«¡Somos la Iglesia de Dios! ¡Yo soy Apóstol de Jesucristo!»

«¡Somos la Iglesia de Dios! ¡Yo soy Apóstol de Jesucristo!»: mensaje apostólico desde Guadalajara

(Coordinación de Crónica Apostólica).— El 25 de mayo, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, desde el templo sede internacional de la Iglesia La Luz del Mundo, en la colonia Hermosa Provincia, en Guadalajara, dirigió un mensaje a la Iglesia Universal.

El reloj marcaba las 11:10 de la mañana cuando el Apóstol del Señor ingresó al recinto sagrado. En el momento de su arribo, presidía la Escuela Dominical el hermano P.E. David Cortés, pastor en turno en Hermosa Provincia. La algarabía espiritual de la iglesia, al contemplar al Enviado de Dios caminar por el pasillo del templo, fue inocultable.

Luego de la salutación, el Apóstol de Jesucristo inició con son su mensaje a la Iglesia: «Hemos visto los acontecimientos que durante estos días han pasado y de cómo el Señor nos ha seguido abriendo las puertas… Él nos sigue ayudando para crecer y llegar a los lugares más impensables, porque Dios ha cumplido su promesa [‘Si hoy ves grande este Pueblo, yo lo voy a multiplicar aún más’]».

Y agregó: «Dios nos ha hablado de una prosperidad y nos ha prometido grandes bendiciones: que como estrellas tiene el cielo y arena tiene la mar, así se expandirá su Iglesia por todo el Orbe. La Iglesia seguirá adelante, conquistando a las almas a través del Evangelio eterno, que es la Palabra de Dios».

El libre albedrío: establecido por Dios desde la Creación

En este tenor, destacó que la predicación del Evangelio de Cristo a las naciones no es una tarea fácil. Sin embargo, la confianza está puesta en las promesas de Dios: «Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová…’ (Jeremías 1:19). «Solamente esfuérzate y sé muy valiente…» (Josué 1:7).

En relación con lo anterior, recordó que los hijos de Dios dan testimonio de la Iglesia que Jesucristo fundó —la única—, a través de sus hechos, conducta y obras. Mencionó que la batalla espiritual no es tarea sencilla, como tampoco lo fue para el Señor Jesucristo en el inicio de su ministerio. En el siglo I, los religiosos de la época —fariseos, escribas, saduceos— detentaban el monopolio religioso. Sin embargo, el Hijo de Dios, a través de su doctrina, los desenmascaró, pues no solamente trasgredían la ley, sino que la acomodaban a su propia conveniencia: «cumplían» lo que la ley establecía, de acuerdo con sus criterios propios, y establecían enseñanzas que violaban la misma ley de Dios, de lo cual eran beneficiados.

En este sentido, mencionó que, a diferencia de la enseñanza de los fariseos, el Señor Jesucristo comenzó a predicar una doctrina basada en el amor, el respeto y el libre albedrío. Como ejemplo, citó la indicación que Dios ordenó a Adán y Eva: «… del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis» (Génesis 3: 2-3).

Y abundó: «Cuándo la mujer fue engañada por la serpiente, a través de palabras huecas y falsas, y junto con el hombre comió de aquel fruto, ¿tú crees que Dios no los estaba viendo?, ¿lo que hicieron fue posible porque Dios estaba distraído y no se dio cuenta de aquello? Si fue así, ¿por qué no los detuvo? La razón no es difícil de entender: porque Dios no quiso hacer robots ni seres controlados por Él; quiso dotarlos con una voluntad propia para que le dieran gloria a su Creador. ¿Dios pudo haberlos sometido?, desde luego. Él es Dios y tiene todo el poder para hacerlo… pero Él mismo otorga un libre albedrío para que el hombre decida su voluntad. Y en el ejercicio de ese libre albedrío, ¿qué buscó el hombre?… sus propios caminos».

