La historia de la Iglesia es una sola: Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Después de compartir los alimentos con los ministros invitados a la decimocuarta etapa de su Gira Universal, que inició en esta ciudad de Monterrey, y en un ambiente que desbordaba el júbilo espiritual en la multitud de hermanos que le dieron la bienvenida y acompañaron al Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, en la oración de Acción de Gracias, su anfitrión el Pastor Daniel Valerio Flores, lo invitó a ver la exposición fotográfica, que con motivo de su visita se montó en el sótano del majestuoso Templo ubicado en la colonia Niño Artillero.

La muestra fotográfica reúne imágenes de documentos palpables de los inicios de la Restauración de la Iglesia del Señor, memorable acontecimiento místico que tuvo lugar precisamente en Monterrey. Incluye además una síntesis de las trece etapas de la Gira Universal del Apóstol Naasón Joaquín. El hermano Jesús Oropeza, miembro de la iglesia en la colonia Niño Artillero, fue el responsable de invitar al Siervo de Dios al recorrido por la sala, en la que se detuvo para apreciar las imágenes de esta exhibición.

El distinguido visitante entró a la galería acompañado de su esposa, la hermana Alma Zamora y los ministros invitados a esta gira. Al observar la temática de cada mural fotográfico, comenzó a evocar recuerdos que llegaron a su memoria y que él personalmente registró en una investigación histórica, que llevó a cabo cuando el Apóstol Samuel Joaquín lo puso a cargo de la Jurisdicción Norte en la República mexicana: el recorrido del Apóstol Aarón Joaquín por las vías del ferrocarril, las sanidades que realizó en la hacienda de Las Comas, el inicio de la Iglesia en Guadalajara y obviamente en Monterrey; del que destaca el testimonio del hermano Fidel Zamora y María Jasso.

Cronológicamente, la exposición contiene además fotografías de todos los ministros que han atendido la grey de la colonia Niño Artillero y su permanencia a cargo de la iglesia hasta la actualidad. En ella el hermano Ignacio Castañeda aparece como el primer enviado apostólico a Monterrey en el año de 1957. Durante el recorrido el Varón de Dios hacía comentarios respecto a la primera Casa de oración establecida en esta ciudad, hasta la construcción del majestuoso templo piramidal, que alberga la más numerosa feligresía de la Iglesia La Luz del Mundo en la capital neolonesa, ¡qué bella historia! –expresaba en Ungido de Dios.

Asimismo al contemplar las fotografías de cada una de las trece etapas de su Gira Universal, el Apóstol dijo a sus acompañantes: “La historia de la Iglesia es una sola, es la misma historia…seguimos siendo un pueblo feliz, esa es la característica de la Iglesia…” Como referencia continuó diciendo: “A la primera caminata de jóvenes fueron 200 hermanos aproximadamente, y se veían felices; hoy que son miles y miles de jóvenes es lo mismo, sólo cambian las cantidades, pero la fe es la misma” –resaltó complacido el hombre de Dios.

Al observar la galería a detalle, encomendó al hermano Oropeza compilar la mayor cantidad de imágenes posibles de la historia de la Iglesia en Monterrey, que para ello solicitase a los hermanos que posean fotografías antiguas, el préstamo de éstas para digitalizarlas y con este material histórico hacer una exposición en la ciudad de Guadalajara, en virtud que: “Este es el inicio de nuestra historia y siempre que hablemos de la historia de la Iglesia, tenemos que recurrir a sus orígenes…”

Dejó la sala de exposiciones y al retirarse, el Siervo de Dios indicó a los ministros que les correspondía presidir los cultos de oración en las iglesias de Monterrey y la zona conurbada, que llevaran un saludo de su parte a todos los hermanos de cada una de ellas. Cuando salió del lugar, cientos de hermanos le aguardaban en la acera y junto a su vehículo, para despedirlo con un sin número de bendiciones. El Apóstol de Jesucristo correspondió la deferencia de la iglesia expresando: “Dios les pague por su reconocimiento, Dios les bendiga, nos vemos el domingo…”

Así, entre lágrimas de júbilo y voces de alegría espiritual, se despidió del grupo de hermanos y niños que estuvieron presentes en este singular momento, que marca la primera visita del hermano Naasón Joaquín en el ejercicio de su Ministerio apostólico.