Exclamación de gratitud a Dios en el cierre de Presentaciones Apostólicas en Los Cabos

(Coordinación de Crónica Apostólica, 18 de noviembre de 2018). ¡Voz de júbilo y de salvación hay en la tienda de los justos! Exclamación de gratitud con la que el Embajador de Jesucristo saludó a los congregados, en su presentación apostólica de cierre de visitas de la Decimocuarta etapa de su Gira universal, que este domingo tuvo lugar en el Centro de convenciones de Los Cabos, Baja California Sur. Reunión en la que destacó su satisfacción espiritual por haber visto en todas las iglesias visitadas, a lo largo de cuatro años de apostolado, el amor, la fe fortalecida, la magnificencia del amor de Dios y las manifestaciones portentosas que el Señor ha hecho, para consolidar la fe y adhesión al actual Ministerio apostólico: “Gratas evidencias de la Obra perfecta de Dios, que está en vuestro corazón, que me hacen exclamar: ¡Hasta aquí nos ha ayudado Jehová!, su diestra nos ha exaltado, ahora vivimos en la paz de Dios y nos cubre la gracia de nuestro Señor Jesucristo.” Bendiciones que demuestran la predilección de Dios por esta Nación santa, que es su iglesia.

Esta magna presentación, que vistió de gloria y bendición de Dios a más de 3500 feligreses del estado de BCS inició a las 9:00 horas, con la participación melodiosa de los Orfeones de la iglesia de Sinaloa y Baja California Sur, quienes con sus cánticos preparaban el corazón de los hermanos que ataviados de blanco y con palmas en sus manos iban ingresando al foro, que esa mañana se llenó de luz espiritual al convertirse en el sagrado recinto, en el que el Representante de Jesucristo, con gran profundidad y sabiduría de Dios disertó acerca de <El cuidado de la salvación>

La exposición fue una amorosa exhortación y para la iglesia un consejo emanado de Dios en Su Siervo, “en la actual Arca de la alianza, en la que el Altísimo y todopoderoso Dios ha establecido su gracia y determinado por nexo de comunión entre su pueblo.” Mística analogía, que hizo el propio Apóstol y quizás las numerosas visitas que acudieron a escucharle, aún no comprendían; pero seguramente cuando Dios les dé discernimiento espiritual, sabrán que el que esa mañana les habló es el Embajador de Jesucristo, el que trae el ministerio de reconciliación y con su enseñanza guía a la iglesia hacia la vida eterna. Asimismo comprenderán que el Hombre de Dios es el actual instrumento escogido para acercar al hombre a la comunión con Dios.

Espacio de Consagración

Los Coros expresaban la Obra de Dios con gran libertad y con voces angelicales entonaban: “Yo no sé hablar con palabras preciosas” y “Hoy queremos cantar al eterno Señor”. En el espacio de Consagración, -con que inician los cultos en la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad, La Luz del Mundo-, el Pastor Arístides Navarro Paz, de la iglesia de El Salvador, Centroamérica, agradecido con Dios por la bendición y la responsabilidad que asumía, invitó a los congregados a entonar el himno de alabanza a Dios: “Jehová Dios mío, a ti clamé y me sanaste, dísteme vida y comunión con el justo…” A su vez el hermano Navarro Paz, leyó el Salmo 20, “Jehová te oiga en el día de conflicto”, en cuyos versículos destacó el sentimiento unánime de la iglesia, como evidencia del reconocimiento a la obra maravillosa de Dios en la Elección. En la grey presente y que loaba a Dios entre el cántico, permeaba esa aceptación; porque saben que el pueblo de Dios siempre ha estado dirigido por hombres de Dios y así lo ratificó también la iglesia de Baja California Sur, al elevar su oración a Dios por Su Siervo, motivados por el himno “Gracias a Dios que me da la vida” interpretado por los Coros dirigidos por el hermano Eduardo Arreola Montoya, alabanza que se interrumpió al escuchar la llegada del Apóstol contemporáneo, a quien la iglesia del Estado saludó entonando un cántico de bienvenida y ondeando palmas en sus manos.

¡Hasta aquí nos ha ayudado Jehová!

