El Apóstol de Jesucristo preside la Ceremonia de Bienvenida: inicia la segunda etapa de la fiesta más grande de toda la tierra

(Coordinación de Crónica Apostólica) — “¡Es la Santa cena la que logra lo que parece imposible!, ¡la fraternidad y unidad entre los hombre!” celebración que no es de tolerancia, sino una convocación donde reina el respeto absoluto, donde no se hace distinción de razas, nacionalidades o lenguas, porque todos se revisten de Cristo y serán un cuerpo en Cristo…” fue el medular mensaje que el Apóstol de Jesucristo expresó el anunciado día de la bienvenida a la Santa Cena 2018, que dio inicio en punto de las nueve de la mañana, cuando el Apóstol Naasón Joaquín ingresó al templo de Bethel, principal subsede de la festividad religiosa más importante que celebra la iglesia La Luz del Mundo y en la que los congregados se regocijaron dando glorias a Dios al ver al Ungido del Señor, que llegó para presidir la ceremonia en la que con sus brazos abiertos recibió a las numerosas delegaciones de hermanos que se hospedaron en esa colonia del Oriente de la Ciudad y a quienes con gran emoción espiritual expresó: “Hoy entramos a una hermosa ciudad, a Sión, que no es Hermosa Provincia, Bethel, Loma Dorada o Maestro Aarón Joaquín, Sión es un lugar que sólo nuestros ojos espirituales pueden ver, un lugar al que nuestro cuerpo humano no puede entrar, ¡Sión es nuestra festividad espiritual!, entramos a ella cuando llegamos a la casa de oración, doblamos nuestras rodillas, escuchamos las oraciones, cerramos nuestros ojos y nuestro espíritu se eleva al cantar, hermosa ciudad, Ciudad bendita, ¡qué hermoso es comprender a qué ciudad llegamos! y su hermano viene a decir a los hermanos hospedados en Bethel , no tienes por qué sentirte triste y alejado o que no eres parte de esta festividad, porque hay algo que nos une, ¡el espíritu de Dios!, el mismo que también está en Hermosa Provincia…”

De igual manera visitó a los hermanos que les tocó congregarse en la subsede Mtro. Aaarón Joaquín, a quienes también confortó asegurándoles que igual ahí mora la presencia de Dios, que los inundará con su gracia en la magna celebración, que por el maravilloso crecimiento de la iglesia, ya no es posible concentrarla en un solo lugar, motivo por el cual se congregan en varias subsedes, en tanto se construya la ciudad Luz del Mundo, en la que el Apóstol de Jesucristo espera que reunidos en un solo núcleo en México, todos celebren la Santa cena, “con toda la iglesia, en la que no existen barreras étnicas o sociales, ni nacionalidades, sino hijos de Dios, a quienes el Señor limpió y santificó en el bautismo, y unidos todos bendecirán y alabarán al Señor en un solo lugar, al que vendrán representando a Cristo y para proclamar que, ¡Cristo vive y reina!”

Entre tanto los hermanos, -agregó-, aún en sus casas humildes, -que preparan con amor-, los continuarán recibiendo. A su vez el Apóstol categórico expresó: “¡Como representante de Dios nuestro padre y de Jesucristo, quienes me han puesto en este lugar y les dice: ¡sean bienvenidos a la fiesta más grande de toda la tierra!” Antes de dejar el sagrado recinto de Bethel invitó a la iglesia a entonar la alabanza, Día de fiesta, día de gozo en la casa de mi Dios.

Igual regocijo espiritual llenó el corazón de los congregados en el auditorio de la Maestro Aarón Joaquín, a cuya iglesia también acudió el Embajador de Cristo, para dar la bienvenida en su nombre, y enseguida dirigirse a la iglesia sede de la cristiandad, a Hermosa Provincia; en donde la ceremonia dio inicio a las 10:00 horas de la mañana, con la presencia de las autoridades civiles que acudieron para presenciar la octagésima edición de la la ceremonia de bienvenida a la Santa Convocación que se lleva a cabo en el estado de Jalisco; espacio en el que a nombre de la ciudad y de algunos organismos, dieron la bienvenida a las numerosas delegaciones de hermanos y ministros expresando su simpatía con la Iglesia La Luz del Mundo y en un marco de respeto desearles feliz estancia en la festividad.