Fariseos antiguos y contemporáneos

En consonancia con lo anterior, el Apóstol del Señor expresó: «Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame» (Mateo 16:24). Esta enseñanza establece el respeto a cada individuo, quien, al escuchar la Palabra de Dios, predicada a través del testimonio de cada hermano, decida si la acepta o no. El Señor Jesucristo no ordenó que a quien no abrazara esta fe fuera apedreado; menos aún, que se organizaran guerras de exterminio, cruzadas o tribunales inquisitorios contra los disidentes.

En contraste con la enseñanza de Jesucristo, la iglesia católica romana, durante los casi dos mil años que prevaleció oscurantismo religioso en la humanidad, utilizó los tribunales inquisitoriales para perseguir, torturar y quitar la vida a los no católicos. Durante ese periodo aciago, en donde no se escuchó la voz de Dios en la tierra, hasta el inició de la Restauración, que tuvo lugar el 6 de abril de 1926, la Palabra de Dios no se escuchó en la tierra.

En otro momento, el Apóstol de Jesucristo expresó: «¿Qué similitud vivimos hoy en la Iglesia contemporánea respecto de la iglesia primitiva? ¡Que somos la misma iglesia! Luego entonces, Satanás también es el mismo ayer, hoy y hasta que Dios lo destruya. Pero mientras, permiso de Dios para seguir estorbando y buscar la forma de detener el crecimiento de la Iglesia del Señor.

«La época del Señor Jesucristo (siglo I) fue un momento difícil para Israel, porque no se escuchaba la voz de Dios. Por lo tanto, los religiosos de la época se guiaban según sus criterios y no de acuerdo con la Palabra de Dios… Jesucristo comenzó a predicar un Evangelio hermoso, respetuoso y qué hacía respetar a sus semejantes, enseñó a amar a nuestros enemigos y a orar por ellos (v. Marcos 12:31); nos prometió que al habernos escogido del fango, nos iba a sentar en la mesa con los príncipes de su Pueblo; qué habiendo siendo pobres, nos levantó sobre los ricos; qué habiendo sido ignorantes, nos puso delante de los sabios… ¿A base de guerras, insultos, mentiras o linchamientos? No, a base de la predicación del Evangelio eterno qué nos ayuda a amarnos los unos a los otros.

Enseguida, comentó la amenaza que representó la predicación del Señor Jesucristo a los religiosos de la época, quienes fueron desplazados de la atención de los israelitas, lo que despertó celos carnales. Aquellos, acechándole, enviaron espías que se simulasen justos, a fin de sorprenderle en alguna palabra, para entregarle al poder y autoridad del gobernador (v. Lucas 20:20).

En este sentido, trajo a la memoria el testimonio del Apóstol Juan registró el testimonio de la mujer que fue sorprendida en el lecho del adulterio: «Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres» (Juan 8:3-5).

Al respecto, comentó: «Cuando llegó aquella mujer y tropezó ante los pies del Señor Jesucristo, ahí estaban aquellos falsos veladores de la ley, quienes preguntan al Hijo de Dios: ‘Tú, pues, ¿qué dices? Más esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más’.

«Cuándo aquellos falsos religiosos le dijeron al Hijo de Dios: ‘Maestro’, ¿en verdad lo reconocían? No, porque aún su palabra era falsa y engañosa. La ley dice que la mujer debe de morir y él, en su respuesta, ni les dio permiso ni les prohibió… le respondió con una palabra, la Palabra que Dios: ‘El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella’. Aquellos hombres, que conocían su manera de vivir y que entre ellos se conocían, avergonzados se comenzaron a retirar. Entonces, el Señor voltea con la mujer y le pregunta: ‘Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más’.

«La palabra ‘vete en paz’, ¿qué significaba? Que aquella mujer, luego de que fue perdonada su ofensa, se convirtió no solo en una seguidora de Cristo, sino en una mujer de bien, que con sus obras, hechos y conducta empezó a dar testimonio de su fe. El mundo no la perdonó —hasta el día de hoy sostiene que fue una prostituta, sin bases—Su forma de vivir cambió radicalmente. De haber sido una mujer libertina, se convirtió en una mujer qué sirvió al Señor Jesucristo… El Señor la convirtió con amor y perdón».

