Emblemática caminata de la juventud La Luz del Mundo

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Desde la 1:30 p.m. cientos de jóvenes comenzaron a llegar a la sede ubicada en la colonia Bethel desde donde darían inicio a la magna caminata. Para las tres de la tarde, el templo, sus jardines y sus calles adyacentes se encontraban totalmente abarrotadas y los jóvenes continuaban arribando de las diferentes colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

El P.E. Eliezer Gutiérrez Avelar dio inicio a la reunión de esa tarde con el propósito de testificar a todos los reunidos, diversos testimonios acerca del servicio en la Viña del Señor. A las 3:36 expresó a través del sonido general: “Ha llegado el momento de demostrarle al mundo que Cristo ha hecho una obra en nosotros y que en esta tierra hay un Apóstol de Jesucristo”, la respuesta fue un sonoro amén de todas las huestes de jóvenes reunidos en el lugar.

Tras algunos himnos alusivos y palabras de incitación espiritual aunada a las indicaciones del Cuerpo de Protección Civil, más de cien mil jóvenes emprendieron la caminata, encabezada por los pregoneros y las abanderadas de los casi sesenta países conquistados.

Las tomas aéreas mostraban una nube blanca en movimiento que iba desalojando muy paulatinamente el templo y los inmensos jardines de la sede, para cubrir kilómetros de la calle Betsaida hasta perderlos de vista. Durante dos horas estuvieron saliendo de la colonia, entre tanto las colonias vecinas eran inundadas con canticos de guerra entonados por las huestes de Cristo.

 

Entrada de los ejércitos de la juventud

El reloj marcó las 5:30 de la tarde cuando se escuchó el clamor de las trompetas que anunciaron la llegada de los contingentes juveniles que venían ya por Gaza y Pablo Valdez. La respuesta de los hermanos pregoneros que se encontraban en el primer anillo del templo también resonó, el Apóstol de Jesucristo salió a su balcón para ver la entrada de sus hijos que comenzaron a desfilar frente a él con las manos alzadas entonando cantos de lucha entre las exclamaciones de la comunidad que glorificaban al Dios del cielo al recibir a los jóvenes.

Precedidos por un grupo de abanderadas con los trajes representativos de cada país donde el evangelio se ha extendido, y por pregoneros que anunciaban su paso, jóvenes y señoritas caminaban con brío, portaban sus playeras blancas con logotipos de la Iglesia y la jurisdicción a la que corresponden, muchos llevaban en sus manos carteles en los que se esmeraron por plasmar su sentir con expresiones de amor y reconocimiento a la Elección, citas apostólicas de la Nueva Era e incluso mensajes que explicaban su reconocimiento a la Elección de Dios.

“Puebla, Oaxaca, Estado de México, Coahuila, Tamaulipas… ¡Qué orgullo siento de vosotros! sois mi brazo fuerte, sois la espada que Cristo ha puesto en mis manos para conquistar este mundo… ¡Que gallardos os ve su hermano Naasón, ve corazones valientes, decididos, victoriosos!”; Zacatecas, San Luis Potosí, Monterrey, Nayarit entre otros lugares y colonias que fue mencionando conforme iban pasando, para cada uno de los cuales tuvo palabras de ánimo y fortaleza. “Coatepec, Veracruz… que hermosa alegría me disteis con esa hermosa Casa de oración que habéis construido, ahora os corresponde a vosotros juventud llenar ese hermoso templo, Dios sea en sus corazones, Dios les ayude”.

También los jóvenes del extranjero hicieron presencia. “Algún día también… miles de jóvenes recorreremos las principales capitales de Europa”, expresó cuando pasaron los hermanos de los países de ese continente. “Brasil, Colombia, Canadá, Ecuador, Uruguay…Perú, qué hermoso recuerdo me traen de una iglesia que Dios va a prosperar… saludos a los hermanos de Chile y llevarán el evangelio también a aquel hermoso país”. “Bolivia, un país que Dios está bendiciendo en gran manera… ustedes serán los que me ayuden a conquistarlo. Juventud de El Salvador que habéis inundado todo el país, pero eso no nos detendrá seguiremos inundando hasta que todo sea de Cristo”; y así continuó con cada país, estado, ciudad o población.

“¡Porque aquí está la juventud de Dios, los hijos de la libertad que conquistarán México, que conquistaran todo el mundo! ¡Juntos hasta el últimos aliento! Llevaos en vuestro corazón que sois mi orgullo, sois mi fuerza, sois mi alegría”. Gritos de júbilo resonaban de sus gargantas juveniles, muchos lloraban, otros se llevaban la mano al corazón, gesto que reconoció el Padre en la fe “Y mi corazón es vuestro en Cristo Jesús” respondió, “También yo soy feliz con vosotros”.

