Autoridad Apostólica en el Memorial de la Santa Cena en Hermosa Provincia

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El esperado día, en que 340 mil delegados ataviados de albas vestiduras y procedentes de 58 países, se reunirían en el templo de Hermosa Provincia, sede del memorial sagrado de la Santa cena, que año con año se celebra para conmemorar la muerte del Señor, proclamar su resurrección y cumplir con el mandamiento de Jesucristo, de comer el pan y beber de la copa, para permanecer en comunión con él hasta que venga de nuevo por su iglesia.

El máximo evento religioso que celebra la Iglesia La luz del Mundo, dio inicio a las 15:00 horas de México y en esta versión 81, el Servicio de Santa Cena fue presidida por el hermano Adoraím Joaquín Zamora, hijo del Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, saludó a la iglesia a nombre del Siervo de Dios y destacó que la santa reunión es el sagrado memorial del sacrificio de Jesucristo, a quien se debía ensalzar y glorificar en esta celebración y desde luego a Dios, por su gran amor y misericordia. Para ello después de la primera alabanza que entonó la iglesia, leyó el Salmo 136, porque para siempre es su misericordia, tras el cual invitó a la iglesia a orar por el Ungido de Dios; lo cual los congregados hicieron con gran fervor y ruego, incluso con lágrimas y clamor.

Después de la oración, invitó a los congregados en el interior del santuario, en la glorieta y en las calles adyacentes, a entonar el himno 22, “Allá en los olivos”, estrofas que le inspiraron describir el sacrificio de Jesucristo y narrar la atroz muerte del Señor, que dijo el hermano Adoraim, no es para entristecernos, sino para que la iglesia valore el sacrificio del Hijo de Dios y se regocije, porque tienen la confianza, que como aquellos ángeles de Dios, le verán porque volverá; por ello reiteró que: “este memorial es para vida eterna y en recuerdo del redentor de nuestras almas, del salvador del mundo…” y agregó que aunque hoy lo celebrarían con hierbas amargas, sin la presencia física del Apóstol de Jesucristo, es un dolor que no es comparable a a lo que sufrió el Señor Jesucristo en la cruz. Por ello la iglesia lo celebra en memoria de la noche en que Jesucristo cenó con sus amigos los apóstoles, noche en que fue entregado y murió por dar vida a los que en él crean.

Enseguida invitó a la grey a orar por los servidores de la iglesia, que dijo,- hoy más que nunca necesitan la oración, para que Dios les conserve en fidelidad y amor a la encomienda apostólica de cuidar de los hijos de Dios.

Los coros de Sudamérica: de Bolivia, Colombia, Chile, Panamá y Perú, de Europa, de México, de Veracruz, de Ministros y el monumental coro de Guadalajara integrado por los coros de Hermosa Provincia y el coro Metropolitano, con el himno “Una vida feliz” dieron la bienvenida a los diáconos; quienes en cumplimiento a la promesa que le hicieron al Siervo de Dios, de servir a la iglesia, fueron invitados a pasar a ocupar su lugar, para llegado el momento, servir el banquete espiritual a la Gran Señora a la que atienden, que es la iglesia.

Los asistentes glorificaban levantando sus manos y sus loas hacían eco al pregón de las trompetas que desde el faldón del templo anunciaban el igreso de los ministros. Momento en que los hijos de Dios, al ser entrevistados dijeron haber visto y sentido la presencia y autoridad apostólica en su corazón; así como la presencia sublime de Dios en el sagrado recinto.

El hermano Adoraim hizo una breve historia de la Santa cena que desde 1931 y a la fecha se celebra en Guadalajara, Jalisco, México, en la sede de la conmemoración del sacrificio del redentor y Salvador, de Jesucristo y en su Iglesia La Luz del Mundo, con los cristianos que al mismo tiempo anuncian su venida. Por ello la octogésima primera celebración se desarrolló también con gran alegría, con fe y confianza en que Dios estaba en la congregación y bendecía la reunión, porque su hijo estaba siendo engrandecido y el Apóstol de Jesucristo se hallaba en espíritu entre los congregados legitimando la conmemoración, a la que acudieron más de 600 mil delegados. Memorial para el que se utilizaron miles de granos de trigo para elaborar el pan y cientos de kilos de uvas para preparar 24 000 litros de vino, que en su momento se impartirían a los hermanos de distintas procedencias; celebración en la que al tomar el pan y el vino permería en los invitados a la Cena, la comunión y el anhelo de ser uno, llevando a la iglesia a una unidad perfecta; por lo que “Esta es la fiesta más grande de toda la tierra” entonaban al unísono los coros presentes y la iglesia asentía con reiterados amén y glorias a Dios.

