Crónica del sexto recorrido apostólico por las iglesias de Guadalajara, Tlaquepaque y Zapopan

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El sábado 6 de agosto, por la noche, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, dio inicio a su sexto recorrido por las iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara. En esta jornada le acompañaron los ministros P.E. Benjamín Joaquín, P.E. Dion Ángel Ruiz y P.E. Benjamín García, así como los hermanos D.E. César Bastarrachea, D.E. Armando Maya, D.E. Magdiel Medina y Enc. Abdiel Joaquín.

En el trayecto a las iglesias una llovizna se apoderó de la ciudad, eco de la tormenta tropical Javier que se encuentra en los límites de las costas de Jalisco.

 

I

La primera iglesia visitada durante el sexto recorrido apostólico fue la Casa de Oración ubicada en la calle Ricardo Toscano n. 1977, colonia Polanquito, Guadalajara. El reloj marcaba las 10:47 de la noche cuando el Apóstol del Señor ingresó al templo, que en ese momento se encontraba pletórico de hermanos —hombres, mujeres y niños—, tanto en su interior como en el pequeño atrio.

Destacó que entre el numeroso grupo de hermanos, se encontraban quienes bajaron a las pilas bautismales el pasado 14 de febrero y algunas visitas.

El Apóstol del Señor, en su ingreso al recinto sagrado, caminó pausadamente por el pasillo central en dirección al ministerio. A su paso, los hermanos, anegados por el llanto y algunos sin poder articular palabra alguna por la bendición que les embargaba, manifestaban su alegría al tener ellos a su padre en la fe. «Dios lo bendiga», «Dios lo guarde», «Le amamos, Varón de Dios»…

Al llegar al ministerio, el Apóstol de Jesucristo apoyó sus manos en las coderas de su silla y para enseguida doblar sus rodillas y elevar su plegaria al Creador. La iglesia, en este momento, cayó en bendición: la ferviente oración se transformó en un avivamiento espiritual.

Presidió la consagración especial el hermano Abdiel Joaquín, quien invitó a los presentes a entonar el himno n. 442, «Qué dicha siente el alma», un canto de Elección y de honra que cimbró simbólicamente las paredes del recinto sagrado. La iglesia, como un solo hombre, cantó con singular solemnidad este himno.

«Qué privilegio santo haberte conocido y haberte recibido como Siervo de Dios; rogamos no te olvides cuando hables con tu Amigo, nos en sus manos para perseverar», fueron las notas que expresaron un sentimiento común: el reconocimiento a la Obra que Dios ha hecho en los corazones.

Después de cantar el himno, el hermano Abdiel leyó el salmo 103 para posteriormente orar en conjunto por el Apóstol del Señor. La plegaria se escuchaba, parafraseando una alabanza, como arroyos de agua viva…

Al término de la consagración, el Siervo de Dios expresó con grande emoción: «Iglesia de Polanquito: en lo poco has sido fiel, que Dios te bendiga». Enseguida, descendió del ministerio. A su paso, los hermanos le saludaban y agradecían a Dios por la bendición de tener entre ellos a un auténtico Apóstol de Jesucristo. El reloj marcaba las 11:04 de la noche cuando se despidió de este lugar.

 

II

De la colonia Polanquito, el Apóstol de Jesucristo se trasladó a la Casa de Oración ubicada en la avenida Cuyucuata n. 71, colonia Guayabitos, en Tlaquepaque.

A las 11:12 de la noche ingresó al recinto sagrado, que actualmente se encuentra en construcción. En su camino por el pasillo central del templo, en dirección al ministerio, el insigne visitante saludó al ministro local, hermano Ebal Jair Díaz —de origen hondureño— y a los hermanos que en ese momento se encontraban en petición y súplica por los hermanos que vienen en camino a Guadalajara.

Los hermanos congregados no pudieron contener la alegría de recibir y tener entre ellos al Embajador del reino de los cielos. En el área ministerial, el Apóstol del Señor dirigió unas palabras: «Por esta alegría de verlos a vosotros, que ya entrada la noche están levantando mis brazos, 0remos al Señor en el nombre de Cristo Jesús».

Luego de la ferviente oración, el hermano D.E. Armando Maya, responsable de presidir la consagración especial, invitó a la iglesia a cantar la alabanza «La gente me pregunta el porqué», cuyas estrofas comentó. Mientras los hermanos cantaban el himno, con espíritu y entendimiento, por sus mejillas rodaban lágrimas de gratitud, amor, fe y reconocimiento a la hermosa Obra que Dios ha hecho en sus corazones: al creer en un Enviado de Dios (Juan 6:39).

Al término de la consagración especial, el Apóstol Naasón Joaquín levantó su brazo derecho y con su mano saludó a la Iglesia: «Dios les bendiga, hermanos». Enseguida, descendió del área ministerial y a su paso fue saludando a cada uno de sus hijos.

Entre los congregados se encontraban visitas, quienes estuvieron atentas al desarrollo de este hermoso encuentro. El reloj marcaba las 11:30 de la noche.

 

III

La tercera iglesia visitada en esta jornada fue la Casa de Oración ubicada en la avenida Alberto Mora López n. 59, colonia Mesa Colorada, en Zapopan —a cuatro cuadras de la carretera a Saltillo.

