Agenda Apostólica

«En esta nueva era, la historia de Dios se sigue escribiendo: seamos parte de ella»

By marzo 14, 2019 mayo 21st, 2019 No Comments

«En esta nueva era, la historia de Dios se sigue escribiendo: seamos parte de ella»: Mensaje apostólico a la Iglesia de la colonia Buenavista

(Coordinación de Crónica Apostólica).— El miércoles 13 de marzo, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, luego de visitar a los hermanos de la Iglesia de la colonia Reservas Territoriales, en Nuevo Laredo, reanudó su periplo. De acuerdo con la inspiración de Dios, se dirigió a la Iglesia de la colonia Buenavista, en el citado municipio.

El reloj marcaba las 7:24 de la tarde cuando el Apóstol Naasón Joaquín arribó al templo ubicado en la calle Agustín Rodríguez n. 511, colonia Buenavista. Desde temprana hora, los hermanos de esta pequeña obra esperaban al insigne visitante, en lo que sería la primera visita de un Apóstol de Dios a esta comunidad.

El hermano Enc. Juan Hernández, ministro de la Iglesia, dio la bienvenida al Enviado de Dios. Desde su llegada y durante su estancia en el recinto sagrado, las expresiones de amor, gratitud y reconocimiento fueron manifiestas sobremanera. Desde el área de su ministerio, el Apóstol Naasón Joaquín saludó a sus hijos espirituales y enseguida les dirigió un mensaje: «Hermanos de la Iglesia de Buenavista: ¡Cuánto anhelaba mi alma conocerles y contemplar vuestros rostros y vuestra Casa de Oración… Poder decirles personalmente: ¡Heme aquí. Vuestro en Cristo, hasta mi ultimo aliento!

David y Goliat: Bosquejo de la confianza en Dios

Enseguida, recordó el testimonio del joven David cuando se enfrentó al gigante Goliat (v. 1 Samuel 17). La Sagrada Escritura narra que David sintió enorme celo cuando escuchó cómo el gigante se mofaba del Pueblo de Israel. A diferencia de todos los varones de Israel, que al ver a aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor, David, sin temor alguno, dijo a los que estaban junto a él: ¿qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?

«Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo. Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo». (1 Samuel 17:32-37)

«Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo. Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él. Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer. Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses. Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.

«Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.

«Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano” (1 Samuel 17:40-51).

Valentía, fuerza y poder: Características de los hijos de Dios

En relación con lo anterior, el Apóstol del Señor comentó: «Aquel mancebo no vio al gigante como tal, ni se derrumbó ante su estatura, cuerpo enorme, armadura especial, espada, escudo o lanza que traía. Él tenia puesta su esperanza en su Dios. Por ello, cuando vio a aquel gigante lo comparó con su Dios, y vio que aquel filisteo era insignificante, pequeño y débil, ya que su confianza la tenía puesta en en Dios.

«Hermanos de la Iglesia de Buenavista: veo que eres una Obra pequeña, sin embargo, te vengo a recodar que tú eres un hijo de Dios, eres valiente, fuerte y poderoso; tienes la capacidad de vencer a aquel gigante porque tu confianza no está en el hombre: tu confianza está en Jehová de los ejércitos, Entonces, no solamente vengo a contemplar tu Casa de Oración… vengo a decirte, conforme a la promesa que Dios me ha dado, que aquí en Nuevo Laredo habrá una grande Iglesia.

«Quisiera que, a igual que David, sintáis el celo y el ardor espiritual de salir a esta batalla espiritual. Leemos la historia de David y, cómo nos recreamos en ella… Cada vez que la leemos, hay una nueva enseñanza para nosotros. Decimos: ¡Qué bella historia!… En esta nueva era apostólica, ¡Dios sigue escribiendo una bella historia! Y en esta bella historia, tu nombre esta escrito, y yo vengo a decirte, hermano de Buenavista, ¿quieres ser parte de la historia de Dios? —la respuesta fue afirmativa, firme y estentórea—. Entonces, déjame doblar mis rodillas para pedirle a Dios lo siguiente: ‘Si ellos cumplen, predican y dan testimonio.

Enseguida, el Apóstol de Jesucristo dobló sus rodillas y pidió a Dios por la prosperidad de esta pequeña Obra. La bendición de Dios se derramó sobre los presentes, entre quienes había visitantes. Luego de la plegaria, el Ungido de Dios se despidió de sus hijos en la fe en esta colonia de Nievo Laredo. «Me voy muy contento de estar con vosotros. Dios los guarde y los bendiga en Cristo Jesús».

A las 7:42 de la tarde, el Apóstol Naasón Joaquín se despidió de los hermanos de la colonia Buenvista y reanudó su periplo al siguiente y último destino de este día: la iglesia de la colonia El Mirador, en el municipio de Nuevo Laredo.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.