El Apóstol de Jesucristo se despide de la Iglesia de Acapulco, en la colonia Progreso

(Coordinación de Crónica Apstólica).— La mañana del 24 de mayo, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, se despidió de la Iglesia de Acapulco, Guerrero, después de haber permanecido en ese puerto durante una semana, donde reanudó la décima etapa de su gira universal, en la que congregó a las iglesias del estado de Guerrero en el Forum Mundo Imperial, en su presentación apostólica. En su mensaje, el Apóstol del Señor dirigió un mensaje de paz y esperanza a la Iglesia La Luz del Mundo y a la sociedad, en donde precisó la posición de la Iglesia en referencia a la paz, “como la mejor opción para construir con la doctrina y su evangelio, una sociedad más armónica”.

Medular mensaje que puntualizó ante los pastores que lo acompañaban, entre ellos los hermanos Benjamín Joaquín, Antonio Adán, Leandro Ramírez, Mario Serrato, Felipe Medina, Rigoberto Mata, Juan Chávez, Octavio Herrera y Jorge Vázquez, a quienes recomendó continuar instruyendo a la iglesia, a fin de que los hermanos lleven una vida ejemplar y vivan felices sirviendo a Dios: “Díganles que ellos pueden hacer la diferencia, trabajando honradamente, sin la ambición de enriquecerse a costa de poner en peligro su vida y su alma”.

Aclaró que pese a la actual situación económica y de inseguridad que se vive en el que fuera el puerto turístico más visitado de México, éste volverá a resurgir —la visita apostólica les traerá prosperidad y bendición—. Pidió orar por los infractores de la ley, advirtiendo que habrá quien cuestione lo anterior: ¿cómo el Siervo de Dios pide que se ore por los delincuentes? “¡Sí, así es hermanos!, para que Dios bendiga a los que han errado el camino y los acerque a la iglesia… que grato será que la gente los vea bendiciendo a Dios. Somos una Iglesia acostumbrada por el Señor Jesucristo a tener compasión. Dios tuvo amor para nosotros, pues muchos de ustedes no eran dignos… de lo peor llamó el Señor… a muchos transformó en otras personas y otras más están en proceso de cambio, y aún así no se averguenza el Señor de llamarlos hermanos”, precisó. Explicó que el viejo hombre se doblega por el espíritu, pero si el hermano se descuida puede caer envuelto en la provocación.

Insistió en pedir la bendición para esas personas que han lastimado a la sociedad. Así también, el Apóstol de Jesucristo ofreció orar a Dios por ellos “para que los bendiga, dándoles la oportunidad de escuchar y recibir la palabra de Dios y que el Evangelio transforme su corazón… pero también a ellos los exhorto a que abandonen las prácticas con las que han lacerado a la sociedad. Esta transformación sólo Dios la puede hacer, porque las autoridades policiales combaten en una lucha desigual que ya los rebasó y en los enfrentamientos con los criminales, hasta las personas inocentes paga las consecuencias.”

Recomendación apostólica para los hermanos de Acapulco, Guerrero
En este tenor, el Apóstol de Jesucristo dio la siguenet recomendación: “Díganle a la Iglesia que no tema, que Dios los va a prosperar y que el sincero amor a Jesucristo y a su prójimo, así como el temor reverente a Dios, les impedirán enredarse en prácticas ilícitas o del mundo de la delincuencia, que asola a la región y ha vulnerado la paz social, poniendo en aprietos el esplendor y buena fama turística del bello puerto de Acapulco, auge que esperamos se recupere pronto con el trabajo honesto de cada habitante”.

Seguro se halla el aprisco

Agregó que le entristeció la situación difícil en que se encuentra la ciudad, pero le alegró encontrar una Iglesia unida, trabajando y esforzándose por salir adelante, lo cual logrará pasando en seco en medio de la adversidad y el peligro, lo cual experimentaron los ministros que fueron a llevar el alimento espiritual a las iglesias y a consolarlas, y expresó: “Envié al hermano Rogelio Zamora a inaugurar la Casa de Oración de Ahuixtla, y regresó con bien; nadie los molestó porque saben que los hermanos de la Iglesia La Luz del Mundo son gente de bien que sólo viene a traer un consuelo a las almas”.