Después del glorioso saludo, el Apóstol Naasón Joaquín explicó a la iglesia presente y a la Iglesia universal que lo veía y escuchaba por la internet, que las giras apostólicas son la forma en que el Señor le ha inspirado ejecutar la orden amorosa que Dios le ordenó, para anclar la confianza en la Elección en la persona de su Siervo y hacer sentir en los hijos de Dios, la presencia del Altísimo; obra cuyas manifestaciones le han conmovido en el amor de Jesucristo y le permiten asegurar, que: “Así como en Israel, la bendición de Dios se manifestaba en el Arca de la alianza, hoy Dios se manifiesta a vosotros a través de su hermano Naasón y no para traerles temor, sino la confianza en que hay un medio elegido por Dios para administrar los misterios divinos y hacer saber a la iglesia la voluntad de Dios…”

La bienvenida a nombre de los ministros de Baja California Sur y de la iglesia de la Entidad, de los municipios de Mulegé, Comondú, Loreto, La Paz y Los Cabos, la expresó el Pastor del distrito 42, el ministro Jesús García García, quien profundamente conmovido destacó que la presencia apostólica entre ellos, ha sido de grande bendición para la iglesia, que se honra con su visita y se ha congregado para escuchar la Palabra viva de Dios. Afirmación que ratificó la grey, con reiterados amén y glorias a Dios y con el corazón ensanchado de gratitud al Señor, por traer a este lugar, al Padre de la fe.

El Apóstol cierra Decimocuarta etapa de su Gira, con el mensaje de exhortación: El cuidado de la salvación

El desarrollo de la ceremonia y del tema doctrinal fue de particular interés para los ministros invitados a esta etapa de la Gira Universal, responsables de iglesias de Centro y Sur de América, de Estados Unidos y algunos de México; así como para los delegados que acudieron en representación de las iglesias invitadas, todas ellas de colonias de municipios del Estado, entre ellas: Los Olivos, 8 de octubre, 4 de noviembre, Constitución, Vizcaíno, Los Santos, San José del Cabo, El Caribe, Pablo L Rodríguez , La esperanza y Vista hermosa; quienes tienen la consigna de transmitir el mensaje apostólico, al regresar a sus comunidades.

Enseñanza que el Apóstol de Jesucristo desglosó con magistral sabiduría y evidente revelación de Dios, después de recordar que él había estado con estas iglesia, hace cuatro años, cuando la península fue azotada por un huracán y enviado por el Siervo de Dios Samuel, les trajo víveres a los damnificados y tuvo la oportunidad de visitar a las iglesias de Los Cabos, recordó que eran grupos pequeños y ahora los veía multiplicados, como en todos los lugares que ha visitado; en donde se aprecia que Dios está cumpliendo su promesa de crecimiento de la iglesia del Señor, la que Dios sustenta y cuida; lo cual le llena de orgullo, -acotó el hombre de Dios. Civilidad que se demostró por el respeto que los pobladores tuvieron al trailer en que los hermanos traían la ayuda humanitaria y el orden que mostraron para recibir el apoyo y aún los alimentos de una semana, ofrecido en los patios de las Casas de oración.

Destacó que ahora viene como Padre de la fe y con el corazón henchido de alegría al sentir que la iglesia de Baja California Sur le ha recibido con esa gloria que Dios le da, además de prodigarle todas las atenciones; pero él aprecia ante todo la fe y obediencia de la iglesia a Dios y a su Elección: “Así que vosotros sois compañeros de lucha y de mi trabajo, también sois parte de mi historia y he venido para verificar cómo Dios te ha prosperado. Por ello elegí este lugar y esta bendición hermosa, para cerrar una etapa más de la Gira, en la que los hermanos Cabeños hicieron un excelente trabajo de equipo logrando presentar su ofrenda acepta a Dios en atención y preparación de la iglesia; por lo cual el Apóstol de Jesucristo les reconoció públicamente el sacrificio que hicieron: “Sois semejantes a Job en su amor por agradar a Dios y como él, tu fidelidad me llena de orgullo.”

