«Necesario, la edificación de Casas de Oración en avenidas importantes»

«La frontera de Texas, inundada de iglesias; necesario, la edificación de Casas de Oración en avenidas importantes»: mensaje apostólico en McAllen

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El viernes 15 de marzo, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, luego de visitar a los hermanos de Mission, Texas, y de recorrer el terreno de 5.7 acres que recién adquirieron, se dirigió al siguiente destino de su periplo apostólico de este día: la Casa de Oración en McAllen, Texas, una ciudad que cuenta con una población de 140,269 habitantes, ubicada a 13 millas de Reynosa, Tamaulipas (México).

El reloj marcaba las 11.33 de la mañana cuando el Apóstol Naasón Joaquín arribó al templo ubicado en 2716 Gloria Ave., en McAllen. El ministro local, hermano O.E. Jahaziel Rosales, dio la bienvenida al insigne visitante. En el ingreso del templo se encontraba el Coro infantil, quien cantaba las notas del himno «Soy yo soldado de Jesús». Por su parte, en el interior del recinto ese encontraba la iglesia, quien esperaba con alegría este histórico encuentro: la primera visita de un Apóstol de Jesucristo a esta congregación, que quedó establecida como iglesia en 2016.

En el área de su Ministerio, el Apóstol Naasón Joaquín. luego de saludar a sus hijos en la fe, les dirigió unas palabras: «Mi corazón brinca de alegría por estar hoy ante ustedes, los hijos de Dios. Me lleno de satisfacción al saber que toda esta frontera se ha llenado de Iglesias, y me lleno de alegría al venir a conocerles por primera vez, en mi ministerio».

 

«En McCallen se edificará un hermoso templo; una antorcha encendida que no se encuentre oculta»: encomienda apostólica

Enseguida, compartió la siguiente enseñanza: «Debemos entender cuál es nuestro propósito, fin y reto, porque somos hijos de Dios. ¿Cómo es nuestro Dios? Un Dios poderoso y grandioso… de victoria y progreso. Hermanos de McAllen: no estoy diciendo que desprecie este lugar, y mucho menos al hermano que haya prestado esta casa, porque el Señor lo va a bendecir y a prosperar por su buen corazón y voluntad, pero es necesario que alumbremos.

«¿Qué significa alumbrar? La Palabra de Dios nos lo dice: ‘Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un alud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos’ (Mateo 5: 14-16). Yo quiero que la iglesia de McCallen sea una antorcha encendida. Una antorcha que se encuentre en una avenida grande o sobre un freeway, para que toda la gente, cuando pase, esté observando la Casa de Oración.

«Yo sé que os esforzareis para adquirir un terreno, para que entonces podáis decir con satisfacción: ‘Hemos obedecido la indicación del Siervo de Dios. Somos La Luz del Mundo, y como luz vamos a brillar’. ¿Y en dónde brillaremos?, ¿en lo escondido o en lo lejano? No, brillaremos delante de los hombres, en un lugar donde todo mundo nos pueda observar. Iglesia de McCallen: ¡Allí estará tu bendición, crecimiento y progreso. Si así lo hicieres, yo le dire al Señor que Dios te bendiga y te multiplique. Tú seras testigo que cuando obedezcas mi palabra, el Señor derramará bendición en este lugar y crecerás como una hermosa y grande Iglesia en estas regiones».

Enseguida, invitó a los hermanos de McCallen a acompañarlo en su plegaria a Dios. Antes de doblar sus rodillas, expresó: «En esta oración le pediré a Dios que te bendiga y te dé de su espíritu; es decir, que Él ponga en ti la mentalidad del progreso, crecimiento y engrandecimiento, porque esto será para la gloria de Dios». En la ferviente plegaria, la iglesia fue cobijada por del manto de la Elección. El padre en la fe, al pisar la pequeña Casa de Oración, dejó su bendición apostólica entre sus hijos espirituales.

 

Ser luz del mundo: misión de la Iglesia de Jesucristo

Antes de despedirse, expresó lo siguiente: «Me voy contento al contemplar cómo Dios ha bendecido todas estas regiones. Alguno dirá: ‘Hermano Naasón, ¿se va triste con nosotros? No, de ninguna manera. Me voy feliz de verles y con la satisfacción de que sea que algún día no muy lejano, voy a regresar de nuevo, cuando tú tengas un lugar más hermoso, en un lugar más visible, en donde la gente pueda pasar y decir: ‘En McAllen hay una Casa de Oración de la iglesia La Luz del Mundo.

«Y no es que su Hermano Naasón sea materialista, es porque tenemos una misión: ser luz del mundo. Y una Luz dice se pone en un lugar donde podamos ser observados. ¿Menosprecio esta Casa de Oración?, de ninguna manera… Pero es necesario que salgamos y nos instalemos en un lugar donde la gente nos pueda observar. De donde pareciera que estamos semiocultos, a trasladarnos a un lugar en alto, cual lumbreras que inunden de luz estos lugares. Entonces, cuando se me dé esa noticia, yo pasaré de nuevo por esta ciudad y volveré a alegrarme contigo, y diré: ‘Verdaderamente, estos son los hijos que Dios me ha dado, porque a través de sus obras lo han manifestado’.

«Hasta entonces, hermanos de McAllen. Me despido con un ósculo de amor, deseando que Dios les dé todas las bendiciones que necesiten y toda su ayuda, para que pronto salgamos triunfantes en este propósito. Dios los bendiga y los guarde en Cristo Jesus».

El reloj marcaba la 11:45 de la mañana cuando el Embajador del reino de los cielos se despidió de sus hijos en la fe. La Iglesia de Harlingen, Texas, sería el siguiente destino de su periplo de este día.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.