Presentación Apostólica en Albuquerque, Nuevo México

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Ante un Centro de Convenciones de Albuquerque colmado de fieles y visitantes invitados por los miembros de la Iglesia del Señor, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, hizo su presentación el domingo 2 de octubre de 2016 en la ciudad de Albuquerque Nuevo México, en la Unión Americana. Así da inicio la 8ª etapa de su Gira Universal Apostólica.

Albuquerque pertenece al Condado de Bernardillo en el Estado de Nuevo México en los Estados Unidos de América. Dicho estado comparte 300 kilómetros de frontera con su vecino país de México. Albuquerque es la ciudad más grande de Nuevo México (aunque la capital es Santa Fe). Habitada durante siglos por nativos americanos; fundada por colonizadores españoles en 1706, formó parte del Virreinato de Nueva España, posteriormente de México y ahora de los Estados Unidos de Norteamérica.

Nuevo México fue uno de los Estados que México fue obligado a ceder a La Unión Americana en el tratado de Guadalupe Hidalgo en 1948. Hoy día es gobernado por Susana Martínez, republicana de origen hispano, señalada por su “mano dura” con los inmigrantes.

La obra de Dios en esta ciudad inicia en el año 2000 cuando la hermana Gorety Mendoza (residente de Albuquerque), fue bautizada en la ciudad de Roswell, en el mismo Estado de Nuevo México. De regreso a Albuquerque los hermanos comenzaron a visitar dicha ciudad haciendo cultos de oración en el departamento de la hermana Gorety y su esposo. Fue hasta el año 2002 cuando rentaron un inmueble donde comenzaron a hacer cultos que atrajeron a hermanos que estaban retirados de la Iglesia y más almas que llegaron al conocimiento de la verdad. Fue apenas que en abril de 2015 el Apóstol de Jesucristo envía al primer matrimonio de Obreros a este lugar para hacerse cargo de la Iglesia de Albuquerque que hoy cuenta con más de cien miembros.

El 2 de octubre de 2016 es la fecha que marcará la historia como la vez primera que se presenta un Apóstol de Jesucristo en esta ciudad. Desde muy temprano, los hermanos provenientes de Deming, Farmington, Roswell, Antoni  y Albuquerque, comenzaron a llenar el Centro de Convenciones. Vestidos de blanco y con palmas en sus manos, simulaban la visión revelada a Juan el teólogo que describe el Apocalipsis. Un nutrido grupo de niños con banderas de Estados Unidos y un cartel que decía: La niñez de Albuquerque le ama papá Naasón, aguardaban la llegada del insigne visitante en la entrada principal del inmueble.

En el interior se ensayaba el canto de bienvenida, se daban las últimas recomendaciones y a las 9:15 el coro del Estado de Nuevo México encendía el fuego espiritual con el himno Nardo de Justicia y Gloria, en tanto la coincidencia de dos hermanos en esta bella cita les exige darse un abrazo de felicitación mientras se ultima cada detalle para este glorioso encuentro que está a punto de suceder.

A las diez de la mañana en punto, el P.E. Jesús Orozco Montellano dio inicio a la consagración y tras una oración de acción de gracias pidió a los presentes entonar el himno titulado: Eres como los cedros del Líbano, que refiere la grandeza de la Elección de Dios en este tiempo de Restauración: …y en medio del pueblo sagrado está el que Dios ha levantado, un gran Apóstol del Señor.

 

Arribo apostólico y bienvenida

A las diez de la mañana con diecisiete minutos arribó el Apóstol de Jesucristo, ataviado en un sobrio traje azul marino y con la sonrisa que ya lo caracteriza y que creció al recibir la recepción de los pequeños, que entonando el himno insigne de esta Nueva Era, Soy yo soldado de Jesús y levantando sus manitas con banderas y palmas, obtuvieron a cambio la bendición apostólica por la que habían estado esperando: “Dios les bendiga, Dios les pague hermosa niñez de Nuevo México”. En el interior del recinto, la multitud de almas que se percata del arribo apostólico secunda el canto de los niños, sin poder contener las exclamaciones de júbilo, al paso del Apóstol de Dios.

Poco antes de llegar a su Ministerio desde donde dirigiría su mensaje; de forma inusual, una mujer que visitaba por primera vez la  Iglesia, interrumpió su camino en la pasarela y con una expresión de felicidad lo tomo de sus manos para dirigirle unas palabras que sin lugar a dudas -a decir por la expresión de su rostro-, salieron de su corazón, consiguiendo así que Siervo del Señor se inclinará para corresponder el gesto que su alma le impulso hacer.