A la vez esta festividad se estaba transmitiendo por internet. Berea Internacional reportó más de 55 mil conexiones que estaban viendo el memorial, desde un hermano hasta iglesias completas de feligresía en las 58 naciones. Mientras en Guadalajara, desde las tres sedes (Hermosa Provincia, Bethel y Mtro. Aarón Joaquín) y 40 estaciones, cerca de 3 500 ministros entre pastores y diáconos llevarían a los convocados, el anhelado pan y el vino.

Como lectura del orden del Servicio de Santa Cena 2019, el hermano Adoraim hizo referencia de nuevo al sacrificio del Señor Jesucristo, por cuya llaga, -dijo-, hemos sido curados. Para enfatizar en el motivo de la reunión pidió a los coros entonaran el himno “Holocausto de amor”. El capítulo versó acerca de la visión del Sievo del Señor Naasón Joaquín, cuando Dios le manifestó aquellos cruentos hechos y fue testigo del maltrato que recibió Cristo rumbo al calvario, momento en que incluso el Apóstol de Jesucristo quiso protegerlo, aunque no pudo porque sólo era una visión en la que él era espectador.

La iglesia constreñida al traer a la memoria ese cruento recuerdo, le dieron bienvenida al relato de esos hechos y se confortaron en el alma, con el cántico que refiere la pasión del Señor: “Quién es el que de Edon viene”

Hermanos y hermanas de diferentes procedencias recordaron el sufrimiento del Señor Jesucristo, “que no fue una derrota, – agregó el hermano Adoraim-, sino un triunfo porque se entregó por darnos vida”. En esa tesitura elevaron su presente en melodiosas alabanzas. La bienvenida a esas ofrendas de labios que confesaban el nombre del Señor, la dieron los coros, con el cántico: “Estamos invitados a una fiesta hermosa”. Fiesta, que reiteró el hermano Adoraim: ” Somos los hijos de Dios, los que hoy celebramos el paso del Jordán y a la libertad, Cristo, nuestra pascua, ya ha sido sacrificado, se ofreció por nosotros, para reconciliarnos con Dios y unirnos”.

Agregó que en la primera Cena que inauguró el Señor, era un grupo pequeño de 27 redimidos y hoy la iglesia la conforman más de 6 millones de hermanos; por lo que el Espíritu de Dios en el Apóstol del Señor ha visto la necesidad de más servidores que le ayuden a atender a la Gran Señora, que es la Iglesia. Por lo que continuó la ceremonia de la Santa Cena explicando los requisitos de los diáconos, que enuncia la 2a. carta a Timoteo 3: 8 -13.

Enseguida el P.O. Gilberto García Granados, en representación del Apóstol de Jesucristo, destacó que desde la mañana del 8 de diciembre de 2014, cuando Dios le habló a su Apóstol Naasón Joaquín García, le dio promesas de bendición, de crecimiento y de prosperidad para la Iglesia del Señor; lo cual día a día se están cumpliendo y destacó que esta sublime reunión es la mejor de ellas y agregó: “la mesa está preparada con el pan y el vino, es tiempo de iniciar este hermoso banquete espiritual, pero ante el enorme crecimiento de la Iglesia del señor, las responsabilidades se han multipliicado, y el Apóstol del Señor, viendo la necesidad que existe para que la Esposa de Cristo sea atendida, conforme a su Autoridad indicó que se realicen ungimientos de Nuevos diáconos, recomendados por los Pastores distritales, eligiendo a los hermanos ministros que trabajan con limpieza, con amor, y entrega en la atención a la iglesia de Dios; cualidades por las que el embajador de Jesurcristo determinó darles el diaconado, para que se unan al grupo de servidores de la Iglesia del Señor y colaboren en el ministerio que Dios le encomendó al Apóstol del Señor. Así ese día se les otorgó el grado a 48 nuevos diáconos, pues, como dijo nuestro Señor Jesucristo: <La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies>

Reiteró que la mesa del Señor se extiende, y los servidores del Señor son insuficientes para atender a tan numeroso Pueblo bendecido por Dios. por lo que en ese día se deramaron dones que serán para embellecer y atender a la Esposa del cordero de Dios, porque el Siervo de Dios, haciendo uso de su autoridad, dio su Palabra, para que pasaran al frente de la Iglesia del Señor, los que hoy por la Autoridad del Apóstol del Señor recibirían el grado de Diáconos de la Iglesia del Señor, -que dijo-, será mejor atendida con estos grados que están garantizados por la Palabra con Autoridad del Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín y delante de Dios, porque fue promesa para su Siervo: <todo lo que atares aquí en la Tierra, atado será en los Cielos>.

