El Apóstol de Jesucristo arriba al Ecosantuario de Amozoc

Centenares de jóvenes y matrimonios, alistados para salir a la obra misionera

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El viernes 11 de noviembre, procedente de Silao, Guanajuato, donde por la mañana se despidió de sus colaboradores —encargados menores de veinte años en la Obra, que participan en los cursos de capacitación ministerial, de los cuales estuvo al pendiente desde el 8 de noviembre—, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, arribó al Ecosanturario, majestuoso recinto ubicado en el municipio de Amozc, Puebla. El reloj marcaba las 2:50 de la tarde.

Con el propósito de seguir impulsando su proyecto de evangelización mundial, el Apóstol de Jesucristo acompañó a los matrimonios aspirantes a la obra y a los jóvenes obreros que participan los cursos de capacitación misionera, que tienen lugar en esta ciudad poblana del 10 al 14 de noviembre. En esta edición, los estudiantes bíblicos asisten a sus clases en trece funcionales aulas y en dos amplios auditorios, ubicados en el complejo del Ecosantuario.

«La imagen del obrero», «Adaptación a la vida del obrero», «El respeto», «La fe», «Fidelidad y lealtad», «Lectura de los Proverbios», entre otros, son los temas que se abordarán en esta jornada de capacitación, impartidos por pastores y profesionistas. Con ello, se busca la formación integral que será de capital importancia en el quehacer misionero.

Por su parte, los más de 400 matrimonios aspirantes a la Obra (procedentes de los 31 estados de la República Mexicana), reciben su curso de capacitación ministerial, de manera simultánea, en las iglesias de la colonias Revolución Mexicana y Clavijero, sedes ubicadas en la ciudad de Puebla.

Cabe destacar que en ambas reuniones —la de los matrimonios aspirantes a la Obra y la juventud misionera—, las iglesias del estado de Puebla prepararon con antelación los alimentos y el hospedaje para los asistentes.

 

Recorrido apostólico por las áreas de el Ecosantuario

A las 4: 36 de la tarde, el Apóstol Naasón Joaquín inició un recorrido por el Ecosantuario y sus áreas aledañas. Acompañado de su esposa, la hermana Alma Zamora, y de algunos integrantes del Consejo de Obispos —entre ellos el hermano P.E. Uzziel Joaquín—, caminó por las áreas verdes del complejo de Amozoc. Posteriormente, ingresó al templo ubicado en la planta baja del santuario principal, que es una de las sedes de los cursos de capacitación para los jóvenes. Mientras el hermano P.E. José Moreno exponía uno de los temas con los jóvenes, el Siervo de Dios permaneció en la parte de atrás escuchando la animosa ponencia.

A las 4:47 de la tarde salió del recinto sagrado. Se dirigió enseguida a contemplar los avances registrados en los últimos meses en el Ecosantuario, donde actualmente se construye la tercera planta de un espacioso edificio que será destinado como albergue para los matrimonios y jóvenes misioneros para las reuniones regionales.

A su paso, saludó a los cocineros responsables de atender a los ministros y jóvenes que asisten a los cursos de capacitación: «La paz de Dios sea con ustedes. Me da mucha alegría saber que están atendiendo a mis hijos, quienes se alistan para ser guerreros espirituales en la fe. Todo lo que hagáis para ellos es como si lo hiciereis a mi. Dios los bendiga».

A las cinco de la tarde se dirigió, en compañía de su esposa y sus colaboradores, al Salón Audiovisual donde por escuchó, desde la parte exterior del inmueble, el desarrollo del tema. Posteriormente, recorrió las doce aulas donde se reúnen los estudiantes bíblicos. En ellas, desde afuera, permaneció por algunos minutos atento a la exposición de cada ponente. Al finalizar su recorrido, en los pasillos comentó: «Cada pastor está utilizando las herramientas necesarias —los dones, las operaciones y las capacidades— para instruir a los jóvenes misioneros».

 

«La evangelización requiere de apoyo material»: consejo apostólico a los empresarios de la Iglesia

Enseguida, hizo un receso en la cafetería del centro de formación de obreros y platicó sobre diferentes temas con sus colaboradores. Posteriormente, fue invitado por la plataforma de profesionistas y empresarios de Puebla a visitar los stands que se instalaron en un espacioso galerón, ubicado a pocos metros de donde se imparten los cursos de capacitación, en donde le presentaron algunos de los productos que elaboran y exportan (del ramo textil, agropecuario, sanitario, entre otros).

