Visita apostólica a la colonia Malena Laria, en Cuautla, Morelos

(Coordinación de Crónica Apostólica).– El Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, cual guerrero incansable continuó sus visitas del viernes 26 de mayo para animar a los hermanos del estado de Morelos, llevarles consuelo y bendición. Acudió a la Iglesia de la colonia Malena Lara, en Cuautla. Iba nuevamente acompañado de la hermana diaconisa Eva García y los pastores que invitó a la décima etapa de su Gira Universal. Un grupo de niños y niñas le esperaban franqueando el atrio de la pequeña Casa de Oración, en donde se congregó un grupo no mayor de setenta hermanos, algunos emigraron de la colonia Miguel Hidalgo, Iglesia obrera que se convirtió realmente en el semillero de donde se regó la Palabra de Dios a todo el estado.

El Coro ataviado con atuendos color azul encendía el fuego espiritual de los congregados, entonando cánticos de Elección y reconocimiento al apostolado de la Nueva Era, mientras los niños le daban la bienvenida al Apóstol, soltando globos blancos y azules y saludándole, entre lágrimas; entretanto, personas de la tercera edad hicieron lo propio. El Siervo de Dios, complacido con la fe que permeaba en ellos, los saludó con ternura, incluso algunos familiares, visitantes que no profesan esta fe, habían acudido a conocerle personalmente.

El Apóstol del Señor ingresó al recinto y ya en el templete de su ministerio saludó a la Iglesia congregada, dando razón del motivo que le instaba a visitarles, porque muchos de ellos, como el hermano Adolfo Guadarrama, eran descendientes del remanente del plantío espiritual que los malos pastores habían tratado de arrancar en la división de 1942; sin embargo, ahora ya estaban arraigados en la fe. Les dijo que estaba feliz de corroborar la fe y confianza en el Apóstol que les había dicho “mañana dirá Dios quién es el santo”, porque donde aquellos inicuos arrancaron este plantío, Dios ha dado testimonio quién era el santo, y agregó: “Y hoy que he recordado a los guerreros y veo el trabajo de esos hombres valientes que han trabajado por rescatar y consolidar la fe en el corazón de estas almas sencillas, alabo su lealtad y me alegro en gran manera, por eso su hermano tenía deseos de verles”.

En alusión a aquel lamentable cisma, el Apóstol del Señor reiteró que fue el hombre el que arrebató una Iglesia en ese lugar, pero que Dios le dio a él y a sus consiervos de la restauración, una Iglesia mejor, de gente noble que los aceptó, por lo que en el ánimo de dejarles bendición, los invitó a adorar a Dios y darle las gracias; a su vez dijo que él oraría para que el Todopoderoso, Eterno Dios, los bendiga y añadió: “Se fueron los que no eran de Dios”.

Al doblar sus rodillas, clamó al Padre en una extensa y ferviente oración: “¡Cumple, Señor, las promesas que me has hecho!, ¡bendice a los que son de Dios y se han guardado¡, pero no es suficiente, ahora tienen que demostrar valor para proclamar la fe, como David, que cuando se enfrenten a tanta iglesia falsa que prolifera en el estado, tú Señor hagas las antiguas maravillas, para que sepan que tú eres Dios…”.

Al término de su oración, el Apóstol expresó: “Sólo esfuérzate y sé valiente, porque Dios enviará la fuerza del espíritu de Dios y la protección de sus ángeles, para que te bendiga”. Finalmente, les recordó que se volverán a reunir el domingo 28 de mayo; entretanto, concluyó: “¡Que Dios te bendiga, ¡Vuestro en Cristo, Naasón Joaquín!”.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

Album Not found