«En Nuevo Laredo habrá un grande Pueblo»: Apóstol Naasón Joaquín

«En Nuevo Laredo habrá un grande Pueblo: vuelvan a echar las redes, porque ahora la Palabra de Dios está dicha»: Apóstol Naasón Joaquín a la Iglesia de la colonia Victoria

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El miércoles 13 de marzo, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, luego de su presentación en las iglesias de República Dominicana, Curazao y Puerto Rico, el pasado mes de febrero, visitó cinco iglesias en el municipio de Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Nuevo Laredo es una ciudad fronteriza de gran importancia del estado de Tamaulipas, en el Noreste de México. Está ubicada en el norte de la entidad, en el margen sur del Río Bravo en el límite fronterizo entre México y los Estados Unidos.

En este contexto, cabe recordar que el pasado 3 de febrero, en Tamaulipas, el Apóstol Naasón Joaquín inició la Decimoquinta Etapa de su Gira Universal por las iglesias del Caribe. En esta histórica presentación, que tuvo lugar en el «Centro de Convenciones Expo Tampico», se dieron cita las iglesias de los municipios tamaulipecos —incluidas las de Nuevo Laredo—. «El Evangelio de Jesucristo: una alternativa ante el descontento y la descomposición social», fue la enseñanza impartida por el Embajador del reino de los cielos a la Iglesia Universal; una propuesta viable ante la crisis que atraviesa la sociedad contemporánea.

El reloj marcaba las 6:02 de la tarde cuando el Apóstol de Jesucristo arribó al primer destino de su periplo: la Casa de Oración ubicada en la calle 20 de noviembre n. 623, en la colonia Victoria. Al llegar a la puerta del templo, el ministro local, hermano Enc. Asael Cervantes, le dio la bienvenida.

El interior de la Casa de Oración se encontraba pletórico, en espera de recibir al Apóstol del Señor. El júbilo y la algarabía espiritual invadieron los corazones de los congregados —incluidas las visitas que asistieron—.

 

El amor de Cristo en sus apóstoles: santo, incondicional, profundo, inconmensurable

Luego del saludo a sus hijos en la fe, el Mensajero del Evangelio eterno dirigió las siguientes palabras: «Me alegra estar esta tarde entre vosotros, contemplar vuestros rostros y conocerles. No quiere decir que por no conocerles fisicamente no vivían en el corazón de su hermano, porque desde el 8 de diciembre de 2014, vosotros erais ya muy amados por tu Hermano Naasón. Dios puso en mi corazón ese amor tan grande y profundo por cada uno de vosotros». Luego de este saludo, extendió sus brazos a la iglesia y volteó al mezanine del templo, que se encontraba pletórico de hermanos.

Enseguida, expresó: «Quería venir a visitarlos, conocer esta Casa de Oración y decirles: ‘Hermanos de Nuevo Laredo: ¡Heme aquí. Soy vuestro en Cristo! Qué alegría siento en mi corazón al contemplar la hermosa Obra que Dios ha hecho en vuestro corazón; Obra que tiene que ser prosperada y engrandecida a través de vuestras obras y hechos… Además de haber venido a conocerles, vine a recordarles el compromiso que tenemos con nuestro Dios. Él me dio una Palabra y una promesa: ‘Si hoy ves este Pueblo grande, yo lo voy a multiplicar aún más’.

«Yo creo en esa Palabra y en esa promesa, porque hasta el día de hoy, Dios me ha mostrado que Él ha sido conmigo. Y tú, hermano de Victoria, ¿también crees que Dios está con tu Hermano Naasón?». La respuesta de la iglesia —firme, estentórea y unánime— fue afirmativa: ¡Amén, así es!.

Enseguida, trajo a la memoria la primera etapa de su Gira Universal, que inició en Talca, Chile, el 15 de enero de 2015: «Recuerdo cuando inicié mi primera gira en Chile. Yo no encontraba, humanamente, una estrategia para decir: ¿Cómo voy a evangelizar el mundo entero?, ¿qué y cómo le voy a hacer?… Y en un momento, Dios puso en mis labios las palabras de invitación para la batalla espiritual… y entonces empiezo a ver a los jóvenes, a los niños, a la Iglesia mayor y a los coros saliendo por las calles y evangelizando. Y entonces comprendí: ‘Señor, tú trasmites tu deseo y voluntad a tu Pueblo.