Las argucias de Satanás: las de hoy, las mismas de ayer

Y añadió: «No nos debe de amedrentar, pues, lo que Satanás, con los mismos argumentos y formas de siempre, ha urdido para detener a la Iglesia. ¡Esta es la iglesia de Dios! ¡Yo soy apóstol de Jesucristo! ¿Quién lo dice? Lo dice nuestra fe, obras, conducta y gratitud hacia Dios, por habernos dado esta hermosa esperanza y, en ella, haber cambiado nuestra manera de vivir. El Señor Jesucristo, a pesar de que fue santo y perfecto, y que no se encontró en él hizo pecado ni engaño en su boca (1 Pedro 2:22), murió como un malhechor por la acusación de los falsos testigos».

Y añadió: «Nuestra forma de predicar es con el Evangelio eterno, el Evangelio del amor, que es respetando a nuestro prójimo. Nuestra predicación es con nuestra vida y ejemplo… A través de tu trabajo, estudio y superación, en las diferentes áreas: académica, deportiva, cultural… En la superación, en términos generales. Es cierto, antes de llegar al conocimiento de la verdad éramos viles e indignos, pero Cristo nos salvó. En primer lugar, nos dio la promesa de la vida eterna; en segundo lugar, nos hizo personas de bien. Ahora, aquí estamos: trabajando con mayor honestidad… Ya no somos minoritarios: hoy, México y el mundo entero, han visto que la Iglesia ha crecido de una forma extraordinaria. Las presentaciones que se han realizado en las principales plazas de las ciudades, que no son manifestaciones en contra del gobierno ni de la sociedad, dan cuenta de nuestra fe».

En contraste, recordó que la Iglesia del Señor no insta a sus fieles al acoso o linchamiento en contra del prójimo… El principio que rige al cristiano es categórico: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento (Mateo 22: 37-38). El mandato de Dios es este: que prediquemos su evangelio por todo el mundo. Si alguien lo rechaza, nosotros diremos en nuestro corazón: ‘Señor, yo he cumplido. Llegará el momento en que ellos digan: ‘Señor: yo no conocí tu Iglesia’, y el Señor les dirá: ‘Si llegaron a tu casa y te tocaron, pero tú ni siquiera quisiste oírlos’».

La tolerancia: una palabra que no existe en de la Iglesia de Jesucristo

En otro momento, el Apóstol de Jesucristo comentó: «La Iglesia del Señor, en el terreno social, está coadyuvando a la sociedad y a los gobiernos en el cambio y la transformación de las personas». Enseguida, recordó algunos testimonios que atestiguó cuando él tenía 14 años, y pertenecía al Grupo de Obreros de la Iglesia de la colonia Hermosa Provincia. En su narración, mencionó cómo los jóvenes misioneros padecieron el acoso de los intolerantes, quienes les arrojaban agua sucia, azuzaban perros para que los atacaran, y en alguna, ocasión una hermana fue amenazada con una pistola en su cabeza.

Luego de narrar los testimonios de intolerancia religiosa, el Siervo de Dios mencionó que quienes actúan así es porque replican las enseñanzas de sus ‘maestros’, y añadió: «¡Nuestro maestro, que es Jesucristo, no nos enseñó actuar de esa manera! ¡Él nos ha enseñado el verdadero respeto! Ni siquiera nos enseña la tolerancia.

Esa palabra no existe en la iglesia Nosotros no sabemos qué es tolerar: a nosotros, Dios nos ha enseñado a respetar y a amar a nuestro prójimo. «A nuestro Maestro lo lincharon y lo llevaron a la cruz, porque, a través de su predicación, los religiosos de la época sintieron amenazada su hegemonía: querían controlar, según su criterio, un Evangelio hermoso, puro y limpio, que resguardaron los Apóstoles primitivos. A algunos de ellos, azotaron; a otros, encarcelaron o les quitaron la vida (v. Lucas 11:49).

«Aquellos religiosos querían acallar al Señor Jesucristo. Presumían un linaje, el de Abraham, que había transcurrido siglos atrás, pero que ellos apelaban. Decían: ‘Nosotros somos linaje’, y el Hijo de Dios los desenmascara: ‘Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais’. Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham […] Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira’ (Juan 8:39-41, 44). En la actualidad, toda persona puede decir: ‘Soy hijo de Dios’, pero al odiar y despreciar a sus semejantes, está negándolo.

