«En Bucerías, también se cumplirá la promesa de prosperidad»: Apóstol de Jesucristo, en su visita a Bahía de Banderas

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El jueves 2 de noviembre, procedente de la Iglesia Mezcales, en Bahía de Banderas, Nayarit, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, visitó a los hermanos de Bucerías, en el mismo municipio nayarita.

Desde temprana hora, la niñez de la Iglesia se encontraba en la parte exterior del templo en espera de la llegada del insigne visitante. El hermano O.E. Eliseo Santiago, ministro de la Iglesia de la colonia Bucerías, hacía la propio.

El reloj marcaba las 11:22 de la mañana cuando, acompañado de su esposa, la hermana Alma Zamora, y la hermana D. Eva García, arribó a la Casa de Oración, ubicada en la calle Luis Donaldo Colosio n. 152, en una de las áreas geográficas de mayor latitud en la zona. Como acontece en casa presentación apostólica, un número considerable se visitas se dio cita para conocer personalmente y escuchar al Embajador de Cristo en la tierra, que por primera vez en su ministerio visitaba esa localidad.

En el ministerio, el Siervo de Dios saludó a sus hijos espirituales, a quienes enseguida invitó a elevar una oración de gracias por este emotivo encuentro. La ferviente oración, que nada tiene que ver con el rezo memorizado, monótono e impasible del credo mayoritario, traspasó los muros del espacioso templo. El Espíritu de Dios tocó los corazones y los llenó de su bendición. En el mezanine, que se encontraba a su máximo cupo, los jóvenes y niños oraron.

Luego de la plegaria, el Apóstol de Jesucristo dirigió un breve mensaje: “Qué hermoso es contemplar vuestra hermosa Casa de Oración que estáis levantando para la gloria de Dios. Contemplo el esfuerzo y la dedicación que estáis haciendo y me alegro en ello, pues a través de vuestra obra sois parte de esta bella historia: la bendición, las promesas y la multiplicación que Dios manifestando en favor de su Iglesia.

“Los hermanos que han venido a acompañaros estos días, quienes os han dado testimonio, me han dicho que habéis levantado una hermosa Casa de Oración. Qué orgullo venir y decir que Dios está contigo, que sois su orgullo y dignidad; que le das la gloria a Dios a través de este hermoso esfuerzo. Por eso yo tenía el deseo de visitar este lugar y poder orar por ti: decirle al Señor que te siga bendiciendo y todo lo que hoy mis ojos están viendo, el día de mañana sea aún más grande y esta Casa de Oración se llene de almas que bendigan y glorifiquen al Señor.

“Yo le he pedido a Dios en mi oración que multiplique, bendiga y engrandezca a esta Iglesia; que el esfuerzo que está haciendo en esta obra material, se refleje en las almas que han de venir a este lugar… Me voy feliz, sabiendo que vuestra obra no quedara en este estado. Y no me refiero al edificio material, porque esta obra en cinco o diez años se volverá a derribar y se levantará otro templo más grande. Me refiero a la verdadera Obra de Dios, y esa es la que vosotros estáis, anunciando al mundo, a vuestros vecinos, amigos y familiares… a través de esta hermosa obra nacerá la fe genuina, que viene por oír la Palabra de Dios, que es predicada por ti”.

Antes de despedirse, instó a la los hermanos de Bucerías a seguir anunciando el Evangelio del reino: “Sigue predicando. Da testimonio de lo que tu hermano ha traído para ti, que es la Palabra de vida eterna, para que las almas, al oírla, la reciban con un corazón dócil para Dios y penetre la fe en sus corazones.

“Algún día no muy lejano, volveré otra vez a visitaros y sé que he de contemplar esta Casa de Oración pletórica de almas: una multitud de hijos de Dios y de personas que vendrán a alabar y bendecir a al Señor. Me alegré con vosotros el domingo pasado, pero sé que mi alegría será aún más grande cuando vuelva de nuevo y contemple el cumplimiento de la promesa de Dios en vuestro favor… La oración de su hermano Naasón siempre es y será en favor de ustedes para que el Señor los siga llevando de triunfo en triunfo. Dios los bendiga y los guarde.

El reloj marcaba las 11:30 de la mañana cuando el Embajador de Cristo se despidió de los hermanos de Bucerías. De esta localidad, desde donde se contempla la vegetación de la Sierra Madre occidental, reanudó su periplo al siguiente destino: la Iglesia de la colonia El Guamuchil, en Bahía de Banderas.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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