«Hoy, hace 92 años, empezó esta bella historia»: Apóstol Naasón Joaquín

«Hoy, hace 92 años, empezó esta bella historia: La Restauración de la Primitiva Iglesia de Cristo»: Apóstol Naasón Joaquín

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El miércoles 12 de diciembre, antes de rayar el alba, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, en un aniversario donde se recuerda el inicio de la Restauración de la Primitiva Iglesia Cristiana —hace 92 años—, encaminó sus pasos con dirección al templo de la colonia Hermosa Provincia, en Guadalajara.

El reloj marcaba las 4:26 de la mañana cuando, en su trayecto al templo, saludó con singular regocijo a sus colaboradores —pastores, diáconos, encargados y obreros—, así como a los centenares de hermanos que se encontraban en las calles aledañas —algunos, aún portaban sus maletas de viaje—. “Bendito el que viene en nombre del Señor”, se escuchó una voz estentórea de entre los hermanos congregados. “Dios lo bendiga, Apóstol del Señor”, expresó una hermana.

Al llegar a la puerta invitó a la iglesia a ingresar al templo: “Díganles que pasen al interior”, indicó. Enseguida, subió a su ministerio, acompañado de siete pastores, entretanto el Orfeón de Hermosa Provincia ocupaba su lugar de dignidad. A la par, la iglesia ingresaba de manera paulatina, pero con celeridad, a la Casa de Oración.

Desde el ministerio, el Apóstol de Jesucristo dirigió un mensaje a la Iglesia, aunque aclaró que no se trataba de una presentación oficial. Dirigido por la inspiración de Dios, quizo elevar una plegaria al Creador, “porque en su infinito amor nos ha dado de su gracia”, asentó.

Y agregó: “Hace 92 años, por esta madrugada, estaba un hombre cerca de este lugar, en un pueblo llamado San Martín de las Flores, cuando empezó a escuchar una algarabía en la ciudad mas cercana, que era Guadalajara, porque festejaban el día de una imagen que durante siglos se representó como «La ‘madre’ de México».

Donde esté la iglesia ahí podemos decir: ¡Ahí es tierra santa, el gozo de toda la tierra!

Recordó que el día anterior leía las batallas que se han librado en el curso de la historia de la humanidad, entre ellas las cruzadas. Trajo a colación que la ciudad de Jerusalén, antes, durante y después de dichas cruzadas ha sido un territorio de conflicto, codiciado tanto por judíos, musulmanes y católicos, al grado que durante más de mil años se ibraron cruentas batallas para «conquistar» la denominada «Tierra Santa».

Enseguida, abundó: “Jerusalén es una ciudad de la que Cristo había profetizado que no quedaría piedra sobre piedra (v. Marcos 13:2), porque hoy, en la Jerusalén que conocemos —aún la Jerusalén antigua, la que se encuentra amurallada—, son pocas las murallas que aún permanecen, como es el caso del muro de las lamentaciones, en la ciudad que existió en el tiempo de nuestro Maestro. Desde aquel tiempo, la ciudad de Jerusalén ha sido reducida a cenizas nueve veces, y cada conquista representa la destrucción de aquella ciudad y su levantamiento.

“Peleaban los judíos por defender sus territorios en una ciudad que representó para ellos suma importancia; porque cuando dicen que allí pasó un acontecimiento, por los profetas que ellos dicen haber tenido… y cada que conquistaban los musulmanes aquellas tierras, las tenían que destruir por completo para orillar a sus habitantes a que salieran de ella; luego venía la revancha, y los judíos venían otra vez para recobrar sus tiendas, ya que se juntaban otra vez y formaban un ejército, y de la misma forma tenían que volver a destruir aquella ciudad que los musulmanes habían conquistado, y arrasaban con sus templos, sus ídolos y sus sinagogas… En suma, tenían que destruir toda aquella ciudad, y hecha cenizas volvían a edificar otra vez a Jerusalén con los símbolos y sinagogas de los judíos, y así era una guerra sinfín.

Más adelante, se unen a la batalla de esos dos pueblos los cruzados, lo que en nombre de Cristo reclamaban esos lugares como ‘tierras santas’. Yo les decía a las hermanas: ‘Vean qué engaño’. Nuestro Señor nos dijo: llegara el momento que ni aquí en este templo ni en aquel monte se alabará a Dios (v. Juan 4:21). Yo les decía: ‘Ahí esta el templo vacío. Y si ustedes entran a este templo tan hermoso, tan glorioso, el más grande de Latinoamérica van a encontrar un templo vacío. Sin embargo, ¿saben dónde se encuentra Dios? En aquel niño que está doblando sus rodillas en su cama; en aquel anciano, que doblando sus rodillas empieza a bendecir a Dios: ‘Señor, gracias te doy por este día. Cuida de mi sueño, cuídame esta noche, que quede antes de dormir contigo reconciliado y que me hagas descansar en paz, para mañana volver a levantarme con el deseo e intención de alabar otra vez tu nombre’.

