Iglesia de Punta de Mita: ¡Qué orgulloso me siento con vuestra fe, trabajo y reconocimiento”

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El viernes 27 de octubre, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, visito a sus hijos en la fe en Punta de Mita, Nayarit, un pequeño número de hermanos que construyen un majestuoso templo con vista espléndida desde la bahía y desde la autopista.

La Iglesia de Punta de Mita es una de las iglesias que ha gozado del privilegio santo de haber recibido al Apóstol Samuel Joaquín y ahora al Apóstol Naasón Joaquín –desde hace quince años no había vuelto un Varón de Dios a este lugar–. Este día, el Embajador del reino de los cielos, inspirado por Dios, deseó visitar a sus hijos de este lugar y compartir con ellos el pan y la sal.

Desde temprana hora, los sesenta hermanos que componen esta iglesia, vestidos de blanco, se dirigieron al templo que se construye en este lugar, que tiene forma de barco. Las medida son treinta metros de alto y con una excelente vista, ya que se encuentra a la orilla de la carretera y del mar al mismo tiempo. A las nueve de la mañana dio inicio el culto que se lleva a cabo a esa hora en todos los lugares donde está establecida la Iglesia de Dios.

Al término de la oración, el coro y la iglesia se sincronizaron para no dejar de bendecir a Dios por la misericordia de ese día. El hermano que presidía recordó cómo han trabajado en la construcción de su templo y también cuánto deseaban que el Apóstol del Señor lo contemplara, porque era un deseo manifiesto desde el tiempo del Apóstol Samuel Joaquín. “Hoy ese tiempo llegó”, expresó el hermano.

A las 10:20 de la mañana, cuando los hermanos de Punta de Mita cantaban el himno “Cómo la aurora que resplandece”, el Apóstol del Señor arribó a este lugar. Al descender de su vehículo, los hermanos que se encontraban en el templo y quienes estaban en el exterior, comenzaron a glorificar el nombre de Cristo en alta voz, por la bendición de estar contemplando al Enviado de Dios.

El Apóstol del Señor contempló por un momento el majestuoso santuario y enseguida se dirigió a su interior, que actualmente se encuentra en construcción. Al entrar, los hermanos sacaron unos pañuelos blancos que levantaron con sus manos: “Dios los bendiga, que gusto estar con ustedes”, correspondió el insigne visitante.

 

Emotiva bienvenida

Al tomar su ministerio, la iglesia reunida empezó a cantar un himno que habían preparado con anticipación para dar bienvenida al Santo Apóstol de Dios: “La hermosa Joya”. Con voces llenas de sentimiento cantaron: “Bienvenido sea usted hoy a Punta de Mita. Ya deseábamos ver su preciosa sonrisa. Bienvenido sea usted hoy, a esta su casa. Nos sentimos dichosos de tener su presencia y vestirnos de luz”… el Siervo de Dios, también con júbilo desbordante, respondía a las palabras del canto: “Y yo feliz de estar con vosotros”. “Dios les pague. ¡Qué hermosa alabanza!”, dijo al concluir su himno de bienvenida.

Enseguida, expresó que no podía dejar de recordar el himno que dice: “Hermoso templo se edificó”, que evoca un deseo grandioso ya no del Hermano Aarón, sino ahora del Hermano Samuel, porque fue él quien deseó con todo su corazón una Casa de Oración majestuosa, como la que se está construyendo en este lugar para la gloria de Dios.

Recordó que su padre venía mucho a este lugar porque aquí tenía un amigo, un Zaqueo contemporáneo, que siempre que venía le preparaba un lugar de descanso y le ponía un pan en este lugar. Fue cuando el Apóstol Samuel Joaquín deseó en su corazón que aquí hubiese un templo, y agregó: “¡Cómo le hubiese gustado a mi Padre contemplar esta hermosura que mis ojos contemplan! Ya no alcanzó a verlo, porque Dios quiso llevarlo a su descanso, pero lo contempló en tu fe, tu amor y tu reconocimiento; porque al ver y sentir ese amor en ti, él sabía que algún día esta hermosa Casa de Oración se iba a inaugurar, se iba a levantar…”.

Comentó que se sintió particular orgullo cuando al pasar la curva de la carretera, desde lejos se puede contemplar esta hermosa casa, “pero hoy vengo a ti, y sé que el mismo que hizo por ti para creer en Él, lo hizo también para creer en mí. ¿Me habéis recibido como recibiste a mi padre? ¿Habéis creído en tu hermano Naasón?”. El amén unánime de la iglesia no se hizo esperar, impregnado de gozo y júbilo espiritual.

 

Una promesa cumplida

Y abundó: “Las palabras que él te hubiera dicho yo te las quiero expresar: ¡Hijos de Punta de Mita, ¡qué orgulloso me siento con vuestra fe, trabajo, y reconocimiento! Sé que esta hermosa Casa la habéis levantado por amor al Apóstol Samuel Joaquín, y ahora puedo decirlo con claridad: ¡Por amor a Naasón Joaquín!”. Fueron sus expresiones de orgullo por esta Iglesia.

Ese día quiso el Varón de Dios llevar a todos los ministros que le acompañan en esta etapa de su gira universal para que descansasen, con la anfitrionía de esta generosa iglesia, pero con la promesa: “Cuando el templo esté terminado, avísenme, porque para mí será un placer veniros a ver e inaugurar esta hermosa Casa para la gloria de Dios”.

Finalmente, les recordó que él quiso traer a ministros de España, Centroamérica, Sudamérica y Estados Unidos para que este día suspendieran las actividades de esta gira y pudieran descansar en esta playa, con la confianza que ellos le brindan, y aseguró pedir a Dios que Él los prospere en todo lo que emprendan y siempre los acompañe.

Al despedirse de los hermanos, entró a la Casa pastoral, donde desayunó con algunos de sus colaboradores. Al salir, recorrió la construcción hasta el mirador, acompañado del ministro local, hermano O. E. Jahdaí Medina, quien le explicó los pormenores del proyecto que tanto alegró al insigne visitante esta mañana. Después de recorrerlo, se despidió de la iglesia y de un grupito de niños que con pancartas le decían: “Dios te bendiga papá daban testimonio de su sentir.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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