 

Las autoridades civiles dan la bienvenida a los convocados a la Santa Cena

En la Ceremonia de Bienvenida en Hermosa Provincia destacó la intervención de autoridades de los tres niveles de Gobierno de la República Mexicana, y algunos del extranjero así como de académicos e invitados especiales, que expresaron su empatía con la iglesia, ante los miles de fieles que llenaron la explanada y las calles que circundan el templo sede en Hermosa Provincia.

En este segmento, el P.E. Eliezer Gutiérrez Avelar, ministro de Comunicación Social y Relaciones Públicas, destacó la importancia de la Santa Convocación en la que se reúnen delegados provenientes de todo el mundo, añadiéndose este año tres naciones: Polonia, Mozambique y Sao Tome y Príncipe, en el continente africano, nuevas conquistas espirituales que por primera vez participan en esta magna celebración, cuya primera edición dio inició en 1931 con 27 fieles, y que anualmente se realiza, desde 1943 hasta el presente año, en su octagésima edición celebrada hoy en Jalisco, con la participación de medio millón de fieles procentes de 57 naciones, resultado del trabajo apostólico que en esta Nueva Era emprende el Apóstol Naasón Joaquín García.

Después de dar una cordial bienvenida a las diferentes felicitaron a la Iglesia La Luz del Mundo por fomentar el mejoramiento de la ciudad a partir del desarrollo espiritual.

Asimismo el Mtro. José Ignacio Cuevas de la Garza, Asesor y Enlace para Combatir la Discriminación Religiosa de CONAPRED hizo una breve reseña de los resultados de la Encuesta Nacional realizada junto con el INEGI respecto a la discriminación que por motivos religiosos han sufrido los mexicanos y retomando el concepto expresado por el Director internacional de la Iglesia La Luz del Mundo, Naasón Joaquín García, dijo que no se debe hablar de tolerancia sino de respeto, a fin de evitar conflictos debido a la diversidad religiosa que existe en el país, la que no debe ser causa de división sino de enriquecimiento social, como se da en La Luz del Mundo. El senador Héctor Yunes Landa manifestó su beneplácito por los lazos de amistad que ha forjado en la comunidad a la que llamo “atípica en este mundo convulso”, por su convivencia, su fe, sus valores, solidaridad, respeto a la vida y su rechazo a la violencia. Subrayó que la celebración de la Santa Cena es una forma de celebrar la vocación, decisión y perseverancia que ha mostrado el Apóstol Naasón para llevar su mensaje a más de 50 países.

Estuvieron presentes en la ceremonia de bienvenida, el Lic. Jesús Enrique Ramos Flores, Secretario de Turismo del Estado de Jalisco; el Dr. Alfonso Hernández Barrón, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco; el Dr. José María Muriat Röuret, historiador y cronista de Guadalajara; la Mtra. Karina Sánchez Ruiz, Diputada Federal, el Lic. Héctor Federico Zúñiga, Coordinador General de Asuntos Religiosos del Gobierno del Estado de Jalisco, entre otros.

 

El Embajador de Cristo preside la ceremonia de bienvenida en Hermosa Provincia

El anhelado momento en que el apóstol del Señor se hizo presente, colmó de gozo el espíritu de todos los delegados que esperaban el momento de pasar frente al Ungido de Jehová para entrar al interior del Templo sede de la Iglesia. Primero las delegaciones internacionales y finalmente las nutridas filas de delegados nacionales, a quienes en representación de la iglesia universal, les dijo: “Ya se acabó la angustia, hoy mi voz retumba en vosotros para decirles Bienvenidos, ¡cuánta alegría hay en nuestro corazón, volvernos a reunir en Hermosa Provincia!, nuestros brazos se estrechan y nuestras manos se unen para decirnos unos a otros: ¡Bienvenidos!”

Expresó además que por ellos oraba la iglesia del Señor,“tus hermanos de Guadalajara, en toda la zona metropolitana, yo fui testigo de ello porque los visité, estuve en sus consagraciones, llegue en algunas horas del día, de la tarde, de la noche o de la madrugada y ahí estaba la iglesia pidiéndole a Dios que te trajera con bien…” Oración que Dios escuchó al traerles con bien, por lo que invitó a los presente a dar la gloria a Dios por su bondad y decir: “Señor he aquí el pueblo que tu has escogido, estaba esparcido por el mundo y el error, sin embargo hoy Tú lo has traído, lo has recogido para que se goce en este banquete de amor, que es la Santa Cena…” a la que acudieron hermanos del campo y de la ciudad, tanto de Europa, Asia, Oceanía, África y toda América, para conmemorar la muerte del Señor Jesucristo, quien los ha unido, por lo que puntualizó: “¡Es la Santa cena la que logra lo que parece imposible!, ¡la fraternidad y unidad entre los hombre!” celebración que no es de tolerancia, sino una convocación donde reina el respeto absoluto, donde no se hace distinción de razas, nacionalidades o lenguas, porque todos se revisten de Cristo y serán un cuerpo en Cristo…”.

