El Apóstol de Jesucristo eleva su oración matutina. «La Iglesia del Señor no causa problemas a las autoridades y a la sociedad: les ofrece soluciones», afirma

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El viernes 6 de octubre, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, elevó su plegaria al Creador en el templo de la colonia Hermosa Provincia, en Guadalajara. El reloj marcaba las 4:29 de la mañana cuando salió de su hogar con dirección a la Casa de Oración.

En el trayecto de su casa al interior del templo, saludó a los hermanos que se encontraban en la Glorieta Central, así como a quienes se encontraban en el atrio de la Casa de Oración. En correspondencia, se escucharon diversas expresiones de amor, reconocimiento y gratitud: «Le amamos, Apóstol de Jesucristo», «Dios lo bendiga»…

En el interior del templo, los integrantes del Orfeón local elevaban sus cánticos espirituales a Dios y a su hijo Jesucristo. Las notas de los himnos «A solas al huerto yo voy» y «Qué dulce es el amor de mi Jesús», se escucharon en el transcurso de la plegaria apostólica. Seis pastores, ocho diáconos y siete encargados, así como la Iglesia congregada en el interior y el exterior del recinto sagrado, se unieron, como un solo hombre, a la oración del Justo.

Al término de su plegaria, el Apóstol del Señor se despidió de los hermanos del Orfeón local y de quienes estaban en el interior del templo: «Dios los bendiga», expresó. Al salir del recinto, hizo lo propio con quienes se encontraban en los atrios y la glorieta, que a su paso lo saludaban con singular efusividad, siendo correspondidos por el padre en la fe en los deseos de parabienes y bendiciones.

En la puerta de su casa, platicó con sus colaboradores, a quienes expresó tener la confianza en que Dios lo llevará con bien, junto con los ministros que lo acompañarán, en la undécima etapa de su Gira Universal por los estados de Aguascalientes, Colima, Jalisco, Michoacán y Nayarit, que inicia el domingo 8 de octubre, en Morelia.
Michoacán, el primer destino del periplo apostólico, es una de las entidades del país con mayor índice de violencia. A pesar de esta difícil situación, la vocación pacifista de la Iglesia La Luz del Mundo es conocida y respetada sobremanera por la población en general —incluidos las autoridades, académicos, organismos de la sociedad civil y medios de comunicación—.

En este sentido, el Apóstol refirió: «La Iglesia ha sido transparente en su andar. Dios ha ido demostrando en sus hijos —en las ciudades o poblaciones donde viven— la vida honesta y limpia que llevan, así como su prosperidad».

En el bautismo se sella un compromiso: cuando el hermano levanta su mano derecha, es una firma que está haciendo delante de Dios Recordó que durante su presentación en Acapulco, Guerrero —otro estado con problemas de inseguridad—, el pasado 21 de mayo, oró por quienes se encuentran inmersos en actividades ilegales y delictivas. Lejos de acusarlos, les presentó la única opción en donde encontrarán el descanso para sus almas: la Iglesia del Señor. Y agregó: «No importa qué tipo de persona y qué clase de vida esté llevando, las puertas de la Iglesia están abiertas: ‘Si alguno quiere venir en pos de mi, tome su cruz cada día y sígame’ (Lucas 9:23). Quien lo haga, cambiará en su vida».

Enseguida, abundó: «En el bautismo se sella un compromiso. Cuando el hermano levanta su mano derecha, es una firma que está haciendo delante de Dios, cuando el ministro le pregunta: ‘Acepta renunciar al mundo y sus halagos…’. Por lo tanto, el que quiera abrazar la doctrina, las puertas están abiertas». Parafraseó las palabras del Apóstol Pablo: «…lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es’ (1 Corintios 1: 27-28).

 

La doctrina de Cristo es un factor de cambio que se abraza por convicción

Dejó claro que seguir el camino del Señor implica un cambio de vida: dejar de hacer lo que no es grato ante los ojos de Dios. En este tenor, cabe recordar lo que el Apóstol de Jesucristo habló en su presentación en Acapulco, Guerrero: «Que desde este lugar salga la voz para toda la sociedad, que en la tierra hay una Iglesia de Dios, de gente feliz, congruente con sus principios cristianos y que busca la paz… porque su mira no está aquí en la tierra, sino en los cielos…’.

«La Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad. La Luz del Mundo, tiene la mejor opción para construir un mundo de paz, porque la doctrina de Cristo es un factor de cambio que se abraza por convicción y en plena libertad. Aquí nadie te obliga ni amenaza para que creas… Esta es la doctrina y el Evangelio que se predica en La Luz del Mundo: ante la crisis y la incertidumbre, la confianza en Dios; ante la dureza, el trabajo honesto; ante la desesperanza, la paciencia y la fe; ante la delincuencia, la educación…».

En esa ocasión, el Apóstol de Jesucristo oró por los que, arrastrados por la codicia y avaricia, viven haciendo el mal a su prójimo, a quienes dijo: «Quiero que sepan que Dios les está dando una oportunidad de enmendarse y servir al Señor, de apartarse de sus malas obras y empezar una vida diferente del camino en que van». En su oración por ellos, dijo: «… y a los desviados, que abran su corazón para que se conviertan a ti».

Antes de despedirse de sus colaboradores, el Embajador del reino de los cielos, en relación con la undécima etapa de su Gira Universal, recapituló: «Nosotros vamos a cumplir con nuestro único objetivo que es la predicación del Evangelio, sin juzgar o condenar a quien no quiera abrazar nuestra fe. Los ministros irán a cumplir con su objetivo y en cuanto termine la oración, cada uno se regresará al lugar donde fue hospedado».

Recordó que en el estado de Guerrero, a pesar de vivirse un clima de violencia, la población es muy respetuosa con los hermanos. Saben que la Iglesia del Señor, lejos de ocasionar problemas, aporta soluciones. Destacó que en su presentación en esa entidad, no llegó a condenar a quienes delinquen, sino a ofrecerles una esperanza y transformación de sus vidas, a través del Evangelio de Jesucristo.

En sus últimas palabras, dejó a los pastores la siguiente indicación: «Díganle a los hermanos que no se olviden de orar por nosotros. Nuestra confianza está en Dios… Le diremos al Señor: ‘Cuídalos, protégelos, que no les toque estar en el momento y lugar equivocado y guía sus pasos». A dos días de que con su presencia inunde de luz al estado de Michoacán, el Siervo de Dios se despidió de sus colaboradores y dejó con ellos su bendición apostólica.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.