Al llegar a su ministerio, sin mediar palabras invito a todos los congregados a hacer una oración de acción de gracias a Dios por este anhelado encuentro; los presentes, en una perfecta sincronía doblaron sus rodillas para entregarse en una prolongada y ferviente oración que estremeció el recinto donde se encontraban. Tras haber agradecido a Dios, entonaron el himno titulado: Sea usted bienvenido, que describe el sentimiento de propiedad que abrigan sus corazones en torno a la manifestación de Dios aquel histórico 14 de diciembre de 2014, “…nuestro corazón está ante Dios agradecido, su presencia hoy aquí, nos da la fortaleza pues la Elección de Dios está en cada corazón… somos de Naasón Joaquín, eso grita nuestra alma conquistada por usted, al Señor sea la gloria”.

El D.E. Guillermo Victorín, fue el responsable de dirigir un mensaje de bienvenida que manifestaba el sentimiento de adhesión unánime de los presentes “…Varón de Dios, sus hijos de Nuevo México le amamos, queremos oír sus hermosas palabras y en una abrazo simbólico le decimos: Sea usted bienvenido a este lugar”.

 

Saludo apostólico

Al tomar la palabra, el Apóstol del Señor se dirigió a los hermanos de Nuevo México, con un saludo de paz y comunión espiritual, “Deseo que la comunión alcanzada en la ceremonia pasada de la Santa Cena y que la renovación del Pacto de la Nueva Alianza, continúen vigentes hasta este día en cada uno de vosotros, inundando de paz y bendición cada uno de vuestros corazones” recordándoles que el estado de justificación espiritual de que fueron participes en el mes de agosto próximo pasado los limpio y santifico una vez más, en virtud de lo cual cada uno en lo particular puede decir, “yo soy Cristo”. Así manifestó la alegría de este encuentro con sus hijos de Nuevo México.

Manifestó su deseo de hacer la octava etapa de su Gira Universal en estos lugares con el propósito de impartirles algún Don espiritual “y ahora que estoy entre vosotros me cuestiono si para vosotros soy Apóstol del Jesucristo” y la Iglesia congregada en el recinto, sin un atisbo de duda prorrumpió un unánime ¡Amén! con sus manos en alto; y en respuesta a su manifestación de reconocimiento recibieron las hermosas palabras que el maestro de Galilea dijo a uno de sus discípulos: “bienaventurado eres porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”.

Acto seguido, pidió entonar el himno marcado con el número 234 de los himnarios recientes que a su primera letra dice: Grandes bendiciones tengo yo a tu lado…y al término del himno dijo: “he venido hasta este lugar porque sé que desde aquel 8 de diciembre (2014), muchos hermanos no han podido ver mi rostro. Heme aquí, estoy a vuestro servicio, estáis en mi corazón…”

 

Tema: El progreso de la Iglesia

Inició su exposición justificándola en el hecho mismo del crecimiento desproporcionado que  la Iglesia está teniendo en todos los sentidos y en todos los niveles: estadístico, geográfico, académico, misionero, de infraestructura, etc., con el fin de desarraigar una idea equívoca que se convierte en constante obstrucción del propósito divino para su pueblo.

Cito el evangelio de Mateo 11:15 que refiere la respuesta del maestro Jesucristo a los discípulos que Juan (El Bautista) envió para preguntarle si era él el Cristo: “Id y hacer saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio…” y tras la cita aclaró que el evangelio que trajo Cristo floreció en una primera etapa, entre la masa de gente más pobre, desamparada, despreciada y marginada y muchos hasta el día de hoy conservan la mentalidad que en la condición de miseria que Dios los trajo a su pueblo, así deben permanecer. Nada más erróneo que la idea de que el progreso en todos los sentidos, ofende a Dios.

El argumento que algunos toman –aclaró el Apóstol del Señor; se remonta a la primera etapa de la Restauración de la Iglesia contemporánea, bajo la prohibición que el Apóstol Aarón Joaquín hizo (en su tiempo) a algunos que desearon estudiar alguna carrera universitaria. La respuesta categórica a este tipo de falacia fue que en el tiempo del hermano Aarón hubo algunas administraciones distintas al tiempo del hermano Samuel.