 

Recordar la muerte del Señor Jesucristo: motivo de la Santa Convocación

Afirmación tras la cual el Apóstol destacó el principal motivo que los congregó en Hermosa Provincia, <recordar la muerte de Jesucristo> e indicó al hermano Iván Urrutia, leyese Juan 13 del 1 al 9 y del 12 al 15, a fin que la audiencia entendiese la razón y la forma de acercarse a Dios en estos días, en los que la iglesia ha de estar meditando después de comprender el sagrado propósito de la sagrada conmemoración; lectura tras la que dijo el Ungido de Dios: “Quiero invitarlos a reflexionar en este acontecimiento que tuvo lugar justo antes de la pascua y de la muerte de nuestro Señor Jesucristo, porque las cosas que hacemos en la iglesia, no las hacemos por tradición, no las hacemos por costumbre, mas por enseñanza, conforme Dios nos lo va revelando a nosotros, así os lo damos a conocer, para que cada vez valoréis más estas bendiciones de Dios…”

Y develando el texto leído, acerca de lo que hizo el Señor antes de lavar los pies de los Apóstoles, explicó en revelación y sabiduría divina, que aquel acto de humildad de Cristo, no lo entendieron al momento los discípulos, pero lo entenderían posteriormente, “y no solamente ellos, sino también hoy cada uno de nosotros…”¿Qué era lo que el Señor nos quería dejar como ejemplo?, ¿por qué el mencionó: Ahora no entendéis lo que estoy haciendo; pero lo vais a entender, pero lo vais a comprender…”

Para desglosar el texto bíblico del evangelio leído y lograr que la iglesia presente y la que lo escuchaba por Internet o por Berea internacional, reflexionara en las bendiciones de asistir y disfrutar del banquete espiritual al que han sido convidados, “que no es otra cosa, que la recordación de la palabra de Dios: conmemorar la muerte de Jesucristo…” – insistió con interrogantes-, ¿qué era lo que el Señor quería que entendieran los discípulos?, ¿qué fue lo que el Señor trató de enseñar?, ¿a qué se refería cuando dijo: “Ahora no lo entendéis, pero lo entenderéis”?

En primer lugar dice la escritura y lo explicó el hombre de Dios: “el Señor se quitó su manto, símbolo regio, de autoridad, él se quitó aquella vestidura de una sola pieza, sin costuras, que tenía un gran precio y por la cual los soldados disputaban, porque sabían que era una vestidura cara, de una sola costura y que tenía un alto valor, ¿para qué se despojó de su manto?, para enseñarnos que a la Santa Cena hay que llegar dejando todo lo que pueda hacernos sentir superiores.” Reiteró que justamente la intención del Señor fue dejar esta enseñanza: “aquí no vienen ricos, aquí no vienen poderosos, aquí no vienen gobernantes, a esta fiesta viene solamente una clase de personas y esos son los hijos de Dios; los que aprendieron del maestro que al quitarse él su manto dejaba esta enseñanza: no hay clase, no hay niveles, no hay posiciones económicas, todos tenemos un solo valor delante de Dios, y delante de Dios hoy venimos a celebrar una vez más la muerte de su hijo amado Jesucristo.”

Puntualizó el Siervo del Señor: “Quitarse el manto entonces significa sinceridad, es mostrarse sin apariencias, sin engaños… despojarse de la vanagloria y la soberbia para buscar tomar la pascua con panes de sinceridad y de verdad. Respecto a la segundo acción del Señor, en que se ciñó una toalla,-como lo expresa Juan-, el Apóstol contemporáneo, en revelación de Dios explicó la hermenéutica de aquel acto de Cristo, “que al ceñirse el Señor una toalla, también dejaba una lección a los apóstoles, es decir, que se puso un atavío de servicio y se dispuso a lavar los pies de sus discípulos…” Acotó que antiguamente era un acto de hospitalidad proveer agua a los que iban de viaje para que lavaran sus pies, “pero aquí el Señor hizo algo más, tomó los pies de sus discípulos y los lavó, los enjugó con aquella toalla o ropa de servicio con la que se ciñó para enseñarnos que hay mayor gloria en servir que en ser servidos…” Ya que siendo el Señor, el Maestro, lavó los pies de sus discípulos y con ello los instruyó para que se lavasen los pies unos a los otros y con este ejemplo, -reiteró el Ungido del Señor-.

