Hermosa bendición en la iglesia de Yago, Nayarit

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El viernes 3 de noviembre de 2017, procedente de la población de Redención, el Apóstol de Jesucristo visitó la histórica iglesia de Yago, también en la región de Santiago Ixcuintla, Nayarit.

Eran las 12.35 de la tarde, cuando el Apóstol de Dios arribó al lugar. Antes de entrar a la Casa de Oración, el ministro local Uziel Jiménez Quezada, platicó con el Siervo de Dios para explicarle que esta iglesia en particular tuvo la bendición de ser atendida por su padre, el Apóstol Samuel Joaquín, quien cuando estuvo al frente de la Iglesia de Tepic en la colonia H. Casas, a principios de los años sesentas del siglo reciente, inauguró la primer Casa de oración hecha de palma, en esta población.

El Siervo de Dios le hizo algunas preguntas al hermano Uziel, le dio también indicaciones respecto al crecimiento de la Iglesia en este lugar y enseguida pasó al Templo, que ya se encontraba lleno de hermanos que lo estaban esperando. Con su afable sonrisa recorrió el pasillo saludándolos al pasar, hasta que llegó a su ministerio, donde – como en todos los lugares lo ha hecho – tomó el micrófono para dar un consejo a sus amados hijos de este lugar:

“Que la paz de Dios sea en vuestros corazones, ¡Qué hermoso es llegar a esta hermosa Casa de oración! donde me cuenta el hermano, que estuvo el Apóstol Samuel Joaquín, inaugurando una humilde y pequeña Casa de oración, que era de palmitas. Tal vez todavía, existan hermanos que estuvieron presentes en aquel día, en aquel momento y ¡Qué hermoso es traer el recuerdo de la historia! Entonces, el Apóstol Samuel Joaquín, era Encargado en la iglesia de Tepic y como supervisor, pues vino aquí hermanos a inaugurar esta casita de oración…”

 

El motivo de sus visitas

“…después empezaste a construir esta hermosa Casa de oración que yo veo hermosa, que yo veo grande; pero yo le digo al ministro: No, no estoy conforme con esto… esta preciosa (la Casa de oración), pero somos un pueblo de progreso, somos un pueblo que piensa en ser mejor, y si hoy veo esta iglesia ya llena, porque la Iglesia llena el templo; créemelo, será aún más bendecida, será multiplicada y las almas llegaran más a la Casa de oración, pero necesitas también una digna Casa de oración, para que las almas vengan y se recreen, en ella misma…”

Continuó explicando el Siervo de Dios a los hermanos de Yago: “por eso su hermano ha venido, porque si tú has creído que tu hermano es Hombre de Dios, yo vengo a posar mis pies en este lugar, para que Dios te bendiga, para que Dios te prospere. Quiero entonces doblar mis rodillas y pedirle a Dios, que Dios sea el que cumpla las promesas, que él me ha dado de prosperidad y de bendición, ¿me acompañas? …” – interrogó a los hermanos, quienes cayeron de rodillas gozando la bendición que da la presencia de un verdadero Siervo de Dios y Apóstol de Jesucristo.

Al término de la oración, exhortó a todos los presentes infundiéndoles ánimo, como lo ha venido haciendo en todos los lugares que visita: “Podrá pensar alguno de ustedes: ´El Varón de Dios vino a decirnos que estamos pequeños, que somos una iglesia chiquita´ No hermanos, el Varón de Dios te viene a decir: Acuérdate cuál es tu origen, tu origen fue humilde, tu origen fue pobre, pero Dios no quiere que quedes en esa humildad para siempre, ni quiere que quedes en esa pobreza, al contrario él quiere engrandecerte, Él quiere prosperarte, él quiere bendecirte, pero para que eso suceda, tú tienes que poner tu granito de arena”…

Continuó el Apóstol de Jesucristo: “…le dijo el Señor a aquel hombre: ´Se valiente y esfuérzate´ ¿Qué debe de haber en nosotros? – les cuestionó, así es que vamos a pensar en ese progreso, vamos a pensar hermano, en la Casa de oración… no somos un pueblo que va en retroceso, no somos una Iglesia que piensa en el fracaso, ni una iglesia conformista, ¡Somos una Iglesia de triunfadores porque somos Hijos de Dios y Dios nos escogió de lo más pobre, para humillar a lo más rico del mundo y de lo más ignorante nos sacó el Señor, para avergonzar a los sabios de este mundo! Así es que, que tus obras deben dar testimonio, que eres un verdadero Hijo de Dios…”.

Antes de despedirse de aquellos hermanos, les aseguró que en un tiempo no muy lejano volverá a pasar por estos lugares con la seguridad que todos aquellos que hayan recibido su Ministerio, se esforzaran en cumplir su palabra y cuando eso suceda vendrá a este lugar y pagará sus votos a Jehová,

“Porque si tu pones tu granito de arena y tu esfuerzo, Dios te bendecirá y Dios te va a prosperar” – les aseguró a esos corazones que desbordaban de júbilo y levantaban sus manos en concordancia con sus rostros bañados literalmente en lágrimas de emoción espiritual”.

Eran las 12:43 horas, cuando el Apóstol del Señor salió de ese lugar entre voces de júbilo y de salvación, para dirigirse a otra iglesia que aguardaba su llegada.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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