“¡Cuánta historia vamos a escribir juntos, cuántas naciones vamos a conquistar juntos, cuantas ciudades llegaremos a conquistar juntos, jóvenes firmes y adelantes porque es orden del Señor!”. Filas interminables de los ejércitos de Dios en la Tierra siguieron pasando, en menos de media hora ya el templo se encontraba pletórico, inundado con los cánticos que no dejaron de entonar y de los llantos de todos los que iban desfilando frente al Ungido del Señor, manifestando expresiones de respeto y profundo afecto. ¡Somos de Naasón Joaquín!, se escuchaba en coro por todos lados al irse acomodando alrededor de la Glorieta central.

Cerca de dos horas después, por fin terminaron de arribar los contingentes que llenaron todas las calles que convergen en el Templo y la Calzada Samuel Joaquín Flores. El P.E. Samuel Díaz invitó a entonar el cantico “Eres como los cedros del Líbano” después de haber dado lectura al salmo 115, cuando entró al recinto el Apóstol de Dios, las banderas ondearon, las manos se volvieron a levantar al grito de ¡Gloria a Dios! ¡Aleluya!

 

Saludo y mensaje apostólico

“Si para otros no soy Apóstol, para vosotros ciertamente lo soy, porque vosotros sois el sello de mi apostolado” –fue el saludo del Ungido del Señor al tomar su ministerio a lo que en unánime voz contestaron ¡amén! “Y en vosotros –continuó diciendo- he visto cumplida la promesa que Cristo me ha dado: Naasón, si hoy ves grande este pueblo, yo lo voy a multiplicar aun más”.

“Yo preguntaba al Señor, ¿y cómo le voy a hacer? Ya la iglesia sale a la obra, ya la iglesia está creciendo ¿cómo voy a cumplir esa promesa que me has dado? Pero qué hermosa respuesta me ha dado el Señor, porque vosotros habéis salido a las calles, a las plazas, malecones, a las naciones y dais testimonio que en la Tierra hay un Varón de Dios”.

Se congratuló al constatar que la juventud no se avergüenza, ni esconde su origen cuando va a la escuela, no necesita hablar como los del mundo para no diferenciarse de ellos ni recibir burlas, ahora con orgullo muestran su procedencia y cuando les preguntan si son de la Luz del Mundo porque ven su disciplina, honestidad, su forma de hablar y de vestir, su respuesta es con orgullo: Sí, por la Gracia de Dios. Señaló que ya no hay burlas pues ahora Dios ha dejado caer las murallas de Jericó a fin de que avance su ejército sin temor, a la conquista el mundo.

“El mundo se está preguntando: ¿en realidad ese hombre será de Dios? ¿En verdad ese hombre que está diciendo que conquistará el mundo, de verdad lo podrá hacer? Yo les quiero contestar con tu respuesta, juventud de la Iglesia del Dios Vivo columna y baluarte de la verdad, ¿estáis con su hermano Naasón? ¿Iremos a la conquista del mundo?” Miles de voces respondieron en un grito que retumbó por toda la colonia ¡amén!

“Pero no creas que la obra es fácil –advirtió el Apóstol- no creas que la obra son vacaciones. Muchos jóvenes se apuntaron, la gran mayoría cumplió con su año en la obra y se regresaron, no los culpo, cumplieron con su promesa de dar un año, la mayoría de ellos sintieron en aquellos lugares su vocación y otros pocos se regresaron porque se dieron cuenta que es dura la obra y más porque su hermano no quiere mandarlos a donde ya hay iglesia, su hermano los quiere mandar a los campos de batalla donde todavía no se ha anunciado este evangelio”.

Hizo mención que el Ministerio de Evangelización, a través del P.E. Ramiro Hernández, le notificó que, hacen falta obreros, porque la obra va en continuo crecimiento. Por ello, anunció una reunión de jóvenes para la tercera semana del mes de octubre en la ciudad de Puebla con el objetivo de formar nuevos Batallones que irán a la conquista del mundo. Anunció también que en una fecha próxima iría a Houston, Texas a extender esa invitación con los jóvenes de Estados Unidos, luego de Puebla partiría a Colombia para enfilar jóvenes de Sudamérica y también en el país de El Salvador.

“Yo quiero entonces que la juventud que ha salido a la obra dé testimonio en las iglesias de cómo es la obra –indicó- No creas que es como en este momento donde estamos todos juntos y nos llenamos de valor… Allá vas a estar solo sin la protección de una iglesia, allá donde todavía no hay iglesia o apenas se está levantando, allá todavía se van a burlar de ti, allá todavía te van a perseguir, en algunos de los lugares todavía son intolerantes, algunos de ellos hasta los han querido golpear”. Solicitó a los jóvenes de los Batallones que en sus diferentes lugares digan su testimonio sin engaño ni mentira.

“Hablaran con la verdad, darán testimonio de lo que se sufre por el Señor, darán testimonio cómo a veces se sienten solos, cómo a veces no hay apoyo de un grupo de hermanos donde la iglesia está establecida; pero también darán testimonio que en esos momentos, cuando sienten que no pueden, allí la mano de Dios se manifiesta para sacarnos adelante” –predominó.