La Iglesia La Luz del Mundo: respetuosa del Estado laico y del régimen de libertades

En relación con el pasado evento cultural en Bellas Artes, el 15 de mayo de 2019, el Apóstol de Jesucristo asentó: «En el recinto de Bellas Artes no se celebró ningún culto religioso. Nosotros tenemos un hermoso lugar, más grande y más hermoso que aquél, para alabar y bendecir a nuestro Dios, con plena libertad». Y argumentó: “Si un miembro de la Iglesia La Luz del Mundo asiste a un partido de fútbol, ¿aquel juego se convierte un partido religioso? No, desde luego». Y es que cada hermano, incluido el Apóstol de Jesucristo, en el ejercicio de su ciudadanía, goza del derecho y protección constitucional de no ser discriminado por motivos religiosos.

Lamentablemente, algunos sectores de la sociedad —los menos— quisieran revivir etapas de intolerancia que han sido superadas en México, como lo han señalado académicos, intelectuales y especialistas de las religiones —entre ellos los doctores Roberto Blancarte y Bernardo Barranco—. En este sentido, la Iglesia La Luz del Mundo, como una minoría religiosa que vivido en carne propia la exclusión e intolerancia religiosa, ha luchado desde sus inicios por la defensa del régimen de libertades: los Apóstoles de la Restauración –Aarón Joaquín, Samuel Joaquín y Naasón Joaquín—han encabezado esas históricas batallas.

En relación con el Estado laico —que el Apóstol Naasón Joaquín defendió con intensidad, desde que era director de la Jurisdicción Norte de la Iglesia La Luz del Mundo (2003-2014)—, el Apóstol del Señor mencionó que el Estado laico es el garante que defiende la igualdad y los derechos de todos, incluidos los grupos minoritarios, y no solo contempla la separación del Estado y las iglesias.

El Evangelio de Cristo: alternativa ante la descomposición social

Antes de despedirse de la iglesia, trajo a la memoria el consejo que diera en Tampico, Tamaulipas, el 3 de febrero de 2019: «La solución a la problemática y descomposición social es el Evangelio de Cristo, que transforma al corazón del hombre y lo rescata de los vicios y que lo impulsa a la superación constante. Con ello, la Iglesia del Señor y su Hermano Naasón seguirán ayudando en todos los países. Y a donde siga llegando la Iglesia, yo seguiré aportando este cambio en los corazones de las personas para un mejor desarrollo de la sociedad de cada lugar».

En otro momento, refirió: «Algunos dicen que me autonombré Apóstol de Jesucristo. Sin embargo, hubo alguien qué dio testimonio de mi Elección en miles de corazones alrededor del mundo: Dios… Hoy, repito las palabras del Apóstol Pablo: ‘Si para otros no soy Apóstol, para vosotros ciertamente lo soy; porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor’ (1 Corintios 9:2). Esta obra, y el sentir, los puso Cristo en vuestros corazones el día que Él dio a conocer mi nombre frente a vosotros» (14 de diciembre de 2014).

Enseguida, comentó: «Hermano que trabajas en una empresa: sigue trabajando y sigue aumentando tu honestidad, que tu trabajo sea limpio, honesto y sincero… Y yo te digo: ´Sigue esforzándote’. Cada vez que vayas a tu escuela, dobla tus rodillas y dile al Señor: ‘Ayúdame para que pueda demostrar que soy el mejor’, para que cuando la gente te pregunte por qué te esfuerzas con tanto esmero, tú digas: ‘Porque soy de la Iglesia del Dios Vivo Columna y Apoyo de la Verdad. En la actualidad, la Iglesia del Señor ha llegado a los recintos más altos porque es gente honesta, respetuosa y que lucha por el bien común: el de la sociedad en su conjunto. Además, es ejemplo de vida, conducta y honestidad.