Al respecto, aludió el ejemplo del respeto que la población de Los Cabos, Baja Califirnia Sur, manifestó hacia los hermanos de la iglesia, que llevaban ayuda humanitaria a los damnificados por un huracán y la pudieron proporcionar en orden, mientras a otros tráilers prácticamente los desmantelaba la gente y destacó: “La Iglesia se ha ganado el respeto social y espero que también aquí en este estado, los hermanos gocen de la gloria que la Iglesia tiene. Después de tanto temor y persecución, hoy disfrutamos un remanso de paz”.

Para que esa semilla de concordia siga extendiéndose, les recordó la importancia de respetar y rescatar las raíces culturales y lengua autóctona que se habla en muchas regiones del país, evangelizar en sus dialectos y traducir los himnarios al náhutl, porque en esas poblaciones, como en Oaxaca —estado que visitó en la segunda etapa de su Gira Universal—, vio la timidez de los hermanos, porque seguramente han pasado humillaciones y sufrido discriminación, que incluso los hace tratar de olvidar su lengua. El Apóstol desea que se les dignifique evangelizando en sus dialectos y que será muy benéfico que incluso se formen obreros en esas etnias, en donde hay hermanos que honrosamente son hijos de Dios y no tienen nada de qué avergonzarse, ni porqué soportar injusticias

El cristiano soporta la reprensión de Dios, mas no la injusticia del hombre

El hermano de la Luz del Mundo soporta padecer por Cristo, cuando anda evangelizando o por la reprensión de Dios, pero no soporta las injusticias del hombre. Al respecto, el Apóstol de Jesucristo destacó: “Los hermanos de la Iglesia están enseñados a soportar por Jesucristo, pero el hombre natural, con sus pasiones se despierta ante las injusticias.” Por ello les recomendó a los ministros ser respetuosos de la dignidad de los hermanos y hermanas, que les tengan paciencia, porque unos ya fueron transformados, si fueron llamados en la primer jornada, otros están en proceso, porque quizás el Señor los llamó en la última jornada, pero el pago es el mismo, la salvación y la vida eterna.

Antes de despedirse, el Apóstol de Jesucristo les dijo que había estado muy feliz, que se iba satisfecho y con mucho entusiasmo a continuar la décima etapa de su Gira Universal. Del estado de Guerrero se llevaba victorias y éxitos aún humanos, como los reconocimientos de los municipios, y recomendó a los ministros decirle a las iglesias que pastorean lo siguiente: “Recibo gloria de la Iglesia y de las autoridades, en testimonio del trabajo que Dios me permite realizar; el reconocimiento, aunque me lo dan a mí, es por lo que represento, y le doy gracias a Dios porque me tuvo por fiel y a Jesucristo, que me permite servir a su esposa, a su Iglesia, a tí, gran Señora…”.

En Acapulco encontró una iglesia triunfante

Dijo confiado que espera haber traído bendiciones, que está feliz de haber encontrado una Iglesia gloriosa y triunfando, “de gente buena y noble, que se guarda del mal en medio de tantos injustos y aquellos que han asolado a la sociedad, pero que un día no muy lejano los hemos de ver entre nosotros sirviendo a Dios: oiremos su testimonio y nos alegraremos, no del mal que hicieron, sino de la infinita misericordia de Dios al traerlos.

“Yo tengo la confianza que así será. Con humildad y reconocimiento le he dicho al Señor: ¡Si tú me pusiste, tú has de contestar y traer a los que hasta hoy hacen males!, ¡demuéstrale al mundo que tu Iglesia es la única opción religiosa que transforma y convierte realmente!, ¡que sea notorio que tu Iglesia y tu doctrina es la única solución para construir una mejor sociedad!”. Aconsejó también dar testimonio al mundo entero, con el buen ejemplo y el comportamiento honesto.

Ya de pie y para despedirse de la Iglesia que lo esperaba en el templo, agradeció a todos los hermanos que lo atendieron a él, alos ministros e invitados que lo acompañaban. Afuera de la Casa de Oración, el Coro dirigido por el hermano Roberto Pérez entonaba cánticos de Elección y la iglesia glorificaba. El Apóstol se despidió de los hermanos que con lagrimas le extendían los brazos, y formando una valla humana le vieron abordar el vehículo y partir del puerto.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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