El Apóstol Naasón Joaquín visita la Iglesia de La Redención, Nayarit

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Procedente de El Capomal, en la región de Santiago Ixcuintla, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, visitó la pequeña comunidad de Redención, donde un grupo de hermanos redimidos por Cristo junto con su encargado, el ministro Juan López Hernández, lo aguardaban con la esperanza que en su recorrido por estos lugares, llegara hasta ellos.

El reloj marcaba las 12:17 de la tarde, cuando el convoy apostólico llegó hasta esos lugares, donde un grupo de niños esperaba en la entrada de la pequeña Casa de oración con carteles de bienvenida que expresaban el reconocimiento a la Elección de Dios en él. Al descender de su vehículo, los niños comenzaron a entonar el emblemático himno: “Soy yo soldado de Jesús”, el Apóstol se detuvo un momento a escucharlos y enseguida paso al interior del templo, donde el grupo de hermanos y algunas visitas que también estaban en el lugar le recibieron con el característico júbilo de los santos.

Al tomar su ministerio, el Varón de Dios se dirigió a ellos, a su fe, a su dignidad de Hijos de Dios: “La paz de Dios sea en sus corazones, he venido a verles, si sois hijos de Dios, si sois muy amados de Dios y también su hermano Naasón, les ama en las entrañas de Cristo, no podía seguir de paso, sabiendo que aquí estáis y venir con vosotros para ver una casita de oración, saber que aquí también sois fieles a Dios y decirles, que también a ustedes, Dios en este lugar les ha de prosperar y les ha de bendecir. Yo vengo como un Hombre de Dios y sé que me habéis recibido como tal y vengo también a doblar mis rodillas, para pedirle a Dios, que Dios les de prosperidad, que Dios les de abundancia”.

Mientras el pequeño grupo de hermanos levantaba sus manos y glorificaba a Dios, entusiasmados por la visita y las palabras apostólicas, el Varón de Dios los invitó a que lo acompañaran a orar y juntos, Padre e hijos, pedir a Dios por cada uno de ellos. Todos los presentes a una doblaron sus rodillas y con un profundo fervor que manifestaba la presencia de Dios en cada uno de sus corazones, derramaron su espíritu en palabras de oración.

Al término de ese hermoso momento, el Hombre de Dios, se dirigió nuevamente a ellos: “Hermanos de Redención en Santiago, ¡Qué alegría verte! ¡Qué alegría es ver que vuestra casita de oración está también repleta de almas!” y enseguida les exhortó: “Yo quiero invitarte, para que tengáis también, la mente de Cristo, la mente de su hermano Naasón, que es una mente de progreso y que a tu capacidad, a tu alcance, también levantes una Casa de oración, no como esta, sino que triplique el número de miembros que sois, porque yo te lo digo: Seréis bendecidos, seréis prosperados y cuando tengáis esa Casa de oración –en un tiempo no muy lejano– yo voy a pasar por estos lugares y volveré a visitarte y pagaré los votos a Jehová, porque él es fiel y ha cumplido las promesas, que él me ha dado desde aquel ocho de diciembre”. Los hermanos afirmaban con amenes las palabras del Siervo de Dios como muestra de que harán lo que él les ha indicado.

Finalmente se despidió de ellos, invitándolos para estar el próximo domingo en su presentación dominical en Tepic, donde concluirá la undécima etapa de su gira apostólica: “Os espero el próximo domingo, en la ciudad de Tepic, donde nos alegraremos en Cristo Jesús. Hasta entonces, la paz de Dios quede en vuestros corazones, me voy contento y feliz por haberos visto, deseando que Dios os acompañe, Dios los bendiga en el nombre de Cristo”.

Así salió de ese lugar dejando una estela de bendición en aquella pequeña iglesia, que hoy forma parte de la historia del pueblo de Dios en esta Nueva Era.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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