 

El que quiera ser mayor deberá de convertirse en el menor y servir

“Cristo, el hijo de Dios enseñó que antes de participar de la Santa Cena debemos de servir a nuestros hermanos, y el que quiera ser mayor deberá convertirse en el menor y servir. Por ello en la carta de invitación a la Santa Cena 2018, el Apóstol expresa que esta conmemoración es la gloria de la Iglesia y en esta ceremonia de bienvenida agregó que “también es la oportunidad de lavarnos los pies los unos a los otros, es el momento adecuado para seguir el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, yo os dije en mi carta de invitación: llegaréis con los pies cansados por las batallas libradas durante todo este años, con las manos heridas por las espinas de la dura lucha, con lágrimas por el dolor padecido en este tiempo…”

En este tenor continuó diciendo que también él quiere seguir el ejemplo de Jesucristo el Maestro; mas no para hacer una actuación teatral, como la que preparan algunos prelados que lavan los pies de algunos de sus compañeros, en un acto simulado de humildad y pretendiendo mostrarse al mundo como seguidores de Cristo, aunque lo hacen para ser vistos por los hombres. Mas el hombre de Dios enfatizó que él ejercerá la auténtica enseñanza del Maestro y por lo tanto evocó con ternura: “¡Iglesia del Señor, iglesia del Dios vivo, iglesia la Luz del Mundo, si tu has creído en tu hermano Naasón, yo quiero en verdad lavar vuestros pies, vendar vuestras heridas, secar vuestras lágrimas y estrecharte en mis brazos.

Enfatizó que tanto él como la iglesia la Luz del Mundo tienen una enseñanza genuina, revelada por Dios y aquello que no comprendieron los discípulos, hoy lo practican y lo viven los hermanos; por lo que lavarse los pies los unos a los otros no significa dramatizar el acto de traer un lebrillo y lavarse entre sí, “significa un acto de humildad, un acto de sinceridad, un acto de servicio. Es un acto de amor y servicio fraternal, es abrir tu casa y tu alacena para recibir al que llegó de viaje, es invitar a tu hermano que no conoces para que se siente a tu mesa, es despojarte de lo que Dios te ha dado para compartirlo con tu hermano, es venir juntos a la oración y sentir la presencia de Dios en comunión de tus hermanos. Es perdonarnos, es procurarnos, es amarnos, es sentarnos a la mesa a participar del pan y del vino sin sentirse superiores unos a otros, es fraternidad, es humildad, es comunión, es vida Eterna…”

Estado espiritual de comunión que sabe se ha perfeccionado con la preparación espiritual que recomendó en su reciente epístola, con días de consagraciones, avivamientos, bautismos reconciliaciones y recogimiento, “…ahora quiero dar inicio a lo que tu alma tanto anhelaba… os invito a estrecharnos, a lavar nuestros pies y darnos una bienvenida fraternal en el nombre de Jesucristo, un abrazo de bienvenida en donde con sinceridad se exprese el amor que sentimos por nuestros hermanos.., sin importar su apariencia, ni su condición social o étnica”, por lo que reiteró que en esta conmemoración reina el amor de Dios porque aquí han venido únicamente los hijos de Dios…”

Para demostrarlo y practicar la enseñanza de Cristo, invitó a los congregados a acerarse a los hermanos que estuviesen a los lados y sin prejuicios les dieran un abrazo de bienvenida, “porque en ellos corre el espíritu de Dios por su ser, el de hijos de Dios…” La iglesia acató el consejo y empezaron a estrecharse en un fraternal abrazo dándose la bienvenida. A su vez el Ungido de Jehová emocionado en el espíritu, en tierno abrazo dio la bienvenida a la iglesia estrechando a un hermano o hermana de cada delegación presente, entre ellas a hermanos de Polonia, Mozambique y Nueva Zelanda, así como a hermanos de capacidades diferentes Condición que aclaró, no es por castigo, “sino para que la obra de Dios se manifieste en ellos y todo el mundo sepa que no importa la condición física o debilidad corporal, que no importa la nación o el nivel o la situación económica o política, Dios vino a traernos salvación a cada uno de nosotros, para que todo aquel que crea en Jesucristo, el hijo de Dios, tenga vida eterna…” momento para el que puntualizó el Apóstol, “Dios les dará un cuerpo celestial…”

