¡Morelos, tú tiempo ha llegado!: el Apóstol de Jesucristo visita la Iglesia de la colonia Satélite, en Cuernavaca

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Después de haber dejado el estado de Guerrero en el que, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, llevó un mensaje de paz, arribó la tarde del 24 de mayo a la ciudad de Cuernavaca, Morelos, en la Iglesia principal en la colonia Satélite, lugar que desde el año 2002 no había recibido a un Enviado de Dios.

La Iglesia lo esperaba con un sentimiento desbordado de alegría, en el frontispicio de la Casa de Oración y a lo ancho de la calle, en dos enormes lonas se leía la insigne frase de la Nueva Era: “Tocados por el manto de su Elección”. Los hermanos se concentraron en las aceras e interior del templo, el Coro, dirigido por el hermano José Luis Guerrero, entonaba alabanzas de bienvenida y de reconocimiento a la Elección de Dios en el Apóstol de Jesucristo. Los niños sostenían letreros con mensajes de adhesión al padre en la fe.

El hombre de Dios descendió del autobús ya caída la tarde, acompañado del P.E. Benjamín Joaquín y de la hermana diaconisa Eva García, caminó en medio de los hermanos que glorificaban con gran regocijo, se acercó a los niños a quienes saludó con infinita ternura tocando sus cabecitas y sonriendo al ver las lágrimas de felicidad de los pequeños.

Ingresó a la Casa de Oración que estaba pletórica de hermanos que glorificaban al verle y darle la bienvenida. Ya en el ministerio expresó: “¡Morelos, heme aquí!, ¿me estaban esperando?”, ante la unánime respuesta que salió de los labios emocionados en el espíritu de los hermanos que no cabían de gozo por la deferencia del Apóstol, de ir a visitarles, las expresiones de reconocimiento permeaban en los congregados, porque no solamente salían de las gargantas de todos los hermanos, también del corazón. Ya al dirigirse a ellos expresó que no necesitaba preguntar si aceptaban su ministerio, porque la confirmación estaba a su vista.

“Vengo a decirles: ¡Seguro se halla el aprisco!, para agradecerle a Dios que me trajo con bien desde Acapulco, en donde el Señor me diera grandes triunfos en Cristo Jesús”. Invitó a la Iglesia a que lo acompañaran a ir a las plantas del Señor, acción de gracias que hicieron con gran estruendo, que cimbraba el hermoso templo bellamente ornamentado para tan memorable ocasión.

Después de la sublime oración, los bendijo por la fe y el recibimiento que le daban. Esto le hizo aludir el hecho cuando David e Israel danzaban de alegría al ver el Arca de Jehová regresar a la ciudad santa, por lo cual al ver sus manifestaciones de júbilo, enfatizó: “¡Morelos, si tu sientes que tu hermano Naasón es la actual Arca del Señor en donde Él se manifiesta, Dios te bendiga. Ahora pasaré a tomar un pan y beber un vaso de agua, para como Jacob bendecirte…”.

Antes de descender del templete, les dijo que estará acompañándolos una semana e irá a visitar a las Iglesias, les confirmó la reunión con todas la obras e iglesias el próximo domingo, en el cual habrá aún más gozo y alegría. “Mientras –dijo– me sentaré a tu mesa, comeré un pedazo de pan y beberé un vaso de agua porque deseo que Dios bendiga tu casa”.

Convidados en un ligero refrigerio, se dirigió al lugar del comedor de la Iglesia en donde le recibieron algunos jóvenes y señoritas de la iglesia de la colonia Satélite, y el Apóstol en la mesa agradeció a Dios por haber llegado con bien. Después de haber estado en un lugar que se caracteriza por la violencia, se mostró feliz y confiado en que al Pueblo del Señor no le ocurrirá nada malo, por lo que aludiendo a las estrofas de los salmos: “Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra más a ti no llegará, porque el ángel de Jehová acampa con todos aquellos que le temen” (v. Salmo 34:7 y 91:7).

Con estas palabras de confianza demostró su seguridad en Dios y reconoció el sincero recibimiento de sus hijos de Morelos; sin embargo, expresó que es un estado de retos para él e indicó que los ministros que le acompañan en la continuación de su décima etapa de su Gira Universal, vayan a cada Iglesia para demostrar también su amor hacia ellos, a través de un mensaje de paz, de consuelo, de ánimo y de preparación para recibir la Palabra de Dios el próximo domingo en que reunirá a las iglesias de la región.

Repasó brevemente la historia de la iglesia en el estado, lugar que en los dos ministerios anteriores, enfrentaron serias dificultades por la dureza de corazón, de hombres que aborrecieron la verdad de Dios y se apartaron. Por ello, afirmó: “La iglesia asentada en ese lugar representa un reto que con Dios venceremos, porque tengo la confianza de que ninguno podrá llevarse una sola alma de la Iglesia”, reto semejante al que el Apóstol hiciera a los opositores, cuando junto con todos los pastores, en aquellos momentos de dolor en que Dios recogió a su Apóstol Samuel, les recalcara que a ninguna alma se llevarían de la Iglesia y así lo repitió ante las fútiles amenazas de unos cuantos, de títeres utilizados por Satanás, para querer desestabilizar lo que Dios había confirmado: su ministerio para guiar a los hijos de Dios.

“Morelos representa un reto. Demostrar en este estado que la Iglesia es fuerte y que serán los que ganen todas las almas posibles. Por la fe que hay en ustedes, dejo el compromiso en los ministros del estado, porque sé que por la fe de Dios en la Elección van a cumplir, van a cuidar y proteger a la Iglesia”.

Para despedirse dio indicaciones a los ministros que lo acompañaban, les recomendó que ellos también demostraran a la Iglesia que están felices, así como lo está la esposa del Cordero, les bendijo para que Dios ocupe sus labios y les dé virtud al presidir las oraciones en todos los lugares donde se asienta el Pueblo de Dios en el estado de Morelos.

Partió de la colonia entre las manifestaciones de alegría de los hermanos, que lo despidieron con la certeza de que lo volverán a ver y eso los hace más felices aún.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

Album Not found