A todos, sin excepción, dirigió unas palabras: « Si ustedes tienen algo y Dios los ha bendecido, es porque son hijos de Dios, y Él provee para que tengan lo necesario. Les ha dado estas capacidades (los talentos para convertirse en empresarios) para que también puedan prosperar en lo personal, sin olvidarse de las necesidades que existen en su Pueblo. De lo recibido su mano, de eso también debemos disponer para apoyar siempre los proyectos de la iglesia. Siempre busquen, en la prosperidad que Dios les da, ayudar a su Pueblo, según la necesidad que se vaya presentando. Si así lo hacen, el Señor se los multiplicará.

A continuación, se detuvo por unos instantes y se dirigió a los colaboradores que le acompañaban: «Parece ser que pensamos un poco en lo material, pero no es así. La evangelización requiere de apoyo y recursos económicos. A veces los recursos son insuficientes por la cantidad de obreros que cada día se multiplican, ante la respuesta tan positiva que hemos contemplado.

«Así es que, los hermanos trabajen en sus empresas sean ayuda en sus iglesias. Esto no nos debe de escandalizar: el empresariado es un nivel que muchas familias de la iglesia han alcanzado. Esto no quiere decir que nosotros, como ministros, vamos a trabajar en empresas, ¡No! ¡Nuestro trabajo es y seguirá siendo el espiritual!, pero nosotros podemos orientar a los miembros de la Iglesia como pueden crecer empresarialmente y de ese crecimiento apoyar la evangelización de la Iglesia del Señor.

«Me da alegría saber que los hermanos están unidos conmigo para cumplir lo que Dios me ha encargado: llevar el Evangelio de Cristo a todas las naciones. Nosotros nos encargamos de lo espiritual y los hermanos proveen de lo material, para que el proyecto de evangelización se lleve a cabo. El que nos ayuda a nosotros es el mismo que les ayudará a ellos».

Enseguida se dirigió a los coordinadores de los profesionistas y empresarios: «Denle a conocer esto a los hermanos: vamos unidos en lo espiritual y en lo material, pero es para lo mismo. La bendición de Dios vendrá igual para nosotros y para ustedes. Dios les pague por unirse a mi proyecto. Mi oración está en su favor, no porque nos interese el dinero de ustedes, sino porque de esta manera se abrirán muchas oportunidades en favor de nuestro Pueblo, generar fuentes de empleo y apoyar materialmente el proyecto de la evangelización mundial.

«Entre los hermanos, Dios pone en los corazones no egoístas ni envidiosos el impulso para que la Iglesia prospere. De esta manera, tendremos mayor oportunidad de evangelizar al mundo con libertad».

Al término de esta visita a los stands de los empresarios, recorrió el fraccionamiento que se construye en el interior del complejo de Amozoc, donde los avances en la edificación de viviendas avanza. A las 6.48 de la tarde, concluye su recorrido. En la puerta de su casa se despide de sus colaboradores con las siguientes palabras.

«Dios les pague, hermanos. Qué alegría llegar a los estudios de los jóvenes y no solamente contemplar este hermoso lugar, que es una gloria para la Iglesia, sino ver cómo en los hermanos siguen superándose en lo material.. Debemos aceptarnos como lo que somos: la Iglesia de Dios; y no hay que decirlo con palabras huecas: en verdad, Dios es nuestro Padre. El Dios que creó el universo está y es con nosotros. Lo hemos visto manifestado y manifestarse.

«Al ver a los hermanos empresarios que van comenzando, digo: ¡Qué orgullo siento, porque ellos van a ser testigos de cómo el Señor los va a prosperar y a bendecir para que también los proyectos espirituales se sigan llevando a cabo.

«Espero que todos nosotros sintamos esa responsabilidad en donde nos encontramos como ministros: crear esos espacios de desarrollo para nuestros miembros. Que sintamos la necesidad de crear los ‘escaloncitos’ para que también la Iglesia siga creciendo y prosperando. No que nosotros nos dediquemos al negocio, ¡no!, pero que proveamos para ellos las herramientas necesarias para que crezcan y nosotros seguiremos trabajando en lo espiritual. Aquí estaré estos días acompañándoles, Dios le bendiga».

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.