 

Los Hombres de Dios siempre buscan el bien de su pueblo

Como se sabe, el hermano Aarón fue pionero en la Restauración de la primitiva Iglesia cristiana y por lo tanto sus reuniones eran extremas, en los suburbios de la ciudad, en virtud del ambiente hostil que se vivía a finales de los años veinte en México, a causa de la mal llamada “guerra cristera” que bajo la teoría de la conspiración vulneraba con lujo de violencia los derechos -si es que existían- de cualquier grupo minoritario que osara reunirse aunque fuese para servir a Dios.

Los hermanos por lo tanto, eran vituperados, agredidos, vilipendiados en las calles en las escuelas, en el trabajo. Ante tal situación el hermano Aarón como padre en la fe que amaba a su Iglesia, buscaba la forma de brindar seguridad y abrigo al pequeño grupo de creyentes que habían abrazado la verdadera fe de Jesucristo.

Ante el hecho incuestionable de la fragilidad de la incipiente Iglesia que empezaba a florecer pequeña pero hermosa en su fe, el hermano Aarón se vio en la imperiosa necesidad de prohibir lo que en ese tiempo representaba un peligro para la fe de algunos, toda vez que un grado académico generaba que el profesionista se avergonzara de su pueblo, que estaba constituido en su mayoría por gente de origen humilde y sin letras.

Así mismo testificó el Apóstol Naasón, que al llegar el tiempo del Siervo de Dios Samuel Joaquín, éste, no solo permitió que las nuevas generaciones estudiaran, sino que promovió la superación académica de su pueblo, esta actitud le generó críticas de que predicaba un evangelio distinto al hermano Aarón, sin embargo no fue así; solo era otra administración bajo otras circunstancias pues el evangelio de Cristo nunca ha cambiado, paralelismo que ejemplifico con los apóstoles del tiempo antiguo, Pedro y Pablo, quienes en una primera y segunda etapa de la Iglesia, actuaron de manera diferente ante la sociedad que los maltrataba por ser cristianos; uno, desprovisto de todo conocimiento humano y otro defendiendo sus derechos como ciudadano y conforme a la ley vigente en las colonias romanas; sin embargo, la doctrina que predicaban era exactamente la misma. “Porque los Hombres de Dios siempre hemos buscado el bien de la Iglesia” –ponderó el Apóstol.

 

Ponderación del Primer mandamiento de Dios

En su prédica, el Hombre de Dios refirió la carta apostólica de Santiago capítulo 2, verso 5: hermanos míos amados, oíd: ¿no ha elegido Dios a los pobres de este mundo para que sean ricos en fe y herederos del reino que él ha prometido a los que le aman? Y aseguró que mientras no se violente el primer mandamiento que dice: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y con toda tu mente… “Todo lo que venga a tu vida, es bendición de Dios” –puntualizó; sin embargo, enseñó que cuando se cambia ese primer mandamiento sucede lo que pasó con el joven rico, cuyo testimonio registra las sagradas escrituras. No pudo seguir al Señor Jesucristo porque tenía puesto su corazón en las riquezas materiales a diferencia de Zaqueo; hombre acaudalado a quien Cristo no le pidió que repartiera sus bienes entre los pobres, porque éste ya era un hombre generoso que no tenía su corazón en sus bienes tangibles, sino en la salvación que había llegado a su vida. “Quien piensa permanecer en pobreza (material) está diciendo que el evangelio de Cristo fracasó…pues su evangelio no solo vino a traernos esperanza de vida eterna, sino también una mejor vida material” –puntualizó el Apóstol y maestro.

 

Cambios tangibles en la vida de todo creyente

Para dejar en claro que no se trata de revolver el concepto espiritual con el material, trajo a colación la vida que vivían aquellos que Dios escogió para salvación, antes de que llegara el conocimiento del Evangelio a sus vidas: el hombre gastaba todo su dinero en vicios, llegaba a su casa ebrio y sin el sueldo de la semana que debería ser para el sustento de su familia, obligando directa o indirectamente a su esposa (en la mayoría de las veces), a conseguir prestamos económicos para que la familia mal comiera, incluyéndose él mismo. Por poner un ejemplo.

Enseguida resaltó el Apóstol los cambios que sufre en su vida terrenal quien se convierte a la luz del Evangelio: “el hermano que en verdad creyó al evangelio, ya no ocupa gastar su dinero en vicios, ahora el hermano invierte ese dinero en su familia…ese dinero lo aprovechamos en cosas que mejoran nuestra calidad de vida. A esto se le llama progreso”.