Con toda libertad y emoción espiritual, el Embajador de Jesucristo los bendijo y les anunció tiempos de gracia, porque él, aquí en BCS ve un gran pueblo, que como ellos bendecirá a Dios, a su vez les aseguró que el Altísimo los prosperará y en representación de la Iglesia universal, derramó sobre ellos su amor y parabienes, dádiva ilimitada que los llenó de gozo místico. Estado de gracia con el que la grey presente entonó las estrofas del himno “Démosle gracias a Jehová, ya el enemigo derrotó, nuestra victoria por él fue, todos debemos darle honor…”

Para introducir el tema, -enfatizó el Apóstol-, “es muy importante reconocer las bendiciones de Dios: el sacrificio del Señor Jesucristo que se entregó por salvarnos, las promesas que de Dios hemos recibido, la vida, el libre albedrío, el Espíritu santo y la promesa de la vida eterna; porque aún no recibimos esa dádiva, Dios desea que hasta el último día de nuestra existencia, trabajemos por obtenerla viviendo en santidad, perseverando en el bien hacer y sirviendo a Dios.” Exhortó a que de la manera que como el Apóstol Pablo dijo al final de su vida: <he peleado la batalla, he guardado la fe, por lo demás me espera la corona de la vida eterna>”, así la iglesia de Baja California Sur tenga esa confianza.

El Cuidado de la Salvación, prioridad en mi apostolado

El Ángel del evangelio eterno abordó el tema: El cuidado de la salvación, porque es un galardón que Dios ofreció por medio del sacrificio de su Hijo amado Jesucristo, para que todos los que crean en él, se bauticen en su nombre, reciban la adopción de hijos, hagan las obras que Dios dispone y perseveren hasta el último día de su existencia y agregó: “Este tema doctrinal es prioridad en mi apostolado, dar testimonio del Señor, del precio que pagó por salvarnos; promesa que Dios ofrece, pero aún no la tenemos garantizada, tenemos que cuidar esa bendición.”

Por ello explicó a las visitas que honraban el recinto con su presencia, que para eso vino el Señor Jesucristo, que siendo santo padeció, se entregó a una muerte ignominiosa, a la muerte de cruz reservada a los malhechores, a fin de dar la salvación y aclaró, aludiendo la epístola de Tito, capítulo 3:3 que muchos de los reunidos, antes de abrazar el camino del Señor, eran desobedientes, extraviados y se guiaban por sus propios razonamientos, usaban mal el libre albedrío y eran esclavos de concupiscencias, llenos de envidia y delitos; porque de lo necio llamó el Señor. En este tenor puntualizó el Apóstol: “muchos de los redimidos que hoy conforman la iglesia, eran gente vil, eran lo más despreciable del mundo; pero Dios por su Hijo os ofreció la salvación…” premio que recibirá el que deje al viejo hombre en el bautismo, el que deja de preocuparse por lo terreno y busca las cosas de arriba, donde esta Cristo sentado a la diestra de Dios; lugar de gloria que conquistó el Señor con su obediencia al Padre y su misión fue compartir esa gloriosa felicidad en los cielos, con los que crean en él.”

Aclaró que la misión de Cristo fue salvar el espíritu, no la carne. Que ciertamente hacía los milagros por compasión y para atraer a la gente destinada para vida eterna, su encomienda fue profundamente espiritual y cuando la explicó, los que le seguían porque les había dado de comer y hecho milagros, se apartaron. Alabó que la feligresía estuviese ahí, porque significa que sí han creído en esa promesa sublime de vida eterna, que va más allá de la vida. Acotó que por esto mientras la carne va a perecer, el espíritu se va fortaleciendo con esa esperanza y respecto a los milagros afirmó que en la Iglesia del Señor se realizan día a día, pero como añadidura a las personas que sirven a Dios y viven asidos de la esperanza en la eternidad.

El Ungido de Dios alabó la obra redentora de Cristo y su amor sublime, que quiso abarcarlos en su misericordia, por medio de la regeneración del conocimiento en el bautismo que llama, salva y rescata; por el que agregó El interlocutor diáfano del Evangelio: “Ahora, con una conciencia nueva, ya no somos insensatos; sino personas cuyo nombre escribió Dios en el libro de la vida, al darnos el Espíritu santo que ablanda el corazón, somete a la carne y fortalece nuestro espíritu, porque le permite saborear una probadita de la gloria de vida eterna, que disfrutará el alma…” Afirmación que ratificaron los hermanos y principalmente los hijos de Dios, que ya han saboreado ese micro universo de gloria: ¡Amén así es, gloria a Jesucristo!, se escuchaba constantemente entre las voces que emocionadas en el espíritu, asentían a la palabra viva del Ángel del Evangelio.