Enseguida dio lectura a la lista, de los 48 nuevos diáconos invitandolos a pasar para que la iglesia a la que desde este día servirán, los reconozca. Enfatizó que el Apóstol de Jesurcristo les otorgó el grado, que es de Servicio, para fin que atiendan a la Iglesia del Señor, que ha crecido de manera exponencial
Los pastores impusieron sus manos a los recién nombrados Diáconos y oraron por ellos, en tanto los coros entonaban el cánto 440 “Piedad oh Dios piedad”

Después de la alabanza, la iglesia se desbordó en alegría al escuchar que el Apóstol de Jesucristo envió una misiva a los invitados a esta Santa Cena. A las 18:00 horas le dio lectura su hijo, el hermano Adoraim y aquellas líneas fueron un rocío espiritual para la iglesia que atendió a su invitación y en la que el Embajador de Jesucristo expresa: “… levantaré mis brazos y elevaré mi oración en la que pediré misericordia y perdón por los pecados de mi pueblo, a fin que queden limpios y con la puereza de corazón necesaria para participar con santidad, del Santo memorial…”

El Apóstol reiteró en el cuerpo de su carta, que está feliz porque en esta festividad, a él y a la iglesia santa del Señor los estaban cubriendo las alas protectoras de Dios y que tanto él como los congregados en esta ceremonia, por la fe y por el gozo que estaban experimentando en el alma, tienen la certeza que Dios está enmedio de ellos, porque ese regocijo demuestra que están disfrutando de su amor, su poder, su justicia y su santidad .

El Apóstol de Jesucristo, conciente que se requere la interceción por su pueblo, él le ha dicho a Dios que les perdone los pecados, a través de la oración de sus colaboradores, los pastores y ministros que autorizó para que en el nombre de Jesucristo y de su Apóstol, orasen por el pueblo, exhortando a la iglesia a no recibir en vano esa gracia, que obtendrán por la oración del Embajador de Jesucristo, en quien aún está vigente la era de la gracia y el tiempo aceptable, el de dispensación; por ello él levantará sus manos al cielo, y en una analogía con el profeta Ezequiel, Cap. 22:30 y la 2da. epístola a los Corintios, Cap. 6:1-2, se escuchó la anhelada porción de la Carta del Apóstol Naasón, que su hijo leyó con voz entrecortada por el llanto de dolor y tristeza por la situación en que se encuetra su padre y que aún así, no cesa de preocuparse por su iglesia, que añora su presencia, aunque en espíritu estaba con ellos y muchos con el deseo de verle, dijeron percibir en visión al Apóstol y todos daban glorias a Dios cuando se leyó el párrafo medular de la misiva: “En este momento desde mis prisiones levanto mis manos al Señor, veo su luz, su resplandor..” Con gran devoción y contrictos, toda la iglesia se postró en oración, con la confianza que sus peticiones eran escuchadas. El interior del templo se cimbró con las acciones de gracias de los hijos de Dios, que en lenguas angelicales loaban a Jesucristo; con la confianza que su humillación y la oración apostólica, los limpió haciéndoles dignos participantes de la mesa del Señor.

 

A las 6:20 pm el P.O. Gilberto García Granados tomó de nuevo la palabra y dio una introducción acerca de la cena a la que el Señor envió a su Siervo, fiesta a la que mandó invitar a sus amigos, quienes se excudaron para no acudir y el Señor mando de nuevo a su siervo, que trajese a los que encontrara en el camino o en las plazas y aún a los pobes, a los mancos y a los cojos, que en sentido figurado representan la condición de indigencia espiritual que tenían muchos de los llamados y ahora reunidos en esta fiesta, no estaban presentables, pero el Siervo del Señor les dio vestiduras dignas, las que se requieren en un banquete.