“Aquí, no en aquel templo o en aquella ciudad llamada Jerusalén, ahí está nuestro Dios. Porque vosotros sois el verdadero templo de Dios (v. 2 Corintios 6: 14-18). Así es que no es una colonia, una construcción, un templo o una ciudad… ¡No! La Iglesia del Señor, la verdadera tierra Santa sois vosotros… ¿Qué pasaría si llegaran y destruyeran este templo y nos corrieran a otro lugar? Nos iríamos y en otro lugar levantaríamos otra colonia más hermosa, porque esto es lo que hacen los hijos de Dios, los hijos de fe. No nos reducimos a un lugar o a un espacio: Cristo nos ha enseñado que nosotros somos los verdaderos santos de nuestro Dios. Mientras ellos pelearán por aquellas llamadas ‘tierras santas’, a nosotros, Dios nos ha santificado, justificado, limpiado… y donde este la iglesia ahí podemos decir: ¡Ahí es tierra santa, el gozo de toda la tierra!

En El Salvador, donde se reúnen los santos, ¿podemos decir que es tierra santa? En Nicaragua, Australia, España e Italia, donde se reúnen los santos, podemos decir que es tierra santa? ¡S!, porque el que lo hace santo es el verdadero templo de Dios. ‘¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios’ (1 Corintios 6:19). Porque vosotros sois el templo de Dios”.

No vengo a recordar a un hombre: vengo a recordar el día, el acontecimiento en que Dios, en esta ciudad de Guadalajara, estableció su Iglesia

En otro momento, trajo a la memoria el significado de la celebración que este día se conmemora: “No vengo a recordar a un hombre —al Apóstol Aarón Joaquín—, porque él ya no está con nosotros. Si lo haría, como lo hizo el Apóstol Samuel Joaquín, lo haría por temor, porque los compañeros en la Obra me estuvieran exigiendo una vanagloria. ‘Vamos a recordar al Hermano Aarón’. Cuántas veces él nos instruyó que la verdadera forma de recordar a los Hombres de Dios, incluyéndose él mismo, es a través de su enseñanza y su ejemplo… y que viendo nosotros la vida y consejos que él nos dio, a través de cumplirlos, es la mayor forma de recordarlo. El nunca dijo: “Cuando yo ya no esté, hagan un altar. Hagan una reunión para que me recuerden. Pongan fotos alrededor de toda la colonia para que nunca me olviden… ¿Él nos enseñó eso? ¡No! Él decía: “Cuando yo no esté, ahí estarán mis hijos, los jóvenes y el Cuerpo Ministerial, quienes levantarán el estandarte de Cristo y seguirán adelante.

“Alguno dirá: ‘Pero cuando él vivía lo honrábamos’. Si, es correcto. Porque él vivía, nos veía, nos escuchaba. No le estamos pidiendo a un objeto inanimado sino que estábamos admirando el trabajo que Dios, a través de él, estaba siendo manifestado. Venir a recordar a una persona, a un hombre, que no nos puede ver ni oír, yo lo llamo ‘vanagloria’. Porque así mi padre me enseñó.

No vengo a recordar a un hombre: vengo a recordar el día, el acontecimiento en que Dios, en esta ciudad de Guadalajara, estableció su Iglesia. Habiéndole dicho al Apóstol Aarón Joaquín: ‘Aquí tengo un grande Pueblo’, empezó una bella historia. Hoy no solamente es la colonia Hermosa Provincia, son mas de cuarenta lugares en esta ciudad de Guadalajara donde se alaba y bendice al Señor. Son miles de almas las que año tras año acuden a los templos de la Iglesia y se siguen convirtiendo”.

Enseguida, reflexionó en una de las estrofas del himno n. 447: “¡Qué grato es llevar en el alma este recuerdo!, que fuimos traídos de un mar de maldad. Y ahora con gozo, cantamos canción… ¿A un hombre que no nos ve ni nos escucha? ¡No!, cantamos canción a Dios, quien vive y reina para siempre”. Precisó que al invitar a la Iglesia a entonar este canto lleva un propósito específico: ‘Darle gracias a Dios’.

Vivimos tiempos aceptables; días de salvación

Y añadió: “Yo puedo decir que Dios me tuvo por fiel poniéndome en este ministerio (v. 1 Timoteo 1:12). Doy gracias a ese Dios que no me olvidó y que me abarcó; a ese Dios que si hubiese nacido hace mil años no me hubiera tocado vivir esta bendición… Pero a Dios, gracias. No es la tierra, no es el lugar, no es el templo. Dijo el Señor: En tiempo aceptable te he oído y en día de salvación te he socorrido”. Iglesia del Señor: “He aquí estos días son tiempos aceptables y días de salvación. Quien esté contento y se alegre conmigo en esta gracia, entone con su Hermano esta alabanza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina para siempre.