Las etapas de la salvación

El Apóstol del Señor puntualizó que la Salvación es el mayor obsequio de Dios al que cree y da su primer paso de obediencia. Que para obtenerla plenamente, se pasa por un proceso que implica tres etapas: “La primera de ellas se realiza en el bautismo, que da la salvación en un vaso frágil, que es el cuerpo y por ello el consejo medular fue cuidar la fe para no perder el galardón prometido…” Aconsejó no sólo leer la Biblia, sino procurar conocer la doctrina del Señor Jesucristo predicada por un hombre de Dios y creer como el eunuco creyó lo que le explicaba Felipe y obedeció, <Aquí hay agua, ¿qué impide que yo sea bautizado? >(Véase Hechos capítulo 8: 26) Basado en la 1a. epístola de Pedro, capítulo 3: 21, el Ungido de Dios aclaró que este bautismo no quita las inmundicias y malos deseos de la carne, solo los amortigua con el poder del Espíritu santo, que da templanza, mesura, prudencia y poder para luchar hasta alcanzar la vida eterna y en esta misma tesitura puntualizó que: “Cristo ofrece la salvación mediante un acto de amor, su sacrificio que le hizo merecedor de gozar eternamente, la comunión con Dios y nos comparte esa herencia, que recibiremos si perseveramos en el camino de Dios todos los días de nuestra vida, porque la salvación es mutable, se preserva peregrinando en el bien hacer y cuidando siempre esa promesa de eternidad, ya que existen cinco peligros que la amenazan y nos pueden hacer perderla.”

Cinco peligros amenazan la promesa de vida eterna

Destacó el Embajador de Jesucristo, que el pecado es el primer factor que pone en peligro la bendita promesa de vida eterna; “porque es todo lo que ofende a Dios y se comete muchas veces con el cuerpo afectando al espíritu que es espiritual. El descuido puede venir por ignorancia de la doctrina del Señor Jesucristo y se comete el pecado cuando se hace algo diferente a lo que el Señor manda, cuando se actúa de manera dolosa, afrentosa e ignominiosa…”

Para las visitas y neófitos en el conocimiento de la Palabra, resumió las condiciones a seguir para caminar en pos de la salvación: Comprender el evangelio, creer, bautizarse, apartarse de las costumbres del mundo, vivir en el bien hacer y acatar la voluntad de Dios. ” En la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad La luz del Mundo entendemos perfectamente que el pecado es hacer toda transgresión a la voluntad de Dios y para evitarlo es la doctrina de Cristo, para enseñarnos cuáles son las verdaderas obras que tenemos que hacer y no engañarnos, porque hasta saber hacer lo bueno y no hacerlo, es pecado…”

Puntualizó que la gente que desconoce estas enseñanzas, es la que actúa conforme a sus propios razonamientos, que son cambiantes según la época. En la actual ya nada se les hace mal, incluso empleando eufemismos llaman bueno a lo malo y así dicen que ya no es un borracho, sino un bebedor social. Por ello el Varón de Dios insistió en que: “Los redimidos, y los hijos de Dios no pueden embriagar su cuerpo, porque es templo del espíritu santo, y el Señor dice: Tu cuerpo es mi hogar, mi casa en donde yo vengo a morar, ¿y así vas a tratar a ese templo sagrado y bendito que yo justifique, que yo limpie, purifique y santifique en el bautismo?, primer acto de obediencia a Dios, en una secuencia de requisitos para obtener la vida eterna, creer con convicción en Dios, en su hijo Jesucristo y en la autoridad Apostólica, como lo hizo Cornelio”.