Con estos postulados, el Apóstol y Director Internacional de la Iglesia La Luz del Mundo busca, cambiar la mentalidad de aquellos que han malentendido la fe de Jesucristo como causa de mediocridad y aseguró que las nuevas generaciones de creyentes, aspiran a condiciones de vida mejor, porque ahora sus padres, si cuentan con los recursos necesarios para financiar la inversión de una carrera profesional para sus hijos; e insistió que a este cambio de vida se le conoce como progreso, de tal manera que los que han aceptado esa transformación en sus vidas aplican perfectamente en la expresión del salmista que exclamó: Las cuerdas me cayeron en lugares deleitoso y es hermosa la heredad que me ha tocado. Salmos 16:6

 

2ª Etapa de la Iglesia primitiva

En una cátedra magistral, el Hombre de Dios echo mano de la carta paulina dirigida a los hermanos de Filipos en su capítulo 4, verso 22 que refiere el saludo de “los santos y especialmente los de la casa de César” para dejar en claro que éstos hermanos creyentes en la fe de Jesucristo ya habían escalado de posición social, al encontrarse desempeñando alguna función en el mismo palacio del Emperador.

De esta manera demostró que hoy día, al igual que en el ejemplo anterior, muchos empresarios solicitan los servicios de los hermanos debido a la honestidad de su conducta que la enseñanza de la doctrina cristiana ha impregnado en sus vidas.

 

Las viudas de Sarepta en la actualidad

Enseguida relató la historia de la viuda de Sarepta de Sidón: “Hubo una mujer que hizo un bien a un Hombre de Dios y ni su harina,  ni su aceite escasearon…porque cuando las cosas de Dios son primero, Dios mismo se encarga de proveer lo necesario” (1ª Reyes 17.8-14)

Dio testimonio de una hermana miembro de la Iglesia del Señor en los Ángeles, California, que al igual que la viuda de Sarepta dio una ofrenda de fe, que era el sustento de la semana para sus hijos, pero al salir de la Casa de Oración, mientras esperaba el transporte colectivo se hizo un remolino de arena pequeño que se dirigió a donde ella estaba, ella se movía de lugar y el remolino la seguía, hasta que se percató que el remolino traía varios billetes de veinte dólares, los cuales tomó para su sustento, porque Dios que es su padre, vio su necesidad pero también su fe y la amparó al igual que a todos los que confían en él.

Citó la primer misiva que el Apóstol Pablo envió a los hermanos de Corinto, capítulo 1, versos 26 al 28: Pues mirad hermanos vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es. De esta manera preguntó a los presentes: ¿Cuál es la esperanza de que nos haya escogido Dios? –para avergonzar a los sabios, afirmó. “Eras necio pero ahora Dios te ha hecho sabio…la sabiduría humana delante de la sabiduría de Dios, es basura”.

 

La prosperidad de la Iglesia no es sinónimo de riqueza

Más adelante, el emblemático orador hizo hincapié que cada día, la Iglesia del Señor va tomando mayor presencia en el mundo y ante la sociedad y para ello se torna indispensable entender el progreso tomando como referencia la condición en la que Dios trajo a cada uno a su pueblo, “Dios no nos trajo a la Iglesia para permanecer inactivos -y preguntó: ¿Cómo puede un hombre ignorante avergonzar a un sabio?” con estas y otras interrogantes instaba a comprender que es necesaria una mentalidad de superación como parte de dicho progreso, “Nos escogió el Señor para demostrar que el Evangelio de Cristo es para progreso y vida eterna… La doctrina nos da una sabiduría única” –concluyó.

“No estoy hablando de prosperidad como sinónimo de riqueza” –pronunció enfático, al referir que el conocimiento de esta forma de doctrina denotó en cada uno en particular un cambio sustancial, de tal manera que cuando un miembro de la familia enferma, aquel cuyo conocimiento está en Dios, antes de acudir con un médico para la atención de su mal; aplica lo que registra el mandamiento apostólico de Santiago capítulo 5, versos 14 y 15 que instruye qué hacer en caso de enfermedad: Poner primeramente la confianza en Dios a través de la presentación por un ministro autorizado y posteriormente acudir a quien corresponda. Es decir, poner siempre a Dios sobre todos nuestros actos.

