El Apóstol de Jesucristo bendice a los hermanos de Santa Anita Huiloac, Tlaxcala

(Coordinación de Crónica Apostólica).– Santa Anita Huiloac, fue la primera Iglesia visitada por el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, la tarde del 4 de junio, en que realizó un intenso recorrido por las casas de oración del estado de Tlaxcala, después de su magistral presentación apostólica en el auditorio Emilio Sánchez Piedras, de Apizaco, en donde les anunció que durante el servicio iba a visitarlos para conocer los templos en donde se congregan sus hijos de Tlaxcala a bendecir a Dios.

Esta Iglesia es una de las primeras obras que se abrieron en el estado, por el año de 1971, con la predicación de los obreros Eliseo Aguilar y Daniel Estrada, quienes venían a evangelizar desde la Iglesia de Maravillas, ubicada en el Estado de México, y aunque la misión inició con dos familias, hoy se congregan más de 44 hermanos decendientes y familiares del hermano Fernando Águila Montiel, quien fue restaurado porque se asió de la misericordia que extendió el Apóstol Naasón Joaquín en el año 2015 y Gregoria Montiel Sánchez, con su familia. Este grupo formó parte de los primeros hermanos tlaxcaltecas que por muchos años asistían a las oraciones al templo de Apizaco y no habían tenido la bendición de ser visitados por un Apóstol de Jesucristo, mas ahora, en esta Nueva Era y en la agenda de la décima etapa de la Gira Universal, Dios les concedió esa hermosa bendición.

Al llegar al pequeño santuario, lo recibieron los niños, quienes entonaban un himno de Elección y lo saludaban levantando sus manitas, el hermano D.E. Gerson Ponce Chávez lo invitó a ingresar al recinto, en donde los hermanos lloraban de alegría al verle. El Apóstol de Jesucristo iba acompañado de su esposa, la hermana Alma Zamora, de la Diaconisa Eva García y de algunos pastores invitados.

Ya en el ministerio, el Apóstol de Jesucristo saludó a los hermanos y se mostró feliz de estar en esta pequeña Iglesia, que emocionada aguardaba escuchar las palabras del mensajero del Evangelio eterno: “La paz de Dios sea con ustedes, ¡qué hermoso es venir a verles a este lugar y contemplar vuestro rostros y que veáis también el rostro de su Hermano lleno de alegría y de satisfacción, porque en estos lugares Dios ha permitido que levantaran esta casita de oración. Hermanos de santa Ana Huiloac. La presencia de su hermano ha de traer grande bendición”.

La Iglesia asentía y glorificaba a Dios por tener entre ellos al Apóstol de Jesucristo, quien con gran felicidad expresó sentirse satisfecho al ver que tienen otro espacio mayor, porque tienen proyectado hacer otro templo. Les dijo: “Que esta Casa de Oración refleje las promesas que Dios me ha dado; entonces vengo ante ti para decirte que le oraré a mi Padre y le dire: ¡ve qué hermoso templo van a levantar en tu nombre¡, ¡que tu mano sea con ellos, que los bendigas!, ¡que seas con ellos!, que les multipliques en todo, para que pronto esta Casa de Oración luzca hermosa, manifestando la fe de cada uno de vosotros. Ayúdenme entonces con una oración en el nombre de Jesucristo.

“Santa Ana, aunque tu estado actual es pequeño, yo te digo: ¡serás muy grande, serás muy bendecida y en este lugar habrá una hermosa Casa de Oración que anunciará a los cuatro vientos que tú eres el verdadero hijo de Dios! La bendición y la prosperidad aquí han de abundar en este lugar. Dios te bendiga y deseo pronto poder venir a ver esta hermosa Casa de Oración y consagrarla a Dios, en el nombre de Jesucristo, Dios los bendiga”.

El Apóstol del Señor salió del pequeño santuario, se despidió de los niños y aunque permaneció unos minutos, bastaron para dejar la bendición y el fervor espiritual en la pequeña grey, a quien dijo el Varón de Dios, será muy bendecida porque son unos valientes que se han sabido sostener en la fe, en medio del arraigado fanatismo de la población de esa entidad.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.