Aquí sentenció que es mentira que todos se van a salvar, porque Dios es bueno; pero entonces, ¿para que murió el Señor en la cruz? Aclaró que justamente Dios por su infinita bondad entregó a su hijo amado, Jesucristo, para que todo el que en él crea, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:15) Promesa por la que hay que trabajar hasta el ultimo día de existencia apegados al Evangelio y haciendo la voluntad de Dios, que es la santificación del alma, creada para vivir eternamente, si se guarda esa condición de limpieza.

El Padre de la fe se alegró en gran manera, al reconocer que en la iglesia La Luz del Mundo, en su feligresía existe ya un compromiso y una responsabilidad: guardarse del mundo y dar testimonio de lo que el Señor hizo con cada uno, pues al llamarles les convierte en real sacerdocio, en nación santa <Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.> (1a. Pedro 2:9) Son los que dan de gracia lo que de gracia han recibido:

Al ver el crecimiento de la iglesia y su vocación de Obreros, manifiesto en las visitas, alabó su trabajo evangelizador: “¡Ustedes sois también los ángeles de luz que Dios envía por las calles a predicar su evangelio y a anunciar la verdad, que Jesucristo promete la salvación; porque no hay otro nombre por el cual el hombre puede ser salvo. Promesa de vida eterna que Dios deposita en el ser humano débil y expuesto a volver a sus viejas costumbres o a dejarse llevar por la corriente del mundo”.

Reflexión que lo llevó a explicar el segundo peligro por el que puede naufragar la esperanza de los hijos de Dios y no alcanzar la prometida vida eterna: las tradiciones, los compromisos, el trabajo y la corriente mundanal. Para evadir esos peligros recomendó tener presente la dignidad que Dios le da a sus hijos, y que ni a los Ángeles, los llamó hijos. “De igual manera, conminó a los jóvenes y a los niños de la iglesia a fortalecer la confianza en los ejemplos bíblicos de los hombres de fe, como José, que no se dejó seducir porque siempre tuvo presente las enseñanzas recibidas de su padre: Soy hebreo y temo a Dios…”

El avisado ve el mal, y se esconde

El tercer aspecto que puede poner en peligro el que la hermano o el hermano alcancen la salvación, se refiere al daño a la fe, a causa de escuchar comentarios de los detractores y enemigos de la iglesia del Señor. Aportó ejemplos para comprensión de la audiencia exhortándola a ser precavidos: “Así Su Siervo Naasón desea que la iglesia tenga un espíritu férreo para despreciar el mundo y esforzarse por ganar la vida eterna..” Les aconsejó no exponer la vida espiritual… “no te creas más sabio que Dios, que en su palabra, en Proverbios 22:3 dice: < El avisado ve el mal, y se esconde; mas los simples pasan, y reciben el daño. El prudente ve el peligro y lo evita, o como dijo el Apóstol Pablo a los corintios Cap. 15:33, <No erréis, las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres> lo cual significa no te engañes, no te equivoques, sí pueden dañarte y hacer que rompas la promesa que hiciste a Dios”; por tanto conminó el Apóstol de Jesucristo a guardar distancia con los detractores del ministerio y aún apartarse de los libertinos que creen que Dios no verá sus obras; porque si se contamina la fe y se olvida la purificación alcanzada en el bautismo, está en peligro la promesa de vida eterna.”

Insistió en evitar las conversaciones vanas y que no edifican, aunque Satanás, que es el príncipe de este mundo diga lo contrario, como le hizo creer a Adán y Eva diciéndoles que no iban a morir, sino que podrían discernir como Dios, entre lo bueno y malo. Aconsejó “evitar la cercanía con los enemigos de la Obra de Dios, pues sus comentarios pueden debilitar tu fe, aunque seas limpio y estés firme en tus convicciones.” Ejemplificó este consejo explicando que si un alimento se ofrece en un recipiente sucio, ya se sirve contaminado y así penetra al corazón del incauto. La iglesia meditaba en estos sabios consejos, los anotaban y ponían especial atención al cuarto peligro que puede hacer perder el galardón prometido por Dios, la desobediencia a la voluntad de Dios, “desgracia en la que caes cuando tu hermano Naasón pone a través de los ministros, que son mis brazos, mis ojos y mi boca, que te prediquen este hermoso evangelio y tú desobedeces a él y te apartas de la voluntad de Dios.” Para anclar esa verdad e instar a los congregados a la obediencia, el Apóstol de Jesucristo agregó: “Mi predicación no es para beneficio de mi carne, mi persona o mi familia, es para beneficio de tu alma. Yo no estoy buscando un beneficio propio, Dios me ha prometido y garantizado ya un lugar con Él en los cielos, pero mi obligación aquí en la tierra, eres tú, tu salvación, tu perseverancia en el bien hacer hasta el final de tu existencia.”