Con esta reflexión, los conminó a valorar lo que Dios en su Siervo hizo con aquellos, que como los vagabundos que deambulan sin rumbo fijo, decepcionados por vivir sin Dios y sin esperanza, sin apegos y sin hogar, ajenos, a las promesas de Dios.

Sin embargo, la encomienda para el Siervo de Dios es: fuérzalos a entrar pero no con la fuerza física, sino con la Palabra santa que convence y convierte los corazones!, ¡ la del bendito evangelio de salvación que por medio de un Siervo del Señor, traslada de las tinieblas para hacer las obras de la luz!

Reiteró que: “muchos de nosotros éramos de esos desposeídos, de los menospreciados, del oprobio de la sociedad y el Siervo del Señor nos encontró, nos convidó a cenar, nos limpió y atavió con vestiduras dignar para entrar al palacio de su Señor, de nuestro Dios.” Con esto se cumple la palabra, del Señor, que dice: <Él levanta, del polvo, al pobre y al menesteroso alza, del muladar para hacerlo sentar, con los príncipes de su pueblo>. Los convidados alabaron con gran reconocimiento a Dios y Jesucristo por la enorme bendición que ahora disfrutan al haber sido invitados por el Siervo de Dios, a esta gran Cena.

Podemos decir, -enfatizó el Pastor García Granados-, con toda seguridad, como la hermana Elisa lo expresara en un cántico… “Si hemos hallado gracia delante de Dios, es por un Siervo de Dios.” Por Naasón Joaquín García, embajador de Jesucristo y Apóstol del Señor, elegido por Dios para darnos la entrada a esta Santa Cena y prepararnos para entrar a la Cena del Cordero

Ya para presentar el Pan, los invitó a reflexionar en que además vinieron a renovar el pacto que hicieron con Dios, sellado con la Sangre preciosa que Jesucristo derramó al morir por la humanidad. Así, con este bendito reconocimiento expresó: Por indicación del Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, que recibió del Señor, lo que también Él nos ha Enseñado, que el Señor Jesús, la Noche que fue entregado, Tomó pan, y habiendo dado gracias, lo Partió y dijo: Tomad, Comed, esto es mi Cuerpo, que por vosotros, es partido.

Con la autoridad que le confirió el Apóstol del Señor invitó a la iglesia a orar para presentar el pan, que el Siervo de Dios ya había bendecido con su palabra y autoridad. Con gran fervor, la iglesia se postró en oración mientras aguardaba el sagrado alimento. A la vez se escuchó desde el ministerio y de labios de cada ministro: ¡Cuantas veces hiciéremos estas cosas, la muerte del Señor estamos anunciando, hasta que Él venga por nosotros.

A las 7:10 el P.O. Benjamín Chávez Joaquín dio un mensaje acerca de la presentación del vino, señaló que el sacrificio de nuestro señor aunque nos constriñe también nos produce alegría. Narró que el Pueblo de Israel ofrecía sacrificios de aves y corderos por el pecado; pero llegó el momento que no fueron agradables a Dios, porque no había un reconocimiento sincero y ya no eran suficientes; sólo eran el bosquejo de lo real y verdadero y entonces se manifestó Cristo a los suyos y a toda la humanidad, para que todo aquel que en él creea tenga vida eterna.

Destacó que Dios quería perdonar el pecado y para ello fue necesario un sacrificio perfecto, puro, según lo enuncia Hebreos 10:4 y Hebreos 11 y Dios proveyó a su hijo como ese Cordero, su sangre fue derramada para que tuviéramos vida con Dios. Ahora Cristo se ha sentado a la Diestra del Padre, bastó un solo sacrificio, una sola vez y para siempre; como lo espresa la primera epístola de Juan, Cap. 1:7, ahora la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado y así este día, el Pueblo de Dios reconciliado con Dios por el sacrificio, trae ese recuerdo con suma piedad, porque su muerte les trajo vida, el día que recibieron el evangelio glorioso y nos dio un lugar de bendición.

A las 7:20pm, en uso de la autoridad conferida por el Apóstol presentó en oración, la copa de vino. La iglesia de rodillas, preparó su corazón para participar con sumo respeto, del vino que reresenta la sangre del Señor en un nuevo pacto. A la vez dijo a la iglesia: “ésta es la mesa que Cristo ha preparado para que tengamos vida, reciban a los ministros que te llevan la bendición que te envía el Apóstol de Jesucristo. Él, desde el lugar en que se encuentra ha bendecido el pan y el vino y ha encomendado a los servidores, que te lleven la bendición en su nombre y del Señor Jesucristo”.