Exhortó a proclamar que Cristo vive y a anunciar su mensaje de paz, para lograr conquistar las almas, no con armas ni utilizando el nombre de Cristo representado en estandartes de cruz, ni llevando muerte, espada y fuego. “No hermanos, así no se predica a Cristo, a Cristo solamente se le predica a través del evangelio del amor, del evangelio eterno, a través de su santa palabra que ha sido revelada a sus Siervos…”

Como corolario de la ceremonia de bienvenida invitó al coro de la iglesia a que entonaran la alabanza: “Oh cuan santa es la unión de los Santos en Sion” y en referencia a lo dicho a los hermanos en Bethel, elogió el amor fraternal que se estaba viviendo y enfatizó que Sion no es Hermosa provincia, o Bethel, o Mtro. Aarón Joaquín, sino la ciudad de Sion, en donde se goza de la presencia del Señor.

Tras la bienvenida invitó a los congregados a meditar en la segunda etapa de la fiesta más solemne, y mientras el Coro entonaba la alabanza, el Ungido de Dios aconsejó reflexionar en la muerte de nuestro Señor Jesucristo, que murió por todos y por ello invitó a los hermanos a que en un respetuoso abrazo también les diesen la bienvenida a las autoridades que acudieron, a fin que ellos también sintieran el amor fraternal de la iglesia: “la unidad de un pueblo, que desde aquel 6 de abril ha reconocido la elección de Dios y que a través de ella, sean del tiempo del hermano Aarón, sean del tiempo del hermano Samuel, sean del tiempo de su hermano Naasón, la iglesia sigue unida como un solo hombre, conforme a las profecías de Dios…”.

 

Despedida

Ya para concluir el Varón de Dios honró la labor evangelizadora de la niñez, de la que dijo: “representa el presente de nuestra iglesia, porque cual David también ellos se han ceñido, a lo mejor no pueden cargar una espada, pero con sus piedras espirituales y con el poco conocimiento que tienen han dado testimonio también que son la iglesia del Señor y con orgullo han dado testimonio de la iglesia…” No omitió a la iglesia conformada por silentes que tampoco están fuera de esta gracia, de Dios, que no ve este cuerpo humano, sino el corazón. Lo cual demostró con el milagro maravilloso, que al darles de su espíritu han hablado las palabras celestiales. Porque Dios no hace acepción de personas, para Él todos somos uno. Iglesia del señor, amigos invitados, ¡Esta es La fiesta mas grande de toda la tierra! Sean bienvenidos.”

Conminó a los convocados a continuar alabando a Dios, a seguir acudiendo a los estudios bíblicos, a seguir preparando el alma, en tanto se llega el anhelado 14 de agosto y para despedirse invitó a la iglesia a hacer una ferviente oración de adoración a Dios, a bendecir al que los cuidó en el camino y los libró del mal: “Cuántas cosas pasaste, pero ÉL te trajo con bien, ¡oh, que maravilloso es Cristo que mostró su amor! Démosle la gloria y que el mundo sepa que a eso hemos venido, ¡a adorar al único Dios Vivo y que cumple en su hijo amado Jesucristo!”.

Destacó que los fieles son peregrinos de este mundo, que su ciudadanía no esta aquí en la tierra sino en los cielos y quienes vivieron es porque Dios les permitió venir a Hermosa Provincia y entrar a la ciudad de Sion, para participar de esta bendición Recalcó el Apóstol: “por Dios somos introducidos a esta hermosa ciudad espiritual, es una pequeña ventanita donde Dios nos permite ver lo que nos espera después de este mundo….” Con esa confianza invitó a la iglesia a aprisionar la verdad y la promesa, entonando con gratitud, la alabanza 126 que en sus estrofas enuncia: “Cristo no me desechó, todos mis vicios y todos mis delitos, Cristo, Él nos los va a quitar, porque yo se que en su amor Él nos va a sostener. ¡Maravilloso es, Oh si, hermoso es! Cristo salvome a Mí”.