Puntualizó que actuar con desobediencia y sin respeto a Dios y a su palabra los llevará a perder la vida eterna, aunque se hayan bautizado en el nombre de Cristo, recibido el Espíritu Santo, predicado el evangelio y en el nombre de Jesucristo echen fuera demonios, si no persisten en el bien hacer y en pos del Señor, no recibirán la promesa final. Por lo que con tristeza visualizó aquel momento futuro en que el Señor les dirá: Apartaos de mí, obradores de maldad; “porque Dios no te juzgará por el bautismo, cuya purificación olvidan algunos y caen en condenación; sino por tus obras que día a día realizas con gratitud a Dios por todo lo que hace por ti y porque vives apegado a la voluntad de Dios, a su doctrina y palabra.”

Destacó que a Dios no se le agrada como sea, sino como Él lo ha indicado o establecido. Quien obtenga el galardón vivirá en comunión con Dios, que creó al hombre para un propósito santo, que obtenga la vida eterna e insistió que como el barro no puede decir al alfarero -¿Por qué me hiciste?, así sus hijos no pueden cuestionar al Padre. Antes bien decirle: “¡Señor, barro en tus manos yo quiero ser, para que tu hagas de mí, lo que quieras, porque para eso yo vine a ti, para que me moldees, me hagas, me formes.” ¿Cuándo Dios va a formar en ti al hombre y a la mujer perfecta? Cuando tú te dejes moldear con sus manos, su voluntad que es su palabra. Entonces desobedecer la voluntad de Dios también nos hace perder nuestra salvación.

El Apóstol del Señor puntualizó que el 5o. peligro para el alma, en su trayecto hacia la vida eterna, es dejar de congregarse, es dejar las oraciones y olvidar el compromiso con Dios, de escuchar su palabra cada día en la Casa de oración y aclaró que no es suficiente con leer en casa la Biblia, Ahí Dios no asegura su presencia, sino donde estén dos o más congregados en su nombre, ahí estará Él para derramar bendición y vida eterna. Palabra de Cristo, que recogió Mateo en el capítulo 18: 15.

El Hombre de Dios hizo una acotación para explicar que aún la Biblia, si el hermano la lee en el templo, sin poner atención a los razonamientos y explicaciones del ministro que preside, ese libro sagrado se convierte en un distractor de Satanás haciendo creer que con la lectura va a encontrar la santidad. “La santidad que conseguimos a través del bautismo, la podemos conservar a través de su palabra y la palabra de Dios es la que viene por revelación.”

Explicó que ciertamente la Biblia da testimonio de que somos la Iglesia verdadera de Dios, que todo lo que enseña La Luz del Mundo está aquí escrito conforme lo hacía la Iglesia primitiva. “Pero no nos rige ese libro, -puntualizó el Embajador de Jesucristo-, hay otro libro santo por Dios inspirado, el manantial de las verdades de Dios, que no es letra, es espíritu, es revelación, es la palabra vida que se recuerda en los templos, no en tu casa leyendo la Biblia.” Razón por la que enuncia que la fe nace por el oír la palabra de Dios y se va perfeccionando día a día con las explicaciones en la Casa de oración

-Para ratificar lo dicho, el Siervo del Señor abordó de nuevo el caso del Eunuco, funcionario de la reina de Candace, -aludido up supra- y quien leía la Escritura, pero no entendía porque no había quien le explicara; por lo que exhortó con autoridad de Dios a la feligresía a “acudir a sus oraciones todos los días, en donde Dios habla en aquel hermano o hermana que preside la oración y aunque por prejuicios solemos juzgar la apariencia o falta de pericia al hablar de aquel hermano, si entonas la alabanza con entendimiento y atiendes la explicación, porque vas a buscar una bendición, llegará un momento en que el que te edificará con un razonamiento, un testimonio o una vivencia del que preside.”