Enseguida, el Apóstol y la Iglesia, entonaron al unísono el citado himno: “…. Unidos cantemos en dulce reunión, porque con nosotros hay Siervo de Dios. Se encuentra el Ungido de Dios Elegido, el que nos ha unido, el que ha traído las nuevas de paz…”.

Al término del himno, el Apóstol del Señor interrogó a los presentes: “¿Entendéis lo que habéis cantado? Decimos en la última estrofa: ‘Dios coronó aquel sufrimiento y trabajo’, sin embargo, habrá quien diga: ‘¿Por qué no se hizo un homenaje al Hermano Aarón?’, ¿por qué no se hace un homenaje al Apóstol Samuel? Porque yo no me vengo a alegrar con alguien que ya no nos puede ver ni oír. A ese acto yo le llamo ‘vanagloria’. Lo haría si la fe de la Iglesia estuviera en peligro, pero la Iglesia está segura. Hoy, el Cuerpo Ministerial ha discernido y comprendido perfectamente esta hermosa doctrina.

Guadalajara: ciudad donde inició la Restauración de la Primitiva Iglesia de Cristo

“De ellos, de los apóstoles precedentes, no tengas preocupación. Dios los ha coronado. ¡Han triunfado! Hoy no están esperando ver un homenaje aquí en la tierra. ¡No! Ellos están en un lugar mejor, deseando no regresar nunca jamás. Pero hay alguien que sí vive, nos ve y nos abarcó en esta gracia. Y que algunos de ustedes en el tiempo del Apóstol Aarón los llamó a esta libertad; a la gran mayoría de nosotros, nos llamó en el tiempo del Apóstol Samuel; y hoy, sigue llamando a su Pueblo a través de su Hermano Naasón: ese es nuestro Señor Jesucristo.

“Entonces, hoy, 12 de diciembre, que marca una fecha en la cual Dios, habiéndole dicho a su Apóstol Aarón Joaquín, el próximo jueves quiero que salgas, él salió sin un rumbo fijo, pasando por pueblos, aldeas, ciudades… hasta llegar a esta ciudad de Guadalajara, donde la voz de Dios le dijo: ‘Aquí tengo un grande Pueblo’, y comienza una bella historia: la Restauración de la Primitiva Iglesia de Cristo.

“Quiero, entonces, por todos los favores, los bienes y la gracia que he recibido de Dios y de mi Señor Jesucristo quiero agradecerle y decirle: Por todas estas cosas, gracias sean a ti, mi Dios. Aquellos que discernís y entendéis esta doctrina, ¿me queréis acompañar? Agradecer al que nos permitió vivir en tiempo aceptable y días de salvación.

“No es una presentación oficial, pero yo quería agradecerle a Dios. Cada mañana lo hago. Trato de ir a un lugar para pedir bendiciones para vosotros, vivimos en tiempo aceptable y días de salvación, cuando podemos acercarnos a Dios… Hoy, no permites solamente ir a buscarte: ¡Tú viniste a buscarme! Me ofreciste esta bendición. Hoy vengo agradecido con Dios por haberme abarcado en su gracia.

El recuerdo de los Apóstoles se lleva en sus obras, ejemplo y enseñanza

“El recuerdo de un gran Apóstol llamado Aarón Joaquín. El recuerdo de un gran Apóstol llamado Samuel Joaquín. Los llevaré en mis obras, en su ejemplo, en su enseñanza, en sus palabras, y viviendo bajo esos hermosos consejos que ellos nos dieron, serán la mejor forma con que así Cristo me ha enseñado. A recordar a aquellos seres a quienes nosotros amamos. Les dijo Cristo a los falsos maestros: ‘Si fueres hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais’ (v. Juan 8:39). Es decir, no lo honrarían con sus labios.

“Puedo decir con toda certeza: ¡Yo soy hijo de Aarón Joaquín!, ¡yo soy hijo de Samuel Joaquín!, y ahora tú puedes decir: ¡Soy hijo de Naasón Joaquín! Pues yo y mi casa, la Casa de la Elección, serviremos siempre a Jehová y a Jesucristo, hasta el último aliento. Recordaremos que un día como hoy, hace 92 años, empezó esta bella historia: La Restauración de la Primitiva Iglesia de Cristo. Dios les pague y les bendiga. A las 4:52 de la mañana salió del templo, por el pasillo central, acompañado de decenas de sus colaboradores.