Los incitó a ser valientes pues cuando en octubre ordene nuevos batallones, la conquista del mundo se retomará con más brío, pues existe una promesa de parte de Dios que se cumplirá por medio de ellos. ”¡Qué hermosa historia se va a escribir de nosotros, jóvenes de la Iglesia del Señor! vamos a conquistar al mundo entero y todo el mundo sabrá que en la Tierra está la verdadera Iglesia de Cristo…porque aun falta luz en el mundo y nosotros la hemos de llevar”.

 

Que cada joven represente mil corazones

Repitió una vez más, como mensaje para las naciones, para las miles de personas que a través de la conexión de internet que los ven y se preguntan cuándo llegarán a sus lugares donde faltan obreros que lleven la palabra: “Juventud de la Iglesia del Señor ¿estás con tu hermano Naasón?”, ante la fervorosa respuesta, el Apóstol de Jesucristo derramó su bendición: “Entonces déjame levantar mis manos para pedir al Señor que él venga a introducir un espíritu varonil en cada uno de ustedes para que en octubre, todo mayor de 18 años que quiera dar por lo menos un año al servicio del Señor, el Espíritu de Dios lo invite, lo impulse a esta hermosa batalla espiritual, acompáñame en esta oración”. Todos los presentes doblaron sus rodillas elevando su alma a Dios y uniéndose a la plegaria del Embajador de los cielos en cuyas palabras se escuchó una hermosa petición al Creador: “Que cada joven represente mil corazones que conquiste almas y así el mundo sepa que tú estás con nosotros conforme a las promesas que tú nos has dado”.

Esa noche anunció que el 15 de agosto se darían las fechas en las que estaría presente en cada lugar elegido para ordenar nuevos batallones, mientras que se llega el momento, les recordó escuchar el testimonio de los que han salido al campo de batalla sin que con ello se desanimen, antes al contrario, pedir al Señor que los llene de un espíritu varonil a semejanza de Caleb y Josué, para ser valientes guerreros fieles al apostolado.

Como despedida invitó a entonar el himno 104 “Cristo es nuestro jefe” haciendo hincapié en las palabras del canto, pues es el Hijo de Dios quien guía. “Si el mundo ve una persona, dice: ese es un señor, un hombre como nosotros. Es verdad, lo que no saben es que en su hermano mora el Espíritu de Jesucristo y a través de su hermano, Dios ha dado a manifestar a su Hijo al mundo entero, por eso tu cantas con esa seguridad Cristo es nuestro jefe y el nos lleva a la lid y en su santo nombre nosotros siempre combatiremos, por su santa causa debemos luchar y le seguiremos fiel”.

En ese mismo rubro, el Ungido del Señor expresó lo que los hermanos recordaban de las primeras caminatas de jóvenes, entre los años 67 y 68, en la colonia 12 de Octubre cuando solo había unos 200 jóvenes en toda la membresía de aproximadamente unos 750 hermanos. “Con esos jóvenes el hermano Samuel Joaquín, Siervo del Dios vivo y Apóstol de Jesucristo, logró conquistar 50 naciones” –y señaló. “Yo no veo aquí 200 jóvenes…ni dos mil… ni 20 mil…yo veo miles y miles de decenas de jóvenes los cuales Dios me ha de dar para dar testimonio. Joven que tienes ese espíritu valiente, únete en esa alabanza a tu hermano, que sea un compromiso serle fiel al Señor”.

A la juventud que aun no llega a los 18 años, también les dejó una encomienda, que sus obras y su ejemplo den testimonio en su colonia, en su ciudad, vecindario y escuela, que con su vida acerquen las almas al camino del Señor y que cuando lleguen a su mayoría de edad, puedan decir frente a la Iglesia: Mi tiempo ha llegado. Y ofrezcan un año de servicio para la obra. Mientras llega el momento los incitó a esforzarse en la lectura de la palabra de Dios, en la oración y consagración a fin de que el Señor los ayude a cumplir su promesa. “Si así lo hicieres, que Dios te bendiga, juventud, que Dios te prospere y tu futuro esté revestido de muchos parabienes” fue su bendición antes de despedirse mientras las voces enérgicas de los jóvenes acompañaron al Apóstol del Señor en la alabanza, levantando sus manos como gesto de aceptación ante los que estaban cantando: ¡Adelante! es orden del Señor ¡adelante, vamos sin temor!

“Dios te haga cada día más fuerte en el nombre de Cristo Jesús” fue su deseo, para después salir por el pasillo central entre el clamor de los presentes. Ya afuera salió de nuevo a su balcón donde se despidió e impartió bendición a los jóvenes que se encontraban afuera del templo y en los atrios, expresando con los gestos de sus manos ánimo, valor y también manifestando el amor y afecto que siente hacia ellos.