Reiteró que es así como se va fortaleciendo el alma, porque ahí es donde quiere Dios que nos congreguemos para recibir esa instrucción día a día y enfatizó que: “la instrucción de Dios no está en la Biblia, ella da testimonio de que todo lo que hacemos es conforme a la voluntad de Dios. La instrucción verdadera de Dios está en las Casa de oración, donde Dios se manifiesta y abre tu entendimiento.” Explicó que la estructura de la oración está diseñada magistralmente por el Señor para que la iglesia primero se reconcilie con Dios, consagre su corazón y espíritu con la lectura del Salmo y los hermosos himnos, prepare su corazón para recibir el consejo, atienda la explicación, en la penúltima oración exponga a Dios sus necesidades y finalmente agradezca y adore a Dios.

Bendiciones para el feligrés que acude puntualmente a la oración

Aseguró que los hermanos y hermanas que disfrutan todo el desarrollo del culto, que llegan incluso antes que inicie, “Dios mira aquellas oraciones cual incienso que llega ante su presencia y hace que no solamente te voltee a ver, sino Él desciende a ti y mora en tu cuerpo y cuando llega aquella palabra, no importa que sea el hermano más humilde, Dios aun en ellos se manifiesta, cuando Dios viene a ti, aun aquella palabra viene a edificarte, porque ya no oyes la voz del hermano, ya escuchas la voz de Dios”. Enfatizó que la oración es el alimento del alma, como los alimentos para el cuerpo, por lo que es muy necesario acudir a la oración para alimentar la fe. Recuerden asentó el Siervo del Señor: “Nuestra alma, necesita de Dios y para encontrarme con el Creador, no es buscarle de la manera que yo quiero o que yo creo, sino sujetarme a lo que Él establece, que lo busque en la casa de oración y en la forma que le agrada y en la obediencia encontraré su santa bendición.”

Para concluir su disertación y dejar muy claros los peligros que acechan el alma y la pueden hacer perder la vida eterna, resumió: “El pecado, la corriente del Mundo, las malas conversaciones, la desobediencia y el dejar de congregarnos en la Iglesia del Señor son las peores amenazas a la vida del alma”. Destacó que ser auténtico cristiano es la profesión en donde aprendemos a servir y adorar a Dios; por lo que agregó categórico: ” Tú no puedes entrar a una escuela, si no te sujetas a las reglas de esa escuela, no puedes trabajar en una empresa, si no acatas las reglas de esa empresa, tu no poder servir a Dios si no lo haces como el Señor lo ha establecido…”

Insistió que también su trabajo apostólico es lograr que el hombre entienda que para todo hay un orden y sobre todo para servir a Dios, sin ponerle condiciones de ninguna naturaleza y ejerciendo la piedad cotidianamente, “porque dejar de congregarse en oración es de mucho riesgo, tanto que te puedes debilitar en el espíritu y apartarte de la Iglesia. Mas recuerden, -asentó el Siervo del Señor, que en los inicios de la primitiva iglesia: <El señor añadía a los que habrían de ser salvos>, los añadía a su Iglesia y se congregaban juntamente con los Apóstoles y con sus familias.”

Por lo tanto, mientras la salvación se encuentra en un paso inicial hacia vida eterna, el Consejo del Señor fue orar siempre para no caer en tentación y al igual que el Apóstol Samuel, también el Apóstol Naasón espera que: “Dios nos encuentre siempre activos, fervientes y fieles siendo obedientes y abundando siempre en buenas obras,” (V. Filipenses:2:12) <Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor>

2a. Etapa: Estado de Bienaventuranza.

Tras la promesa de salvación inicial, el creyente tiene que esforzarse por terminar sus días en comunión con Dios y así poder decir que durmió en Cristo; lo cual sucede cuando esta vida terrenal se acaba y el hermano se ha mantenido haciendo la voluntad de Dios, entonces su salvación es segura, inmutable, ya no puede cambiarse, es inamovible porque ya se encuentra en la etapa de Bienaventuranza, una etapa de triunfo, si el hermano ha dormido en los brazos del Señor. Concepto que se apoya en Apocalipsis 14:13 “Oí una voz que desde el cielo me decía, escribe….”