“Yo y mi casa, la Casa de la Elección, serviremos siempre a Jehová y a Jesucristo, hasta el último aliento”: Apóstol Naasón Joaquín

En la puerta de su casa, platicó con sus colaboradores.: “La Iglesia de Cristo es muy hermosa. No dudo que exista algún corazón que exija una gloria o una honra material a nuestros antepasados”.

Para robustecer lo anterior, recordó el fragmento de una carta que el Apóstol Samuel Joaquín escribió tres años de su deceso, donde refería que durante 47 años estuvo ‘sujeto’ a recordar la memoria del Apóstol Aarón, porque quienes se jactaban como hermanos antiguos sembraban discordia. En el momento en que decían: “Yo traigo la doctrina del Hermano Aarón”, ¿qué estaban diciendo? Que la doctrina que se predicaba en ese momento no era la original. Y ellos la ‘resguardaban’. Semejante a aquellos fariseos antiguos: ‘Nosotros, hijos de Abraham somos’.

“A quienes se afanan en seguir en el recuerdo del Hermano Aarón, sin practicar sus obras y enseñanza, les sirve para vanagloriarse: ¡Falsos maestros! ¡Fariseos contemporáneos!, porque quien ha entendido la doctrina sabe que no hay nada que Dios no manifieste o revele su voluntad si no es a través de sus Apóstoles (v. Gálatas 1:12). Decir: ‘Yo sí guardo la doctrina pasada’, está diciendo: ‘Desconozco la actual’. No estoy en estas circunstancias, porque la Iglesia, a través de la Elección del Apóstol Samuel, fue enseñada, ilustrada, instruida y preparada para rechazar estos corazones, que en su momento hubieran sido un estorbo en su ministerio.

“Yo asumo la responsabilidad por una Iglesia entregada a la Elección”: Apóstol Naasón Joaquín

Tres años antes de que Dios recogiera al Apóstol Samuel Joaquín nos envía una carta donde literalmente decía: ‘Parece ser que la alabanza y reconocimiento al trabajo del Hermano Aarón, que durante 47 años he realzado y promovido, ha sido interpretada por algunos corazones maliciosos como una supeditación de mi parte a esa administración, menospreciando el ministerio que Dios me ha encomendado… ¡Pensarán y dirán que menosprecio! Pero yo más bien digo que no hay una consideración a a mi labor y persona…’ (Apóstol Samuel Joaquín, Redlands, California, 8 de abril de 2011).

“Ese reconocimiento, ¿era para alabar y bendecir al Señor? No. Los fariseos modernos lo obligaban a darle honor a un cuerpo que ya no veía. Qué triste era para él estar sentado en un lugar escuchando y meditando: ‘¿Y las obras que yo he hecho?, ¿y los milagros que yo he realizado? —allá está el trabajo del Hermano Aarón, decían—. ¡Qué situación de tristeza para él, que lo refleja en su carta.

“En la actualidad, estos corazones no pueden hacer nada, porque durante el tiempo de los Apóstoles Aarón y Samuel la Iglesia fue enseñada, instruida y, a través de su misma enseñanza de ellos, dejaron una fe firme y perfecta en la Iglesia. Yo asumo la responsabilidad por una Iglesia entregada a la Elección.

“Escuchaba a hermano que llevaba la oración hace unos días y decía: ‘Nosotros no nos enamoramos del hombre, nos enamoramos de la Elección. El amor del hombre viene a través del reconocimiento a la Elección. Entonces, ¿amamos al hombre?, sí, pero a a través de la Elección. Pero cuando el hombre se nos es quitado y Dios dice: ‘Ahora, Naasón es mi Elegido’; cuando Dios quita a Moisés y pone a Josué, dice: ‘Ahora Josué es mi Elegido’; cuando Dios quita a David y pone a Salomón y dice: ‘Ahora Salomón es mi Elegido’… ¿Qué hace su Pueblo? Se alegra, porque se dan cuenta que no fueron propiedad de un hombre, sino que son propiedad de Dios, y cumplimos la voluntad únicamente de Dios.

Los Apóstoles de Jesucristo serán siempre recordados

“¿Olvidarnos de ellos?, ¡jamás! Los recordamos continuamente, a través de la doctrina, de sus consejos, de su enseñanza, de la recordación de cada día 14 de mes… ¿Creed al que Dios ha enviado hoy? ¡Alégrate! Recibiste la enseñanza de Samuel Joaquín, y en su enseñanza aquí estamos disfrutando de las bendiciones.

El reloj marcaba las 5:02 de la mañana cuando el Elegido de Dios, esbozando su singular sonrisa, se despidió de sus colaboradores. “Dios les bendiga, hermanos. Pasen a la oración”. En el interior del templo, en ese instante, iniciaba el primer culto de esta histórica fecha.