 

Tres requisitos para adquirir progreso real

Poco antes de culminar su exposición doctrinal, el Apóstol de Jesucristo, especificó tres aspectos indispensables para que se manifieste la bendición de Dios entendida como progreso en cada creyente. Primero, debe existir la virtud de la Fe ya que esta es siempre necesaria para creer en las promesas de Dios. Tomó como referencia el himno número 428 de los himnarios actuales que expresa: por fe yo he de mirar lo que no he visto, para citar el ejemplo del Patriarca Abraham, descrito en Génesis 12:1, quien ante la indicación divina de salir de su tierra y sus parientes a una tierra distinta que Dios le daría, creyó sin cuestionar la decisión del Altísimo, razón por la cual Dios lo bendijo abundantemente y lo prosperó incluso con fecundidad en su matrimonio, que a causa de su esposa no habían tenido hijos.

Así mismo, aclaró que no hay que confundir el progreso con la suerte, en el entendido de que todas las cosas proceden de Dios y que aunque “Hay cosas difíciles que parecen imposibles, pero lo que para nosotros es imposible, para Dios es posible “, -aseguró, señalando diversos ejemplos bíblicos donde Jesucristo dio vista a los ciegos, levantó paralíticos, sano a los enfermos que creyeron en él. “¡Ese es nuestro Dios; poderoso, milagroso, que se enfrenta a lo ilógico, a lo que es humanamente imposible…pero hay que tener fe!

El segundo aspecto que se debe cubrir –aclaró el Enviado de Dios, es la gratitud; a fin de que cuando llegue el progreso prometido, el hombre que ha sido objeto de esta transformación en su vida, no se olvide que es Dios a quien otorga las bendiciones y la prosperidad, “porque Dios cumple lo que promete” y así como le cumplió a Abraham, así le cumplió al Apóstol Aarón Joaquín, en los tiempos más difíciles de México para el desarrollo de una predicación ajena al catolicismo, también le cumplió al Apóstol Samuel y así mismo ese Dios que el 8 de diciembre de 2008 le hizo una promesa de prosperidad para la Iglesia, le ha dejado de manifiesto en todo lugar donde le inspira ir, que sigue siendo un Dios de promesas cumplidas.

Finalmente el tercer parámetro de progreso integral tiene que ver con la obediencia a las Leyes Divinas, siempre necesario para acatar los mandamientos de Dios (Deuteronomio 28:1-13)  Señalando apoteósicamente la preminencia del pueblo de Dios en toda empresa que realice. “ningún hermano que obedece los mandamientos de Dios, permanece como llegó a su Iglesia, sino que prospera…siempre y cuando mantenga su fe en Dios.”

 

Conclusión

Para finalizar su alocución confirmó que el progreso es una bendición que Dios otorga a su pueblo muy amado, cuando éste tiene fe, se conduce con gratitud y obedece sus mandamientos y aseguró que esta Iglesia va a crecer aún más conforme a la promesa de Dios y se va a multiplicar, “si la Iglesia está prosperando es porque Dios así lo dijo y yo creo en su palabra” –concluyó.

Con el himno 462 Quiero seguir las pisadas del maestro, despidió, aclarando que el mundo tiene una idea equivocada de Cristo al pensar que éste era pobre, y que aunque así se manifestó hasta antes de su nacimiento, pues no se halló un lugar donde naciese, Dios había preparado una caravana de hombres que siguiendo una estrella llegaron hasta él para arroparle de mirra, especies aromáticas, incienso, oro y diversos regalos que eran los más costosos de esa época y que durante su vida, Cristo, fue atendido con esplendidez donde quiera que iban, razón por la que se ganó la crítica de los fariseos; y que aún en su muerte su cuerpo fue solicitado por los hombres más influyentes (que fueron sus discípulos) y lo sepultaron en un sepulcro nuevo que un senador había adquirido para él. No es pues el Cristo que los hombres han enseñado.

“Quiero traer este pensamiento –dijo en el cierre de su ponencia, esperando que la Iglesia nos sepamos comportar a la altura de las promesas de nuestro Dios, porque yo sé que Dios ha de cumplir cada una de sus promesas”.

Con esta magistral enseñanza invitó a todos a hacer dos oraciones, una que es por las necesidades del pueblo de Dios y la oración final que es única y exclusivamente para adorar a Dios y se despidió manifestando la sorpresa que se lleva al encontrarse con una Iglesia que antes eran solo misiones donde no había ministros y ahora son Iglesias florecientes que ya cuentan con templos, casas pastorales, un ministro al frente de ellos y colmadas de creyentes que se multiplican sin cesar.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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