En tanto aguardaban los servidores con la copa de bendición, el hermano Adoraim informó a la iglesia que el Apóstol había llamado por teléfono para decirles que tuvo la oportunidad de estar siguiendo esta Santa Cena; lo cual llenó de regocijo al Pueblo del Señor. La alegría se desbordó en gozo cuando les dijo que el Apóstol del Señor les envió un audio con un Salmo de su autoría, composición que se escuchó por el magnavoz, después que los hermanos glorificaron a Cristo y guardaron reverencial silencio.

Con voz mesurada y un tanto lastimada su garganta, se escuchó el mensaje apostólico, que fue como un bálsamo para la iglesia y un torrente de alabanzas a Dios; salmodia que para preservación y difusión a la posteridad, lo transcribimos en esta crónica:

 

Salmo del Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García

(Los Ángeles, California, 14 de agosto del 2019)

¡Oh Dios mío, cuánto gozo hay en mi alama!
Meditar en la comunión que nos has dado a través de tu hijo amado.
Me estremezco de alegría y gratitud,
Alabo tu bondad y me recreo en tu adopción,
porque perrillos éramos, sin suerte, sin pueblo y sin Dios;
mas en tu hijo nos guardaste en el hueco de tu mano
y en el bautismo nos dijiste, ¡Mi hijo eres tú!
Lo confirmaste con la presencia de tu Santo Espíritu en nuestro ser
y nos diste eternidad en ti.
Por eso hoy te alabo y te bendigo, bendigo tu nombre,
y postrado ante tu presencia, te adoro.

No hay tristeza, no hay dolor, no hay presiones en este momento.
Todo tu pueblo está hoy ante tu presencia:
Tu Siervo, el niño, el joven y el anciano.
Todos tenemos gran gozo de recordar este día a tu hijo amado Jesucristo,
Nuestro Salvador y Redentor.

Lo mandaste a este mundo sin buen parecer.
Sin atractivo humano para que no lo deseara ninguana carne,
pero hoy lo vemos hermoso, como ningún otro ser credo por ti.
Murió cual mlechor en la cruz, solo, abandonado por sus amigos,
pero ahora le vemos en el trono de gloria que Tú le diste
y en este grande pueblo, tus hijos lo alabamos,
lo bendecimos y adoramos su nombre,
porque su muerte nos trajo comunión contigo.

Dolor, enfermedad, soledad, prisiones y tribulaciones.
Nada nos puede quitar la alegría que llena nuestro ser.
No hay poder humano que pueda quitarnos nuestra alegría.
Del Oriente y Occidente, del Norte y del Sur han venido tus hijos.
De los cuatro continentes, para adorarte y adorar a tu hijo Jesucristo.
Para anunciar al mundo que Cristo vive y reina,
para siempre seguir en el camino que nos has marcado
y seguir predicando la salvación a través de tu hijo amado Jesucristo.

Nada nos detendrá, cumpliremos fieles la encomienda que nos ha dado.
Cada burla, cada ofensa, cada menosprecio, cada agresión que recibimos,
animará y nos dará fuerza para seguir adelante, con más valor y decisión
Porque hoy nos toca llevar este sufrimiento por ti,
como tú padeciste la muerte por nosotros.

Soy testigo al ver al niño predicar, al joven esforzarse en su vida
para que a través de su conducta, de su hablar y de su vestir,
la gente glorifique tu nombre.
Tu iglesia, los coros, los obreros
cada vez más comprometidos para dar testimonio.
Nadie se ha apartado, sólo los hijos de perdición,
porque fueron aborrecidos por ti desde el vientre de su madre.

