasión, un numeroso grupo de tepatitlenses fue testigo del culto de alabanza y adoración que la Iglesia del Señor tributa al Único Dios Vivo, que es Espíritu (v. Juan 4:24); un culto, por cierto, diametralmente opuesto a la liturgia católica, en orígenes y propósitos.

Esta ceremonia de bautismos —que en otros estados de la República Mexicana y en el extranjero se sucedieron de manera simultánea—, es parte del cumplimiento de la promesa que Dios le hizo a su Apóstol Naasón Joaquín, la madrugada del 8 de diciembre de 2014: «… si hoy ves a este Pueblo muy grande, yo lo multiplicaré aún más», da a conocer que La Luz del Mundo no solo llegó a las comunidades de Los Altos de Jalisco: llegó, para quedarse, en el corazón de numerosas almas que hoy le dan la alabanza al Único Dios vivo y a su hijo Jesucristo. En suma, este fue un día histórico, de gozo, de testimonio…

Luego de esta referencia, el Apóstol de Jesucristo añadió: «Nos está tocando ver el inicio de las promesas cumplidas. El día de ayer que estaba viendo los bautismos en Tepatitlán, sentí muy bonito: ¡Fueron 87 bautismos!». En este tenor, trajo a la memoria que en la década de 1990, algunos hermanos convertidos en un municipio de Los Altos de Jalisco, fueron víctimas de la intolerancia religiosa, perpetrada por un grupo de fanáticos, que no solo llegó a las amenazas sino al extremo de la violencia física, por lo que el Apóstol Samuel Joaquín les pidió que se trasladaran a Guadalajara. Ahora, dos décadas después, el panorama es distinto. «¿Por qué no habían venido?, ¿los estábamos esperando?, ¡se estaban tardando!», son las expresiones de las almas que reciben con beneplácito la llegada de la Iglesia La Luz del Mundo a sus comunidades.

«La humanidad ya ha visto que sí existe una opción —la única— para servir y adorar al verdadero Dios: la Iglesia del Señor. Las personas que salían de misa iban a la Plaza y se sentaban a escuchar lo que n0 habían oído ni visto con anterioridad… ¡A ese Dios al que no conocen es al que les venimos a predicar! Ellos examinan y concluyen: ‘Qué hermoso… ¡Esto es diferente de lo que acabamos de escuchar en la misa’».

 

El crecimiento de la Iglesia no se basa en la decadencia de otros: ¡nuestro éxito es Dios!

Ante la indiferencia manifestada por la mayoría de católicos en la reciente visita papal a Chile —empañada por la polémica y dada a conocer sin matices por los medios de comunicación a nivel mundial—, el Apóstol de Jesucristo asentó categórico: «El crecimiento de la Iglesia no se basa en la decadencia de otros. Nuestro éxito no está en su fracaso: ¡Nuestro éxito es Dios!
Destacó que a través de los cultos públicos que la Iglesia del Señor lleva a cabo en las principales plazas de las ciudades, provincias o departamentos (en México y el extranjero), se ha dado a conocer a la sociedad que se tributa en exclusiva el culto de alabanza y adoración a Dios, en Espíritu y verdad. En el caso de la ceremonia de bautismos en Tepatitlán, expresó enfático: «Cómo pueden ahora decir: ‘Miren cómo adoran a un hombre’… si yo no estuve presente. Hoy, son testigos de las mentiras y fábulas que los sacerdotes han inventado, al ser testigos del culto que se rinde al verdadero Dios, como hicieron los cristianos en la época primitiva. Y es que no hay entrevista en que las visitas no digan que al asistir a nuestros eventos sintieron la presencia de Dios. Lo que antes no habían vivido en sus congregaciones, ahora lo experimentan y lo viven».

—Sin esperarlo, les cambió la vida a los tepatitlenses —comentó el hermano P.E. Benjamín Chávez.
— Así es. Les cambió la vida para bien. Mientras sus líderes religiosos persisten en seguir buscando cosas negativas en contra de la Iglesia, la feligresía contempla y dice: aquí se siente la paz, la armonía… y eso no se experimenta en las distintas denominaciones. Aunque ellos se dicen evangélicos o protestantes, no practican el culto correcto y verdadero a Dios. Adoran a Dios de acuerdo a su pensamiento o criterio, pero no lo hacen como Dios lo ha establecido», confirmó el Apóstol de Jesucristo.