«A los hermanos que son senadores, diputados, alcaldes y regidores, así como a quienes trabajan en diferentes dependencias del gobierno, les digo: ‘Sean honestos. Que su trabajo sea limpio y que ni el dinero ni el poder los desvíe, sino que, a través de la honestidad, sigan trabajando en favor de la sociedad».

La Iglesia es institucional: apoyo irrestricto a las autoridades en sus proyectos

La Iglesia de la colonia Hermosa Provincia, a la que se sumaría por la tarde la Iglesia Universal —a través de la retransmisión de Berea Internacional—, se regocijaba en el Señor al escuchar el mensaje del Apóstol de Jesucristo, quien afirmó categórico: «Somos un Pueblo enseñado. Sabemos que muchos van a luchar para detenernos, pero con nosotros está Dios y Cristo, que son nuestra fuerza y que, a través de la verdad y el respeto, nos impulsarán a seguir conquistando a las naciones por medio del Evangelio de Cristo.

«Iglesia del Señor que estás esparcida por el mundo: ‘Vamos a ayudar a todos nuestros presidentes —de todas las naciones— en todos los proyectos que ellos tengan para cambiar sus países… La Iglesia del Señor es institucional, y en todos los proyectos que sean de beneficio para los países en donde está establecida, vamos a apoyarlos y a ser parte de sus proyectos. Lo haremos con toda nuestra entrega y lealtad, porque también queremos un mundo y una sociedad mejor para nosotros.

«Vamos a demostrar que siendo buenos cristianos seremos mejores ciudadanos. Apoyemos a nuestros gobernantes estatales —o departamentos, según el país—. Y ahí, donde tiene presencia, la Iglesia La Luz del Mundo será la primera que esté presta para apoyar y colaborar con cada uno de nuestros gobiernos estatales y presidentes municipales (independientemente de partidos políticos). Reitero: vamos a apoyar a todos nuestros gobiernos en toda buena obra… Que los gobernadores y alcaldes sepan que cuentan con nosotros. Que tengan la certeza que, con limpieza, respeto y altruismo, buscaremos siempre la construcción de un mejor país. Que nuestros senadores, diputados y regidores sepan que la Iglesia del Señor está para apoyarlos».

Orar por las autoridades: deber y enseñanza apostólica

Luego de la invitación a colaborar con las autoridades, el Mensajero del Evangelio eterno expresó: «¿Nos van a seguir difamando?, sin duda. ¿Llegará incluso la agresión física y la descalificación a tu Hermano Naasón? Pero eso a mí no me asusta. Dios sabe cuál es mi vida y también vosotros la conocéis, porque me seguís día a día a través de las redes sociales.  «Yo les pido que sigamos orando por nuestras autoridades: desde el Presidente de la República hasta los gobernadores estatales –o departamentales–, presidentes municipales, senadores, diputados y regidores.

Redoblemos nuestras oraciones por ellos… En nuestra última petición, le diremos al Señor: ‘Las olas no se van a calmar, pero tú nos enseñaste a ser luchadores’. Y así como el gigante Goliat quiso amedrentar en todo Israel, salió un niño —David— que tenía el Espíritu de Dios, y que sintió celo y derrotó a aquel gigante (v. 1 Samuel 17). Ese espíritu que vino con David, es el que habita en cada nosotros: el Espíritu Santo que Dios derramó en cada uno de nosotros».

El reloj marcaba las 12:03 del mediodía, cuando el Embajador del reino de los cielos invitó a la Iglesia a adorar a Dios, a través de la oración de adoración al Creador. Luego de la ferviente plegaria, invitó a la Iglesia a pedir por los medios de comunicación: «Que Dios bendiga, para que con ética y profesionalismo desarrollen su labor. Nuestro compromiso es la transformación de la sociedad a través de la honestidad, el respeto y la inclusión. Transitar de la tolerancia al respeto absoluto. Dios bendiga a México y a cada país del mundo, y nos permita, a través del Evangelio eterno la transformación de una sociedad mejor. Y a través del respeto y la inclusión, lo hemos de llevar a cabo en el nombre de Jesucristo. Dios les bendiga.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.