Las almas siguen bautizàndose por miles en todo el mundo
¡Qué hermosa gloria le has dado a tu iglesia
Aun en estra gran tribulación!
pero ni la tribulación ni el escándalo nos han apartado de ti.
Seguiremos porque confiamos en ti, el único Dios vivo
porque tu hijo nos ha dado la fuerza para seguir adelante

por eso hoy, con todo nuestro gozo y alegría,
con toda nuestra gratitud y compromiso,
te pedimos, ¡sigue con nosotros!,
Porque largo camino nos espera
Pero hoy recibe nuestro amor, nuestra fidelidad
y la promesa de nunca abandonarte
¡Contigo Señor hasta la etrnidad!
Con tu hijo Jesucristo hasta reencontrarnos en las bodas celestiales.
Pero mientras cantaremos tu bondad, tu amor y tu misericordia
Porque Tú eres el único Dios
y tu hijo, nuestro único Señor y Salvador

Amén

La iglesia en el interior de magno recinto dobló sus rodillas y enternecida al escuchar al Apóstol enamorado de Dios y al recibir enseñanza, que aún en la adversidad, él es fiel y agradecido con el Creador, aceptaron también la voluntad de Dios y ya de hinojos y acongojados suplicaron fortaleza y protección para Su Siervo.

Se le dio libertad a algunos hermanos que con gran devoción entonaran sus alabanzs a Dios y se solicitó al Coro monumental de Guadalajara y a todos los coros de Centro y Sur de América instalados en el mezanine del recinto sagrado, que entonaran el himno “En Gólgota Jesús murió, victoria ahí ganó” e invitó a la los congregados, a seguir glorificando a Dios y a Jesucristo, por su obra redentora y porque resucitó y ahora vive y reina con el Padre. Por su parte los levitas continuaron exaltando el sacrificio del Señor, mientras afuera del santuario, los coros de Baja California, Nuevo León y Atzompa, Veracruz se unieron a las plegarias por el Apóstol de Jesucrito.

El hermano Adoraim también recomendó orar unos por otros, porque como en la parábola del sembrador, algunos serán trigo y llevarán fruto. Otros han sido plantados junto a la cizaña y quizás su fe se ha dañado por crecer junto al enemigo de las almas; por lo que también aconsejó velar y cuidar la bendición recibida en este santo memorial, porque mayor será la gloria en las bodas del Cordero. Con esta inducción invitó a los convidados a fortalecr la confianza en esa promesa entonando el cántico: “Del celeste país he oído”

Enseguida el P.O Benjamín Chávez invitó al Cuerpo Ministerial, a participar de la mesa del Señor, en tanto los coros cantaban el canto “Que mi vida esté consagrada a ti Señor”. Posteriormente el P.E. Daniel Núñez dio lectura al pasaje bíblico de Juan 17, tras el cual el Pastor Chávez Joaquín invitó a orar por las autoridades: por los presidente de todos los países, por el Gobernador de Jalisco, Presidente Municipal, Comisión de Derechos Humanos, medios de comunicación y también por los que se consideran enemigos de la iglesia del Señor; porque es una de las grandes enseñanzas del Maestro enunciadas en Mateo, Cap. 5:44 y también lo aconsejó el Apóstol de Jesucristo.

Finalmente despidió a la iglesia engrandeciendo a Dios, por los triunfos y dones que les concedió durante el periodo de la festividad: La carta apostólica de invitación, la de bienvenida y la que esa tarde se leyó durante el Servicio de Santa Cena ,con la oración intercesora, el que el Apóstol del Señor designara a su hijo para presidir la celebración, los mensajes que les envió a los jóvenes, la tarde de la Caminata en que participaron 150 mil de ellos proclamando su fe y valores, el triunfo con tres días de bautismos, el haber participado del pan y el vino, el haber logrado la santificación y el haber escuchado la voz del Ungido de Dios, compartiendo su salmo de gratitud y alabanza a Dios y a Jesucristo y finalmente enviar un saludo de la iglesia al Apóstol del Señor.

Para concluir la ceremonia y para despedir a la iglesia, destacó la gran bendición recibida esa tarde noche, la unión de la iglesia con Dios, con Cristo y con el Apóstol Naasón Joaquín y finalmente mientras el Coro entonaba un himno, los invitó a hacer un compromiso de fidelidad a Dios y a levantar las manos prometiendo no separarse jamás del Señor. A proclamar que Cristo vive y que en su memorial todos recibieron grandes bendiciones espirituales, hermosos consejos apostólicos y de los ministros, manifestaciones del poder de Dios y de la autoridad del Apóstol; demostraciones todas, que La Luz del Mundo es el pueblo de Dios, el que Él ha unido y adoptado.

Mientras los coros entonaban un himno triunfal, los congregados se dieron múltiples abrazos de despedida. El memorial concluyó cerca de las 22:00 horas, después de la sublime oración de adoración, en que la iglesia ya no hizo peticiones; sino que ensalzó a Dios por sus grandes bendiciones.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.