 

Las señales se están cumpliendo

Recordó que en fechas recientes se han convertido judíos y musulmanes a la Iglesia del Señor y que, por la Promesa de Dios, en Israel y los países árabes se seguirá estableciendo la Iglesia del Dios Vivo Columna y Apoyo de la Verdad y se replicarán los bautismos que ahora contemplamos. «Las señales se están cumpliendo», afirmó.

En este tenor, citó lo expresado por el Señor Jesucristo: «De la higuera aprended la parábola: cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Mateo 24: 32-35). «… y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo» (Lucas 21:13).

Enseguida, expresó: ¡Las señales se están cumpliendo! Alguno dirá: ‘Falta mucho’… pero si el Señor me dijo que iba a multiplicar este Pueblo, y que ni mi mente ni mi razón iba a comprender este crecimiento y si para mi la Iglesia hoy es grande, con todo eso el Señor me dice: ‘No te imaginas como crecerá este Pueblo’, quiere decir que va a venir… Seremos testigos, a la vuelta de diez años, al seguir manteniendo ese paso de trabajo, alegría y felicidad y el resultado. Veremos, como vio el Hermano Aarón, el esfuerzo de su trabajo: ocho años predicando sin que hubiera una alma que se bautizara. Luego de este tiempo, el hermano José Garibay pide su bautismo… Después de ocho año vio que salió la ramita, para luego vislumbrar todo este campo que hoy estamos viendo.

 

El trabajo de evangelización de la Iglesia no ha sido una emoción momentánea: su labor ha sido constante porque es Dios quien mantiene esa llama en su Pueblo

«También yo les digo: ‘Espérense. Vamos a ver nuevos campos; no los que ya están sino los que viene: los campos que ha adquirido nuestro Dios. Vamos a ver que van a salir las plantitas… Esas plantitas manifiestan grandes huertos en diferentes lugares, y cuando menos nos demos cuenta los veremos. Por eso la Iglesia no ha trabajado en una emoción momentánea: su trabajo ha sido constante, continuo, porque Dios mantiene esa llama en todo su Pueblo. Y mientras la gran mayoría, por no decir todos los evangélicos o protestantes, prometen milagros y sanidades, se van a lo material para tratar de ganar adeptos, aquí no. Aquí se predica la verdad.

Trato a colación el testimonio de la joven de la colonia Tamaulipas, en Ciudad Nezahualcóyotl, quien conoció personalmente al Apóstol Naasón Joaquín durante la visita que llevó a cabo al templo de dicha colonia —en el marco de la décima etapa de su Gira Universal por el Estado de México—. Luego de sufrir un accidente que la postró en cama, se acercó a la Iglesia buscando una respuesta a su situación material. Sin embargo, cuando conoció y escuchó el mensaje del Apóstol de Jesucristo, Dios le permitió el entendimiento —aún sin ser bautizada— para comprenderla Palabra del Señor, y con lágrimas en sus ojos expresó: ‘Ahora mi salud la tengo en segundo término: lo más importante para mi es haber encontrado mi salvación’.

Este testimonio derivó en el siguiente consejo: «No debemos esperar de Dios las cosas materiales para decir que Él está con nosotros; aún en la enfermedad o en la pobreza, sabemos que Dios está con nosotros porque nuestra herencia no está aquí en la tierra. Dijo Cristo: ‘No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan’ (Mateo 6: 20-21).

«El hermano que se dedica a la evangelización está haciendo tesoros donde debe hacerlos. Que experimenta enfermedades o pobreza o que vive en salud, expresa: ‘¡Gracias te doy, Señor! Si así tú quieres tenerme estoy conforme a tu voluntad, solo te pido que no me vaya a faltar la fe. Si te serví en necesidad, ahora que se viene la época de prosperidad mi fe no falte».

Desde el interior del templo comenzó a escucharse el primer canto de la consagración. El Apóstol de Jesucristo, luego de impartir esta hermosa enseñanza, se despidió de sus colaboradores: «Dios los bendiga. Pasen a la oración».

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.