Entre la belleza de Atzompa, admira el Apóstol de Jesucristo multitud de Hijos de Dios

(Berea Internacional) — En esta región montañosa, una de las más hermosas del mundo, Dios ha multiplicado y bendecido abundantemente a su Pueblo, y el Gran Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García anunció a los hermanos que aquí se congregan, que si ellos siguen dando testimonio de la obra que Dios hizo en sus corazones, Él mantendrá sus brazos en alto para que el Señor les prospere aún más.

Es la promesa de Dios cumplida a La Elección, primero al Gran Apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín, y ahora al Gran Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín.

En su Visita Apostólica, donde Dios le ha llenado de triunfos, el Enviado de Dios platicó a sus hijos en la fe qué experiencia vivió al ir por la carretera, rumbo a ese hermoso municipio veracruzano donde hay una preciosa, majestuosa Casa de Oración: “Venía subiendo por estas montañas, admirando este bello paisaje que rodea estos lugares y quedaba yo asombrado, maravillado. ¡Qué hermoso lugar, que preciosas vistas, qué hermosos cerros, llenos de pinos donde los hombres más ricos del mundo darían lo que fuera por tener aquí una casa de campo y volteaba para un lado, y volteaba para el otro lado, y me maravillaba y decía qué hermoso! pero iba pasando y luego me decían los hermanos, aquí hay una comunidad de hermanos, acá es otra, más allá es otra comunidad de hermanos y empezaba a ver cómo Dios los ha multiplicado, los ha bendecido, y mi alma se llenaba de grande alegría.

“Dejé de ver los pinos, la vista, las montañas y me empecé a encontrar con las filas de hermanos en las carreteras y entonces dije ¡hay algo más hermoso en este lugar!, ¡hay algo más bello por el cual yo vine a ver! y hoy que estoy frente de ti yo te digo, amados de Dios, ¡vengo a admirar la obra que Dios ha hecho en vosotros!, ¡sois preciosos para Dios!, ¡sois amados para Dios!, ¡vosotros sois Hijos de Dios!”

También les reconoció que habían conocido a un Gran Apóstol llamado Samuel Joaquín, a quien Dios en este estado le dio una revelación, le dio también una promesa, que vieron su trabajo, su dedicación y su esfuerzo.

Pero también les habló a hermanos de “Atzompa, de Atexcalco, de San Juan de los Lagos, y de Xiquila, entre otros, de la promesa que Dios le hizo a Él: “Me encuentro multitud de hermanos, infinidad de Iglesias por todos lados, vengo a decirte esto no es todo, si hoy eres grande, si ya Dios te ha multiplicado, hoy viene a iniciar una Nueva Era, una era de abundancia, de prosperidad”, una Era en la que ni nuestra mente ni nuestra razón podrán imaginar qué grande será.

La Iglesia del Señor en Veracruz, en sus municipios, sigue alegrando al Excelentísimo Apóstol de Jesucristo, quien a su vez, ha visto el rostro de miles y miles de Hijos de Dios que llenos de regocijo, le han Recibido en esta Visita Apostólica inolvidable.