Cuando el Apóstol de Jesucristo descendió de su vehículo, a las 12:03 de la mañana, en el calendario se arrancaba la hoja del día anterior y se destacaba la del domingo 7 de agosto.

Cuando el esperado visitante ingresó al templo, que en ese momento se encontraba a su máxima capacidad —114 hermanos, incluidos los niños—, tanto en su interior como en los atrios, a su paso los hermanos lo recibieron con sus brazos levantados en señal de bienvenida y con expresiones de alborozo espiritual. En el ministerio, el Apóstol del Señor invitó a la iglesia a elevar una plegaria al Creador.

Presidió la consagración especial el hermano P.E. Benjamín García, quien invitó a cantar el himno n. 78, «Cerca más cerca». Enseguida, leyó el salmo 27 y posteriormente la iglesia oró por el Apóstol Naasón Joaquín, presente en esta histórica e inolvidable fecha.

Al término de la consagración, el insigne visitante se despidió de la iglesia dejando su bendición apostólica. En el atrio del templo, el ministro local, hermano Mizraim Rangel, le invitó a conocer el aposento que la iglesia de la colonia Mesa Colorada le preparó al Apóstol con especial esmero —una estancia y un medio baño, independiente de la casa pastoral—, el cual aceptó como un fruto del amor y reconocimiento a su Elección por parte de los hermanos de esta iglesia zapopana.

Enseguida, fue invitado a participar de los alimentos acompañado de sus colaboradores, donde expresó: «Qué bonito es contemplar esa fe y ese amor hacia la Elección de Dios. Tal ves no venga continuamente, pero estar presente en el corazón y la mente de ellos aviva más el fuego espiritual, la fe y el amor que sienten a la Elección.

«Qué bonito es el amor de la Iglesia en todas partes». Enseguida les dijo a los colaboradores que le acompañan: «Den testimonio en sus lugares que los hermanos están orando por los que vienen en camino. Están velando pidiéndole a Dios por sus hermanos. Aunque todos esperan la visita de su hermano, se unen también en oración para que Dios traiga con bien a su Pueblo. Aunque satanás quiera hacer estragos en el camino, los ángeles que acompañan a los hermanos no se lo han permitido». Destacó el saldo blanco que hasta este momento se registra de los contingentes que siguen arribando a Guadalajara.

Al salir de este lugar, los hermanos expresaron: «Dios lo guarde», «Dios lo bendiga»… El reloj marcaba la 1:07 de la mañana.

 

IV

La cuarta y última iglesia del itinerario fue la Casa de Oración ubicada en la prolongación Federalismo n. 233, colonia Arroyo Hondo, en Zapopan.

A la 1:13 de la mañana el Apóstol de Jesucristo ingresó al templo: caminó por el pasillo central en dirección al ministerio. A su paso, saludó a los hermanos, quienes le dieron una cálida bienvenida. Puso su mano en la cabeza de una niña y expresó: «Dios les pague por acompañarme, hermanos».

En el ministerio, dirigió unas palabras: «Se alegra mi corazón al ver que os habéis unido a su hermano Naasón por la petición por los hermanos. Hasta el día de hoy se me ha notificado que hay saldo blanco en las carreteras; esto quiere decir que no ha habido ningún percance en los hermanos, que han llegado con paz y tranquilidad. ¡A Dios sea la honra, la gloria y la alabanza! Gracias a Dios y a vuestras oraciones que no han cesado.

«Vengo, entonces, a acompañarles en una pequeña consagración para que alabemos al Señor y agradezcamos sus favores que nos ha dado, al traer a nuestros hermanos hasta este momento con bienestar.

Vayamos en el nombre de Cristo Jesús». Enseguida, la iglesia acompañó al Apóstol de Jesucristo en su plegaria al Creador.

Presidió la consagración especial el hermano D.E. César Bastarrachea, quien invitó a entonar la alabanza n. 273, «Jehová Dios mío». Previo a ello, comentó: «Hoy nos está acompañando el Apóstol del Señor en esta consagración, para que los hermanos que vienen a la Santa Cena lleguen con bien a la ciudad de Guadalajara».

El hermano Bastarrachea leyó el salmo 48. Enseguida, los hermanos doblaron sus rodillas y oraron en favor del Apóstol de Jesucristo, a quien estaban contemplando físicamente. A la par que la iglesia, las niñas y niños, quienes se encontraban en las primeras bancas, elevaron una ferviente oración. La obra perfecta también la ha hecho Dios en sus corazones.

Al término de la consagración, el Siervo de Dios se despidió de los hermanos, quienes experimentaron la estela de bendiciones que el Apóstol dejó en esta histórica visita.

El ministro local, hermano Abimael Ramírez, acompañado de dos miembros de la iglesia, saludó al Apóstol del Señor quien expresó: «La Iglesia de este lugar ha respondido: en lo poco han sido fieles uniéndose a su hermano en esta necesidad por nuestros hermanos, que Dios los siga bendiciendo y prosperando. Dios los bendiga y sea con ustedes».

A la 1:31 de la mañana, horario en que concluyó su visita a la iglesia de la colonia Arroyo Hondo, dio por terminada el sexto recorrido de su visita por las iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara, con la satisfacción de que estas se han unido a su invitación y Dios ha guardado a su Pueblo en su periplo a la Hermosa Provincia.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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