«De aquella primera gira que su Hermano Naasón realizó en Chile, hasta el día de hoy, han sido decenas de miles las almas que se han convertido a la Iglesia del Señor. ¡Y esta Iglesia se sigue mostrando majestuosa e imponente! Aun el gobierno y la misma sociedad, al mirarnos se preguntan: ¿quién es ésta que se muestra como el alba, hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden? (v. Cantares 6:10). ¡Esta es la Iglesia del Señor!».

 

«Vuelve a echar las redes, porque ahora la Palabra de Dios está dicha: ‘El crecimiento ha llegado a Nuevo Laredo»: mandamiento apostólico

En este tenor, recordó que aunque la iglesia ha florecido en Nuevo Laredo, el porcentaje aún es mínimo respecto a la población en general. Sin embargo, adelantó que la promesa de prosperidad que se avecina para los hermanos neolaredenses será copiosa: «Hermano de Nuevo Laredo: creémelo, en esta ciudad hay un grande Pueblo también, esperando que le lleves estas nuevas buenas de salvación».

En otro momento, expresó: «Vengo a decirte que tenía ganas de verte y de decirte que aquí no termina nuestra responsabilidad». Y agregó: «No fue Josué quien entró solo a Jericó a vencer a aquellos gigantes, sino que Dios lo hizo a través del pueblo que estaba con él» (v. Josué 14). Pudiera alguno preguntar: ‘Hermano Naasón: ¿usted va a ir de pueblo en pueblo tocando las puertas? No, pero yo tengo hijos en la fe que Dios me ha dado, quienes han creído en mi Elección y me han dicho: ‘Estamos con usted hasta el ultimo aliento’.

«Ustedes son los que llevarán mi testimonio, darán las buenas nuevas de salvación y dirán que esta es la Iglesia del Dios Vivo Columna y Apoyo de la Verdad, en la cual Dios ha puesto a un Siervo del Señor y Apostol de Jesucristo». Enseguida, invitó a los hermanos de la colonia Victoria a elevar una oración a Dios. El fervor de la iglesia, en pocos segundos, se transformó en un avivamiento espiritual. Y es que la visita de un Apóstol de Jesucristo deja una estela de bendiciones entre sus hijos espirituales —la última vez que los hermanos de la colonia Victoria recibieron en su seno a un Apóstol de Dios, fue el 3 de abril de 1983, cuando el Apóstol Samuel Joaquín consagró la Casa de Oración a la gloria de Dios—.

Luego de la plegaria, el Embajador del reino de los cielos expresó: «Dios te bendiga, hermano de Nuevo Laredo, y te ayude a cumplir la invitación de que vayas y prediques este Evangelio por todas las calles. Dios multiplique tu palabra y tu trabajo… Al salir a las calles a predicar, podrá decir alguno: ‘Ya hemos salido muchas veces. Ya los vecinos nos conocen. La gente de alrededor ya sabe quienes somos. Ya no nos van a hacer caso…’. Pero yo te digo: ‘Vuelve a echar las redes, porque ahora la Palabra de Dios está dicha: ‘El crecimiento ha llegado a Nuevo Laredo’.

«La promesa de Dios se empezará a ver reflejada en esta hermosa ciudad, y algún día no muy lejano yo volveré a vosotros y contemplaré, en vuestro trabajo, la promesa cumplida por Dios a su santa Iglesia. Hasta entonces. Que la paz de Dios quede con vosotros. Mi oración os de fuerzas para seguir llevando este Evangelio. ¡Dios los bendiga!».

A las 6:12 de la tarde, el Apóstol Naasón Joaquín, acompañado del hermano P.E. Antonio Gaona, se despidió de los hermanos de la colonia Victoria y reanudó su periplo al siguiente destino: la iglesia de la colonia Voluntad y Trabajo, en el municipio de Nuevo Laredo.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.