En la colonia Francisco Villa, en Manzanillo, el Apóstol de Jesucristo paga sus votos a Dios y se despide de la Iglesia de Colima

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El miércoles 23 de octubre, luego de recibir por la mañana dos reconocimientos: de parte del H. Congreso de Colima y del Ayuntamiento de Manzanillo; y de haber desayunado con los ministros que le acompañan en la undecima etapa de su Gira Universal, y sus esposas, el Excelentísimo Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, visitó a los hermanos de la colonia Francisco Villa, en el municipio portuario.

El reloj marcaba las 13:06 horas, cuando el Ángel del Evangelio eterno arribó a la Casa de Oración ubicada en la colonia Francisco Villa, donde los hermanos –hombres, muejres y niños– lo esperaban con grande júbilo. El buen pastor acudía a visitar al rebaño espiritual asentado en esta demarcació. En la escalera que conduce al templo, se detuvo un momento. La niñez –la Iglesia del presnete– le daba, a su manera, una cálida bienvenida: en diversas cartulinas se podía leer “La Obra perfecta está en mi corazón- Sea muy bendito, oh Apóstol del Señor”, “Su Elección está en nuestro corazón”…

Este grupo de niños, en quienes Dios ha hecho su Obra perfecta, lloraban de alegría al contemplar de cerca, y en su colonia, al bendito Apóstol de Jesucristo, quien expresó: “Dios los bendiga y les guarde. Conserven esa fe que Dios les ha dado”. Enseguida, acompañado por su esposa, la hermana Alma Zamora, y algunos de sus colaboradores, subió la escalera con dirección al templo. A su ingreso, las estentoreas voces de exclamación se fusionaron como un solo hombre.

En su ministerio, dirigió unas palabras a sus hijos en la fe: “Hermoso es contemplar la Obra que Dios ha hecho en esta ciudad de Manzanillo, contemplar esas Casas de Oración hermosas que se han levantado para la gloria de Dios, y no quería irme del estado y de esta ciudad, sin antes agradecerle a mi Dios por todas tus bondades que nos ha dado; venir a darle la gloria la honra y la alabanza.

 

El futuro de la Iglesia de Manzanillo: un grande Pueblo que servirá y alabará a Dios

“Hermanos de Francisco Villa: yo quiero que me acompañes, porque su hermano sale al estado de Jalisco, pero voy feliz, contento y agradecido con Dios, porque me he encontrado un Pueblo muy hermoso y muy unido, y eso es lo que Dios hasta ahora nos ha dado, porque yo veo tu futuro, y en él veo un grande Pueblo en esta ciudad: miles de almas que alaban a nuestro Dios, pero hasta ahora, Dios me ha llevado de victoria en victoria y de triunfo en triunfo, según sus promesas”.

Enseguida, el Apóstol de Jesucristo invitó a los hermanos de la colonia Francisco Villa a que lo acompañaran en su oración. Los niños, quienes se encontraban en el mezanine experimentado en sus almas una singular bendición, se unieron a la invitación apostólica: “Acompáñame a pagar este voto a mi Dios, y también yo pediré al Señor, que siga bendiciendo a su Pueblo de Colima y a la Iglesia de Manzanillo. Señor: ‘ Prospéralos y engrandécelos con todas las promesas que me has dado.

La ferviente oración fue un oasis espiritual, un bálsamo de paz. En ese instante, el Enviado de Dios ponía en las manos del Altísimo a sus hijos en la fe de Colima. La promesa de crecimiento, bonanza y prosperidad para los hermanos colimenses no tardará en manifestarse en su favor.

Luego de la plegaria, el Mensajero del Evangelio eterno se despidió de los hermanos: “Yo quiero irme de este lugar, pero antes quiero también comprometeros, para continueis en vuestro trabajo de evangelización, confianzdo en que es Dios quien hace la obra en el corazón de las almas. Ayer estuvieron cientos de visitas, que se gozaron y alegraron al escuchar la Palabra de Dios; visitas que han sentido la paz y la comunión de Dios, pero que también se necesita seguir trabajando con ellas, porque esa semilla no solamente tiene que ser sembrada: también se tiene que regar y el riego tiene que ser continuo..

“Tú lo has vivido, porque siendo ya miembro de la Iglesia vienes todos los días a este lugar para que esa agua que desciende del cielo, siga cayendo sobre ti y ese árbol que se ha formado en tu ser (la fe), siga creciendo cada vez más… Me voy feliz, sí; me voy contento sí; pero no puedo decir que me voy satisfecho, porque oigo el clamor de miles de almas que anhelan venir al camino del Señor.

“Quiero, con una alabanza, despedirme de vosotros, pero a la vez quiero que analicéis su contenido en la letra de ella, ‘Los valientes soldados de Cristo, luchan contra el dragón infernal’,¿Qué hacen los valientes de Cristo, los hijos de Dios? Luchan contra Satanás, quien, por medio de la ignorancia, la idolatría y el engaño tiene presa a la humanidad; pero hay algo y hay alguien que ha llegado a esta ciudad: la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Apoyo de la Verdad. La Iglesia del Señor y los hijos de Dios son valientes.

Al salir de la Casa de Oración, donde dejó su bendición apostólica a la Iglesia de Colima, los hermanos lo despidieron con grande satisfacción. De ahí partiría a visitar otra Iglesia, la de Cihuatlán, ubicada en el estado de Jalisco, cuarta entidad que comprende el periplo apostólico de la undécima etapa de la Gira Apostólica Universal.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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