Destacó que la iglesia se alegra cuando el hermano o hermana han dormido en el Señor, porque significa que ha triunfado y su salvación está asegurada. todavía no es salvo, todavía no recibe la eternidad, pero ya la aseguró, en el momento que dejó de vivir y este cuerpo se muere, su alma irá al lugar de descanso, al seno de Abraham, ahí su alma está asegurada y si gime es para decirle al Señor: ¿Hasta cuándo me vas a hacer justicia? Porque aquella alma ya sabe, que el siguiente paso es la vida eterna; pero aquí todavía no son salvos, “están esperando el galardón que se les va a dar cuando Cristo venga en las nubes con su Iglesia, entonces vendrá por aquellos que habremos quedados con vida, en un abrir y cerrar de ojos seremos transformados en un nuevo ser y juntos nos llevará a las Bodas del Cordero.”

Como corolario de su elocución, en Los Cabos, el Apóstol continuó desglosando el misterio y enfatizó que cuando el hermano duerme en el Señor, es Bienaventurado, pues su espíritu va a un lugar de espera, al seno de Abraham o a los brazos de Cristo, “en el que descansará de sus trabajos, porque sus obras van con ellos; sólo esperan la justicia del Señor, el galardón, la salvación que Dios les otorgó y que ya dejó de estar en una etapa de fragilidad, pues ni carne ni sangre heredará la vida eterna, (Cfr. 1a. de Corintios 15:50). Ésta vuelve al polvo de donde fue tomada; mientras que el alma ya tiene la salvación asegurada, aún no disfruta la salvación; pero en el juicio de las naciones, recibirá la corona de la vida eterna”.

La mayor certeza de este misterio revelado por el tercer Ángel apocalíptico, desglosado en una perfecta exégesis, “es la confianza en que el Señor Jesucristo está preparando el lugar donde vamos a vivir eternamente con él; sublime instante en el que Dios nos diga: <Venid benditos de mi padre, a heredar mi Reino preparado para vosotros desde antes de la fundación del Mundo>. También seremos reconocido por el Señor, con el sello del Espíritu santo, que son las arras de esa promesa de eternidad, un adelanto de esa gloria, una prueba de su promesa si nosotros cumplimos la nuestra, la de serle fiel hasta la muerte”.

Con esta explicación, el Apóstol del Señor también sembró paz en los familiares que han perdido algún ser querido y durmió en los brazos de Cristo. Los invitó a alegrarse en el triunfo, “porque más dichoso es aquel que ha partido que tú, porque el que duerme ahora es Bienaventurado.”

3ra Etapa: Vida eterna.

Es la etapa en la que las almas que triunfaron y durmieron en Cristo, serán juzgadas para darles el galardón de la vida eterna, lo cual será después del juicio de Dios, y “será para aquellos que descansaban, habiendo administrado su salvación desde el día de su bautismo y la aseguraron durante toda su vida hasta el momento de dormir en el Señor, estos escucharán la voz de la trompeta y recibirán la corona de la vida eterna.” Galardón glorioso que recibirán al terminar el juicio final, cuando los libros sean abiertos y escuchen la voz de Cristo que dice: Venid benditos de mi Padre. Sólo entonces podrán exclamar: “¡la salvación me fue otorgada plenamente!”

Respecto a cómo será el juicio, el Ángel del Evangelio eterno develó el misterio asentado en Apocalipsis, en donde refiere que “otro libro se abrirá, el de la vida, en que estarán escritas todas nuestras obras y por ellas seremos juzgados y el que no se halló inscrito en el libro de la vida, ese será lanzado al fuego eterno, que es el mismo infierno”. En cambio, -puntualizó el Ungido de Dios-, el que escuche su nombre, habrá obtenido la vida eterna, en la que ya no existe, ni peligro ni muerte, porque la vida eterna es la felicidad por siempre: “Un lugar muy bello, inimaginable, jamás visto y donde el alma disfrutará la comunión con Dios y con Jesucristo nuestro Señor y Redentor, donde alabaremos a Dios y unidos con todos los santos viviremos para siempre en un cuerpo celestial.” (V. Apocalipsis 21 a 22:5)